Acá termino de revisar, por fin, la décimo cuarta temporada de Doctor Who, que me gustó mucho y fue una grata sorpresa, tras lo prejuiciado que estaba con ella.
4. 73 Yardas
Voy a partir
afirmando que este me es uno de los capítulos más hermosos de todo Doctor
Who (era Moderna) y que, si tuviera que escoger uno que fuese lo más
representativo de cada Doctor, estaría en duda entre este y el anterior. Su trama nos cuenta de lo que pasa cundo los
dos amigos llegan a un precioso paraje y lo que debiera ser un viaje de ensueño
para la chica del dúo, se convierte en una pesadilla que dura décadas hasta su
ancianidad; y es que el Doctor ha desaparecido y Ruby debe vivir el resto de su
existencia con la sombra de una aterradora mujer, que se le aparece a lo lejos
y la cual provoca en quienes se les acercan un miedo tan grande, que su
conducta con Ruby se vuelve tóxica.
Entre medio, la figura de un joven político desquiciado y la
intervención de UNIT (el cuerpo de seguridad que apoya al Doctor) le otorgan mayor
dramatismo a esta joyita.
No olvidar la gran actuación de Millie Gibson, la joven actriz a cargo de Ruby, en quien recae el peso de esta entrega y quien con mayor razón nos hace adorarla a ella y a su personaje.
5. Punto y Burbuja
La crítica
social regresa a Doctor Who y lo hace en grande, abordando el
tema de las antiutopías y, más encima, extrapolando la dependencia actual a las
redes sociales.
En un planeta solo viven adolescentes y jóvenes veinteañeros "bellos", quienes nada más interactúan entre sí a través de las pantallas. Todo va bien entre esta gente de cero preocupaciones, hasta que varios de ellos comienzan a desaparecer; y es entonces cuando el Doctor y Ruby intervienen para salvarlos, puesto que unos espantosos monstruos son los responsables de todo lo que está pasando. Sin embargo, la misión humanitaria de nuestros héroes se complica, debido a la mente estrecha de estas personas.
Teniendo en cuenta la dependencia de las víctimas a su vida tan superflua, las características de las bestias que los acecha, resulta significativa para entender por qué su sociedad está al borde de la extinción. Y en cuanto al final de este otro gran episodio, resulta ser uno de los más impactantes que le he visto al espectáculo.
6. Pícaro
Ruby y el
Doctor viajan de nuevo al pasado, aunque esta vez al siglo XIX. La idea es disfrutar de la vida junto a la
aristocracia de la época y sus lujosas fiestas.
No obstante, un alienígena cambiaformas se ha infiltrado, provocando
espantosas muertes y ya sabemos quiénes pueden ayudarlos. Entre medio aparece un guapo investigador y
agente, que también anda detrás del criminal, quien tiene un flirteo muy
interesante con el Señor del Tiempo.
El episodio nos demuestra qué tanto ha cambiado nuestro protagonista con la presente regeneración, puesto que por primera vez lo vemos evidenciando interés erótico y romántico por otra persona (teniendo conciencia de sí mismo, claro, puesto que lo que le pasó al Décimo Doctor no se considera en este caso).
Una historia muy divertida y con un montón de giros, que, además, está llena de elementos wokes revisionistas, como afrodescendientes nobles "europeos" y una danza entre dos hombres a la vista de todo el público en pleno siglo XIX.
No olvidar la gran actuación de Millie Gibson, la joven actriz a cargo de Ruby, en quien recae el peso de esta entrega y quien con mayor razón nos hace adorarla a ella y a su personaje.
En un planeta solo viven adolescentes y jóvenes veinteañeros "bellos", quienes nada más interactúan entre sí a través de las pantallas. Todo va bien entre esta gente de cero preocupaciones, hasta que varios de ellos comienzan a desaparecer; y es entonces cuando el Doctor y Ruby intervienen para salvarlos, puesto que unos espantosos monstruos son los responsables de todo lo que está pasando. Sin embargo, la misión humanitaria de nuestros héroes se complica, debido a la mente estrecha de estas personas.
Teniendo en cuenta la dependencia de las víctimas a su vida tan superflua, las características de las bestias que los acecha, resulta significativa para entender por qué su sociedad está al borde de la extinción. Y en cuanto al final de este otro gran episodio, resulta ser uno de los más impactantes que le he visto al espectáculo.
El episodio nos demuestra qué tanto ha cambiado nuestro protagonista con la presente regeneración, puesto que por primera vez lo vemos evidenciando interés erótico y romántico por otra persona (teniendo conciencia de sí mismo, claro, puesto que lo que le pasó al Décimo Doctor no se considera en este caso).
Una historia muy divertida y con un montón de giros, que, además, está llena de elementos wokes revisionistas, como afrodescendientes nobles "europeos" y una danza entre dos hombres a la vista de todo el público en pleno siglo XIX.
Primera parte de un final de temporada potente, en el que lo woke vuelve a ser parte de una buena historia y ya hasta se le "perdona" tanta inclusión forzada. Entre lo último, tenemos la participación de la hija trans de Donna Noble como miembro de UNIT y a un niño genio enano (este último muy buen personaje, que, en cambio, la chica se nota metida a la fuerza dentro de la trama).
Nuestro Señor del Tiempo y su gente se han enterado de que un villano poderosísimo, de hace décadas sin saber de él, supuestamente destruido, es el culpable del desastre que está poniéndose cada vez peor. Pero el ingenio del Doctor y su voluntad que siempre prevalecen, no se han perdido, de modo que mientras contemos con él hay esperanzas.
Este cierre nos ofrece la esperada revelación acerca de la identidad de la madre de Ruby, todo con un toque bastante emotivo. En verdad resulta difícil no lagrimear, en al menos un momento con este final.
Por cierto, cerca del clímax de este capítulo, se me confirma la idea de que este Doctor, al igual que sus antecesores, posee su propia personalidad, casi como si se tratara de otra persona (atentos a cierta reacción suya, justo después que todo se ha ido al Infierno).
Russel T. Devies ha seguido demostrando su amor por el personaje y su mitología, que este segundo año de su regreso al espectáculo, demostró más que nunca su capacidad para crear nuevos villanos de peso y de rescatar otros largamente olvidados, siempre actualizándolos con ingenio. Es cierto que la temporada es demasiado corta, lo mismo que la siguiente, pero logra entregarnos un producto de calidad y posee capítulos memorables y ni siquiera se echan de menos los rivales de siempre (¿Se encontrarán en el futuro este Doctor con los Daleks, los Cibermen y/o los Sontarans?).
Hay quienes sostienen que el supuesto fracaso de esta etapa se debe, en parte, a que el Doctor no usaba un traje típico y pasaba cambiándose de indumentaria, con lo que se perdía su identidad. Respecto a esto, es cierto que cada regeneración posee su propia indumentaria que lo caracteriza y se echó de menos el hermoso traje que usó el Décimo Quinto en los dos primeros episodios de la temporada, pero al menos volvió a usarlo en el último episodio; además, no se puede negar que poseía sus rasgos personales bien acentuados, como bien ya se ha mencionado varias veces... El Doctor es mucho más que un traje estrafalario y este en particular lo ha demostrado con creces.
Se me esteba olvidando, le perdono a Devies su wokismo y proselitismo LGTB (que yo mismo soy gay, aunque no ando pontificando por ahí), total nadie es perfecto y sus virtudes son superiores a sus errores y obsesiones.
Ahora solo me queda disfrutar de su último especial de Navidad y su temporada final.



No hay comentarios:
Publicar un comentario