jueves, 29 de octubre de 2026

Otro motivo para amar a Stephen King (1)


 1. Puro amor a las historias...
 
   Cuento de Hadas es un libro de fantasía, supuestamente juvenil, escrito por Stephen King y el cual publicó en 2022.  Ya antes había incursionado dentro de este subgénero/estilo, con las muy ochenteras novelas de Los Ojos del Dragón y El Talismán (esta última junto a Peter Straub), de modo que tras tantos años y/o décadas después, encontrarse con esta nueva obra resultó para muchos de sus "Lectores Constantes" una grata sorpresa.
   Tal como nos adelanta su título, esta pieza, de más de 800 páginas en su edición en tapa dura española, resulta ser su gran homenaje a las grandes historias infantiles de la tradición oral y escrita.  Lo anterior, partiendo por Juanito y las Habichuelas Mágicas, así como también un montón de relatos sobre príncipes salvadores, princesas subyugadas que rescatar y reinos bajo una maldición, con la inclusión de monstruos y todo tipo de sujetos malvados a los que enfrentar y derrotar.
   Para ser sinceros, este precioso libro está lleno de tributos de parte del "Tío Steve" a la literatura, que desde pequeño le fascinó e inspiró, luego, para crear sus propias creaciones (una verdadera declaración de amor hacia este tipo de historias, hacia sus autores y personajes, sentimiento que por lo general sus propios seguidores compartimos).  De este modo, partiendo con la dedicatoria en la cual el Rey del Terror, menciona usando siglas a una triada de sus maestros: H. P. L. (por Howard Philips Lovecraft, creador de los famosos Mitos de Cthulhu), R. E. H (en honor a Robert Ervin Howard, el padre literario de Conan el Bárbaro) y E. R. B. (quien nos concedió a Tarzán para el mundo), a lo largo de su extensión, quienes algo sabemos de estos temas, nos encontramos con un montón de huevos de pascua dedicados a estas joyitas que le antecedieron (y, al respecto, me sorprendió que no pusiera junto a los anteriores a W. H. H., iniciales de William Hope Hodgson - uno de los mismísimos maestros de Lovecraft-, puesto que, a menos que me equivoque y esté hilando muy fino, el libro que hoy nos reúne le debe bastante a su famosa novela La Casa en el Confín de la Tierra y por motivos que ya contaré).  Asimismo, como bien es propio de la narrativa de nuestro querido autor, a lo largo de estas páginas, pillaremos un montón de referencias a la cultura popular y entre las que se encontrarán el cine, las series de televisión, incluso el anime (recuerdo cuando menciona El Maravilloso Castillo Andante, lo que me dio mucho gusto y, para serles sinceros, no me esperaba de Esteban Rey), el deporte y la música.
   Por cierto, cabe mencionar que este libro está lleno de preciosas ilustraciones y que a diferencia de otras ediciones de los volúmenes del Tío Steve (incluyendo las versiones especiales para coleccionistas y/o de lujo, mucho más caras y de pocos ejemplares) no solo corresponde a trabajos de un solo artista, sino que trae el talento de dos connotados dibujantes.  De este modo, para los capítulos pares podemos apreciar el trazo de Nicolas Delort, a quien no conocía, mientras que para los capítulos impares y para el epílogo los chilenos con orgullo contamos con la labor de nuestro compatriota Gabriel Rodríguez (el mismo coautor de Locke & Key hecho junto a su hijo Joe Hill y quien luego fuera llamado para ilustrar el más reciente libro del Rey del Terror Otros Mundos).

