jueves, 14 de julio de 2016

Viajes en el tiempo con sabor a paella.


     El tema de los crononautas, de los viajeros del tiempo, es sin duda uno de los más populares dentro de la ciencia ficción y la fantasía, teniendo sus antecedentes literarios en verdaderos clásicos como la archiconocida La Máquina del Tiempo (1895) de H. G. Wells y Un Yanqui en la Corte del Rey Arturo (1889) de Mark Twain; el primer caso como todo un clásico de la fantasía científica y el segundo en un tono más satírico y en el terreno de la narrativa maravillosa.  Por supuesto que ante la tentación de conocer el pasado y el futuro, en especial en lo que concierne a arreglar los yerros del ayer y/o modificar el presente, que existirán ejemplos anteriores a los mencionados, así como que con posterioridad otros autores se han preocupado por abordar este tópico tan popular y lleno de posibilidades argumentales.
     Por otro lado, uno de los aspectos más interesante de la posibilidad del viaje en el tiempo, viene a ser la existencia de organizaciones encargadas de velar porque la continuidad espaciotemporal no sea entorpecida por elementos foráneos y ello no traiga devastadoras consecuencias para la historia tal y como la conocemos.  Al respecto es que se puede mencionar la novela El Fin de la Eternidad (1955) de Isaac Asimov y la serie de cuentos pertenecientes al ciclo de La Patrulla del Tiempo (1960) de Paul Anderson, sin duda verdaderos clásicos y por completo recomendables para todo aquel que desee adentrarse en lo mejor de este tipo de ciencia ficción. 
     Como era de suponer, el cine y la televisión no podían quedarse atrás al respecto y es así que hoy en día nos encontramos con verdaderas joyas, tales como las sagas de Volver al Futuro y Terminator, por solo mencionar algunas de las hechas para la pantalla grande; mientras que la pantalla chica nos ha concedido títulos entre los que se encuentran las series El Túnel del Tiempo y Quantum Leap.  Pues todos estos títulos, tanto las películas como los programas de televisión, son claramente ejemplos de la “invasión gringa”, que con su enorme industria dedicada a la entretención mediática, no deja de influenciar en nuestro diario vivir.   Sin embargo el país del Tío Sam no tiene el monopolio en este tipo de obras y hay otros lugares del mundo que poseen una igual extensa tradición en el rubro, con ejemplos de calidad a la hora de crear proyectos audiovisuales atractivos y no solo para su país, sino que de clara proyección internacional, como España.
     La Madre Patria desde la Edad Media posee su propia tradición en materia de lo extraordinario, lo fantástico y lo maravilloso, con ejemplos de rancia relevancia tales como Los Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo, El Burlador de Sevilla de Tirso de Molina, Don Juan Tenorio de José Zorrilla y por supuesto Las Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer.  Con posterioridad cuando la literatura siguió evolucionando y llegaron los nuevos géneros literarios, tales como la misma ciencia ficción y la fantasía épica, aparecieron en la  vasta producción narrativa peninsular nombres como Domingo Santos, Elia Barceló y Laura Gallego, quienes si bien pertenecen a generaciones diferentes de escritores entre sí, han realizado un trabajo memorable dentro de tales historias.
     Teniendo en cuenta los antecedentes ya mencionados, por supuesto que la televisión española no podía quedarse atrás, encontrando unos cuantos ejemplo como la popular El Barco.  No obstante su más reciente éxito, que ha cosechado además varios elogios por parte de la crítica especializada, lo que le ha significado recibir un montón de premios, viene a ser El Ministerio del Tiempo.  Con dos temporadas a la fecha, que comprenden un total de veintiún episodios (ocho en la primera y trece en la segunda), este programa trata acerca de un grupo de personas que sirven al gobierno español desde la época de la reina Isabel la Católica (quien fundó dicho ministerio), haciendo lo posible para evitar paradojas temporales y alteraciones similares; de este modo sus protagonistas, quienes han sido reclutados en distintas eras dentro del territorio de España, viajan a varias fechas encubiertos para lograr su propósito.
     Varios aspectos bastante atractivos y bien desarrollados comprenden la trama de esta serie.  En primer lugar que el viaje en el tiempo solo se puede hacer al pasado, ya que tal como dice el lema del Ministerio “El Tiempo es lo que es”, de modo que hasta donde es sabido por sus integrantes, el tiempo existe como un continuo que implica aquello que ya fue (y que aun así se puede intervenir) y lo que se está construyendo (o sea, el presente).  Cabe decir que entre sus agentes hay sujetos que debido a su personalidad extraordinaria, fueron incorporadas al servicio; de este modo, algunos de ellos son personajes famosos en la crónica de España y del mundo, tal como el pintor Diego Velásquez (sin duda uno de los recurrentes más carismáticos del programa, pese a su personalidad vanidosa).  Un detalle bastante significativo en cuanto al medio físico que permite pasar de una época a otra, viene a ser que ello se debe a una serie de puertas, todas ellas numeradas y que abren a una fecha en concreto y cuya naturaleza es más bien de corte mágico que tecnológico (puesto que la verdad en lo que va de lo realizado, no se han detenido en contar el origen de estas).  Por otro lado, el número de puertas es al parecer ilimitado e incluso hay algunas desconocidas para el Ministerio del Tiempo.

Uno de los momentos más emotivos del programa: El gran Cervantes transportado al presente y con el propósito de hacerle
ver la importancia de su nombre para la posteridad.

     Cada gobernante español, rey, reina o presidente según la época, sabe de la existencia del Ministerio, ya que si bien es una institución ultrasecreta, sirve a los intereses de la nación, aunque nunca con fines egoístas y que puedan implicar la supremacía del país sobre los extranjeros, respetándose esta regla de honor incluso a sabiendas de los desastres por los que ha pasado España (salvo en el espectacular fin de temporada de este año, cuando un importante soberano modificó de manera drástica el poderío de su patria, lo que provocó el esperado efecto mariposa respectivo, creando una línea temporal alterna); de este modo los mandatarios le entregan todo su apoyo y mantienen enlaces con esta Ministerio que les informan directamente cualquier cosa o son ellos mismos quienes entran en contacto personalmente con sus agentes.
     Un detalle interesante acerca de lo que significa tener acceso a estas puertas y entrar por razones de fuerza mayor o egoístas a sus destinos, viene a ser la tentación que significa usarlas con fines personales; pues por mucho que los miembros del Ministerio tengan un juramento y/o contrato que cumplir, son seres humanos y ello significa que en más de una ocasión pueden sentir la necesidad de hacer uso privado, de las posibilidades que significa controlar el pasado.  Es así que un tema que toma bastante realce en los guiones viene a ser el de la responsabilidad frente a los actos (unos más humanitarios y egoístas que otros), lo que trae como consecuencia la culpa y la duda frente a cómo reaccionar frente a todo esto.  De este modo más de un capítulo se enriquece con estos dilemas, que muestran tantos las debilidades, como las fortalezas del espíritu humano.
     Los Ministerios de cada época se comunican entre sí y ello resulta gracias a personal autóctono de aquellos años, que prestan ayuda a sus colegas provenientes de otros momentos, cuando estos viajan a su tiempo.  Hay distintas especializaciones dentro de esta organización, de modo que solo algunos cumplen la labor de cruzar las puertas, para lo que se preparan como profesionales; asimismo estos agentes trabajan en equipo, habiendo varios de ellos que poseen misiones que difieren de los otros grupos.  Justamente un equipo compuesto por tres miembros, viene a ser el protagonista de este programa, si bien a ellos se le suman otros tres protagónicos (más un cuarto que reemplazó a uno de estos durante unos meses en la segunda temporada).
    Si bien tal como ya se dijo las mismas puertas aparentemente funcionan por medios sobrenaturales, el Ministerio del Tiempo sí usa artefactos adelantados que permiten la comunicación entre una época y otra; de este modo cuenta con celulares y computadores con acceso a una red capaz de abarcar siglos y hasta milenios de diferencia, con lo cual es posible funcionar con eficiencia.
      Al tratarse de una serie española (y con lo orgulloso que es este pueblo, que razones no le faltan), por supuesto que los capítulos y sus guiones abordan hechos históricos y personajes propios de su cronología; no obstante aun así aparecen en ellos personalidades provenientes de otros países, los que son abordados con mucha credibilidad, seriedad y respeto.  En lo que concierne a eventos de importancia para España y que por extensión poseen su relevancia para el resto de la llamada Hispanidad (entiéndase a los países de habla castellana, que mantienen un legado en común que va más allá de una misma lengua, puesto que implica el importante mestizaje, la fe católica y muchos otros aspectos de relevancia, entre los que están las ex colonias del otrora poderoso Imperio Español, como mi país Chile), se encuentran la existencia de la Inquisición, la invasión napoleónica a la Península, la Guerra Civil, la dictadura de Franco, entre otras.  Personajes españoles que han desfilado con gran participación en sus capítulos, han sido nada menos que el Mío Cid, el Lazarillo de Tormes, Lope de Vega, Miguel de Cervantes, Cristóbal Colón (si bien no dejan de “bromear” con el misterio acerca de su verdadero origen), Ramón del Valle-Inclán, Federico García Lorca, Luis Buñuel, Salvador Dalí, Ramón Menéndez Pidal y Pablo Picasso, entre otros; entre los extranjeros destacan Napoleón, Harry Houdini, John Edgar Hoover y Charlton Heston (a manera de confesión personal, debo decir que la intervención de tanto personaje histórico, en especial a los que conciernen a la rica literatura española, este desfile de todos ellos viene a ser  un verdadero deleite, para alguien que como yo estudió en la universidad las letras castellanas).
    Tal como es del gusto de los españoles en sus producciones audiovisuales, la recreación de los distintos periodos históricos resulta ser de primera, aprovechando además el avance de la computación para realizar fondos de gran realismo y belleza.  Todos sus episodios a su vez llevan dentro de su título la palabra tiempo (ejemplos: Tiempo de leyenda, Una negociación a tiempo, Tiempo de Valientes) y duran más de una hora cronológica, estando además confeccionados de manera autoconclusiva, si bien mantienen una coherencia que le otorga una línea argumental en desarrollo, con macrotramas (¿Habré inventado yo este término?) que a lo largo de su transcurso permiten giros dramáticos de peso y que mantienen al espectador atento a cómo estas se van desarrollando.  Por otro lado, los momentos de verdadera sublimidad y emoción se hacen estremecedores, apoyado ello en libretos muy bien armados, a lo que se agrega el excelente desempeño de sus actores estables e invitados; a su vez hay unos cuantos desnudos por ahí (si bien solo femeninos, lo que deberían mejorar si en verdad se habla de pluralidad) y bastante humor, siendo que este último elemento está bastante bien trabajado, aunque sin caer en la grosería o lo ridículo (de hecho, hay capítulos donde el humor es primordial, como el dedicado a Napoleón).  También destaca el uso de varias referencias a la llamada “cultura popular”, en especial en lo que concierne a cine, televisión y música.

