A los amigos con quienes comparto mi amor por Star Trek:
Marta González, Karla Karrizo, Bernardita Díaz,
Alejandro Sanhueza, Marcelo Brito, Marcelo López,
Leonardo Navarro, Miguel Acevedo, José Varas y Ricardo Ruiz...
Alejandro Sanhueza, Marcelo Brito, Marcelo López,
Leonardo Navarro, Miguel Acevedo, José Varas y Ricardo Ruiz...
¿Me falta alguien más?
Con todos ustedes tengo un montón de bellos recuerdos
viendo y comentando esta serie,
que tantas satisfacciones nos ha dado.
Ojalá tengamos Star Trek y tiempo para rato,
de modo de seguir disfrutándola juntos.
Como ya habré contado al menos en una
ocasión a través de este blog, dentro de mis primeros recuerdos se encuentra
haber visto en la tele la serie original de Star Trek, esa de los
sesenta con los icónicos Señor Spock, el Capitán Kirk y el Doctor McCoy. No sé qué tanto habré llegado a ver de sus 79
episodios, pero sí tengo muy claro que de inmediato acaparó mi atención y por
esa misma razón cuando comenzaron a emitir la serie animada en Pipiripao
(un ya mítico programa infantil de las tardes, que marcó la infancia de toda mi
generación), me volví loco de felicidad y me repetí una y otra vez sus
aventuras. Otro acérrimo amante de la
ciencia ficción había nacido gracias a esta serie, en sus dos versiones y,
bueno, también por el impacto que me produjeron de niño los animes del Capitán Futuro, El
Show de los Robots, los kaijus de
Ultraman
y Ultraseven y la mezcolanza japonesa-gringa de Robotech… Pero hoy les hablaré del fruto de la
imaginación de Gene Rodenberry, quien en la segunda mitad de los ochenta, se
decidió a renovar ese tan rico universo ficcional que fue Star Trek (conocido en
estos lares como Viajes a las Estrellas), llevando ahora sus historias del siglo
XXIII al XXIV, con nuevos personajes y con una tripulación por completo nueva,
para un remozado Enterprise.
Estrenada en 1987, TNG (abreviatura usada
para Star
Trek: The Next Generation, o sea, Viaje a las Estrellas: La Nueva Generación por
estos lares) nos muestra al Capitán Picard, un maduro y responsable hombre (por
completo diferente al sanguíneo Jim Kirk), liderando a un grupo de jóvenes
oficiales de Flota Estelar, en una nueva misión exploradora. Sin embargo, en esta ocasión se trata de una
nave mucho más gigantesca que cualquiera de las otras 3, que ya conocíamos
gracias a la serie original y a las primeras 4 películas para el cine con su
misma tripulación; puesto que esta vez los viajeros van acompañados de sus
familias, lo que da pie a nuevas posibilidades de interesantes y entretenidos
argumentos.
Asimismo, esta vez el protagonismo ya no
se centra en un triunvirato, sino que los guiones fueron hechos de tal manera
que a medida de que se fue desarrollando la serie, fue posible potenciar
dramáticamente a sus diversos personajes, entre los que conocimos desde su
primer capítulo y otros que luego fueron apareciendo como invitados (si bien algunos
de ellos, se fueron haciendo las favoritos de la mayoría de los espectadores,
de modo que comenzaron a tener más historias propias que sus compañeros).
