El 14 de diciembre del año recién pasado se nos fue otro de los grandes: El director de cine, actor, productor y activista por los derechos civiles (este último aspecto de su legado lo ignoraba, hasta ahora) Rob Reiner. Un realizador tan maravilloso, que, con solo mencionar unas 4 películas suyas, nos queda la certeza de todo lo que le debemos.
Supe de su existencia gracias a mi querida revista Fangoria (que como ya he contado otras veces por acá, de su primera edición en español saqué el nombre para este blog). Ello gracias a cuando salió un reportaje sobre Misery (1990), la tremenda película suya que adaptó la novela homónima de Stephen King; esto último fue en 1992, cuando llegó a muestras tierras ese número (que aparecía con atraso por estos lares), pero la cinta en cuestión databa de 1990 y no recuerdo si la primera vez que la vi fue en el cine o arrendada en VHS (aunque sí tengo muy presente en la memoria, de que la revista de Errol's, una cadena de videoclubes chilena que fue muy famosa, sacó un póster de regalo con el afiche de esta producción y que me quedé con ganas de tenerlo). El largometraje me impresionó mucho, que solo tiempo después me leí el libro, una vez que lo pude comprar. La manera de cómo logró hacer esta joya, consiguiendo convertir a Kathy Bates de una "desconocida" a una consagrada (haciendo que su personaje la enfermera psicópata Annie Wilkes, se volviese uno de los villanos más populares del séptimo arte) y el ya célebre James Caan volviese a brillar con una de sus interpretaciones más memorables, es un hito a considerar en la historia de Hollywood. Misery, que está llena de escenas memorables, es, además, recordada por tener uno de los momentos más impactantes del séptimo arte (si vieron esta joyita, saben a cuál me refiero). Y era obvio que me he repetido un montón de veces esta pieza. Más encima, la poseo original en DVD, pues un muy querido amigo que tuve me la regaló para un cumple y me hizo muy feliz con ello.
Pero el título de arriba no fue la primera incursión de Reiner en la literatura del Tío Steve, puesto que en los ochenta realizó la igualmente memorable Cuenta Conmigo, (1986, Stand by me), verdadera perla de culto sobre la novellete El Cuerpo y que forma parte de la colección de novelas cortas Different Seasons. Con actores adolescentes, que luego cobrarían gran fama, entre ellos el llorado demasiado pronto River Phoenix (quien alcanzó a realizar un montón de joyas en su corta vida), Will Wheaton (Star Trek: La Nueva Generación y The Big Bang Theory), Corey Feldman (de muchas cintas adoradas de esa década, tal cual Generación Perdida) y Jerry O´Conell (protagonista con posterioridad de Sliders, serie de ciencia ficción noventera), trata sobre un grupo de amigos y su último viaje juntos a la aventura, antes de separar sus caminos y dar paso a la madurez. Cabe decir que estaba llena de nostalgia y fue muy conmovedora. No tuve la oportunidad de conseguirla en video, hasta que un sábado por la noche la dieron en la tele. Tengo no solo presente las ansias que me embargaban esperando ese día, sino porque horas antes de su emisión, me pasó a ver mi fenecida amiga Alicia Urbina, quien ese día andaba toda bella caracterizada de payasita, un recuerdo ya compartido por acá y que creo puede ser los haya fusionado, por puro mezclar dos momentos muy valiosos para mí. El primer DVD original que me compré, fue el de esta obra y me sentí bastante realizado; lamentablemente el material adicional que traía, no venía subtitulado al español, así que salvo el videoclip de la canción, no lo pude disfrutar; años después, lo adquirí en blu-ray, también original, que se veía estupendo y ahora todo venía con subtítulos (enterarme de los problemas de drogas de algunos de sus artistas adolescentes, ya en esa época mientras lo filmaban, fue algo horroroso, y en ese documental el mismo Ron dialogaba amistosamente con Wheaton y Feldman, ya adultos, recordando ille tempore). Volviendo a la preciosa canción del filme y su videoclip, siempre me emocionan bastante. En 2024 le mostré esta pieza a un curso al que quería mucho, el 1° B, y quedaron fascinados; luego los chicos hicieron una investigación y análisis de ella, para posteriormente exponer sobre su trabajo; fue una hermosa experiencia para todos nosotros.