Escena del episodio El Monasterio del Tiempo...¡Uno de mis favoritos!

     El Ministerio del Tiempo es claramente un título para gente adulta, tanto por su nivel de violencia (que en todo caso no llega al extremo de algunas series gringas como Hannibal o Daredevil), como por sus desnudos, sino que también porque uno de los protagonistas es una preciosa (y maravillosa) mujer lesbiana, la que lleva como todo el mundo adulto “normal” una vida sexual activa; por lo tanto el personaje a lo largo de estas dos temporadas, tiene varias escenas junto a otras bellas damas, unas más subidas de tono que otras.  Un aplauso por la decisión de contar con este personaje dentro de los principales, no obstante ante el detalle de tener a una mujer de la comunidad LGTB, era de esperarse que también se contase con un hombre de estas características y si no como protagonista, al menos como recurrente.  Todas estas palabras, porque al final se trata de discriminación positiva y de sexismo y/o morbo heterosexual machista, ya que por un lado para muchos resulta menos incómodo aceptar a dos mujeres como pareja, que a dos hombres, siendo que además bien sabido es que los varones heterosexuales fantasean con la idea del lesbianismo… ¿Y qué no es otra cosa la televisión que algo más masivo que la literatura y que responde a las tendencias de la mayoría? No obstante la lesbiana aquí presente se aborda como uno de los miembros más auténticos y capaces del programa, de modo que se les puede perdonar a los productores la falta de hombres regios deseándose entre sí (pero si solucionan esto para más adelante…mucho mejor).
     Un programa tan bien realizado como este, no puede carecer de personajes desarrollados con complejidad y carismáticos, llenos de matices, un pasado atractivo, diferentes entre sí y pese a todo complementándose entre ellos con soltura…En suma, todo un grupo de protagonistas inolvidables.   He aquí la lista de ellos:

      Julián Martínez: El galán, se trata del representante del “presente” del trío principal y cuya incorporación al Ministerio del Tiempo tiene relación con la tragedia que marcó para siempre su vida, pues perdió en un accidente a su esposa.  Cuando se entera de las posibilidades que tiene de volver a ver a su amada gracias a las puertas, se obsesiona más que nunca con ello y en lo que va de la primera temporada esta actitud lo marca bastante.  Luego en la segunda temporada tras comprender la imposibilidad de conseguir lo que quiere, este se vuelve alguien más centrado, si bien antes debe pasar por un periodo de reafirmación.
      Amelia Folch: Proveniente de finales del siglo XIX, fue una de las primeras mujeres universitarias de España, ya que se trata de alguien de gran inteligencia y muy instruida.  De personalidad independiente, debido a sus dotes se le otorga el cargo de  líder de su equipo. Debido a sus viajes temporales se encuentra con su tumba y se entera de que en algún momento se casará y tendrá una hija; dicha información se transforma en su propia pesadilla.
      Alonso de Entretríos Fresnada: Para muchos (incluyendo a un servidor) el mejor de los tres que componen el equipo protagónico, quien proviene del siglo XVI y donde era un militar de muchas aptitudes, lo que cuando se vuelve un agente se constituye en todo un arsenal de beneficios para su gente.  Es un hombre de honor y gran coraje, el cual considerando la época de la que venía, tan distinta a 2015 cuando es transportado en el tiempo, debería haber tenido mayores complicaciones para adaptarse, no obstante debido a su espíritu superior llega a tomarle el gusto a varios de los aspectos de su nueva vida (como a las motos).  En la segunda temporada se lleva una gran sorpresa, relacionada con la esposa que tuvo que dejar cuando se le dio por muerto.
      Irene Larra Girón: La sexy dama de la que me referí con anterioridad, fue traída al siglo XXI desde la década de los sesenta.  Es la tercera al mando en el Ministerio del Tiempo y en la segunda temporada se ve involucrada en nada menos que una supuesta traición, lo que despierta sospechas acerca de su lealtad.  Junto a Alonso viene a ser sin dudas mi otro personaje predilecto.
      Ernesto Jiménez: Llegado al Ministerio desde el siglo XV, su verdadero origen es guardado con sigilo hasta un impactante episodio de la primera temporada, cuando se descubre a sus compañeros su familiaridad con un nefasto personaje de la historia española.  De personalidad seria, es un buen hombre que posee el segundo puesto más importante dentro de su organización.  En la segunda temporada se entera… ¡De que tiene un hijo en el siglo XXI!
     Salvador Martí: El líder del Ministerio del Tiempo es un sujeto maduro y de convicciones como el resto de su gente.  El ideal de jefe que cualquiera querría tener, debido a su comprensión para con sus subordinados y la manera en cómo lleva el importante cargo que posee, inspirando sin duda en los demás lealtad y admiración.
     Angustias Vásquez: La secretaria de Salvador, es una mujer dulce y de personalidad más o menos maternal, quien si bien tiene una labor administrativa, en la segunda temporada debe hacer un viaje junto al trío protagónico y en uno de los capítulos más entretenidos de los exhibidos hasta el momento.
      Jesús Méndez Pontón “Pacino”: El otro guaperas (como le llaman en España a los hombres atractivos) del programa, proviene de principios de los ochenta, cuando era un policía detrás de un asesino serial. Se vuelve el reemplazante de uno de los miembros del trío principal durante un tiempo en la segunda temporada.  De espíritu más alegre y donjuanesco que Julián, viene a ser sin dudas otro de los personajes más entrañables de la serie.  Su apodo se debe al parecido con el actor hollywoodense Al Pacino a quien admira luego de haberlo visto en el filme Sérpico.
     Lola Mendieta: Ex agente del Ministerio, la que desde el primer episodio se transformó en la “villana” del programa, si bien no se trata de una mujer malvada, sino que de alguien que usa su conocimientos de las puertas para vender a otros lo conseguido en sus viajes.  Luego comienza a trabajar para nada menos que una empresa gringa, que también tiene acceso al pasado, aunque de una manera distinta (a través de una especie de túnel, en atención a la clásica serie sesentera estadounidense El Túnel del Tiempo).
     
     Tras haber finalizada su segunda temporada, lejos superior a la primera, el panorama sobre una tercera es incierto, de modo que solo queda con armarse de esperanzas para que nuestros queridos héroes españolísimos regresen para divertirnos y más al tratarse de historias de tanto enganche.


De izquierda a derecha: Susana Torres (la otra "villana"), Salvador, Ernesto, Angustias, Julián, Amelia, Alonso, Irene, Diego y "Pacino".


domingo, 10 de julio de 2016

¿Acaso la certeza de que existe el Diablo, puede probar que efectivamente Dios está por sobre todo lo demás?