Al contar con mayor presupuesto que su
predecesora y con los, hasta cierto punto mejorados, avances de los efectos
especiales de su tiempo, esta otra serie pudo jugar más, con la ilusión de
retratar un futuro propio de lo que se esperaría de una ficción de su
tipo. Es así que en TNG, de seguro marcando
precedentes como lo fue en su momento TOS, enriqueció los guiones con
varios escenarios alienígenas, entre civilizaciones y paisajes naturales, así
como numerosas naves, artefactos sofisticados y, como no, extraterrestres (que
a medida que fue pasando el tiempo, cada vez fueron más llamativos gracias a
los maquillajes de Michael Westmore y compañía). Ahora bien, en un principio, más bien en las
dos primeras temporadas se utilizó (de seguro por motivos presupuestarios), las
convenciones de la serie original, de que la mayoría de las razas alienígenas
fuesen iguales a las humanas e incluso recordaran a alguna cultura antigua de
la Tierra; de igual manera, eran claramente reconocibles los escenarios
artificiales, cuando algunos miembros de la tripulación bajaban a otros
planetas…No obstante, cuando el programa ya fue un completo éxito, a parir de
la tercera temporada en que todo mejoró en muchos aspectos, se logró corregir esta estética vintage, para pasar a algo más elaborado y como hoy en día estamos
acostumbrados.
Destacable viene a ser que a partir de TNG, apareció
un concepto caro a las series de la franquicia: el Holodeck, Holosuite u Holocubierta (en español). La verdad es que se trata de una idea sacada
de un memorable episodio de la serie animada, que partir del primer episodio de
La
Nueva Generación, se convirtió en un elemento
bastante importante para el desarrollo de varias tramas e incluso de capítulos
completos, así como de la caracterización de muchos personajes, ya que en este
lugar transcurren varias historias.
Ubicada en una sección de la nave, es un inmenso cuarto adecuado para simular
ambientes completos en base a hologramas sofisticados, tridimensionales y con
los que pueden interactuar las personas, como si se tratara de algo real. Lo anterior, debido a que al usar una
tecnología parecida a la de los también clásicos teletransportadores, que son capaces de controlar la materia y la
energía por igual, se pueden crear escenarios, objetos y hasta simulacros de
seres vivos con distintos fines para los usuarios: diversión, prácticas
deportivas, militares, médicas, científicas, etc. No obstante, como luego comienza a suceder,
estos hologramas pueden llegar a evolucionar y convertirse en seres vivos y
autoconscientes.
De niño solo vi unos cuantos episodios del
programa sesentero que originó la posterior avalancha trekker, mientras que su versión animada me la conocí casi de
memoria (pues solo posee 22 episodios).
De las películas para el cine, en cambio, gracias a la TV de los ochenta
y de principios de los noventa pude disfrutar las primeras 5 cintas (de seguro
cortadas) y ya gracias al recordado VHS, gocé la que sería mi favorita de esta
primera saga: Star Trek: The Undiscovered Country, el largometraje que
celebró los primeros 25 años de la franquicia y el último que tuvo completa a
la tripulación original como protagonista.
En cambio esta segunda serie de imagen real de la franquicia, solo la
pude ver bien entrada la década de los noventa, cuando era un adolescente y
gracias a que TVN (también conocido en esos años como Canal 7, cuyo dueño era y
es el Gobierno de Chile) comenzó a emitirla a partir de su segunda temporada,
los domingos en la tarde. Años antes
Megavisión (el primer canal privado de la TV abierta nacional, también llamado
simplemente el Canal 9), cuando estaba comenzando a emitir, dio sus 2 primeras
temporadas en horario estelar, o sea, en la noche y cuando en el país un
programa de este tipo aún era considerado algo tan glamoroso, como para ponerlo
a ese horario en pantalla (creo que los sábados o domingos); no obstante, nunca
me di el tiempo para verlo en aquella época.
Era la época del VHS y el primer equipo
que tenía de estos, que me duró como 10 años, creo, tenía mala la pantalla del
menú, así que cuando grababa era un engorro, pues a veces apretaba más la
cuenta los botones del control remoto y los capítulos me quedaban cortados
entre las pausas de los comerciales… ¡Vieran las de rabias que pasaba entonces
y lo inútil que me sentía!
