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miércoles, 14 de noviembre de 2018

Post N° 600: ¡Hasta pronto, tigre!


    Estuve barajando al menos 3 alternativas para celebrar esta cantidad de entradas en mi blog, que me costó un poquito decidirme al respecto.  Ayer mismo estaba ya escribiendo el texto que iría con esta enumeración, cuando el golpe noticioso ni siquiera me hizo dudar de cambiarlo por otro y he aquí que me dispongo a despedirme de Stan Lee.
     El recién pasado 12 de noviembre del presente año, dejó este mundo, para pesar de millones, Stan Lee, a la longeva edad de 95 años.  Hasta último momento estaba lúcido y nos regalaba sus famosos cameos en las producciones Marvel, basadas en muchos de los cómics que hizo para la llamada Casa de las Ideas (era un placer esperar sus graciosas intervenciones). 
     Era obvio que algún día, en un futuro no muy lejano, esta verdadera leyenda viviente nos dejaría, pero uno siempre se resiste a la idea de que aquellos que admiramos (e incluso amamos) mueran.
      Este mismo año no más, se nos fue Steve Ditko, otro genio de los cómics gringos y quien junto a Lee (y, claro, también en conjunto con Jack Kirby) fue responsable de la bautizada ERA MARVEL en los sesenta.  Cabe mencionar que estos nos regalaron para la posteridad un montón de personajes, que hoy en día son imprescindibles dentro de la cultura popular.  Que ambos se hayan ido el mismo año, con pocos meses de diferencia, me hace creer que se trata no de mera coincidencia.
     No quiero repetirme en este texto respecto a lo dicho por mí, sobre Stan Lee con anterioridad ¿He afirmado ya por estos lares, que junto a gente como Tolkien y Lovecraft, lo mismo que Disney, fue el responsable de crear una de las llamadas mitologías modernas? Y es que hoy en día millones a lo largo del mundo, en los 5 continentes, saben de sus personajes y de una manera u otra estos forman parte importante de sus vidas.

Algunos  de los tantos cameos de Stan Lee.
     Si este año le dieron nada menos que el Premio Nobel de Literatura a un cantante, Bob Dylan (elección con la cual no estoy de acuerdo), por qué entonces no dárselo a alguien que lejos ha escrito más que ese señor, creando algunas de las historias más hermosas del siglo pasado y que más encima lejos es mucho más reconocido a lo largo de este planeta.  Me pregunto si alguna vez lo nominaron a este importante galardón, que si vamos a llevarlo a otros campos artísticos de la palabra, bien se lo merecía.
     ¿Quién no conoce a Spider-Man? ¿Quién no sabe de los 4 Fantásticos? De seguro hasta las abuelitas de muchos ubican a los X-Men.  El dios nórdico Thor, sin dudas que pasó al conocimiento del mundo más allá de sus fronteras, gracias a la versión que hizo de él Stan Lee.  Hulk mismo es otra de esas figuras de ficciones, que ostenta ser uno de los personajes más famosos de los medios. Alguien como Iron Man de igual manera es sinónimo de enorme popularidad, incluso entre quienes no leen cómics. Y no podemos olvidar a los poderosos Vengadores, un equipo de superhéroes que en la actualidad ésta más que inserto dentro del reconocimiento público.  La lista es extensa, que son cientos y cientos los personajes frutos de su genialidad, como los igualmente inolvidables Hombre-Hormiga, Silver Surfer y Daredevil, algunos más posesionados entre las grandes masas.
     Por supuesto que mucho se lo debemos a las diversas adaptaciones televisivas, animadas y de imagen real, para que todo este panteón se haga aún más popular.  De seguro si no hubiese estado ahí alguien como Stan “El Hombre” Lee, como cara pública de la empresa, la situación sería distinta en muchos sentidos.  De hecho, en los cómics actuales hace ya rato que sobre el título de cada historia dice Stan Lee presenta, incluso en las aventuras de aquellos personajes que no creó nuestro querido autor (como Deadpool y el mismísimo Capitán América).  Me pregunto qué pasará ahora que ya no lo tenemos con nosotros… ¿Seguirán anteponiendo su nombre a las sucesivas historietas que vayan apareciendo? De igual manera espero un montón de homenajes dedicados a su memoria.
     Era un niño cuando me encontré con su nombre, que siempre me gustaron los cómics y en especial muchos de aquellos que salieron de su fértil imaginación.  La verdad es que fue gracias a los cartoons sesenteros de personajes como Spidey y los 4 Fantásticos, que supe quién estaba detrás de tanta maravilla.  En esos años no leía mayormente cómics por una cosa de presupuesto, que solo una vez que llegué a ganarme mi platita, y ello bien comenzada mi vida profesional, fui descubriendo en profundidad la magia que estaba detrás de tantas viñetas y páginas.  


      Para mi dicha, entre el año pasado y este he podido comprar una considerable cantidad de títulos de las colecciones escritas por Stan, en tomos de lujo y tapa dura, todos ellos volúmenes compilatorios de cientos de páginas.  De todas sus obras, que son tantas e incluso incluyen algunas anteriores a la etapa del renacimiento de Marvel, entre comedias juveniles y romances (géneros que en el noveno arte tuvieron su oportunidad, antes del ascenso de los superhéroes en los citados sesenta), puedo decir con orgullo, que al menos me leí completas ambas etapas fundacionales de Spider-Man y el Doctor Extraño, sin dudas 2 de sus personajes más reconocidos a nivel mundial.  El resto me las iré leyendo en la medida que me dé el tiempo, que igual a la cola tengo otros textos pendientes… ¡Pero creo que no me voy a aguantar y lo próximo que agarraré será una de esas joyitas!
     Este sábado y domingo recién pasado fue la Comic Zone en la Biblioteca de Santiago. Una celebración ñoña nacional que se hace por estas fechas, completamente gratuita y que los fanáticos esperamos con ansias.  Había un montón de cospleyers, entre aficionados y profesionales (de hecho, me saqué un montón de fotos y yo mismo estuve a punto de ir disfrazado); lo mismo no faltaban los puestos de venta, para satisfacción de los coleccionistas y los vendedores, claro.   Como era de suponer, había montones de personas vestidos de los personajes creados por Stan Lee, llevando poleras con sus superhéroes favoritos, así como un montón de figuritas y cómics al respecto, para que los compradores se tentaran.  Como siempre los Hombre-Araña abundaban en todas sus formas, incluyendo derivados del justiciero como Spider Gwen, Araña Escarlata y, como no, Venom.  Además del Arácnido, de entre todo el fruto de la creatividad de Stan Lee vi a 2 Hombre-Hormiga, un Daredevil, un Cíclope, un Magneto y de seguro algunos otros que se me escapan.  Todo el mundo celebrando la creatividad de Stan y nadie pensaba que al día siguiente este nos dejaría; de seguro que si su muerte se hubiese producido antes, habría tenido su homenaje (y si hubiese sido ese mismo día, no quiero ni pensarlo)… ¿Por qué nadie hace cosplay de Stan Lee? ¡Sí hasta había un pequeño Freddie Mercury! De seguro que de ahora en adelante van a haber muchos ñoños emulándolo en las Comic Con y otros eventos como este (sería bueno ser uno de ellos en un futuro próximo).
     La semana pasada no más me vi junto a mi sobrinito Amilcar, Teen Titans Go! La Película.  La pasé muy bien con ella y me reí mucho.  Siendo que se trata de personajes de DC, grande fue nuestra sorpresa ver nada menos que a Stan Lee (bueno, su caricatura), autoparodiándose y con unos chistes bastante cómicos.  De seguro se trata de uno de sus últimos cameos.   
     Cuando falleció Stan o, mejor dicho, cuando se supo la noticia me encontraba en clases.   Comenzaron a llegarme un montón de guasaps e incluso uno de mis sobrinos, quien más encima nunca antes me había escrito, por Facebook se hizo presente al respecto.  Era una verdadera noticia mundial, que incluso acaparó la atención de quienes no leen historietas y ello porque el éxito de las películas Marvel ha permitido que su persona se haya convertido en dominio público….¿Me van a creer que colegas y alumnos me han dado el pésame? Todo esto ha sido casi una experiencia surrealista.
     Mi regalón, hoy de 9 años, conoció a Stan Lee por medio de quien aquí les escribe, por supuesto.  Cada vez que este salía en alguna película o serie, de inmediato se animaba  y ya era un rito para ambos celebrar sus intervenciones.  Recuerdo muy bien cuando le hablé por primera de él, tras verlo en una película (Iron Man):

¿Sabes quién es? ¡Es Stan Lee el creador de Spider-Man y muchos superhéroes más!

     Debía tener como 5 años y de tanto repetirse las mismas pelis y otras, se le quedó grabado en su cabecita…y en su corazón. 
      Su divertido papel recurrente en Ultimate Spider-Man nos hizo reír muchas veces, que bien mi regalón llegó a tomarle cariño.  Apenas se enteró de su muerte (incluso antes que yo) me mandó una grabación de audio, en la que se lamentaba de lo que había pasado y al final de ella, el pobrecito se puso a llorar.  No pude dejar de conmoverme e impactarme por cuánto he influenciado en él, que así como Stan Lee marcó la vida de muchos de nosotros, uno mismo también llega a formar parte de los que lo rodean…Y en ese sentido, lo ideal es que quienes escojamos para que nos influyan, sean un buen modelo a seguir y si Stan Lee me ha inspirado a mí y por extensión a Amilcar, espero ser el mejor ejemplo para el niño que se ha robado mi corazón (bueno y para su hermanito Brunito, a quien también amo con todo mi ser).
     Cuando estaba planeando mi post N° 600, lo primero que se me vino a la mente, fue que iba a estar dedicado a la memoria de mi desaparecido amigo Eduardo Romero, Cidroq entre los blogueros y sus seguidores.  Este empezó un par de años antes que yo con lo de su página y Marvel desde entonces tuvo su lugar en el Cuchitril de Cidroq. Como yo, él era todo un Spideylover y de seguro si hoy en día siguiese con nosotros, habría lamentado bastante la partida de Stan Lee.  Le dedico de todo corazón esta entrada a mi cuate, fuente de inspiración, así como, por supuesto a Stan Lee.  Quiero creer que ambos se conocerán en el Más Allá, que podrán hablar largo y tendido de muchos temas interesantes.


lunes, 17 de julio de 2017

El primer Spider-Man (segunda parte).

La misma colección que estoy comentando, pero esta editada por Forum (Planeta de Agostini).
I- “El Hombre”.

     Antes de comentar el primer volumen, historia por historia, de la edición en 3 tomos de Panini en su colección Best of Marvel Essentials para la etapa original de Spidey, aprovecho de contarles acerca de uno de sus cocreadores: el simpar Stan Lee.
     Nacido el 28 de diciembre de 1922 en USA (¡Es admirable la vitalidad de este hombre!), aún hoy a los 94 años lleva activo en la vida pública y artística, tras comenzar bastante joven en el mundo editorial comiquero.  Su nombre original corresponde a Stanley Martin Lieber, pero tras hacerse conocido internacionalmente gracias a su pseudónimo decidió por oficializarlo de manera legal. 
     Cercano a los 18 años, recién salido del colegio (de la secundaria como le llaman en algunos lados), llegó a trabajar a la empresa que por entonces se llamaba Timely, la que luego sería rebautizada como Marvel.  En aquel entonces el aún muchacho Stan apenas era un humilde ayudante, oficiando en lo que se le necesitaba, hasta que un par de años después de ingresar a esta editorial, se le permitió escribir un breve relato de dos páginas de nada menos que del Capitán América y al que luego ya convertido en el guionista estrella, él mismo años después “resucitaría” del olvido a principios de los sesenta, con el surgimiento de la llamada Era Marvel de los Cómics.
     Una vez convertido en guionista de la por entonces Timely Comics, trabajó realizando todo tipo de historias que por aquel entonces eran populares: westerns, de ciencia ficción (en especial las de mad doctors y monstruos, que tanta influencia tendrían en el subgénero superheroico), humorísticas, de aventuras adolescentes y hasta románticas.  Todas estas temáticas mezcladas y otras más, en la que bien se curtió en su juventud y demostró con ello además su versatilidad, para crear verdaderas narraciones de calidad literaria, llenas de elementos propios de los grandes clásicos, en sus posteriores invenciones y de las que justamente su serie del Hombre-Araña resulta un gran ejemplo.
      Según cuenta la leyenda (o lo dijo el mismo Stan), ya estaba cansado de los argumentos por encargo que le hacían sus jefes y deseaba alejarse por completo del mundo editorial comiquero, cuando su esposa (que en paz descanse, ya que nos dejó tan solo el pasado 6 de julio) le dio la formidable idea de que antes de tomar dicha decisión se diera un gusto y realizara el tipo de historieta que en verdad lo entusiasmara.  Fue así que nacieron nada menos que los 4 Fantásticos, apoyado en el dibujo por otro grande como lo es Jack Kirby; tuvieron su debut en 1961 y a partir de ese momento su carrera artística despegó, moviendo por completo los cimientos de la industria de los cómics y causando tal impacto en la cultura popular, que hoy en día su legado ha pasado a otras áreas y el mismo Stan Lee es reconocido hasta por quienes no leen este tipo de arte.
Stan Lee ahora como el abuelito que tantos adoramos.
       La lista de personajes creados por Stan Lee supera los 300, varios de ellos están entre los superhéroes más famosos.  Aparte de los mencionados se pueden nombrar a Hulk, los X-Men (Profesor X, Jean Grey, Ángel, Cíclope, Bestia y Hombre de Hielo, los mutantes originales), Hombre-Hormiga, Avispa, Ironman, Silver Surfer, Daredevil, Pantera Negra (el primer superhéroe de raza negra), Doctor Strange, Nick Fury y muchos, muchos más. No se puede olvidar sus formidables reinterpretaciones a tono para estas historias, de los héroes mitológicos de Thor y Hércules.
        Su labor en Marvel ha pasado por ser redactor jefe, hasta convertirse en uno de sus figuras esenciales, al punto de que si bien ahora solo escribe ocasionalmente, casi no hay cómics marvelitas que no lleven el texto que dice Stan Lee presenta.  También ha oficiado de productor de gran parte de las adaptaciones audiovisuales que se han hecho de obras de la compañía, tanto de los personajes que salieron de su imaginación, como de otros autores.  Asimismo inolvidables son sus cameos y pequeños papeles en varias de estas producciones, entre cartoons, series y filmes de imagen real.
      A la hora de analizar las características de su trabajo al ser el responsable de que despegara la llamada Edad de Plata (si bien algunos sostienen que esta comenzó en los cincuenta) o que iniciara la ya citada Era Marvel, viene a ser el hecho de que tal vez por primera vez en los cómics de superhéroes, gracias a Stan Lee estos dejaron de ser los seres perfectos que hasta el momento se habían visto y que de ese modo a través de sus por entonces “nuevos” justicieros estos comenzaron a poseer defectos.  En otras palabras, Lee veló por hacerlos más humanos y gracias a ello pudo abordar no solo la aventura como eje de las tramas de sus historias, sino que además desarrolló temáticas sociales y el impacto emocional de su cruzada en la vida de estos vigilantes (siendo en este sentido, Peter Parker, nuestro queridísimo Spidey, un gran ejemplo de ello).  De igual manera destacable es su uso del humor que en más de una ocasión es capaz de sacarle risas a los lectores, a la par del melodrama habitual de sus argumentos, muchas veces al nivel de algunas piezas teatrales que bien hacer recordar a autores como Shakespeare (guardando las proporciones, claro); en este último sentido, el uso de un lenguaje grandilocuente, a veces en los diálogos, otras en los cartuchos narrativos, que en varias ocasiones incluyen lenguaje informal o alusiones a la cultura popular de la época (como cantantes, actores de cine, etc.).
      Si bien toda su vida artística ha estado ligado a Marvel, debe destacarse su pequeño “flirteo” con DC (a la que muy irónicamente puso en su momento Distinguida Competencia).  Es así que en 2001 participó del “rupturista” proyecto llamado Just Imagine Stan Lee…, a través del cual realizó nada menos que 13 one-shots, en los que reinterpretó el origen de varios de sus superhéroes más famosos, tramas que luego desencadenaron en una muy particular visión de la Liga de la Justicia.  Para esta labor fue acompañado de artistas tan consagrados como él, entre ellos Jim Lee, Joe Kuberth, John Buscema, Dave Gibbons, John Byrne y Jerry Ordway, entre otros.  Entre su visiones para estos otros clásicos (bastante rupturistas todas ellas, por cierto, ya que además no mantuvo el nombre de los personajes originales) encontramos a Superman, Batman, Wonder Woman, Robin, Acuaman y Linterna Verde, entre otros.

Spider-Man y sus papis.

II- Las historias.

      Antes de ir de lleno al primer tomo de la etapa de Spider-Man, debe saberse que a manera de “regalo” este compilatorio que sobrepasa las 300 páginas, incluye unas breves historias dibujadas por ese otro maestro que es Jack Kirby.  Por lo tanto a lo largo de este repaso también mencionaré dichos agregados, que todo coleccionista de seguro atesoraría.  En total son 16 relatos, que abarcan más de un año entre agosto de 1962 y mayo de 1964.
      Es así que aquí nos encontramos con:

1- Amazing Fantasy Nº 15 (agosto de 1962): El debut de Spidey tantas veces revisitado, en el cual se narran sus “orígenes secretos”, de cuando Peter Parker adquiere sus poderes y tras sentirse responsable por la muerte de su querido tío Ben, asume como lema suyo esas hoy archiconocidas palabras de Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad.  La potencia de esta obra genérica solo posee 11 páginas de extensión.

2-The Amazing Spider-Man Nº 1 (marzo de 1963): Dividida en tres partes, muestra la aparición de su primer villano clásico, el Camaleón y el cual responde a los típicos estereotipos de las historias de espías, en plena Guerra Fría, debido a la capacidad de este para disfrazarse y ser además de nacionalidad rusa.  Aquí el antisocial se hace pasar por el Trepamuros, cometiendo fechorías al falsear su identidad, lo que inicia toda la mala fama que luego consigue nuestro Amistoso Vecino entre buena parte de la opinión pública.  Sin embargo al embuste del Camaleón se suma la presencia de un secundario tan importante dentro de las historias del superhéroe, como lo es J. Jonah Jameson, el editor de Daily Bugle, el diario al que después se va a trabajar Parker como fotógrafo freelance; debe recordarse que Jameson se declara desde un principio enemigo jurado del Cabeza de Red, por desconfiar de quien anda enmascarado (prejuicios que sin embargo no tiene con otros justicieros), razón por la cual aprovecha cualquier instancia para basurearlo a través de su periódico.  A este divertido primer número de su revista, se suma la visita inesperada de Spidey al Edificio Baxter, donde tienen sus oficinas los 4 Fantásticos con la intención de unírseles para ver si puede conseguir alguna remuneración trabajando con ellos; este encuentro inicial entre todos ellos, da pie a varias situaciones jocosas y no sale bien que digamos, aun cuando se convierte en la semilla de la posterior gran amistad entre el Arácnido y la Antorcha Humana.



Selección de infaltables cameos de Stan Lee.

3-The Amazing Spider-Man Nº 2 (mayo de 1963): Contiene dos historias, siendo la primera de ellas nada menos que la aparición original del Buitre, otro de los villanos clásicos del protagonista, si bien no tan poderoso si se le compara con otros de su calaña.  A través del primer encuentro del adolescente justiciero con este esperpéntico criminal, queda de manifiesto uno de los leiv motivs más brillantes de sus cómics y que corresponde a que no siempre gana este sus batallas; no obstante una de sus mayores fortalezas viene a ser que el joven (y todavía inexperto) Parker se levanta de su propia derrota, para con todo su ingenio lograr capturar al antisocial.  En cuanto a la segunda historia, introduce al Chapucero, inventor de sofisticados aparatos que usa con fines malignos, siendo que luego este sujeto no vuelve a aparecer en las viñetas del Hombre-Araña por todo el resto de su etapa de Lee y Kirby; por otro lado, esta segunda aventura del tomo es la primera y única vez en la época de esta dupla en la que aparecen… ¡Extraterrestres!

4-The Amazing Spider-Man Nº 3 (julio de 1963): Número dedicado en exclusiva al surgimiento del que sería quizás (aparte de Venom, según algunos) el más importante rival de Spidey, Otto Octavius, más conocido como Doctor Octopus y Doc Ock.  A diferencia del número anterior y lo sucedido con el Buitre, aquí sí que se cuenta el origen de la maldad del brillante científico, dejando de manifiesto esa vieja sentencia que dice que el poder corrompe.  En las páginas de esta entrega, además, vuelve a aparecer la Antorcha Humana, con lo que se va perfilando más la futura fraternidad entre ambos adolescentes superpoderosos, que antes de que madure, da para varias desavenencias entre los dos.

5-The Amazing Spider-Man Nº 4 (septiembre de 1963): El estreno en sociedad del Hombre de Arena, villano que como el anterior por tantas evoluciones pasará a lo largo de las historias del Cabeza de Red (incluyendo el hecho de convertirse en un valioso aliado y/o superhéroe en proceso de redención).  De seguro la portada de este número, que reproduce en cuatro viñetas el primer enfrentamiento con el criminal, debe ser una de las más famosas de la colección. 

6-The Amazing Spider-Man Nº 5 (octubre de 1963): En lo que va de las aventuras de nuestro Amistoso Vecino, se podría considerar que esta es hasta el momento la más entretenida de las que han realizado sus autores.  La afirmación radica en la suma de los elementos que componen sus argumento, como que en primer lugar en esta ocasión a su protagonista le toca enfrentarse a un verdadero villano de los grandes, puesto que hasta el momento todos los que han salido y seguirán apareciendo durante un buen tiempo son principiantes como él: nada menos que el Doctor Doom.  A ello se le suma la comedia que tan bien le sale a Stan Lee, cuando el bravucón de corazón dulce de Flash Tompson (quien desprecia a Parker, pero admira con amor incondicional a Spidey, sin saber la verdad acerca de su identidad), se hace pasar por él, lo que provoca unos cuantos enredos graciosos.  Y a lo anterior se le agrega la segunda aparición de los 4 Fantásticos, cuyo enemigo acérrimo viene a ser el mismo Doctor Doom.  Sin duda toda una delicia para leer. 

7- Strange Tales Annual Nº 2 (1963): El primer gran trabajo en conjunto, también llamado en el mundo de los cómics como team-up, entre los dos superhéroes adolescentes marvelitas favoritos de aquel entonces: Spider-Man y la Antorcha Humana.  Pues en esta ocasión deben vérselas entre los dos contra una banda de ladrones de poca monta, que para tipos con sus habilidades pocas dificultades les presentan, solo que antes deben superar sus diferencias de ego, lo que en chicos inmaduros como ambos es un buen obstáculo que sortear.

8-The Amazing Spider-Man Nº 6 (noviembre de 1963): Otro nuevo rival de peso para el Arácnido, siendo este el primer “monstruo” al que se enfrenta, pues se trata de nada menos que del Lagarto.   Interesante resulta ser la reinterpretación que hace Stan Lee del clásico literario de El Extraño Caso del Doctor Jeckyll y Mister Hyde de Robert Louise Stevenson, pues es un drama similar de un genio científico cuyos experimentos se van fuera de control.  Si bien algo similar pasó antes con el Doctor Octopus, acá resulta todo más trágico por tratarse de un sujeto que en su faceta “normal” es alguien dulce y amable, que nunca buscó transformarse en la bestia que viene a ser tamaño reptil humanoide.

9-The Amazing Spider-Man Nº 7 (diciembre de 1963): El esperado regreso del Buitre, quien va perfilándose como un villano de temer, pese a que su apariencia cercana a la ancianidad engaña haciéndolo ver como un criminal de segunda.  Es justamente esta gran diferencia de edad entre ambos contrincantes, uno maduro y amargado, mientras que el otro en la flor de la vida y en muchos aspectos inexperto, aunque también feliz, que se desarrolla una interesante oposición entre estos dos.  De igual manera se debe destacar el hecho de que es en esta historia, que surge el muy especial romance entre Peter Parker y Betty Brand, la secretaria del irascible Jameson.

10-The Amazing Spider-Man Nº 8 (enero de 1964): Un número muy singular en el que el Trepamuros no se enfrenta a ningún maleante y que sin embargo está lleno de humor y situaciones memorables.  Acá vemos cómo un duelo entre “machos” perpetrado por Flash Tompson para burlarse una vez más de Parker, lo hace quedar en ridículo, pues por supuesto que su contrincante lejos logra superarlo; sin embargo alguien noble como Peter, logra contenerse una vez más y es en dicho detalle que radica buena parte de sus virtudes.  A todo esto se agrega la presencia de un robot que se descontrola; por cierto, llama la atención su burda imagen, que responde mucho a la estética que se daba en los tiempos en los que se publicó esta historia a dichas máquinas (tan de portada de pulp).A todo esto se le agrega una pequeña pieza narrativa, de otra simpática disputa entre la Antorcha Humana y Spidey, quienes pese a todo su poder y bondadosas personalidades, no pueden ser más infantiles en sus rivalidades y que llevan a otro nivel las mismas disputas que hay entre Flash y Peter.
                                                           
11-The Amazing Spider-Man Nº 9 (febrero de 1964): La introducción de Electro, enemigo de respeto y poseedor de un llamativo disfraz que luego en su versión Ultimate cambiaría tanto.  Por otro lado, no se puede obviar la parte más dramática de este número, que tiene relación con los problemas de salud de la anciana y dulce tía May, que tantas preocupaciones le provocan a su atribulado sobrino, dando pie a varios episodios como este y memorables a lo largo de la cronología de Spider-Man.

12-The Amazing Spider-Man Nº 10 (marzo de 1964): Los villanos tipo gánster poseen un papel bastante significativo dentro de las historietas del Arácnido, siendo este un justiciero que por sobre todo es un paladín urbano, de modo que una de sus mayores inquietudes es impedir que las calles de su amada ciudad sean asoladas por el crimen organizado.  Es así que entre sus viñetas destacan sujetos tales como Kingpin y Cabeza de Martillo, grandes representaciones comiqueras de los mafiosos que tan fuerte raigambre poseen en la tradición ficticia (y real) de USA.  Sin embargo antes de estos dos surgieron en sus páginas el curioso trío compuesto por los Forzadores, cada uno con su particular aspecto y habilidad para el crimen y que a diferencia de otros villanos del género, no poseen superpoderes y no obstante no dejan de ser atractivos gracias a la configuración que les dieron sus creadores.  A todo esto, se suma el importante debut de un secundario tan destacado en las historias de Spidey, como lo viene a ser el periodista del Daily Bugle Frederick Foswell, un hombre que se mueve de una manera muy especial en los colores grises del mundo.

13-The Amazing Spider-Man Nº 11 (abril de 1964): Sin dudas que esta corresponde a la narración más dramática de todo el tomo, demostrando que en aquellos “tempranos tiempos” en la que fue realizada, el impactante giro tomado por sus acontecimientos. resulta plausible por escapar de los recursos infantiloides para otorgarle a todo un cariz más grave…Y es que en este número muere un personaje, lo que trae serias consecuencias para el futuro de Spidey y algunos de los suyos (consecuencias que en todo caso se irán dando de manera gradual, a gusto de los guionistas que se irán sucediendo en la colección y con lo que queda clara la genialidad de estos al no olvidar las historias más antiguas, para ir conectándolas a las más recientes).  Pues todo esto pasa gracias a la reaparición de Doc Ock, quien debido a esta intervención suya queda sin dudas consignado como uno de los tres mayores enemigos del Cabeza de Red.  El maleante rapta a Betty Brand, de modo que al más rancio estilo de los clásicos,  el (super) héroe debe ir en pos de la inocente y desprotegida mujer a la que ama.


14-The Amazing Spider-Man Nº 12 (mayo de 1964): Continuación directa de la trama anterior, que implica un espectacular enfrentamiento digno de las mejores historias de acción, entre los dos oponentes en un parque de atracciones.  El título de esta obra no puede ser más sugerente: Desenmascarado por el Doctor Octopus.  Sus páginas poseen una de las imágenes más célebres en tantos años de historietas de Spidey (¡Adivinen qué muestra esta ilustración bellamente realizada por Steve Ditko!).   Por otro lado, tras el combate púgil entre Flash Tompson y Peter Parker en el número 8 de la serie, vemos las secuelas de la vergonzosa derrota del guapo atleta a manos de quien consideraba un alfeñique, lo que provoca que otro gran secundario de estas historias, la hermosa rubia platinada Liz Allen, comience a ver con otros ojos a quien antes ninguneaba y con ello se arme una especie de triángulo amoroso (con muchos celos por parte de Thompson) entre los tres compañeros de instituto (Liz, Flash y Peter).

15-The Amazing Spider-Man Annual Nº 1 (1964): Complemento a la inolvidable historia contenida en el primer anual de Spidey, que contiene el segundo volumen de esta colección dedicada a la etapa original del superhéroe.  El nombre de este agregado lo dice todo y corresponde a Cómo Stan Lee y Steve Ditko crearon a Spider-Man.  En solo 3 páginas y de manera muy divertida, los autores nos cuentan cómo surgió tan destacado personaje, usándose a ellos mismos de protagonistas para demostrarlo (hay que averiguar qué grado de verdad hay en la manera humorística en la que nos presentan todo esto).

16-The Fantastic Four Annual Nº 1 (1963): Otro complemento a un anual, en este caso al primero de los 4 Fantásticos.  Esta vez se cuenta de manera más compleja el primer encuentro entre nuestro Amistoso Vecino y la familia marvelita por excelencia.  Dibujada por Jack Kirby, quien por entonces llevaba los pinceles de la revista de este grupo, se encuentra llena de diversión que deja claro que pese al talento de los 4 Fantásticos, un principiante solitario como Spidey no deja de sorprender por su ingenio y capacidad para sortear los lastres que se le ponen en el camino.


jueves, 22 de enero de 2015

El sentido de la existencia y la idea de Dios en “Silver Surfer: Parábola” de Stan Lee y Moebius.


     Tener a dos grandes  artistas de la historieta en una sola obra, siendo más encima estos autores destacados en cómics de tan diferente calibre, como lo son el famoso guionista estadounidense Stan Lee (el “papá” de buena parte del universo Marvel) y el dibujante francés tanto o más consagrado que el anterior, Moebius, bien parecía salido de la fantasía más imposible de un entusiasta del noveno arte.  No obstante esto fue posible, gracias a una muy significativa charla que tuvieron ambos maestros al conocerse, en una feria del libro allá por el año 88 en USA; de este modo al simpatizar de inmediato los autores, decidieron trabajar juntos en una muy especial novela gráfica…
Moebius.
    Todo ñoño de las historietas de superhéroes conoce bien quién es Stan “El Hombre” Lee e incluso quienes ni siquiera han leído algo de sus trabajos, claramente lo identifican como el creador de personajes tan emblemáticos de la talla de Spiderman, Hulk y Daredevil (entre muchos otros más).  No obstante cuando se trata de hablar de Jean Giraud, nombre real de Moebius, solo los más entendidos en el sofisticado mundo de la novela gráfica europea (y en especial la francesa), han tenido la suerte de disfrutar sus numerosos aportes para esta disciplina artística.  Desde la década de los sesenta con un western que le dio prestigio a muy temprana edad (aunque usando el pseudónimo en aquel entonces de Gir) llamado Teniente Blueberry cobró fama, mas a partir de la siguiente década recién incursionó en el género que le otorgó sus mayores logros: la ciencia ficción. De este modo trabajos suyos como El Garaje Hermético, Arzach y El Incal, realizados junto a diferentes guionistas, son considerados hoy en día entre lo mejor en su campo.  Asimismo importantes son sus aportes como diseñador para cintas clásicas tales como Alien, Tron, Willow, The Abyss (El Secreto del Abismo) y The Fith Element (El Quinto Elemento); también incursionó en los diseños para videojuegos.  Su especial estética tan estilizada, llena de líneas y con algo de fijación fálica, hacen reconocibles sus dibujos entre los iniciados.  No hace mucho nos dejó Moebius (en el transcurso de 2012), pero dejó huella en su paso por el mundo y por todo esto, como también conocer y apreciar su única colaboración junto a Stan Lee, es algo que bien merece tenerse en cuenta.
    Cuando ya estaba claro que estos dos titanes de la novela gráfica trabajarían juntos, había que escoger con cuidado un personaje y un tema que lograra unirlos sin problemas; ya que ante una empresa de este tipo, era necesario que la primera incursión en el mundo de los superhéroes gringos por parte del francés, fuese acorde a sus intereses artísticos.  Como muchas de los títulos firmados por Moebius poseían un tono místico y hasta cierto punto un carácter cósmico, el protagonista del título firmado por ambos debía cumplir con el estilo habitual de Moebius… ¡Y qué mejor personaje que Silver Surfer! 
    Creado por la dupla mágica de Stan Lee y Jack Kirby, apareció por primera vez en el número 48 de la primera colección de Los 4 Fantásticos, que en aquellos tiempos se encontraba al alero de estos dos talentos.  Conocido en español como Deslizador de Plata, Surfista Plateado y Estela Plateada, corresponde a un alienígena cuyo nombre original era Norrin Radd, quien para salvar a su planeta de ser “devorado” por una fuerza colosal llamada Galactus, se ofreció a este ser divino para hacer de heraldo suyo y una vez transformado por los poderes de la criatura celestial, cursar el universo en busca de otros planetas para que les sirvieran de alimento a su amo.  Teniendo en cuenta estos antecedentes, Silver Surfer llegó hasta nuestro planeta y si no fuese por la intervención de la “primera familia Marvel”, otra sería la historia.  Los 4 Fantásticos lograron convencer al heraldo de Galactus para que perdonara su mundo hogar y ello llevó como consecuencia que tras una pelea con el mismo Galactus, en la que su antiguo heraldo apoyó a Los 4 Fantásticos, el gigantesco ser prometió no atacar  más al planeta, aunque “condenó” a su excompañero a vivir relegado a la que sería su nueva patria.  No obstante pese al shock inicial, el alienígena se adaptó a las circunstancias y se convirtió en un importante defensor de las fuerzas del bien de este mundo.  Tiempo después el castigo que le dio Galactus fue levantado y Silver Surfer pudo nuevamente viajar a su antojo por el universo, aunque siempre ligado a la Tierra.  Pues bien, este personaje se hizo tan famoso que al poco tiempo después tuvo su primera colección a solas, siempre con guión de Stan Lee, pero esta vez con las ilustraciones de John Buscema (otro gran artista del dibujo); no obstante el último número de esta saga, contó con el trazo del propio Kirby.  En el terreno audiovisual el viejo emisario de Galactus tuvo su propia serie de animación en el año de 1999 y la que tal vez por ser demasiado sofisticada estética y argumentativamente, solo contó con una temporada de 13 episodios.  En todo caso, se le ha visto aparecer en otros programas de la pantalla chica, como en las distintas series de Los 4 Fantásticos y donde en al menos dos ocasiones distintas, han adaptado la saga donde este y su señor irrumpen por primera vez en el universo Marvel.  Además fue el coprotagonista en la segunda cinta para el cine de Los 4 Fantásticos, de 2007, que justamente se llamó Famtastic Four: Rise of Silver Surfer (la que en todo caso fue un fiasco como su predecesora, donde más encima convirtieron al gran Galactus en una informe masa de energía).
    