     La película de 2005 El Exorcismo de Emily Rose, inspirada en uno de los pocos casos de posesión demoniaca documentados seriamente, dejó un mensaje que en mi caso particular me llegó bastante al corazón: El mal dentro de toda su villanía es una herramienta que nos permite darnos cuenta que existe un mundo más allá de lo tangible, pues si existe una fuerza maligna de corte sobrenatural, es porque obviamente posee su contrapartida, la del bien y bajo ella se encuentra la mismísima presencia de Dios, la que por supuesto es superior a la de cualquier manifestación espiritual negativa.  Por lo tanto es ante la certeza de que hay algo más allá de lo que nuestros pobres sentidos pueden apreciar, aún debido a la intervención de una fuerza maligna, que nuestra fe en el Creador puede reafirmarse más que nunca.
      No obstante llegar a tal certeza y/o revelación, aun cuando es una buena nueva abierta para quien quiera escuchar y ver, en el mundo actual no llega a ser atendida por todos y solo unos pocos logran (logramos) reconocer su verdad.  De este modo filmes como el arriba mencionado y el que ahora me inspira a escribir, solo por unos cuantos consiguen ser apreciados como obras de un marcado acento religioso (o al menos metafísico)…Mientras que para el resto solo se trata de una historia más de terror, hecha solamente para entretener y asustar.
      En el año 2013 se estrenó una nueva cinta por aquel entonces, que abordaba temas tan populares en el género de horror, como lo son las casas embrujadas, las posesiones demoniacas y la existencia de “detectives paranormales”, encargados de corregir los entuertos producidos por estas presencias incorpóreas malignas.   Basada en uno de los tantos casos estudiados del famoso matrimonio de investigadores de lo sobrenatural, de Lorraine y Ed Warrren, trató acerca de una familia que era acosada por la maldición de una bruja.  Titulada como El Conjuro, fue dirigida por el cineasta de origen malayo James Wan, quien desde su auspicioso debut en 2004 con el hoy del culto (y muy gore) título de Saw, que llegó a tener nada menos que seis secuelas (todas producidas por él mismo), ha llegado a hacerse una carrera respetable en el mundo del género fantástico; detrás además de otros largometrajes tan elogiados como Death Silence (2007) e Insidious (2010), ha logrado ser el seleccionado por DC para dirigir la esperada primera cinta sobre Acuaman, a debutar en 2018.
      Uno de los plus a la hora de apreciar esta película, viene a ser su reparto que tuvo entre sus  filas a todo un grupo de actores talentosos; es así que podemos hallar aquí a gente como Vera Farmiga y Patrick Wilson, haciendo de la pareja compuesta por los Warren, además de Lili Taylor (¡ìdola!) y Ron Livinston, como el otro matrimonio de la trama y a quienes junto a sus hijas les toca pasar por el acoso de un espíritu satánico.  Pues sin duda que la suma de todos estos, ayuda a que la atmósfera ominosa de una película “hecha a la antigua” se consiga con creces, ya que se afirma más en lo que sugiere y en el trabajo actoral de sus intérpretes, que en el abuso de efectos especiales y en la truculencia exagerada (estos últimos elementos tan sobrevalorados en el séptimo arte actual).  Por otro lado, incluso originó una precuela acerca de la siniestra muñeca Ananbelle (2014), aparecida al comienzo y que con solo unos minutos en pantalla, logró quedarse en la retina y la memoria del público, que pidió saber más sobre ella.
      Es así que considerando el éxito de la primera aventura para la pantalla grande de los Warren y que en el mundo real tuvieron varios casos más de interés, que este mismo año se realizó una secuela bajo el nombre de El Conjuro 2: El Poltergeist de Enfield.  Dirigida por el propio Wan, quien volvió a contar con la Farmiga y Wilson en los papeles estelares, trata sobre otra de las experiencias de esta pareja de exorcistas, demónologos y cazadores de fantasmas, quienes en esta ocasión se enfrentaron a un caso todavía mucho más tenebroso que el anterior.
     El largometraje parte con una declaración de la propia Lorraine Warren, bastante relevante para otorgarle su sentido a esta otra historia, ya que bajo sus palabras se pueden encontrar diversos aspectos significativos y que a lo largo de este texto se abordarán, aunque sin querer caer en el spoiler.   Las escenas de miedo, que incluyen un flashback sacado del filme anterior y otras que poseen connotaciones de premonición, sin duda que impactan por su intensidad dramática; es así que esta segunda parte llega a ser mucho más aterradora que su predecesora.
     Un detalle que bien puede llamar la atención para los conocedores del cine clásico del género, por cuanto además aquí se descubre el nexo real de los Warren con un célebre suceso tomado por Hollywood, viene a ser que el mismo comienzo del argumento parte en la casa conocida como Amitivylle y cuyas particulares ventanas pueden ser reconocidas por los espectadores más duchos al respecto.
     Luego de la introducción que de algún modo sigue los patrones de la primera película, nos enteramos de que para cumplir su rol como singulares “justicieros” del mundo sobrenatural, marido y mujer deben realizar un viaje hasta el otro lado del océano, a nada menos que Inglaterra (tierra de famosos entes sobrenaturales, según la tradición oral y literaria), para ayudar a otra familia que en este caso supuestamente sufre el yugo de la opresión de un fantasma.  El hecho de que la acción transcurra en un territorio que no sea el suyo, en una cultura hasta cierto punto diferente a la gringa, le otorga una arista aún más heroica a los protagonistas, por cuanto deben enfrentarse a otros inconvenientes que al parecer no habían tenido en el pasado.
      Si en la primera entrega de esta trilogía se nos mostraba a una familia “modelo”, compuesta por madre, padre e hijas como víctimas del mal, esta vez los oprimidos vienen a ser un grupo familiar que no solo ya no son estadounidenses típicos de “clase media”, sino que se trata de personas de recursos más humildes y que además ha pasado por la separación de sus progenitores, de modo que los pequeños viven solo junto a su esforzada madre; por otro lado, ahora los niños son de ambos sexos, a diferencia del matrimonio anterior que solo tenía hijas.  Considerando que en El Conjuro 1 y 2 son familias aquellos que deben recurrir al socorro de  los Warren (quienes forman otra comunidad con única hija incluida), se puede reconocer la relevancia que posee esta institución dentro de los filmes correspondientes.  Por otro lado, la amenaza bajo la cual se encuentran los Perron y los Hodson (las familias protagonistas de estas dos cintas), más los mismos Warren, al ser objetos de la atención de fuerzas siniestras, va muy de la mano con la creencia de que el mal busca minar toda manifestación de lo bueno que hay entre los seres humanos; de este modo, el guión de ambas obras deja clara la importancia de la familia unida para vencer todo tipo de inconvenientes, incluso aquellos de origen sobrenatural.
      Sumado a lo anterior, cabe destacar el papel que se le otorga a la fe misma, tanto en quienes confiamos, como en las convicciones religiosas.  Los propios Warren son sujetos de notoria religiosidad y además desde la película número uno, queda clara su relación con la Iglesia Católica, que los tiene como representantes laicos suyos oficiales ante fenómenos paranormales.  Lorraine tras sus visiones al comienzo de la cinta, se da cuenta que lo que quieren sus enemigos es socavar su propia fe en Dios, de tal modo a través de ella, así como de otros personajes, se representa la batalla espiritual en la cual están en juego las almas humanas, ya que se encuentran en medio de la eterna guerra entre el bien y el mal (si no basta con tener en cuenta el aspecto que toma aquí el demonio, para atentar contra la mujer y los suyos, burlándose de todo lo que es sagrado).  Al respecto, es que nuevamente queda declarado que el libre albedrío y la voluntad de permanecer firmes frente a la tentación, son algunas de las armas para derrotar a la oscuridad.
     Tal como ya se dijo en este texto, El Conjuro 2 supera a su antecesora, consiguiendo más de una vez atemorizar al público (y ello independientemente de si este es creyente o no).  Sin duda hay imágenes y escenas memorables, efectivas y donde el uso de una fotografía cuidada, más unos efectos sonoros aterradores, ayudan a crear la sensación de ser testigos de un episodio de la vida real en verdad sombrío.  A su vez posee una leve cuota de humor que no entorpece el lado más serio de su trama.  La dirección de arte vuelve a estar soberbia a la hora de transportarnos a los recordados años setenta, esforzándose más todavía por el hecho de que la mayor parte del metraje transcurre en los típicos barrios ingleses, tan conocidos gracias a tantas películas y seriales.  El único aspecto eso sí que podría haber mejorado, podría ser el de su poca inspirada banda sonora, que de nuevo corrió a cargo de Joseph Bishara, quien para nada consigue hacerle honor al resto de los profesionales, que trabajaron en esta más que recomendable película.

jueves, 7 de julio de 2016

Hayao Miyasaki y el Estudio Ghibli. Parte 3: Mi Vecino Totoro.


