El año pasado comencé a escribir mis sueños, ya que me
fue posible poder recordarlos con lujo y detalles, además de que me agradó
despertar pensando en ellos como si los hubiese vivido en la vigilia o en una
realidad mucho más maravillosa. Algunos
significados ocultos me son evidentes, otros no; pero eso es lo de menos, lo que
sí tengo claro es que son una manifestación de mí y eso ya me es valioso. Los comparto con ustedes, porque creo que les
pueden ser entretenidos.
1
Soñé que
pretendía visitar una especie de feria/festival callejero con mi mamá, mi
cuñado Pato y Amilcar. De camino al metro para llegar a nuestro destino, le
decía a mi sobrinito que mejor nos fuéramos solos y más rápido; entonces lo
tomaba de la mano y nos íbamos volando, que solo yo era quien tenía esa
habilidad. Volábamos no tan alto, entre
edificios, tiendas y calles, a mucha velocidad y todo a nuestro alrededor se
veía como rayos de colores y luces hermosas que dejábamos atrás en segundos.
Llegamos a
una tienda especializada de películas y figuritas, que quedaba en una esquina y
un subterráneo; allí ya me conocían, porque yo había ido antes y comprado. Para entrar debíamos pasar un torniquete,
custodiado por un guardia (con uniforme y pelado). Amilcar no podía ingresar,
porque no se aceptaban menores de edad, pero yo le decía al encargado que
estaba conmigo. El local se encontraba
lleno, no era muy grande y tenía pasillos estrechos, con sus estanterías
repletas que daban gusto; era como un minimarket, así que uno sacaba lo que
quería para ver y/o comprar. Yo le
mostraba a mi bebé unos packs de pelis de terror. Recuerdo algo como un sticker de Snoopy que
se había caído de un mueble lleno de merchandasing y lo recogía para devolverlo
a su lugar. Por cierto, andaba con mi
mochila toda llena y estorbaba a los demás clientes con ella.
El vendedor
era muy amable y me reconocía, quien andaba caracterizado de un personaje
extravagante; parecía un siluro con su rostro blanco y una especie de bigotes
como esos peces. Le decía que ya había
dado mi examen para titularme o algo así, que me había ido muy bien y venía a
por mi medalla. Me preguntaba por el
comprobante, a lo que le rrespondía que no tenía idea de ese trámite y como ya
me ubicaba me la daba igual.
Me caía bien
quien atendía y me daba la impresión que yo le gustaba, aunque yo solo estaba
interesado en ser su amigo. Me pasaba
una especie de tarjeta muy rara con su teléfono y otros datos, pequeña y con
aspecto orgánico.
- Bonito tu
atuendo y maquillaje ¿Cómo puedo conseguir algo así? - Le hablé.
- Mi señora
los hace.
The End
2
Me había
enterado de que César, mi antiguo amor imposible de juventud, se iba a casar y
por eso lo visitaba antes de la boda.
Como en la vida real, César se comprometía con una ex alumna suya del
colegio, quien en el sueño tenía como 18 (se veía muy bonita y niñita, quien
usaba una melena).
Al llegar al
lugar del enlace, le decía que debía hablar algo importante con él y César muy
sonriente, como minimizando mi malestar, accedía. En un momento ambos estábamos a torso
desnudo, si bien rodeados de mucha gente. A mí me sorprendía gratamente lo bien que se
veía a su edad, pues en una ocasión, durante la vigilia, contemplé una foto
suya (que me mostró un amigo en común) y me había decepcionado al contemplar lo
avejentado que estaba.
Luego, de
nuevo por completo vestidos, nos sentábamos en un banco de una plaza para
charlar. No obstante, yo me negaba a
decirle lo que me tenía guardado, porque dos personas suyas de confianza, y a
quienes yo no conocía, estaban detrás de nosotros para oír, bajo su
consentimiento, nuestra conversación.
Enojado lo
mandaba a la cresta y me iba hacia mi casa, cuando César fue detrás mío, me
tomaba de un brazo con fuerza y me hacía volverme hacía él; entonces se
abalanzaba sobre mí y me daba un muy estrecho beso en la boca. Y así fue que se me declaraba y decía que no
quería perderme, de modo que no se casaría con la chica para estar
conmigo. Yo solo había ido a contarle
lo que sentí por él en nuestros años mozos, porque ya era hora de dar cierre a
esa etapa de mi vida y además ya tenía a Edgar conmigo. Pero al ver esto de parte suya, prefería
quedarme con él y dejar a mi pololo.
Mientas
sucedía lo anterior, nos rodeaban no solo la muchacha, ahora abandonada, sino
su madre; sin embargo, esta última decía con una voz cargada de compasión:
- Entiendo
esta historia de amor truncada.
No solo nos
daba su bendición la señora, sino que también su hija y recién me daba cuenta
de que había otra mujer mayor con ellas y es que la otrora novia tenía dos
madres (entiéndase una biológica y otra adoptiva).
Y así nos
pusimos a hablar animosamente los 5 y yo decía:
- ¡Siempre me
he llevado muy bien con las lesbianas y en mis clases procuro considerar los
temas LGTB!
Al rato la
más flaca de las dos madres, me daba un pellizco coqueto en el trasero y yo
daba un salto de sorpresa.
El Fin



En el primero queda claro que es un capítulo adicional del anime Mi tío es de otro mundo, lo cual tiene mucho sentido.
ResponderEliminarEn el segundo, si bien concretas un deseo, el mismo no tiene continuidad, se acaba en el beso y ya no hay más que alegría y amistad. Cuando se repita tienes que aferrarte al sueño y aprovechar de darle como caja sin que sepa el Edgar.
Interesante todo lo que me dices. Justamente eso quería producir: A ver qué ideas se les ocurre al resto, solo con esos antecedentes de mi persona.
Eliminar