Stan Lee.
El argumento de esta obra no corresponde a la continuidad Marvel, de modo que transcurre en otra realidad, si bien este es un detalle de poca importancia a la hora de apreciarla.  Galactus regresa al planeta Tierra con su inconmensurable apetito insatisfecho, sin embargo como ha dado su palabra a Silver Surfer (quien en este mundo alternativo es el único superhéroe que existe), no puede alimentarse del planeta o al menos dañarlo directamente.  Es entonces que decide engañar a los débiles humanos y tras hacer su impresionante entrada al planeta, ofrece a la gente concederles sus más íntimos deseos.  Como la criatura está consciente de los defectos de la especie, solo le cabe esperar para que los seres humanos se destruyan y así luego él pueda alimentarse de los despojos.  No obstante sus planes se ven frenados por su ex heraldo, quien sale de su retiro público para oponérsele, aunque tenga que luchar contra él.  Ante esta situación un inescrupuloso predicador televisivo decide aprovecharse de las circunstancias y se declara ser el único en la Tierra en poseer contacto directo con Galactus, lo que le otorga un nuevo cariz al conflicto que se está desarrollando.
     Una trama de este calibre permite abordar varios temas, entre ellos el papel que cumple la fe en cada uno de nosotros y qué hacemos a la hora de darle un sentido real ¿Estamos dispuestos a creer en el primero que nos ofrece lo más fácil y lo más bonito? ¿Somos capaces de confiar en los demás? ¿Es posible depositar nuestras esperanzas en un extraño, sin caer en la credulidad fácil y/o ingenuidad o pecar de desconfiados? De este modo la novela gráfica en cuestión trata también sobre el abuso en la confianza de la gente, desarrollado esto aquí en las figuras del mismo Galactus y de quien dice ser su voz en la Tierra. Ya es la segunda ocasión en la que Galactus irrumpe en el hogar de quien fuera Norrin Radd, siempre trayendo la destrucción; por otro lado, el personaje del predicador televisivo ofrece una religión que está basada en la mentira y que solo desea sacar beneficios personales…De este modo ambos ofrecen una luz de esperanza a los hombres, empero como fe no se encuentra construida en el amor, si no que en todo lo negativo que una religión no debería tener como fundamentos.  El mensaje crítico que deja esta joyita es que lo valioso de cada uno es luchar por lo que amamos, aunque no pasando llevar a los demás, si no que de tal manera que podamos crecer espiritualmente con lo que hacemos para conseguir nuestros sueños; es por esta razón que la cruzada de Silver Surfer (quien con todo su poder había optado por vivir en el anonimato y luego renuncia incluso a nuevos privilegios) y también el propio sacrificio desinteresado que en el cómic realiza otro personaje, son un ejemplo del verdadero sentido para encontrar la felicidad.
    Siguiendo con el tema medianamente teológico de este título tan recomendable, se puede apreciar que Galactus llega por segunda vez a la Tierra como el gran tentador, o sea, es el demonio que trae la condenación a la humanidad.  Asimismo el predicador es uno de los tantos fariseos que lucran con la fe de los simples, mientras que Silver Surfer viene a cumplir su propio papel divino al traer la verdad a la gente siendo el “hijo” de un “dios”, protegiéndola del mal disfrazado que es Galactus (los propios sacrificios que ha hecho desde que renunció a su anterior vida para servir a un ser superior, le otorgan una aura si es que no mesiánica, de santidad, y que queda mucho más clara cuando al final de la obra elige de nuevo irse con humildad, incluso convirtiéndose a propósito en el nuevo centro del odio de quienes lo rodean).  Teniendo en cuenta todo esto, el mensaje final que nos deja la historieta, es que es nuestro libre albedrío lo que nos permite o bien convertirnos en mejores personas o bien en ser los artífices de nuestra propia condenación.
   Aparte de las preciosistas ilustraciones de Moebius para este cómic que hizo historia y que todo fanático de la historieta y que además se precie de “marvelita” debería leer, Stan Lee nos regala verdadera prosa poética en sus diálogos y monólogos (algo habitual en muchos de sus mejores trabajos) y que en algunos momentos emula el estilo clásico teatral como el de Shakespeare.  Es así que se pueden rescatar algunos como los siguientes:

     Del pensamiento y boca del protagonista al despertar y ver el paisaje a su alrededor antes de que la crisis se desate:

     “El ruido de disturbios y caos me despierta lentamente.  Miro a mi alrededor.  La ciudad está destrozada.
      - Poca compasión siento por ellos. Todas sus heridas se las infligen ellos mismos”.

     El mismo Silver Surfer le habla a otro personaje:

     “La fe sin sentido solo degrada el espíritu divino.  Quise abandonar a la raza humana, dejar que el lastimero mundo se las arreglara solo.  Pero quizás yo sea el más loco de todos, pues no puedo”.

     Galactus le replica a Silver Surfer en plena batalla entre los dos:

     “¿Acaso no han existido depredadores desde el alba de los tiempos? ¿Acaso no fue la misma mano la que creó tanto al halcón como a la paloma? Pero acabemos de una vez.  Tanto discurso me hastía.  Las palabras están vacías ¡La acción lo es todo!”

    La edición de Panini a nuestra lengua de esta obra, resulta ser todo un tesoro para quien desea tenerla en su colección.  En tapa dura y en tamaño mucho más grande que el tradicional de los cómics, en la tapa reproduce la portada del número uno de los dos tomos en los que se publicó originalmente este cómic y en su reverso corresponde a la portada de una edición especial posterior a su lanzamiento.  Dentro no solo incluye esta historia, sino que como regalo valioso y adicional se le agregan un prólogo del mismo Stan Lee, luego una presentación sobre quién es Silver Surfer por el estudioso Raimón Fonseca (especial para quienes apenas lo ubican), un extenso y meticuloso texto del propio Moebius donde detalla paso a paso su labor en esta novela gráfica y por último una serie de ilustraciones exclusivas para Marvel que el dibujante hizo de otros de sus personajes.
     Cabe recordar que la PARÁBOLA es un relato simbólico que desea dejar una enseñanza, motivo por el cual esta particular aventura de Silver, como se espera ha quedado demostrado, cumple con su función de invitarnos a la reflexión.

Fíjense en cómo el talento de Moebius logra otorgar a Galactus su condición de ser superior,
cuando este hace su entrada a la Tierra.

domingo, 25 de junio de 2017

El primer Spider-Man (primera parte).



       Hasta los que apenas saben sobre cómics, conocen al más popular de todos los superhéroes marvelitas, nuestro amistoso vecino el Hombre-Araña ¿Quién no ha escuchado la famosa canción de la serie animada de los sesenta? Dentro de quienes gustan de las historietas del género, pocos son quienes no aprecian a este personaje, teniendo al menos varios títulos de sus aventuras.  Sin embargo por mucho que un ñoño lo adore, no todos pueden jactarse de haber leído sus primeras historias, las de principio de los sesenta, justo al comienzo de la llamada “Era Marvel”, hechas por sus artífices: Stan Lee, como guionista y Steve Ditko, como su dibujante.  Debe saberse que mientras duró la colaboración de ambos, lograron tanto, que sin dudas estos primeros cómics se convirtieron tanto en verdaderos clásicos, como en obras que no han perdido vigencia como sana entretención y ficciones que sin lugar a dudas están llenas de emociones (heroísmo, sublimidad, suspenso, mucho humor, romance…), sin perder vigencia hasta nuestros días. 
       Lee y Ditko desde las viñetas originales crearon buena parte del entorno que conocemos de este gran personaje, el que incluye tanto su carismática personalidad, con sus realistas conflictos por su condición de ser un adolescente con responsabilidades de adulto, como por su formidable gama de secundarios que también están entre los más conocidos de Marvel: Tía May, J. J. Jameson, Flash Tompson, Harry Osborn y Mary Jane Watson, entre otros.  De igual manera durante el transcurso de los casi 4 años en los que duró la sociedad de estos dos artistas, mientras seguían laburando para el Cabeza de Red, fue que surgieron la mayor parte de sus más celebrados enemigos: el Camaleón, el Buitre, Doctor Octopus, Misterio, el Hombre de Arena, Kraven el Cazador y, por supuesto, el primer Duende Verde (Norman Osborn).
         La anécdota de cómo comenzó todo, debería ser del dominio de todo aquel que se afirme ser un comiquero de pura cepa: una colección de carácter antológico llamada Amazing Fantasy estaba por cerrar y Stan Lee, quien ya a la fecha en 1962 había dado nacimiento nada menos que a los 4 Fantásticos, Thor y Hulk junto a Jack Kirby, tenía en mente a un nuevo superhéroe que sería en muchos aspectos distintos al resto de los que habían hasta ese momento: un chico de colegio poco popular, un “ratón de biblioteca” y para nada atlético, que por primera vez en la historia de los cómics se convertía en un justiciero por sí mismo, sin ser el típico ayudante juvenil que ya era acostumbrado ver tal cual sucede con los casos de Robin (compañero de Batman) y Bucky (discípulo del Capitán América).  Como era el último número de la revista, el 15, se atrevieron a tal hazaña y fue así que debido al éxito de tan inusual vigilante, al año siguiente lanzaron su propia colección, la que a diferencia de otras grandes estrellas de la Casa de las Ideas nunca ha sido interrumpida su publicación y consiguiendo con el paso del tiempo otras series, como también one-shots, miniseries y especiales.