Tráiler de Cuenta Conmigo
Reiner era muy versátil como realizador, al punto de incursionar con mucho éxito en numerosos géneros, que en todos en los que hizo pelis salió victorioso. Al respecto, les puedo hablar de uno de sus trabajos más queridos, otra pieza de culto, la película de fantasía La Princesa Prometida (1987). Me refiero a de uno esos títulos que marcaron los recordados ochenta, que me habría gustado disfrutar de niño en su momento en pantalla grande, pero que, aunque llegó algo tarde a mi vida (no recuerdo si lo vi por primera vez ya adolescente o en los primeros años de mi adultez), lo tengo en mi memoria plasmado a fuego. Esta historia en tono de caja china, o sea, de un relato dentro de otro, también está llena de grandes artistas y fue genialmente homenajeado en Érase una vez un Deadpool, versión familiar de la secuela cinematográfica dedicada al llamado "Mercenario Bocazas" y en la que Fred Savage, el actor infantil del clásico de antaño, se interpretaba a sí mismo ahora adulto, debido a las manías del mutante que lo raptaba.
De 1989 data otro filme del director que por fin honro, que les estoy hablando de Cuando Harry conoció a Sally, una comedia romántica que está entre las mejores de su tipo. La historia de una pareja "destinada" a estar junta, pese a dos desafortunados encuentros previos y a lo largo de los años, cuenta con otra de las escenas más famosas del cine: La de un orgasmo fingido. Creo que no la he revisitado desde hace al menos dos décadas y definitivamente merece ser repetida.
Tengo un poquito más presente en la memoria Cuestión de Honor (1992), largometraje que recibió varios premios y que al parecer es la única obra del director que aprecié en el cine; esa vez fuí con mi cuñado Fabián, con quien iba harto a las salas cuando era adolescente en mi juventud. Era lindo salir con él, quien después me invitaba a servirme alguna cosita rica y era el único adulto con el que salía en esos años al cine; además la charla siempre era gratificante. Hace un par de veranos atrás me la repetí, ahora gozando la calidad de mi tele 4K; gocé como nunca de la actuación de Jack Nicholson, quien solo con 3 escenas en esa peli nos dio para enloquecer. También se ven estupendos en tal filme Tom Cruise y, en especial, Demi Moore, otros dos artistas muy queridos por mí y que por medio de esta pieza nos mostraron su versatilidad.
Tráiler de La Princesa Prometida
La última cinta de Rob Reiner que puedo comentar es Nuestro Amor (1999, que en inglés viene siendo La Historia de Nosotros o Nuestra Historia). Solo la vi una vez, poco después de que salió en VHS. Su trama aborda los vaivenes de un matrimonio a lo largo de varios años, desde su juventud hasta la época de su madurez. Dos histriones muy apreciados por mí, Michelle Pfeiffer y Bruce Willis, interpretan a sus protagonistas y me fascinaron con este registro algo alejado de lo que conocía de ellos. Nunca más volví a ver esta producción, en la cual el propio Reiner se reservó un papel pequeño, muy gracioso por lo poco que puedo retener de ella; pero la recuerdo con cariño y es que, además de gustarme, aquella vez la disfruté junto a una persona que fue muy valiosa para mí y la cual ya hace rato que no está en mi vida (fueron nuestras últimas vacaciones de verano juntos y meses después mi existencia cambió mucho para siempre).
Tengo unos cuantos nombres pendientes del año pasado, dentro de los que puedo recordar, que me son importantes a la hora de traer a la memoria su fallecimiento ese año. 2025 fue duro en ese sentido y, como ya he dicho antes, experimenté el paso de la muerte en carne propia. Rob Reiner es, a menos que me confunda, el último artista significativo para mí que se fue durante ese periodo; asimismo, es el primero de esa tanda que tributo este 2026. Por lo menos me quedan unos 3 más de los que hablar.
Y ya me estaba olvidando de que fue uno de los fundadores de Castle Rock, una importante productora de cine y televisión. Cabe mencionar que el nombre mismo es un homenaje a Stephen King, pues es el mismo de la famosa ciudad ficticia de sus historias (el mismo lugar donde transcurre Cuenta Conmigo). Entre sus títulos tiene, justamente, The Shawshank Redeption, La Milla Verde y Dolores Claiborne, tres de las mejores adaptaciones de la narrativa kingniana. Por mi parte, cada vez que veo el faro prendido representativo de esta productora, me regocijo.
Su fallecimiento fue atroz, ya que dejó este mundo por la mano de uno de sus propios hijos, un drogadicto que llevaba tiempo viviendo en las calles (algo trágico, casi salido de una de sus películas). Hay mucho suyo que aún desconozco y que, tal como ya mencioné, merece su oportunidad... Por todo esto y más, siempre lo recordaré con mucho cariño y agradecimiento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario