jueves, 26 de febrero de 2026

A cuatro hombres hermosos...(segunda parte y final)



     Dentro de la gente que me lamenté su partida el año pasado, me quedaban pendiente dos actores de esos "clásicos" y que aún seguían con nosotros hasta el momento su deceso.  Tremendos artistas que demostraron que su belleza no era lo más valioso de sus respectivas personas, sino que poseían un enorme talento en el escenario y que tenían mucho más que ofrecernos.
   El primero del que les hablaré viene a ser Richard Chamberlain, un inglés de porte aristocrático y al que relaciono mucho con mi infancia y con mi mamá. Lo primero, porque de niño me vi junto a mi familia la miniserie Shogun (1980), un impactante drama de época que emitieron a principios de los ochenta y que emitieron en la tele durante varios domingos seguidos, y en la noche, considerado como un enorme espectáculo digno de la franja destinada a las grandes producciones cinematográficas (por lo general de Hollywood).
    Nunca he vuelto a ver la mentada miniserie que hizo conocido, al menos para mi, al llorado Chamberlein y de la cual hace un par de años se hizo una multipremiada nueva versión (la verdad es que remake no es, pues se trata de un libro en el que se basó dichas obras), pero la recuerdo con mucho cariño y agradecimiento.  Y es que en esa época, siendo tan pequeño, fue gracias a esas ficciones televisivas que aprendí muchas cosas: Con Raíces supe sobre las atrocidades de la esclavitud y el racismo, Shaka Zulu me enseñó acerca de la historia africana, Norte y Sur respecto a la Guerra Civil gringa, Capitán Futuro de ciencia varía, Érase una vez acerca de historia "universal" (ese chovinismo tonto de considerarnos los únicos seres inteligentes de este plano de realidad), Crónicas Marcianas me enseñó el valor de la ciencia ficción y Shogun me educó respecto a Japón, los samurái y su código de honor... Temas que adoro desde entonces.   Respecto a de qué va Shogun, solo puedo recordar que cuenta de un británico (aristócrata o militar) que en el siglo XVIII o XIX llega a Japón, siendo el único occidental en dichas tierras y ganándose con el sudor de su frente el respeto de los "nativos", quienes no veían con buenos ojos a un "demonio blanco" como él.   Recuerdo que veía con mucha devoción junto a mi familia cada entrega, que desde antes de los 10 años tenía la capacidad para mantener la atención en tandas largas, en alguna peli o serie (al igual que mi sobrinito Amilcar, quien se crió conmigo viendo series y pelis); pero aún seguía siendo un niño y por eso cada vez que oía hablar de Mario-san me moría de la risa.  Por cierto: En los cines se estrenó una especie de versión condensada de Shogun, mucho antes de que terminara la miniserie en la televisión; así que fue mucha gente, porque solo quería saber su desenlace y por el morbo de apreciar las supuestas escenas censuradas en la pantalla chica local.
   Años después, ya en mi adolescencia, salió en VHS la miniserie El Pájaro canta hasta morir (1983), también de carácter histórico y basada en una novela.  Fue un éxito de los arriendos a principios de los noventa, porque debido a su temática "polémica", ningún canal se atrevía a exhibirla, ya que versaba sobre un sacerdote que se enamoraba y eso, como no, le traía serios problemas por su voto de castidad... ¡Y adivinen quién interpretaba al acomplejado protagonista! Pues nada menos que nuestro querido Richard Chamberlain.  Por mi parte nunca la vi y eso que estuve varias veces tentado de hacerlo.  A todo esto, como en esa época había un videoclub en mi casa, que le arrendaban a mis papás el espacio para ello, yo podía sacar todas las películas que quisiera, pues una hermana mía atendía el local y como mi mamá era devota del actor, creo que no se aguantó las ganas y le dedicó su tiempo a ello.
    Pero si me aprecié Casanova (1987), una película para la tele y de época con Chamberlain y en la que interpretaba al famoso seductor.  No tengo mayor memoria de esa producción, salvo que la disfruté mucho.  También me acuerdo de lo feliz que me puse cuando llegó a mis manos.
    La última vez que me encontré actuando a nuestro desaparecido artista, fue en un episodio de Nip/Tuck, el drama médico que tanto me gusta y del que ya les he hablado.  Su papel fue muy significativo en ese capítulo, ya que hacía de un gay ya anciano, bastante desagradable el hombre, quien mandaba a su amante mucho más joven para hacerse una cirugía plástica, con el objetivo de que este se viera más "aristocrático" (en otras palabras, hacía de un sugar daddy, un hombre que mantiene económicamente a otro mucho más joven que él y con quien lleva una relación amorosa y/o sexual) ... El tema es que, en su juventud, como muchos otros en el pasado, se vio obligado a esconder su homosexualidad para no arriesgar su carrera y por pura ironía se volvió la razón romántica de un montón de mujeres.  Por mi parte, nunca fue de mi gusto, pues siempre he sido de intereses más masculinos (aunque he visto unas fotos suyas de los sesenta y para entonces era más de mi tipo).
   Richard Chamberlain nos dejó el 29 de marzo de 2025 a la edad de 90 años.