La preciosa intro de la serie clásica animada de los sesenta,
que le debe mucho al primer Spider-Man de los cómics.

          Antes de que apareciera la primera historia de Spidey, Stan Lee le entregó a Kirby la misión de diseñar su traje, pues se suponía que este sería el encargado de dibujarlo.  Sin embargo lo hecho por el “Rey” no fue del gusto de su socio, pues el traje más parecía una indumentaria militar que la hecha por un chico y además le había agregado una pistola de la cual se suponía saldría su tela de araña; por lo tanto su versión del Trepamuros era por completo diferente a la idea que tenemos de este.  Si bien el tiempo nos ha demostrado que Kirby lejos era mejor artista que Ditko (ambos dibujantes y guionistas, creadores de un importante número de personajes, si bien el primero supera al otro en la cantidad de los que llegó a dar vida), el éxito incomparable de Spider-Man desde sus inicios solo se puede explicar gracias a la presencia de Steve, quien no solo fue capaz de hacer unos dibujos maravillosos (si bien hay que reconocer que sus primeras ilustraciones para las historia de este eran bastante toscos, mejorando de manera considerable a medida que fue tomándole el pulso), sino porque también ayudó a Stan a darle forma a sus argumentos y a tal punto que las diferencias entre ellos, respecto a la manera de cómo seguir desarrollando al personaje, fue uno de los motivos que llevó a que ambos se enemistaran; fue así que Ditko terminó abandonando Marvel, tras dibujar el histórico número 38 de la colección. Ironías de la vida, la portada del debut de Spider-Man en Amazing Fantasy (con una imagen icónica del superhéroe balanceándose en su red, llevando por los aires a un asustado criminal bajo el brazo) fue realizada por Jack Kirby, pues para el mañoso de Stan Lee no fue de su agrado la hecha por el otro.  Con posterioridad Kirby volvió a dibujar al Arácnido con su apariencia definitiva en relatos fuera de su serie regular.
       Peter Parker tal y como nos lo muestran desde el principio, es un joven que pese a estar enormemente dotado en lo intelectual (en la práctica es un genio), las únicas personas con las que se siente a gusto y lo aman, son los tíos que lo acogieron de muy niño tras morir sus padres: el tío Ben y la tía May.  El fuerte lazo emocional que hay entre estos tres y luego entre sobrino y anciana tras la muerte de Ben, expone para una época tan especial como los sesenta en un país tan tradicionalista como lo es Estados Unidos, una familia modelo que escapa a lo que de manera típica muestran los gringos (el núcleo familiar de padre, madre e hijos).  He aquí otra osadía por parte de la dupla de artistas, quienes desde la historia original establecen esta pequeña, aunque fuerte, comunidad de dos como uno de los elementos más fuertes del cómic.  La atención que se prodigan tía y sobrino, quienes apenas se tienen entre ellos en este vasto mundo, alcanza grados de grandeza (como cuando el protagonista debe lidiar con los problemas de salud de su tía, a la par de sobrellevar su enorme responsabilidad como superhéroe y pese a que algunos, más encima, no ven con buenos ojos que un enmascarado vaya haciendo justicia por ahí).  Solo con el paso del tiempo, el falto de inteligencia social de Peter empieza a hacer amigos, y de su edad más encima, además de tener sus primeros flirteos amorosos.
Una de las primeras portadas.
La Antorcha Humana es el otro superhéroe que
más es invitado dentro de estas historias.
         De igual manera resulta considerable tener en cuenta la complicada relación que tiene con sus pares, es decir, sus compañeros de colegio el Peter Parker adolescente… En una época como la nuestra, para la cual el tema de la diversidad está tan presente, lo que incluye la tolerancia y la sana convivencia con quienes son diferentes, el buying por el que pasa nuestro Amistoso Vecino en su casa de estudios, pese a ser tratado con humor por parte de sus autores, no es algo para dejar de lado a la hora de evaluar las virtudes de estas historietas.  Pues la manera en cómo sobrelleva Peter esto, haciendo uso de toda su ironía, sin perder su alegría y además sin aprovecharse de su misma fuerza que lejos supera a la de la mayoría de quienes lo rodean, expone a otro nivel la calidad humana con la que Stan Lee delinea a sus personajes; si bien muchos de ellos poseen grandes poderes, pese a todo no son perfectos y aunque sean criaturas de ficción nunca dejan de poseer verosimilitud, lo que los hace más cercanos al público.
          En lo que respecta a la vida escolar de Peter mientas aún estudia en su colegio, desde las primeras viñetas aparecen dos secundarios, que poco a poco van cobrando gran importancia dentro de estas obras, que vienen a ser sus compañeros  Flash Thompson y Liz Allan. El primero en muchos sentidos es la otra cara de la moneda de Peter, en cuanto a su personalidad y apariencia, pues no solo es guapo y un deportista nato, sino que además carece de la humildad que le sobra a su compañero y además no es muy inteligente que digamos.  Thompson es el líder juvenil de su medio y ya sea por envidia o por altanería, le gusta molestar a su condiscípulo.  Sin embargo las apariencias engañan y en realidad Flash no es tan bellaco como parece, ya que a lo largo de sus intervenciones va demostrando que existe nobleza en él y con posterioridad llega a convertirse en uno de los mejores amigos de quien antes tanto ninguneaba.  Resulta ser tanto cómico como emotivo, el hecho de que alguien como Flash tenga como su ídolo personal a nada menos que al Hombre Araña, dando muestras de su incondicionalidad hacia el superhéroe en varias ocasiones, sin saber que bajo su máscara se encuentra quien desprecia; es así que Peter pese a todas las rabias que pasa debido al bravucón atleta, termina por agradecerle las atenciones que tiene hacia su alter ego.
       Y a través de Liz Allan entramos en el tema romántico, aspecto tan esencial en estas aventuras de adolescentes que tan bien sabe orquestar el maestro Stan Lee, a la par de los motivos épicos de sus guiones.  Es así que en lo que concierne al crecimiento de Peter Parker como sujeto, quien debe aprender con dolor ante el sentimiento de culpa por la muerte de su amado tío Ben que “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, también se encuentra su propia educación sentimental. Por lo tanto en estos 4 primeros años, asistimos al papel que cumplen mujeres tan importantes en la vida de Spidey como lo son Betty Brand, su primer amor que si bien se encuentra lleno de inconvenientes propios de una relación entre un chico inexperimentado y una mujer más madura que él, se convierte en una importante lección de vida.  Luego está la Allan, una compañera de colegio que hasta cierto punto respondía al estereotipo de la “rubia tonta” y quien en un principio ninguneaba al pobre de Peter, hasta que poco a poco se fue dando cuenta de lo “interesante” que se había vuelto como persona; sin embargo cuando esta cambió en sus apreciaciones, Peter ya tenía ojos para otra mujer.  Resulta interesante el detalle de que ambas damas son presentadas como personas que si bien bastante distintas entre sí, corresponden a féminas que no salen de los moldes esperados para su género en aquellos años: las dos solo pretenden encontrar un hombre que las proteja y casarse, además tampoco brillan por su espíritu independiente (si bien Betty ya vive sola y trabaja).  Solo con la posterior aparición de Gwen Stacy y Mary Jane Watson, quienes en la última etapa de la colaboración de Lee y Ditko por fin intervendrán, será posible conocer otro tipo de mujeres jóvenes.