 
2. Reinventando lo viejo
 
   Cuento de Hadas es la historia de Charlie Reade, un chico de 17 años que vive junto a su padre al que adora.  Amante del cine y gran deportista, con un futuro prometedor respecto a esto último, a su corta edad posee un pasado que ha dejado cicatrices en él.  Un buen chico con las mejores intenciones del mundo, quien es capaz de identificar dentro de sí mismo la tendencia natural que tenemos hacia la "oscuridad" (lo que le servirá para la gran aventura que nos cuenta en primera persona).
   Tras conocer a su solitario vecino anciano y a su perra, igualmente ya bastante vieja (todo en circunstancias muy especiales), su vida cambia lo suficiente como para participar de lo extraordinario.  Y es que el hombre posee sus propios secretos y llega a confesárselos, haciéndolo partícipe de la posesión de un portal en su hogar que conduce a un mundo, Empis, en el cual la magia real sí existe (y he aquí la posible relación con la famosa novela de Hodgson ya mencionada).  Es entonces que para cumplir una misión de lo más "humanitaria", junto al mencionado animal, visita este lugar fascinante y aterrador, en el cual en contra de su voluntad permanecerá durante un buen período.  En ese lugar hará nuevos amigos - personajes encantadores todos - y, por igual, tendrá que vérselas con varios villanos de toda índole ... ¡Y vaya que le salen estupendos estos sujetos retorcidos al Tío Steve! (tan diferentes uno del otro en su maldad y, pese a los más fantásticos entre ellos, bastante verosímiles).  Asimismo, como bien ocurre en este tipo de historias, a lo largo de su viaje físico e interno, nuestro protagonista irá descubriendo cosas de sí mismo muy interesantes, dentro de lo que podemos hablar sobre las ideas/nociones/temas del destino y el libre albedrío (el primero, un tema propio de las obras clásicas a las que deseó honrar King con esta obra y en el caso del segundo, una concepción más bien moderna, de modo que este libro resulta ser una estupenda fusión de ambos mundos, que viene a ser el antiguo y el contemporáneo).
   Como dato adicional, cabe mencionar que en Empis, a diferencia de los mundos de fantasía tradicional (por lo general anclados a un mundo de carácter medieval, campesino y/o bucólico), hay tecnologías (como trenes y ascensores), algo que hace de este sitio un lugar bastante atractivo y que responde a esa fusión de lo clásico con lo moderno, tal como ya lo mencioné.


3. Para apreciar y comentar
 
   Mucho nos cuenta las páginas de esta obra, abordando varias ideas y temáticas que nos ayudan a tomarla como algo que no solo pretende entretener sanamente... Y es que Stephen King también se da tiempo para exponer, analizar y/o criticar los intereses y preocupaciones de la humanidad.  Es así que una obra como la que hoy nos reúne, nos cuenta, entre otras cosas, sobre...
 
1. La resiliencia: Nuestro joven protagonista y héroe a muy pequeña edad conoce la terrible pérdida mortal de un ser querido (o sea, la muerte), sumado a la decadencia de otra persona valiosa para él.  Debido a lo anterior, por un periodo su vida se desmorona y comienza a caminar por la senda de la oscuridad; no se vuelve un chico malo, no obstante, comienza a cometer varios actos deplorables que luego, una vez que deja de lado esos pasos, lo hacen sentirse avergonzado.  Luego, por sí mismo, sale de ese agujero provocado por su propio derrotismo (claro, estamos hablando de un niño o un adolescente, así que no podemos enjuiciarlo por esa época suya), volviéndose alguien mejor de lo que nunca fue y logrando un verdadero sentido de felicidad como alguien auténtico (algo que bien merece sus aplausos ¿No? Pues muchos adultos son incapaces siquiera de intentarlo).
   ¡Y me estaba olvidando, el propio padre de nuestro protagonista es un ejemplo de resiliencia, así que dicha virtud viene de familia!
 
2. El amor de familia: Charlie ama a su padre y este a él, puesto que la tragedia y el dolor los unió, de tal manera, que un lector no puede dejar de admirar la compenetración que hay entre ambos.  Hay una confianza, un compañerismo y una dicha tan grande cuando ambos están juntos, que resulta imposible no creer en lo mejor del ser humano, en circunstancias tan "reales" como las que corresponden a este amor paterno-filial.   Pocos cuenten con la bendición de vivir algo así, una relación madura con un mayor (tu padre más encima), pese a la juventud del protagonista.
 