       Sin dudas la película más emblemática del estudio Ghibli y, por supuesto, de Miyasaki, al punto de que el propio Totoro se transformó en la imagen del logo de sus producciones (esa especie de oso y gato gigante de orejas puntiagudas). 
     Estrenada en 1988, trata acerca de dos hermanitas de cuatro y once años aproximadamente, quienes se van a vivir al campo junto a su alegre padre.  Estos tres llegan a un lugar que representa en su belleza, sencillez y tranquilidad todo lo que un hombre como su creador considera sobre la naturaleza: un sitio acogedor donde los seres humanos pueden vivir en armonía.  La misma gente autóctona de la zona se presenta como personas tan nobles, que cualquiera quisiera irse a tal lugar.  Es así que el paisaje y sus habitantes sin duda recuerdan los viejos tópicos literarios del Beatus Ille (en latín Dichoso Aquel) y el Locus Amoenus (el Lugar Ameno), que por un lado destacan la felicidad de quien habita en estos lugares idílicos y, por otro, describen una naturaleza tan hermosa que llega a ser el mismo Paraíso sobre la Tierra.   Luego de un buen tiempo de comenzado el filme, nos venimos a enterar de que hay un cuarto miembro de la familia, pues la madre se encuentra convaleciente tras una enfermedad de la que nunca se llegan a dar detalles, razón por la cual mientras tanto se encuentra recuperándose en otro sitio hasta que le den de alta.
     El detalle de la convalecencia de la madre, otorga a toda esta historia una relevante arista y que pese a todo el aspecto maravilloso de la película, no deja de darle su sentido de realismo; de este modo en conjunto con las risas también están las lágrimas, y donde hay divertimento solo al ladito nos encontramos con las responsabilidades y las preocupaciones, que hacen de la existencia algo complejo, ya que hay que saber sobrellevar todo esto, tal como nos sostiene parte del mensaje de esta obra.
     Apenas llegan a su nuevo hogar, las pequeñas conocen a Totoro, una gigantesca y muda deidad del bosque, que convive junto a otras criaturas sobrenaturales parecidas a él, aunque mucho más pequeñas y para quienes supuestamente es su líder.  El primer encuentro con este mundo que al parecer solo puede ser apreciado por los niños, si bien les provoca una reacción de sorpresa y curiosidad, es propio de las de los espíritus sin malicia y para quienes lo extraordinario es posible, la gente desprejuiciada como los menores de edad y aquellos con mentalidad abierta, sin cuestionamientos inútiles.  Llega a ser sin duda de antología la primera aparición de Totoro, justo cuando la chica mayor menos se lo esperaba (y sin dudas llevada a cabo esta escena con una maestría y sublimidad, que bien la quisieran muchos directores occidentales).
     Asimismo como representante del mundo adulto, el padre de las chiquillas destaca no solo como un padre cariñoso, sino como un sujeto sabio que en ningún momento anula la creencia de sus hijas acerca de la existencia de Totoro, así como también es capaz de compartir y jugar con estas haciéndose cómplice de las diversiones de su edad; de este modo a través de su figura, se nos enseña que no hay que perder al infante que algunas vez fuimos, pues su equilibrada permanencia en nuestras vidas ayuda a obtener la plenitud, tal y como queda demostrado en lo que ha conseguido este hombre con su familia.
      Al igual que la mencionada introducción de Totoro en el guión existen muchos otros momentos inolvidables dentro de este filme y que se consideran algunos de los hitos más destacados en la cronología del anime para la pantalla grande.  Al respecto se puede mencionar, por ejemplo, la bellísima aventura nocturna de las protagonistas junto a su “vecino” y el viaje en Gatobus, otro personaje memorable de esta película y que resulta tan original en su configuración que junto con el propio Totoro, está entre los personajes más populares de todo Ghibli.
      El drama también hace su aparición dentro de esta fantasía, no obstante su cuota está dosificada de la manera adecuada, para no caer en el exceso lacrimoso que es habitual en las producciones niponas.  La inclusión de este elemento ayuda a reforzar el sentido de la familia y aunque todo se resuelva gracias a la presencia de lo mágico, no pierde su importancia como un recordatorio de que es el amor la respuesta a las grandes preocupaciones de la humanidad.
      Cuando el humor entra en el argumento, no es de la manera más facilona que podríamos encontrar en una animación gringa, donde muchas veces se confunde la infancia con la falta de inteligencia o lo ridículo, si no que se usa para representar una faceta más del mundo de los niños (como el temor del vecinito a las chicas, por mucho que estas le interesen o la igualmente bella escena en el colegio de la hermana mayor). 
      Aparte del padre y hasta cierto punto la madre, los adultos no tienen mayor relevancia en la trama, ya que Mi Vecino Totoro viene a ser la primera oda audiovisual de Hayao Miyasaki al mundo de la infancia, por el mismo hecho que gran parte de la trama es abordada desde el punto de vista de los niños.
      En cuanto a la música, una vez más el compositor “fetiche” del sensei realizó una banda sonora magistral, en la cual destacan varias piezas musicales, entre ellas el tema de los créditos iniciales y el uso de unos cuantos coros que otorgan a sus composiciones una nueva faceta que apreciar en su trabajo para esta serie de películas.
      La popularidad de Totoro llega a ser tan grande, que en la película Toy Story 3 de Pixar…¡Aparece! Si bien para ser hacerle honor al original no posee diálogos en esta obra (no obstante para quien lo reconoce en esta igualmente recomendable cinta, su cameo llega a ser todo un gusto).


domingo, 3 de julio de 2016

Superhéroes afroamericanos, Milestone y Static Shock.