      Desde los inicios de los cómics de Spider-Man, alguien como John Jonah Jameson, el irascible editor del periódico Daily Bugle (el Clarín en algunas de las tradiciones al español), ha tenido otro de los papeles destacados entre los secundarios de esta historieta.  Debe saberse que en las primeras aventuras del Arácnido solo se hablaba de la revisa Now, de propiedad de este, por lo que solo tiempo después se agregó lo del Bugle.  Jameson es tan conocido como la tía May entre los no lectores de este arte, también famoso por su avaricia, aunque se considera un pilar de la sociedad y hasta un filántropo.  Parker trabaja para él como fotógrafo freelance, desarrollándose entre ambos una muy particular relación, pues pese a que los dos son tan distintos y esto provoca situaciones muy cómicas, se aprecian y en cierta medida por años el pese a todo profesional periodista, resulta ser la figura paterna más cercana que tiene el chico luego de la muerte de su tío Ben.  La dicotomía producida por el trabajo de Peter, quien vende fotos del superhéroe a Jameson que él mismo se saca (el cual se declara enemigo jurado del Cabeza de Red, puesto que no cree que alguien que oculta su identidad en realidad esté haciendo un servicio público) y las rabietas que le hace pasar el propio chiquillo vestido como el Hombre Araña, otorga a estas historias algunos de los momentos más jocosos de esta obra.
Viñetas del muy divertido primer enfrentamiento
con el mortal Lagarto.
         No se puede dejar de lado el hecho de que siendo Peter un joven que lleva su existencia de manera muy hogareña, al menos durante esta época (no asiste a fiestas, tampoco realiza viajes de placer y en la práctica carece de vida social), dedicándose solo a sus estudios, su trabajo como fotógrafo para ganar algo de dinero para ayudar en casa y a velar por su tía May, solo cuando se pone su traje ajustado saca a relucir su faceta más alegre…Pues su marca registrada son los diálogos chispeantes y sardónicos con los que responde a los malhechores, a quienes logra sacar de sus casillas con su buen humor hasta en los momentos más crudos de la batalla; de igual manera es por medio de esta facilidad suya para el comentario ácido y espontáneo, que consigue desquitarse con Jameson y hasta con Flash, si bien con este lo hace en su calidad de civil.  La liberación que le significa ser Spider-Man es un interesante aspecto del personaje, quien gracias a ello consigue sentirse a gusto en su singularidad.
              La editorial Panini sacó la década pasada en su recomendable colección conocida como Best of Marvel Essentials, tres hermosos tomos en tapa dura y con papel de lujo toda la etapa de Stan Lee y Steve Ditko.  Cada volumen posee sobre las 300 páginas, incluyendo sendas introducciones realizadas por el estudioso Raúl López, que se agradecen bastante a la hora de llevarnos de la mano por la apreciación de estos clásicos y que se leen con mucho gozo.  De igual manera se agregan reproducidas a página completa cada una de las portadas que forman parte de estos 38 números de la serie regular, más dos anuales y el debut de nuestros Amistoso Vecino en Amazing Fantasy.  Tuve la suerte de comprarme los tomos 2 y 3 a un precio increíble (solo $ 5.000 cada uno) hace unos 5 años, una memorable tarde de verano tras una entrevista de trabajo (que no fructiferó), al pasar a mi tienda favorita para conseguir mis lecturas (Librería Chilena y en la cual compro desde que era un adolescente, más o menos de la misma edad de cuando Peter Parker comenzó su carrera heroica).  Recuerdo con mucho cariño ese día, pues fue la segunda vez en que tuve la dicha de estar en compañía de mi amigo Hans, quien estaba de nuevo de viaje acá en Chile desde su natal Alemania.  Llegué a nuestra cita con una felicidad extra, mostrándole orgulloso mis compras.
       Pasaron años para que pudiera completar la “trilogía”, porque de puro tonto no quise desembolsar los más de $30.000 que me cobraban por el tomo 1, debido a que si bien sé que valía la pena el gasto, me molestaba tanta diferencia de precios con lo que ya había conseguido (yo no estaba dispuesto a leerme lo que ya tenía, pues siempre mi intención fue adentrarme desde el principio en esta etapa de mi amado superhéroe).  Sin embargo la colección se discontinuó y desaparecieron de las comiquerías casi todos sus títulos, razón por la cual me sentía arrepentido de mi pésima decisión de antaño.   Luego Panini sacó en dos partes, con mucho más material adicional, esta etapa en sus aún más formidables tomos dentro de su serie Omni Gold (todas unas delicias para los ñoños coleccionistas). Fue otra tarde, ya al principio de otoño de este año, precisamente el viernes 24 de marzo (lo acabo de comprobar por intermedio de mi celular), que me pasé a vitrinear al local de Crazy all Comics en la Galería San Agustín, a ver si tenían alguna oferta (solo compro allá cuando tienen rebajas, debido a que son harto careros), cuando la suerte me llegó y me encontré con el preciado volumen a solo $20.000 (bueno, bastante más barato que su precio original).  Esta vez no dudé en adquirirlo y hasta le pedí a la muy simpática vendedora (quien siempre me atiende de una manera que da gusto visitar la tienda), que me sacara una foto para inmortalizar dicho evento.
      Desde abril que me estoy leyendo estos tres tomos y ya voy por el último de ellos.  Hace rato que quería escribir acerca de todo esto, realizando un post por cada volumen, así que este es el primero de ellos.  Como me ha quedado bastante extensa esta primera parte, haré un cambio en mis planes, de modo que para la próxima entrega (que espero sea el finde que viene), me dedicaré a contarles de sus historias y les hablaré acerca de la carrera de sus autores ¿Les parece? Terminaré afirmando que he disfrutado mucho estas historietas, que me han dejado claro más que nunca la genialidad de Stan Lee y por otro lado me han desarrollado una enorme admiración hacia Steve Ditko (haré lo posible por conseguirme lo que hizo para Doctor Strange, que también hizo junto a Stan Lee).

Feliz junto a uno de mis más preciados tesoros.
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