3. La fe religiosa: Quienes leemos al Tío Steve desde hace años (o décadas en mi caso, para ser más preciso, casi toda mi vida) sabemos que es un hombre religioso.  Si bien no sigue de manera formal la educación bautista que recibió, se observan en su obra el aprecio y respeto por las creencias cristianas, siempre poniendo hincapié en el amor y nunca incursionando en el dogma y el proselitismo.  En ocasiones ha usado la religión pera referirse a los verdaderos horrores que nos acechan, debido al fanatismo y la ignorancia que provoca, como bien sucede con Carrie y su madre; en otras la fe es una expresión de la luz y nos da un sentido benigno, como ocurre con la Madre Abigail en The Stand.  Es así que en el libro que hoy nos reúne, tenemos a un chico de lo más común y corriente, cuya fe resulta de lo más espontánea, sin apoyarse en textos sagrados, ni reglas.  De este modo su fe radica en idea de que hay una fuerza creadora y benigna superior, con la cual directamente entra en comunión y sin intermediarios; por lo mismo, esta manera de pensar suya resulta reconfortante - ojo, que no ingenua -, porque no le provoca angustia y su idea de Dios es de lo más benigna (aunque también implica responsabilidades).
 
4. El viaje iniciático: Charlie comienza una odisea personal que lo marcará de por vida y eso lo hace desde que se cruza en el camino con su vecino.  Es cierto que ya desde temprano es alguien bastante maduro, capaz de tomar grandes decisiones y fusionando muy bien lo racional con lo emocional, pero cuando decide cumplir con el deseo de su amigo, pasando al "otro lado" por segunda vez, se encuentra con numerosas pruebas de todo tipo que son habituales en historias como esta.  Las aventuras son numerosas y cada uno de sus encuentros, entre amigos y enemigos, contribuye a su crecimiento espiritual.  De hecho, su paso a la madurez es marcado por un detalle más que significativo: Pierde la virginidad.
 
5. El valor de las historias: Como el mismo Stephen King y muchos de sus personajes, el héroe de esta obra ama el cine y la literatura.  Desde pequeño es un gran cinéfilo y lector, de modo que a cada rato recuerda algunos de los títulos que disfrutó.  Por lo mismos a lo largo de este libro se mencionan un montón de filmes y textos literarios y llegando, incluso, a la autorreferencia; primero de forma directa (bueno, hasta cierto punto) con Cujo (su famoso perro San Bernardo asesino) y luego con una alusión indirecta a La Torre Oscura (aunque esta como ficción dentro de esta misma ficción).
   Las historias son importantes para esta pieza, puesto que mucho de lo que le pasa al protagonista, le recuerda las obras que ha leído o las que ha visto en pelis y series.  De hecho, el texto muestra una clara relación entre ficción y realidad, de modo que lo que leemos para entretenernos no solo busca dejarnos una que otra reflexión o enseñanza, sino que tiene su reflejo en la realidad (bueno, en el caso del otro mundo al que llega nuestro joven héroe, hay un montón de paralelismos entre las ficciones y este lugar).  Más encima, los propios cuentos de hadas serían una manera artística de representar una verdad, que está más allá del mundo que habitamos, pero que no por ello deja de ser cierto.
 