      Por mucho que mi corazón esté en DC, más que en Marvel (si bien soy un reconocido fanático de ambas editoriales), no puedo dejar de admitir que en varios aspectos la llamada Casa de las Ideas supera al universo deceísta, ya sea tanto en la calidad de sus historias, como también en el carisma de sus personajes y un mejor marketing a la hora de llevar a otros medios su rico panteón (si no, basta con mencionar el éxito de sus películas, que lejos poseen una mayor continuidad en el cine y a la que solo recién ahora su competidora está tratando de hacerlo el peso).
      Pues justamente uno de los detalles que hace de Marvel una propuesta mucho más interesante y compleja que la de DC (obviando, claro, el sello para adultos Vértigo de la cuna de la Liga de la Justicia), viene a ser que desde su renacimiento en los tumultuosos años sesenta, tuvo sus primeros superhéroes de raza negra y a los que ya en aquellos años caracterizó como personajes multidimensionales e incluso a la altura de los grandes como el Hombre Araña y Hulk.  De este modo su primer justiciero de tales características corresponde a Pantera Negra, nada menos que el rey de Wakanda, paraíso africano cuya tecnología está por sobre la de la mayoría del mundo (bueno, al menos dentro de sus historias, claro) y lejos un personaje destacable.  A este le siguieron otros tal vez incluso más populares, tales como el forzudo Luke Cage, el gran amigo del Capitán América Falcon, la “bruja del clima” Tormenta y el viajero del tiempo Bishop, ambos de entre los miembros más famosos de los X-Men, de igual modo brillan el mestizo humano-vampiro Blade y muchos, muchos más.
      Frente a esto de atender a la multiracialidad, en especial en lo que concierne a la destacada comunidad afroamericana gringa, DC no se quiso quedarse atrás y por lo tanto creó sus propios superhéroes “étnicos”.  Dentro de estos quizás el más destacado sea el Linterna Verde de la Tierra John Stewart, con una larga trayectoria a cuestas en las revistas (de hecho, su rol dentro del universo DC es tan destacado, que fue uno de los protagonistas de nada menos que de La Liga de la Justicia, sin dudas uno de sus shows animados más connotados).  Luego se puede mencionar a la preciosa Vixen, con la capacidad de adquirir las capacidades de todo tipo de animal, gracias al amuleto mágico que lleva.  Acero, uno de los grandes personajes salidos inmediatamente después de la muerte de Superman a principios de los noventa, viene a ser  otro paladín afroamericano valioso en sus historietas, obteniendo su propia revista luego de su debut.   Por supuesto que hay otros más en la lista, no obstante dejaré para otro momento sus nombres y características (pues me he limitado a mencionar solo a mis favoritos dentro de todos estos).
     No obstante pese a los esfuerzos de DC,  Marvel ha logrado llevarle la delantera en materia de diversidad racial…Hasta que apareció el sello Milestone en 1993.  Pues este fue fundado por un grupo de artistas del noveno arte de raza negra, entre ellos gente tan talentosa como Dwayne McDuffie, Denys Cowan, Michael Davis y Derek T. Dingle,  quienes amparados por DC, aunque manteniendo su independencia y la autoría total de sus personajes y títulos, quisieron desarrollar sus propios cómics, donde se diera una más destacada participación a su pueblo dentro de las viñetas.  Pues para conseguir esto diseñaron una nueva ciudad ficticia, dentro de un nuevo universo y la que llamaron Dakota, nombre en todo caso de varios lugares de USA, incluyendo al de dos de sus estados.   En este lugar transcurren todos sus títulos, en las distintas revistas que se editaron durante el periodo en que el proyecto funcionó (entre el año de su fundación y 1997).  De este modo populares se hicieron sus superhéroes y villanos afroamericanos, tales como Ícono (una especie de Superman), Hardware (algo así como un Iron Man moreno), el Sindicato de la Sangre (un muy peculiar grupo de villanos) y en especial Static, un adolescente con poderes electromagnéticos y quien me ha motivado a escribir esta entrada.  Cabe mencionarse en todo caso que la iniciativa de este proyecto editorial, fue la de incorporar además personajes de otras etnias, como asiáticos y latinos, atendiendo también a la diversidad sexual con otros de orientación gay.
     Si bien los cómics de Milestone funcionaban fuera de la continuidad oficial de las otras publicaciones de DC (empresa que más bien distribuía y servía de apoyo a la otra), en 1994 salió un muy entretenido crossover entre ambos universos ficcionales, llamado genéricamente como Mundos en Colisión y el cual unió por primera vez a los personajes de esta Dakota alternativa con la llamada “Familia Superman”; de modo que el kryptoniano y sus amigos Superboy y Acero, participaron de toda una aventura épica junto a los personajes de Milestone (con cariño y nostalgia debo decir que fue gracias a esta saga, que tuve el gusto de conocer esta genial propuesta de Milestone). 
    Luego de que lamentablemente Milestone tuvo que cerrar, tras la crisis en la que se sumió el mercado gringo de cómics con tantas editoriales que surgieron por aquel tiempo, DC no quiso desaprovechar la primera oportunidad para utilizar a  sus personajes, dándoles nueva vida y así fue como en 2001, por ejemplo, el propio Static tuvo una miniserie de cuatro números y en 2008 (hartos años pasaron en todo caso entre un título y otro), el mismo chico fue introducido dentro de las filas de Los Titanes; por otro lado, buena parte de Milestone volvió a debutar en las viñetas de nada menos que de la Liga de la Justicia.  No obstante salvo el superhéroe adolescente de las descargas, el resto no tuvo tanta suerte al interior de la continuidad de DC. 
     Cuando en agosto de 2011 se reinició el universo DC, con 52 títulos que partieron desde cero sus revistas dedicadas a un montón de personajes clásicos, más otros que incluyó del viejo universo Wildstorm, Static fue el único de Milestone en obtener su propia cabecera; lamentablemente las ventas de sus revistas no fueron como se deseaba y solo duró ocho números.  No obstante en julio de 2015 para el contentamiento de los fanáticos de Milestone, se introdujo en su llamado Multiverso la Tierra M, un mundo paralelo en el que viven sus héroes y villanos, dedicándoles además varias miniseries y números únicos, reimprimiendo además sus viejas colecciones, a la espera de motivar al nuevo público para lanzar colecciones regulares.
      En el año 2000, un buen tiempo después de la caída de Milestone, se estrenó la serie de televisión Static Shock, dirigida en un principio al auditorio adolescente y la cual fue tan exitosa, que tuvo nada menos que cuatro temporadas, llegando a la cantidad de cincuenta y dos episodios.  Pese a la intención original de convertir al personaje en objeto de la atención juvenil debido a su edad, la que se acortó unos años respecto a la de su versión original, sus guiones dejaron de lado todo infantilismo y se caracterizaron por ser mucho más sofisticados que otros productos televisivos para los menores de edad.   En ello resulta importante el hecho de que en el programa Virgil Hawkins, nombre real de Static Shock (se le agregó este segundo término a su nombre en su adaptación televisiva) sea justamente de raza negra, siendo quizás el primer superhéroe de esta etnia, y además adolescente, en ser el personaje principal en la pantalla chica; pues ello bien atiende a incentivar la diversidad racial entre las recientes generaciones, más en un país como Estados Unidos, el que pese a estar lleno de emigrantes y de una importante minoría afroamericana, carga en su historia con las cicatrices de la xenofobia. 
     Otros detalles relevantes a la hora de apreciar los valores de un programa como este, viene a ser el hecho de que Static Shock aborda temas realistas, tanto problemáticas actuales, como al igual otorga relevancia a varias virtudes que sin duda logran remecer la conciencia de su público (entre ellos menores de edad y adultos, que bien llega a conseguir la atención y el respeto de los mayores).  Es así que por un lado tenemos el hecho de que Virgil, como muchos superhéroes clásicos, ha sufrido la muerte de un ser querido de manera violenta, en este caso de su madre y ello debido a la intervención de una pandilla callejera (hasta la segunda temporada no se revelan las circunstancias respectivas que provocaron dicha tragedia, siendo que no he logrado ver más allá, salvo dos capítulos de la tercera bastante especiales, puesto que ni subtitulado me he conseguido el resto); por lo tanto en la serie la muerte existe y ello hace de su ficción algo verosímil, pese al elemento de ciencia ficción que la caracteriza, de modo que los destinatarios originales de este título no pierden así su nexo con el mundo real.  Considerando la pérdida de la madre, la familia de Static, como muchas que conocemos, debe apañárselas para mantenerse unida y ello es expuesto en el programa de manera muy positiva: es así que su padre es un hombre serio y recto, quien no deja de ser la principal figura de autoridad y afectiva para sus hijos; de igual modo nos encontramos con la hermana mayor, una guapa muchacha, con quien como es habitual entre hermanos, el protagonista tiene sus roces y sin embargo queda claro el amor que hay entre estos dos. 
      Por otro lado, nos encontramos con que el padre de Vince trabaja en una especie de centro de acogida para jóvenes (estos por supuesto no miembros de las mejores familias).  Por lo tanto la Dakota en la que viven los protagonistas, es un sitio que al no estar idealizado, permite abordar varias temáticas de tipo social.  De este modo, los guiones han tratado con mucho tino temas como el bullying, la delincuencia juvenil, el racismo, las desavenencias entre padres e hijos, la pobreza y muchos más.  Todo esto le otorgó en su momento al show  varios importantes premios y no solo televisivos, sino que humanitarios, debido justamente a la sabiduría con la cual trató temas tan necesarios, a la hora de fomentar el desarrollo integral de los niños y adolescentes. 
      Elementos tan significativos que tienen que ver con los aportes de esta serie, vienen a ser como era de esperar la personalidad del propio Static Shock y de su mejor amigo y aliado Richie Foley (quien es caucásico como él solo, lo que bien acentúa el carácter integracionista del programa), los cuales quedan claro que poseen unos cuantos defectos propios de su edad y que aun así viene a ser sujetos positivos y que se hacen entrañables.  Como no son perfectos, ni estereotipados, consiguen convertirse en un referente para otros de su edad, ya que los episodios tratan muy bien su camino a la madurez, con tropiezos y aciertos, aunque siempre dejando de manifiesto que son personas de corazón noble, como muchos que buscan en estos (super) héroes un ejemplo a seguir (pues no solo se trata de pura entretención y escapismo).
      Otro aspecto a considerar dentro de Static Shock, viene a ser que de manera más que grata para un televidente creyente como un servidor, considerando además el poco compromiso de muchas series gringas como esta, en lo que concierne al tema teológico, puesto que lo rehúyen por considerarlo “conflictivo”, la serie posee un marcado acento religioso cristiano.  Pues Virgil y Richie con sus familias asisten a la iglesia y hay un sacerdote que sale en más de una ocasión. Al respecto viene a ser muy relevante el precioso episodio final de la primera temporada, que transcurre durante el aniversario de la muerte de la madre de Virgil y donde la religiosidad destaca bastante en cuanto a cómo este y los suyos, sobrellevan sus sentimientos.
       Teniendo en cuenta el sentido de la diversidad multicultural y racial del universo Milestone, en este programa las comunidades negras y latinas toman gran protagonismo, al punto que en especial la mayoría de sus personajes (entre principales, secundarios e incidentales) pertenecen a estas etnias; de igual manera que hay unos cuantos asiáticos y de seguro en lo que me he perdido, aparecerían miembros de pueblos indígenas, lo que considero genial. 
     Ningún superhéroe puede carecer de su galería de villanos y por supuesto que en este caso aparecen bastantes y bien llamativos vienen a ser, muchos de ellos sacados de las mismas viñetas que Static.  Tal como Virgil adquirió sus poderes a raíz de un evento llamado “El Big-Bang”, todos estos se transformaron en metahumanos.  De este modo nos podemos encontrar con gente como Ebon (quien es una especie de sombra que abre portales y posee habilidades elásticas), Talon (una muchacha con aspecto de pájaro y que además vomita fuego y/o ácido) y Hotstreak (un piroquinético que era el matón de la escuela donde estudian los protagonistas), entre otros.
     Volviendo al personaje de Richie, destaca el hecho de que su papel en el programa sea seguir con una rancia tradición en este tipo de historias, ya que tal como Q de las novelas y películas de James Bond, se encarga de crear artefactos mecánicos extraordinarios para su compañero Static Shock, tal cual también ya en los cómics del género encontramos a Micro, aliado de el Castigador, quien cumple un papel similar en sus viñetas.  Considerando la inteligencia privilegiada del rubio chiquillo y su gusto por la tecnología, hacia la tercera temporada Richie se hizo superhéroe por derecho propio, gracias a una armadura que se hizo y dándose el nombre de Tecno. 
      Dentro de todos los interesantes personajes secundarios de este programa, cabe mencionar a Adam Evans, músico de raza negra, quien en la primera temporada se convirtió en villano metahumano y que luego pasó por un muy destacable proceso de redención hasta  llegar a ser el justiciero Rubberband Man (Elástico en el doblaje latino); de tal manera se cumplió a través de su figura un tópico bastante caro a estas historias: el de la conversión de un criminal superpoderoso al bien, siendo que en la serie luego se transforma en un importante aliado para Static.
      A partir de la segunda temporada, la trama se orienta bastante hacia la acción y la aventura, desarrollando mucho mejor el carácter superheroico de la serie, ahora en que Static posee unas cuantos rivales recurrentes y que además van apareciendo otros nuevos.  Pues desde su primer episodio el mundo se hace más vasto y se deja claro que esta versión de Static vive nada menos que en el universo DC cuando aparece… ¡El Guasón! No obstante el cuadro no podía estar completo, sino entraba en escena el mismísimo Batman, quien además lo hace acompañado por Robin (Tim Drake, quien sale como el segundo Joven Maravilla en el famoso show televisivo de Paul Dini y Bruce Tim).  La simpatía entre ambos adolescentes se hace evidente y ello augura una futura amistad y colaboración a futuro.  Con posterioridad en la tercera temporada, en dos capítulos seguidos, Static y Tecno llegan a tener una muy divertida aventura junto a nada menos que la Liga de la Justicia, enfrentándose juntos a la amenaza de Brainiac.
       La animación en sí desde el punto de vista técnico no es de lo mejor, siendo en todo caso mucho más rústica en la primera temporada.  No obstante esto es un detalle insignificante, si se considera la calidad de sus guiones en general, en los cuales estuvieron involucrados varios pesos pesados de Milestone, los cómics y cartoons, tales como el propio creador del personaje, Dwayne McDuffie y Denys Cowan.  La primera temporada tenía el plus de que al final de cada episodio, se mostraban las manos de los dibujantes en cámara rápida, dando cátedra de cómo dibujaban a los personajes, a razón de uno diferente en cada ocasión.   Destaca además la banda sonora incidental, llamando la atención desde sus créditos de apertura, una mezcla entre electrónica y rap (la verdad es que en mi escaso conocimiento musical no sé cómo definirla, así que agradezco cualquier contribución de los lectores que me ayude a referirme de manera más completa a ella).
      Ante el atractivo de Static, apareció ya convertido en adulto en Liga de la Justicia Ilimitada, como miembro de la versión futurista a la que pertenecía Terry McGinnis en Batman Beyond.  Asimismo estuvo en Justicia Joven, si bien acá su apariencia salvo en su etnia, difería bastante del conocido a través de su serie televisiva.

