miércoles, 18 de febrero de 2026

Sueños (I)

 

                                

      El año pasado comencé a escribir mis sueños, ya que me fue posible poder recordarlos con lujo y detalles, además de que me agradó despertar pensando en ellos como si los hubiese vivido en la vigilia o en una realidad mucho más maravillosa.  Algunos significados ocultos me son evidentes, otros no; pero eso es lo de menos, lo que sí tengo claro es que son una manifestación de mí y eso ya me es valioso.  Los comparto con ustedes, porque creo que les pueden ser entretenidos.
 
1
 
    Soñé que pretendía visitar una especie de feria/festival callejero con mi mamá, mi cuñado Pato y Amilcar. De camino al metro para llegar a nuestro destino, le decía a mi sobrinito que mejor nos fuéramos solos y más rápido; entonces lo tomaba de la mano y nos íbamos volando, que solo yo era quien tenía esa habilidad.   Volábamos no tan alto, entre edificios, tiendas y calles, a mucha velocidad y todo a nuestro alrededor se veía como rayos de colores y luces hermosas que dejábamos atrás en segundos.
    Llegamos a una tienda especializada de películas y figuritas, que quedaba en una esquina y un subterráneo; allí ya me conocían, porque yo había ido antes y comprado.  Para entrar debíamos pasar un torniquete, custodiado por un guardia (con uniforme y pelado). Amilcar no podía ingresar, porque no se aceptaban menores de edad, pero yo le decía al encargado que estaba conmigo.  El local se encontraba lleno, no era muy grande y tenía pasillos estrechos, con sus estanterías repletas que daban gusto; era como un minimarket, así que uno sacaba lo que quería para ver y/o comprar.  Yo le mostraba a mi bebé unos packs de pelis de terror.  Recuerdo algo como un sticker de Snoopy que se había caído de un mueble lleno de merchandasing y lo recogía para devolverlo a su lugar.  Por cierto, andaba con mi mochila toda llena y estorbaba a los demás clientes con ella.
     El vendedor era muy amable y me reconocía, quien andaba caracterizado de un personaje extravagante; parecía un siluro con su rostro blanco y una especie de bigotes como esos peces.  Le decía que ya había dado mi examen para titularme o algo así, que me había ido muy bien y venía a por mi medalla.  Me preguntaba por el comprobante, a lo que le rrespondía que no tenía idea de ese trámite y como ya me ubicaba me la daba igual.
    Me caía bien quien atendía y me daba la impresión que yo le gustaba, aunque yo solo estaba interesado en ser su amigo.   Me pasaba una especie de tarjeta muy rara con su teléfono y otros datos, pequeña y con aspecto orgánico.
 
   - Bonito tu atuendo y maquillaje ¿Cómo puedo conseguir algo así? - Le hablé.
   - Mi señora los hace.
 
The End

 
2
 
    Me había enterado de que César, mi antiguo amor imposible de juventud, se iba a casar y por eso lo visitaba antes de la boda.  Como en la vida real, César se comprometía con una ex alumna suya del colegio, quien en el sueño tenía como 18 (se veía muy bonita y niñita, quien usaba una melena).
    Al llegar al lugar del enlace, le decía que debía hablar algo importante con él y César muy sonriente, como minimizando mi malestar, accedía.  En un momento ambos estábamos a torso desnudo, si bien rodeados de mucha gente.  A mí me sorprendía gratamente lo bien que se veía a su edad, pues en una ocasión, durante la vigilia, contemplé una foto suya (que me mostró un amigo en común) y me había decepcionado al contemplar lo avejentado que estaba.
   Luego, de nuevo por completo vestidos, nos sentábamos en un banco de una plaza para charlar.  No obstante, yo me negaba a decirle lo que me tenía guardado, porque dos personas suyas de confianza, y a quienes yo no conocía, estaban detrás de nosotros para oír, bajo su consentimiento, nuestra conversación.
      Enojado lo mandaba a la cresta y me iba hacia mi casa, cuando César fue detrás mío, me tomaba de un brazo con fuerza y me hacía volverme hacía él; entonces se abalanzaba sobre mí y me daba un muy estrecho beso en la boca.  Y así fue que se me declaraba y decía que no quería perderme, de modo que no se casaría con la chica para estar conmigo.   Yo solo había ido a contarle lo que sentí por él en nuestros años mozos, porque ya era hora de dar cierre a esa etapa de mi vida y además ya tenía a Edgar conmigo.  Pero al ver esto de parte suya, prefería quedarme con él y dejar a mi pololo.
   Mientas sucedía lo anterior, nos rodeaban no solo la muchacha, ahora abandonada, sino su madre; sin embargo, esta última decía con una voz cargada de compasión:
 
   - Entiendo esta historia de amor truncada.
 
    No solo nos daba su bendición la señora, sino que también su hija y recién me daba cuenta de que había otra mujer mayor con ellas y es que la otrora novia tenía dos madres (entiéndase una biológica y otra adoptiva).
   Y así nos pusimos a hablar animosamente los 5 y yo decía:
 
  - ¡Siempre me he llevado muy bien con las lesbianas y en mis clases procuro considerar los temas LGTB!
 
   Al rato la más flaca de las dos madres, me daba un pellizco coqueto en el trasero y yo daba un salto de sorpresa.
 
                                                                         El Fin

2 comentarios:

  1. En el primero queda claro que es un capítulo adicional del anime Mi tío es de otro mundo, lo cual tiene mucho sentido.
    En el segundo, si bien concretas un deseo, el mismo no tiene continuidad, se acaba en el beso y ya no hay más que alegría y amistad. Cuando se repita tienes que aferrarte al sueño y aprovechar de darle como caja sin que sepa el Edgar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Interesante todo lo que me dices. Justamente eso quería producir: A ver qué ideas se les ocurre al resto, solo con esos antecedentes de mi persona.

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...