6. La amistad: Hay fraternidades que nos hacen bien y nos ayudan a crecer, así como hay otras que no son buenas para nosotros, puesto que nos estancan a nuestra miseria.  Esta es una revelación que descubre muy pronto el protagonista, puesto que ha pasado por ambas experiencias.  Pero la importante de todas las que le conocemos en el transcurso de esta historia, viene a ser la que llega a tener con Howard, un anciano solitario y también con su perra; amistades que no solo cambiarán su vida para siempre, sino que son las que gatillan los eventos más impactantes (y fabulosos) de esta obra.
   Respecto a los dos anteriores, primero tenemos el compañerismo entre un chico y un hombre ya muy mayor, algo que en la vida real, tal vez, nos podría parecer difícil o, incluso, imposible; pero Stephen King nos dice que las almas gemelas no tienen límite de edad para encontrarse y lo demuestra todo esto de forma tan convincente, como ya lo hizo hace unos pocos años atrás en su novelette El Teléfono del Señor Harrigan y la novela Después.  Luego tenemos el amor mutuo entre el muchacho y el can, algo que sí lo podemos apreciar en muchos casos, a veces siendo nosotros mismos los protagonistas, lo que ha dado paso a numerosos relatos reales y ficticios. Destacable cómo este tipo de amor puede calar hondo en los corazones de la gente, hasta de las más duras (lo que sucede con el mencionado Howard), así como también apreciamos acá el fuerte lazo que puede haber con una mascota (lo que Stephen King detalla sin caer en humanizar más de la cuenta a un animal), no puede dejar de sobrecogernos (porque en efecto a perros, gatos y otros que viven contigo, los cuidas y ellos te dan a cambio su compañía, volviéndose familia también).
   Son más de doscientas páginas las que tratan acerca de la relación entre los tres de más arriba y sin que casi nada completamente extraordinario ocurra.  Cuando uno ha comprado este libro, por lo general sabe que pasarán grandes cosas y ello bien podría hacer que uno solo quisiera que este periodo "normal" diera paso, de una vez, a las aventuras en el otro lado; no obstante, la maestría del autor es tal, que se la pasa muy bien durante esta primera parte y ello, porque lo que sucede entre estos tres nos llega a importar de verdad; no solo es divertido, sino que la maestría de King una vez más vuelve a hacerse evidente, al poder relatar con tanta soltura hechos "reales" y hacer de sus personajes seres entrañables. En fin, no necesitamos de lo fantástico para disfrutar de su prosa y de historias de calidad.
    Con posterioridad, cuando Charlie llega a lo que luego conoceremos como Empis, hace otro tipo de amigos.  Esta vez se trata de la fraternidad con quienes comparten con uno alguna situación complicada, lo cual en algunos casos no comienza bien y puede provocar hasta rivalidad y confrontación; no obstante, luego el tiempo juntos derriba los prejuicios y se consigue valorar al otro y considerarlo como un par.  Muchas historias ficticias y reales de amistad así comienzan de esa forma, a veces sin que haya enemistad primero, pero cuando se trata de compartir juntos una dura prueba, el dolor y las preocupaciones, este tipo de situaciones estrechan mucho los lazos entre la gente (y esto último lo digo desde mi propia experiencia). 
 
7. El destino: Charlie llega a Empis donde es considerado, por más de alguien, la persona que estaban esperando por años para devolverle a su mundo la paz que había perdido.  Pese a que el chico no se cree que sea posible (es demasiado "corriente", en otras palabras, no posee nada extraordinario), es el típico personaje kingniano que se caracteriza por ser una persona común, que más que héroe es antihéroe y se ve enfrentado, sin proponérselo, a lo fantástico y/o maravilloso.  No obstante, en efecto su llegada calza justo con el deseo del pueblo y, de ese modo, Charlie se vuelve un verdadero héroe (proceso que se va desarrollando de manera muy atractiva a lo largo del libro).  Cabe mencionar que otros personajes, en especial una muy singular princesa, también tienen un destino que cumplir, si bien estos, a diferencia del protagonista, habían rehuido de su papel y solo gracias a la aparición del muchacho toman las riendas de su rol en la historia.
 
8. La lucha entre el bien y el mal: Un tema clásico en los cuentos de hadas a los que quiso homenajear el Tío Steve con esta novela.  En este tipo de obras el bien y el mal están muy bien definidos, pues no hay claroscuros y ello se puede apreciar en el texto que nos reúne: es así que el primero siempre se ve como una manifestación de la justicia, en contra de los villanos, quienes en en piezas como la que ahora revisamos son malvados, retorcidos y grotescos.  En cuanto a los "buenos", estos nos inspiran no solo simpatía, sino que admiración y en cuanto a los malvados, resulta fácil despreciarlos y sentir rechazo por ellos (de hecho, por lo general son hasta horribles o, al menos, tan atroces en su conducta, como falta de empatía, que solo quieres que el castigo llegue sobre ellos y luego disfrutas/celebras hasta sus muertes).
    Bien se puede decir que la presencia de los buenos, o más bien sus acciones en contra de los villanos, representan la mentada justicia que permite que se reestablezca la armonía qué falta, aquella que han mancillado los malvados.  Por lo tanto, el bien es orden, belleza real y amor, mientras que la maldad es caos evidente, fealdad y odio (cuando llega esto último a un lugar lo contamina, lo que es evidente a los ojos de todos y en especial del lector que sabe diferenciar entre un lado y otro, haciéndolo partícipe de la celebración de la llegada del "príncipe prometido" para que corrija todo.

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