Static junto a otros superhéroes Milestone: Ícono, Rocket y Hardware.

lunes, 27 de junio de 2016

Otra estrella que se apaga demasiado pronto ;-(



      La historia de Hollywood está llena de jóvenes astros que desde muy temprano en sus vidas han acaparado la atención del público.  Mujeres y hombres que aun siendo niños lograron convertirse en el objeto de la admiración e incluso el deseo de millones de personas, tras verlos en papeles con los cuales lograron la consagración y la inmortalidad.  Muchos de estos casos consiguieron superar el frenesí de sus años mozos y luego, ya como adultos, demostraron su madurez como para obtener una carrera definitivamente superior a la de sus primeros trabajos; otros apenas pudieron superar a su éxito demasiado temprano, quedándose atrás y llegando a ser solo una sombra de lo que una vez fueron, puesto que sus llamas se apagaron demasiado pronto con tanto glamour y emociones extremas (la lista de todos estos casos resulta ser demasiado grande como para dedicarle tiempo en este post)…
      …Pero hay unos cuantos nombres que quisiera recordar, en especial a la hora de tener en cuenta a quien hoy me lleva a escribirles.   Bien sabido es que podemos hallar unos cuantos artistas que se quedaron en el corazón y la memoria de la gente, porque murieron en la flor de la vida, dejándonos huérfanos de su talento. James Dean (1931-1955) sin dudas que viene a ser el ícono dentro de este especial grupo de malogrados actores, pues apenas tenía veinticuatro años cuando un accidente automovilístico lo arrancó de nuestras manos y no nos volvió a dar más de sus actuaciones, tal como podemos reconocerlo en verdaderos clásicos tal cual son Al Este del Edén y Rebelde sin Causa (ambas de 1954), sin olvidar tampoco su última cinta: Gigante (1955).  Otro ejemplo de estos, viene a ser River Phoenix (1970-1993), quien solo llegó hasta los veintitrés años de edad, cuando como muchos otros como él la droga y el alcohol propios de un alma sensible, pero inestable, provocaron que su joven promesa quedara solo en eso, en lo que pudo ser; sin embargo nos quedamos con sus incursiones en cintas memorables que consiguió realizar tanto como niño, adolescente y adulto, tales como Exploradores (1985), Indiana Jones y la Última Cruzada (1989) y Mi Mundo Privado (1991).  De igual promisoria carrera cinematográfica y azaroso pasar, fue la breve existencia de Brad Renfo (1982-2008), quien solo estuvo veinticinco años por acá y bien lo podemos recordar por sus roles en El Cliente (1994) y Sleepers (1996, conocida en Chile como Hijos de la Calle), más un montón de títulos que llegó a rodar.   Quizás con mucho más dolor, quizás por la cercanía en el tiempo, puede llegar a ser el caso de Heath Ledger (1979-2008), cuyas intervenciones en obras como Los Hermanos Grimm (2005), Brokeback Mountain (2005, la famosa Secreto en la Montaña tal como fue titulada acá) y más encima su papel como nada menos que el Guasón en El Caballero de la Noche (2008), que le concedió un innecesario Premio Oscar póstumo (después de todo de qué sirve dárselo a alguien que no lo disfrutará en vida) lo han convertido en toda una leyenda al nivel de James Dean.  
En una de las escenas más emotivas
de Corazones en la Atlántida.
      Los mencionados Phoenix y Renfo tienen otro tema en común con quien hoy me lleva a escribir, el recientemente fallecido Anton Yelchin (1989-2016).  Pues estos tres participaron en su niñez en una adaptación fílmica de alguno de los escritos de Stephen King.  El primero fue uno de los protagonistas de la que es considerada como una de las mejores versiones audiovisuales del llamado Rey del Terror, Cuenta Conmigo (1986, cuyo nombre original en formato escrito corresponde a El Cuerpo), mientras que el segundo fue el coprotagonista de Apt Pupil (1998, llamada acá como El Aprendiz o en su versión en papel como El Alumno Aventajado).   Por otro lado, bien debe saberse que estas dos historias forman parte de las cuatro novelas cortas que comprenden el libro Different Seasons, que en nuestra lengua fue dividido primero en dos tomos bajo el nombre de El Cuerpo y Verano de Corrupción en un principio y luego retitulado en su formato original como Las Cuatro Estaciones.   Pues a Yelchin tuve el gusto de conocerlo cuando éste era aún un niño, en esa otra emotiva película que es Corazones en la Atlántida (2001, la cual llegó acá con el lacrimógeno título de Nostalgia del Pasado… ¿Acaso es posible tener nostalgia del futuro?), que toma dos de las narraciones que comprenden la colección Corazones en la Atlántida (Hampones con Chaquetas Amarillas y Se Ciernen ya las Sombras).
     Pues mi primer recuerdo de a quien siempre consideré un muy simpático actor (y al parecer mucho más equilibrada persona que los arriba mencionados), fue justamente como el niño con poderes psiónicos de esta emotiva cinta.  Si bien por razones más que justificadas el guión dejó de lado todo nexo con la extensa saga de La Torre Oscura, simplificando hasta cierto punto su argumento, el filme para nada dejó su elemento más emotivo y ello bien fue posible identificar a lo largo de su metraje.  La maravillosa actuación de Yeltchin aún a temprana edad, a la que se suma su química con sus coprotagonistas en especial junto al gran sir Anthony Hopkins, cuesta sacarla de la cabeza por la manera de cómo retrata la pérdida de la inocencia y el comienzo de los años del camino hacia la adultez (de una persona extraordinaria más encima).
     Luego de retenerlo en la memoria gracias a su papel en Corazones en la Atlántida, esperé más de él, pues le auguraba un futuro esplendoroso.  Y no me equivoqué, ya que un año después volvió a despuntar en una producción televisiva bastante elogiada en su momento: Taken, miniserie de ciencia ficción de corte épico, que abarca a los descendientes de tres familias, unidas por nada menos que el famoso suceso de Roswell.  En esta galardonada pieza Yeltchin salió en solo dos de sus diez episodios, otra vez haciendo de un chico excepcional, marcado por el drama de los acontecimientos que le toca vivir.
     Casi cincuenta producciones a cuestas, tanto en la pantalla grande como en la chica, consiguió nuestro más reciente fallecido joven actor.  Por supuesto que no todas las he visto aún (y dudo que las llegue a apreciar en su totalidad, más porque no me interesan todas ellas).  En todo caso debo destacar que siempre lo que más me motivó de su filmografía, fue su acercamiento a los géneros de la ciencia ficción, la fantasía y el terror, que logró hacer varios títulos de estos.  Además que tales trabajos suyos fueron claramente en algunas cintas que sin duda son verdaderas joyitas o que al menos merecen más de una revisión.

Como Kyle Reese en Terminator Salvation.

