Durante estas últimas semanas el mundo de la televisión y del cine perdió a tres artistas muy queridos y valiosos para millones de personas (y tan solo la semana pasada a dos de ellos, bastante ligados entre sí, si bien nunca actuaron juntos que yo sepa). Apenas supe del deceso del primero de ellos, quería ponerme a escribir; pero solo ahora puedo hacerlo, que este último tiempo no he podido compatibilizar bien mis ganas de ello, con otras actividades y mis obligaciones profesionales...No obstante, aquí comienzo y a ver cuánto me demoro con lo lento que he estado para publicar.
Eran comienzo de los noventa y ya estaba en la Enseñanza Media, cuando gracias a las revistas de cine que compraba y leía con avidez, me enteré de la existencia de Magnolias de Acero (1989). Les estoy hablando de un emotivo drama, en torno a un grupo de mujeres jóvenes y maduras, todas ellas interpretadas por actrices de distintas generaciones ya famosas (entre ellas una entonces incipiente Julia Roberts y la también cantante Dolly Parton, otra artista que nos dejó hace unos meses atrás, a la que adoraba y recordaba con cariño por su memorable participación en The Orville). Me acuerdo de que al arrendarla en VHS, al tener la carátula en mis manos, vi que entre su casting se encontraba el mentado Skerrit; yo quería apreciar el filme por las féminas y tontamente al leer que también salían hombres, reconociendo su nombre, me dije molesto:
A diferencia del caso anterior, este otro del que les hablaré lo puedo abordar con más "responsabilidad". Les estoy hablando de Poison Ivy (1991, conocida acá como La Venenosa), que nada tiene que ver con la famosa villana/antiheroína de DC Comics, puesto que se trata de un psicothriller. Protagonizado por Drew Barrymoore, poco antes de sus grandes éxitos para el cine y premios recibidos, nos muestra a la villana del filme seduciendo al padre su supuesta mejor amiga, un madurón muy guapo... Pues en una escena muy erótica, vemos al atractivo hombre interpretado por ya saben quién, mostrando más que su interés por la chica (imagen que se me quedó grabada por décadas, hasta que me la volví a ver el año pasado y confirmé las emociones que, ya un poco más grande en mi adolescencia, me provocó Tom) .
Pese al morbo que me indujo en la citada cinta Skerrit, el trabajo suyo que más me ha fascinado y he podido recordar sin problemas, corresponde a su paso por Contacto (1997), otra de mis películas regalonas. En ella Tom hace del antagonista de la idealista científica interpretada por Jodie Foster (no un hombre malvado, aunque sí un tipo ególatra y manipulador, más un montón de defectos más que le podernos atribuir). El personaje está tan bien construido, apoyado por un solvente Skerrit, que resulta difícil no despreciarlo, más si se considera lo verosímil que es encontrarnos en la vida real con alguien como él. Por mi parte, me he repetido tantas veces esta obra, que le conozco los detalles más significativos para mí y entre ellos las intervenciones de este rastrero sujeto, que me encantan.
Supongo que Tom y yo estábamos destinados a “conocernos”, puesto que al parecer tenía debilidad por las producciones de horror y subgéneros afines (como ya lo he demostrado más arriba) y es que siendo apenas un adolescente gocé de su colaboración para otros largometrajes que me eran imprescindible ver: Por un lado Poltergeist III (1988), la que ahora no encuentro gran cosa, pero que en esa época me hizo alucinar; en cambio mejor valorada viene a ser nada menos que The Dead Zone, la respetable adaptación que hizo por encargo David Cronenberg de la famosa novela de Stephen King; en ella se desenvolvió como el sheriff Bannerman, uno de los queridos personajes recurrentes del Tío Steve (y luego, mucho, mucho tiempo después, en 2007, regresó como un guiño a esta joyita en otro papel para la serie de televisión basada en el mismo libro).
También Tom Skerrit forma parte de los mejores recuerdos, que tengo de nuestra época encerrados en plena pandemia del Covid. Solo hacia clases online, así que el tiempo me sobraba y para ocuparlo en cosas provechosas, de modo de no desesperarme con el encierro, me puse a descargar un montón de pelis y series. Uno de los títulos que me conseguí fue Kolchak, que tanto me habían recomendado, puesto que sabía que fue el programa que inspiró a Chris Carter para hacer The X-Files, uno de mis shows televisivos favoritos. Ahora, bien, nunca pensé que me iba a gustar tanto este título setentero de bajo presupuesto, el cual disfruté junto a mi sobrinito Amilcar y quien por aquel entonces tenía 10 años... ¿Y qué tiene que ver todo esto con el artista que hoy despedimos? Pues que, en uno de sus episodios, titulado justamente The Devil´s Platform (1974), aparece como villano un joven Tom Skerrit. Para esa época ya usaba su característico y su impronta viril se apreciaba sin problemas. Quién iba a pensar que ese "desconocido", que acá hacía de un político corrupto, adorador del Diablo, además, tendría una destacable carrera en el cine y alguien que pocos años después sería parte de uno de los hitos más valiosos del Séptimo Arte.
Tom dejó este plano de existencia el 21 de octubre, a la edad de 93 años. En verdad solo Alien y Contacto me bastan para que le agradezca de corazón tantas horas de dicha cinéfila.
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