   Y ahora es cuando debo hablarles de uno aún más grande que el anterior: Robert Redford.  Actor, director y productor, de seguro muchas otras cosas más en el mundo del espectáculo y de la cultura, fue como el anterior otro galán de antaño, aunque de imagen más varonil que su colega (si bien tampoco era del tipo de "acción" como otras estrellas viriles de esos años (Charlton Heston, Clint Eastwood o John Wayne, por nombrarles algunos).
    La verdad es que creo no haber visto mucho de Redford de sus años mozos, ni siquiera de su madurez.  No obstante, como amante del séptimo arte que soy, desde que tengo memoria ha estado presente en mi cabeza, porque sabía de él y de su importancia/fama; a lo anterior se debe sumar su papel como creador del Festival de Sundance, dedicado al cine independiente y que ha sido valioso para promover a un montón de artistas y sus creaciones.   Revisando Wikipedia me acabo de acordar que vi de él África Mía (1985) y Héroes por Azar (1992), que sé las disfruté mucho (en especial la primera, debido a su música tan preciosa y a que salía Meryl Streep, a la que siempre he adorado), si bien no mantengo mayores memorias al respecto.
   De lo que he visto de Redford para la pantalla grande, solo puedo mencionar otros dos títulos: Primero la cinta noventera Un Propuesta Indecente (1993), pieza que en esa época fue muy popular y que causó revuelo debido a su premisa: Un hombre acaudalado y madurón le ofrece un millón de dólares a un matrimonio joven, a cambio de acostarse una sola vez con la mujer de esta pareja; la oportunidad de ganar tal suma de manera "fácil", provoca una crisis entre marido y mujer.  Recuerdo que se debatió entre el público sobre quienes estarían dispuestos a algo así, afirmando muchas féminas de que si se trataba de alguien como Robert Redford, ni lo dudarían.
    Muchos años después, ya en mi madurez y convertido en un ñoño de "rancia tradición", me reencontré con él en una de las mejores entregas del UCM: Les estoy hablando de Capitán América: El Soldado de Invierno (2014) y donde hacía de un alto miembro de Shield ¿O era del gobierno gringo? que era en realidad un infiltrado de Hydra, la famosa agrupación militar y terrorista de extrema derecha marvelita.  En aquel tiempo el actor ya tenía sus buenos años y pese a ello se seguía manteniendo estupendo.
   Creo haber apreciado algo de lo que dirigió, aunque no puedo acordarme de ello.  No obstante, hay una actuación suya que para mi resulta ser muy significativa: Les estoy hablando de su participación en uno de los episodios más hermosos y emotivos de La Dimensión Desconocida, en su versión original de los sesenta.  Es así que en Nada en la Oscuridad (1963), le tocó interpretar nada menos que a la Muerte, esta caracterizada como una persona de apariencia atractiva y de trato amable, como también compasivo, con los seres humanos.  Su labor para esta historia es conmovedora, aunque cada vez que veo este capítulo, lo hago con la versión doblada al español latino, que me agrada demasiado y lo encuentro muy efectivo.  Cada vez que veo esta historia, lloro ante tanta belleza detrás de ella, la cual también está contenida en la presencia de Robert Redford, quien exuda una hermosura capaz de sobrecogernos.  Posiblemente Neil Gaiman vio este capítulo y pensó en él cuando creó su propia versión de la hermana mayor de Sandman.
    Redford dejó este mundo el 16 de septiembre de 2025 y contaba con 89 años.


                                                              Chamberlein en Shogun



                                                     Redford en La Dimensión Desconocida

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