     Es entonces cuando deseo destacar su labor haciendo de nada menos que de Pavel Chekov, uno de los célebres tripulantes de la nave espacial Enterprise, sobre la serie clásica de los sesenta, ahora en el reboot hollywoodense que en 2009 se hizo con bombos y platillos, actualizando este clásico para las nuevas generaciones.  Pues que considerando que el propio actor en la vida real era de origen ruso, su personaje era más Chekov que el original (¡Y que no me vayan a colgar los trekkies más acérrimos por esta declaración, que yo también soy uno de pura cepa!), de modo que la primera vez en que se le escuchó hablar como tal…más de uno se rió en las butacas.  A meses del estreno de la tercera película de esta nueva saga, que menos mal alcanzó a filmar Yeltchin, soy uno de los tantos con una razón de más para esperar ansioso esta película.
     Ese mismo año le tocó encarnar a otro personaje legendario dentro de la historia de la ciencia ficción mediática, al guerrero y “futuro” viajero del tiempo Kyle Reese, en Terminator Salvation.  Siendo que la primera vez que se vio a este soldado de un futuro postapocalíptico fue en la entrega debut de esta saga, como un hombre ya hecho y derecho, su aparición como tal causó tanta admiración como emoción, para gran parte de los viejos fanáticos de estas películas.   Asimismo, cabe mencionar que el Reese que llevó a cabo sobre sus hombros, correspondía a uno por completo diferente al conocido por el público, debido justamente a su corta edad, lo que enaltecía más que nunca lo hecho por este actor.
     Un año después fue posible reencontrarse con él en el remake de una verdadera cinta de culto ochentera, Fright Night (La Hora del Espanto para los latinoamericanos y Noche de Miedo en la Madre Patria), producción que sin dudas honró a la que la inspiró, pese a la mala decisión de abusar de unos demasiados evidentes efectos especiales computacionales; no obstante su versión del adolescente que descubre que su guapo vecino adulto es un despiadado vampiro, resulta satisfactoria (y más si se le considera que acá tuvo que codearse con reales pesos pesados de la actuación, como el siempre guapo y sexy Colin Farrel, Toni Collette y uno de los mejores “Doctor Who” modernos, David Tennant).
      Dean Koontz es un prolífico escritor de terror y policiales, muchas veces comparado para bien o para mal con Stephen King y quien ha tenido mejor suerte que algunos de sus colegas, por cuanto posee mayor cantidad de adaptaciones de su obra (si bien tampoco muchas).  Pues en Odd Thomas: Cazador de Fantasmas, filme y libro de los cuales no sabía de su existencia, hasta que me enteré de su triste deceso la semana pasada, interpretó a su protagonista.   
     Así que al menos me quedan la de Star Trek y la de Koontz para ver y disfrutar, que en una de esas me repito pronto (a manera de homenaje) sus otras películas y me veo algunas más de la larga lista que posee.
      El 19 de junio recién pasado Anton Yeltchin dejó este mundo, muriendo solo en su casa y en un hecho de connotaciones tan raras como muchas de las historias ficticias en las que participó: aplastado por su propio automóvil.  Frente a este acontecimiento, ese antiguo dicho que dice La realidad supera la ficción, se manifiesta como algo que no se puede cuestionar.  Mientras tanto nos quedamos lamentando una vez más esta certeza.

jueves, 23 de junio de 2016

Hayao Miyasaki y el Estudio Ghibli. Parte 2: Laputa


   En el ya lejano 1976 Jonathan Swift publicó la que sería una de las novelas capitulares de la narrativa de fantasía, la cual además corresponde a uno de los antecedentes de la ciencia ficción: Los Viajes de Gulliver.  Conocida por casi todo el mundo civilizado, aun cuando una porción no más hayan leído el texto original, gracias a sus innumerables adaptaciones audiovisuales, mucha gente solo ubica dos de todos los viajes que realizó su protagonista, así como a las curiosas culturas descritas en sus páginas.  De este modo, salvo a los famosos liliputienses (hoy sinónimos de “pequeño” y “enano”) y al pueblo de gigantes aparecidos en esta obra, poco o nada sabe la mayoría sobre el resto de este famoso libro.
    Pues justamente uno de los sitios más bizarros que le tocó a Gulliver visitar, fue la isla flotante de Laputa.  Este correspondía a un lugar lleno de genios y los que irónicamente tal como era el propósito del autor al escribir dicho título, representaba su burla hacia los intelectualoides, que vivían en las nubes con tanta idea estrafalaria e imposibilidad de atender a los problemas reales.
    Es así como atendiendo a este particular episodio de tan célebre escrito, Hayao Miyasaki se inspiró lo suficiente como para realizar una película sobre tal lugar, si bien solo tomó el concepto de dicha sociedad y la idea de los viajes extraordinarios.
    Con un comienzo maravilloso, prometedor y tan poético como ya sucedió con Nausicaä, el filme muestra a una niña que tras ir a bordo de un vehículo aéreo, que resulta ser atacado por piratas, cae desde lo alto y es solo salvada gracias a la piedra que lleva incrustada sobre la joya que carga en su cuello, la cual haciéndola flotar la deposita en tierra firme.  Este es el punto de comienzo para que la chica junto al muchacho que la rescata, conozcan el origen del mineral y la relación entre la chiquilla con Laputa.
     En su camino hacia el descubrimiento de una civilización perdida y avanzada, con la correspondiente aparición del último de sus descendientes, nuestros jóvenes protagonistas se enfrentan a dos tipos de malhechores: en primer lugar unos representados por el agente del servicio secreto gubernamental, que aparece desde los primeros segundos de esta cinta, quien por supuesto representa a la corrupción de quienes se esconden bajo la legalidad de su cargo y aparentan buenas intenciones; por otro lado están los mismos piratas aéreos, que casi provocan la muerte de la chiquilla, pero que en realidad se trata de un grupo de hombres recios, que en realidad tienen buen corazón y adoran a su “mamá”, una anciana mujer con más cojones que ellos mismos y quien los lidera demostrando el gran poder del matriarcado  (siendo además una representante de la figura de la abuela de fuerte carácter, tan habitual en el cine de Miyasaki).  Si bien ambos grupos son ejemplos de la faceta más materialista de la humanidad, los primeros resultan ser los verdaderos malvados, por cuanto ostentan el deseo de poder a toda costa; mientras que los segundos solo gustan de las riquezas y la belleza, además de estar caracterizados como individuos carismáticos y hasta agradables (lejos la jefa de los maleantes se roba varias escenas debido a su gran personalidad).

     Una vez dentro de Laputa,  entre todos los detalles que pueden llamar la atención respecto a este sitio, se pueden destacar dos: en primer lugar es que aparece la misma especie de roedor tipo ardilla que se vio en Nausicaä, siendo que una de estas criaturas era la mascota de su protagonista; de este modo ello bien puede ser un autohomenaje o la sugerencia a que Laputa podría tener una estrecha relación con el mundo postapocalíptico de la otra película.  Por otro lado, aquí aparece un robot muy singular, uno cuya apariencia resulta ser de lo más llamativa, por cuanto viene a ser bastante diferente a lo que se acostumbra apreciar en los habituales anime y manga (los llamados “mechas” como se les nombra en estas expresiones artísticas); pues su especial aspecto responde, sin duda, a la noción de una tecnología muy antigua y por completo diferente a la conocida por el hombre.  Cabe mencionar que este robot es lejos uno de los personajes más icónicos de todo Ghibli, junto con Totoro (de quien ya se hablará dentro de poco).
     Respecto a la propia Laputa, también puede llamar la atención las dimensiones ciclópeas de esta misma, ya que se trata de una construcción tan grande, que en ella no solo se encuentran las más sofisticadas máquinas y hermosas edificaciones, sino que llega a poseer su propio ecosistema; es así que dentro suyo es posible hallar una flora y fauna exclusivas, lo que acentúa su carácter de lugar con connotaciones legendarias, como algo fuera de este mundo (quizás por esta misma razón hacia el final de la película, el destino de la isla viene a separarla más que nunca de la humanidad, incapaz de valorar realmente lo que se haya detrás de sus muros).
     Como dato anecdótico, en lo que concierne al doblaje a nuestra lengua de este memorable anime, pues ante el parecido del nombre de esta isla flotante con la referencia a las putas (¡para qué me voy a poner “tímido” en el lenguaje utilizado en mi propio blog), tanto las empresas españolas como mexicanas que hicieron tal labor por primera vez, para no complicarse con el tema optaron por llamar a este lugar como Lapuntu; asimismo se retituló al filme como El Castillo en el Cielo. No obstante en doblajes posteriores se usó el nombre real.   En todo caso según algunos, cuando Swift escribió su libro, sin dudas a propósito le puso ese nombre a esta ciudad, ya que algo de español sabía y ello fue otro recurso de su parte para burlarse de la sociedad de su tiempo.
      En cierto sentido se trata de una película de corte más familiar que su predecesora, ya que  no se trata de una obra de ciencia ficción tan filosófica como Nausicaä, al carecer de sus simbolismos religiosos y sociales (como el tema del desastre ecológico provocado por las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki, representado a través del futuro posapocalíptico biológico); de igual modo el elemento humorístico, la presencia de personajes más o menos caricaturescos (como el mismo villano o la pandilla de piratas aéreos) y la mayor cantidad de dosis de aventura e intriga, permiten que esta cinta sea una herramienta ideal para enganchar a cualquier público en la obra cinematográfica de su autor.
      El tema de la amistad toma un rol preponderante en esta obra, no solo debido al protagonismo compartido de Sheeta y Pazu, sino porque ambos siendo niño y niña muestran cómo dos personas de distinto sexo pueden llegar a tener este tipo de relación, dejando de lado el elemento sexual y aun así logrando un sentimiento mutuo bastante estrecho. Es así como en Laputa los dos chicos se apoyan, se aprecian y complementan que da gusto, a diferencia de la también heroica Nausicaä, quien pese a su positiva personalidad carece de un par en toda su aventura fílmica.  Esta dualidad de sana fraternidad infantil niño-niña, la encontraremos en otros largometrajes de Miyasaki, en la medida que los post dedicados a su persona se vayan dando (como podrá verse en Kiki, El Viaje de Chihiro y Ponyo).
      No se puede acabar este texto sin mencionar una vez más el emotivo trabajo musical de Joe Hisaishi, quien le otorga con sus melodías una sublimidad a esta película y a otras de Hayao Miyasaki, que resultan estar sin dudas entre lo mejor en la historia del séptimo arte en lo que respecta a bandas sonoras.  Cabe mencionarse que dentro de su colaboración con el director, esta fue la primera ocasión en la cual Hisaishi escribió un vocal en exclusiva para sus filmes, si bien su letra corrió a cargo del propio Miyasaki, y el cual se escucha hacia el motivo desenlace a través de una angelical voz femenina (en japonés, por supuesto, e interpretado por la cantante Azumi Inoue).

Nuestros infantiles héroes junto al famoso robot de Laputa.

domingo, 19 de junio de 2016

Hayao Miyasaki y el Estudio Ghibli. Parte 1: Nausicaä del Valle del Viento.


     Hablar de Hayao Miyasaki es tratar de uno de los grandes artistas vivos en lo que va de este siglo, alguien que como director, guionista y productor de filmes de animación japonesa (anime), desde hace rato ya que ha logrado superar las barreras culturales y estéticas a lo largo de todo el mundo, siendo reconocido entre los grandes de la cinematografía.
    Como muchos de sus colegas dedicados al anime, antes de realizar sus hoy famosos y multipremiados largometrajes, comenzó trabajando en televisión, diseñando personajes, dirigiendo episodios y como escritor.  De este modo recordadas son sus intervenciones en verdaderos clásicos de la pantalla chica nipona y que los occidentales como yo (chileno, de cuarenta años), recordamos como parte importante de nuestras vidas: Marco, Heidi, Sherlock Holmes y Conan el Niño del Futuro, entre muchas más.  No está demás decir que estas corresponden a algunas de las producciones que en mi caso, como en el de otros de mi generación, me hicieron amar las grandes historias y en especial tan glorioso arte.
    1985 vio el nacimiento del hoy célebre estudio de animación Ghibli, fundado por Hayao Miyasaki, junto a su amigo y socio Hisao Takahata, quienes hasta la fecha han liderado a todo un equipo de visionarios, consiguiendo realizar no solo algunas de las mejores películas de su estilo, sino siendo considerados como el mejor estudio de animación en todo el mundo (ni Disney, ni Pixar logran llegarle a los talones, siendo que los creadores del segundo en más de una ocasión han reconocido públicamente su admiración e inspiración en el trabajo de los sensei).  En la actualidad más de veinte películas ha realizado Ghibli, buena parte de ellas dirigidas por el propio Miyasaki y sin duda estas algunas de las perlas más preciadas por la compañía.
     Cabe mencionarse que desde sus inicios, antes de que nacieran las más sofisticadas técnicas computacionales para trabajar en animación, Ghibli ha sobresalido por una labor cuidada y aún en los tiempo actuales ha preferido la animación tradicional, por sobre la digital, que en el caso de USA se ha “comido” las antiguas producciones a la vieja usanza (puesto que para los japoneses el respeto a sus tradiciones, resulta ser un pilar fundamental de su sociedad y en ello el anime es considerado como uno de sus rasgos culturales más queridos). Además han trabajado en la elaboración de videojuegos y hasta un parque temático poseen, debido justamente a la popularidad de sus líricas historias, con personajes hoy inolvidables tales como la deidad benigna del bosque Totoro, el Gatobus y la sirenita Ponyo.

El ídolo Hayao Miyasaki, tan querido por los ñoños como Stan Lee.


     A la hora de apreciar las características de sus filmes, lo primero que se puede destacar en ello es su marcado acento ecológico, por cuanto podemos encontrarnos con personajes que representan derechamente la naturaleza y/o que viven en armonía con esta; de igual modo se pueden apreciar preciosos paisajes de tipo campestre y salvajes, por lo que la ciudad tecnológica no tiene cabida en sus argumentos (en cambio sí los pueblos fuera de las grandes urbes y llenos de áreas verdes, al lado de bosques, montañas y el mar).   Esta valoración de lo natural tiene estrecha relación con la fe religiosa sintoísta que profesa Miysaki, ancestral teología oriental que reconoce a la naturaleza como la máxima expresión de lo divino.
      Los niños también poseen un papel destacado en las obras del maestro, quiénes pululan en sus diversas obras como protagonistas y secundarios abordados no de manera infantil, ni caricaturizada, sino que retratados tal como en la vida real: como personitas que nos pueden sorprender con su inteligencia y autodeterminación, seres tan complejos como los adultos.  Si bien la inocencia queda más que clara en su personalidad, las tramas que giran en torno a ellos, los muestran como individuos que pueden crecer espiritual e intelectualmente a medida que van ganando en experiencias.  Son personajes queribles, enternecedores y aun así llenos de una verosimilitud sobrecogedora (basta con recordar a las dos hermanitas de Mi Vecino Totoro y a la pareja de pequeños héroes, niño y niña respectivamente, de Laputa).
     Luego se puede nombrar a las figuras femeninas de recia actitud, en especial a ancianas a las que el director configura como entes activos y de fuerte carácter.  Es así como proliferan desde los principios del estudio Ghibli, las mujeres protagonistas o coprotagonistas de actitud decidida y autosuficientes.  De hecho, algunas de estas se encuentan entre sus personajes más llamativos y apreciados por el público, tales como la salvaje niña-lobo de La Princesa Mononoke y las dos hermanas brujas de El Viaje de Chihiro.
    Corría el año de 1984, cuando se estrenó un año antes de la fundación oficial de Ghibli, la primera cinta independiente de Hayao Miyasaki, Nausicaä del Valle del Viento.  Basada en el propio manga que su realizador escribió y dibujó allá por 1982, se trata de uno de sus filmes más emblemáticos y que ya desde este temprano título deja consignados los principios recientemente mencionados del cine de su director.
     Tomando como punto de partida el nombre y las cualidades positivas de la princesa de la mitología griega Nausicaä (aparecida en nada menos que en La Odisea de Homero), corresponde a una obra de ciencia ficción postapocalíptica.    No obstante Miyasaki siguiendo sus creencias religiosas, nos sorprende y no nos muestra al típico mundo sumido en el invierno nuclear, sino que retrata una realidad en la cual la manipulación humana de los elementos se nos ha ido de las manos de otra forma: cambiando la faz de la Tierra, con una nueva ecología que implica una fauna y flora por completo distintas, hermosas, poderosas, pero por completo letales para la humanidad.  De este modo la Madre Naturaleza le devuelve el golpe a los hombres y se protege a sí misma, obligándolos a replegarse a tal punto de que los sobrevivientes deben modificar sus costumbres, si en verdad desean permanecer en el actual orden. 

     Como la transformación del planeta fue hace mucho tiempo y muchas de las tradiciones humanas se perdieron, entre ellas sus registros y antigua tecnología, lo sucedido tras producirse la última guerra que causó todo esto, sus antecedentes se encuentran sumidos en el mito, ya que no se guardan archivos fidedignos sobre qué pasó en realidad.  Al respecto el director nos muestra todo esto al principio del filme, usando un método muy original y significativo dentro de la configuración de este mundo: Por medio de un tapiz que representa folclóricamente tal hecho. Esta preciosa manera de comenzar una verdadera obra maestra, se encuentra acompañada por una música sinfónica épica y emotiva, compuesta por Joe Hisaishi, quien ha hecho todos los soundtracks de Miyasaki para Ghibli, en una verdadera fusión entre imagen y sonido, como solo pocas duplas en el cine lo han conseguido (los temas de Hisaishi para los filmes de su compatriota resultan ser tan hermosos, que resulta imposible no relacionar a la uno de lo otro, siendo que además dichas composiciones bien se pueden escuchar con mucho placer por sí solas).
      Luego de esta formidable introducción, el guión se centra en su protagonista, la princesa Nausicaä, quien da ejemplo de cómo respetar a la naturaleza (en otras palabras, su conducta al respecto resulta ser muy propia de mucho pueblos indígenas, quienes le hablan a animales y plantas con decoro).  Muy querida por sus súbditos y carente de toda faceta de diva, se encuentra en medio de una confabulación que desea regresar a la vida a los viejos demonios creados por la ingeniería genética;  por lo tanto con todo su heroísmo, debe enfrentarse a los responsables, quienes la superan en número y medios.  Bastante significativa viene a ser que quién está detrás de estos viles planes, que en realidad representan el deseo de volver a tener patria y potestad sobre la naturaleza, sea otra mujer, una soberana como la misma protagonista, aunque en su caso se trate de una persona adulta; debido a ello la principal antagonista viene a ser un reflejo a la inversa de Nausicaä.  No obstante los villanos de Hayao Miyasaki no son unidimensionales, por lo tanto esta dama no es alguien de corazón rastrero, sino que cree que su empresa es correcta, pues desea lo mejor para su pueblo (tan solo que está equivocada).
     Nuestra “guerrera del viento” sin proponérselo se convierte en la encarnación de un personaje de características mesiánicas, al punto de encontrarnos en el guión con el tema del autosacrificio, lo que significa dar la vida en favor de otros y permite utilizar el concepto de la resurrección gracias a la intervención de fuerzas superiores.
     Para terminar, las criaturas que aparecen en esta película son magníficas y una de ellas tuvo su homenaje nada menos que en un episodio de Batman del Futuro, con una escena casi calcada del filme en esta gran serie televisiva.  

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