Recuerdo, también, cuando les pedía a
algunos amigos que me grabaran de una cinta a otra, usando 2 equipos y todo
debía hacerse en tiempo real, por lo que se demoraba un montón y más si la
cinta “master” con los episodios que había que grabar uno las programaba en SLP,
que permitían poner más capítulos, aunque con una calidad de imagen y sonido
inferior (lo que usaba yo por tema de dinero y para “meter” más metraje en una
pura cinta). Más encima los videos
ocupaban harto espacio, que eran voluminosos, pues la tecnología digital con la
que contamos ahora, aún era propia de la ciencia ficción que veíamos en la
misma Star Trek.
Las emisiones de TVN de TNG eran
irregulares, que siempre las daban de relleno, así que entre una temporada y
otras las pasaban cambiando de horario.
Años transcurrieron para que me pudiera ver más o menos completa, hasta
su espectacular final, La Nueva Generación; no obstante, en
un evento del fandom que se hacía antiguamente gracias a los recordados
FICCIONAUTAS ASOCIADOS (quizás el primer grupo organizado chileno, que veló por
hacer convenciones y actividades dedicadas a estas expresiones culturales),
pude ver por primera vez y en pantalla grande All god things… (Todas
las cosas buenas…) en pantalla grande, no en muy buena calidad y cuando
aún no había visto mucho de esta serie, así que la verdad no entendí mucho de
lo que pasaba. Completé más o menos mi colección, gracias a varias personas que
compartían conmigo su amor hacia este programa.
Claro, luego vino el DVD, con posterioridad el blu-ray y ya fue posible
apreciar todo esto de una manera incluso mejor, que la soñada en la época de
las cintas analógicas.
Estaba en la universidad cuando formé
parte del primer fan club de Star Trek chileno. Hasta sacamos personalidad jurídica e hicimos
varios eventos y en los cuales di charlas.
También nos mandamos a hacer trajes de TOS (la serie original) y
de TNG. Yo tenía uno de cada serie. El grupo original tuvo una de las típicas
crisis por desavenencias y nos alejamos del que supuestamente era el fundador,
el “Almirante” Adolfo, un tipo de lo más friki.
Nos pusimos por nombre Zona Neutral. Salimos en al menos 3 diarios importantes, incluso
fuimos portada, en grande, de una revista que aparecía los viernes.
Fueron como 3 años los que le dediqué a este grupo y de ellos me quedan
al menos 4 excelentes amigos a los que quiero mucho.
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La única imagen que conservo de mis tiempos del fan club...Gracias a mi amiga "anti-Star Trek" Cecilia Navia.
Esta fue una de las fotos que nos sacaron para el diario...¿Me reconocen?
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Hace
años me compré en DVD, con la supuesta remasterización que se hizo de TNG,
las temporadas 2 y 3, en unas muy lindas ediciones para Latinoamérica; estuve a
punto, poco después, de adquirir la 1, no obstante en mi mala memoria recordaba
que “no era muy buena”, así que desistí de ello. La idea mía era conseguirme las otras, aunque
igual las tenía clonadas en este formato, si bien no en español neutro (o latino como le llaman), ya que así fue
cómo las disfruté en mi juventud. Pasó
casi una década y nunca me repetí esta serie de ninguna manera (salvo dos
ocasiones en que a mis alumnos les mostré dos episodios muy hermosos: Darmok
y La luz interior); no así con las películas, que me las compré
todas en blu-ray apenas pude. Cuando
supe que habían hecho una nueva remasterización, “de lujo” diría yo, para su
conversión a blu-ray e incluso mejorando sus efectos especiales, me propuse
adquirirla lo más pronto posible. En 2
ocasiones distintas casi me la trajeron desde Gringolandia, no obstante por su
alto precio terminé por echarme atrás.
Durante julio de este año, gracias a mi
amigo Marcelo López me enteré de las
maravillas de comprar por Internet, a través de Buscalibre, que más encima te
trae lo que quieras que se encuentre en Amazon y con muy bajo costo adicional, me
decidí por fin a comprarme tan preciado pack.
Opté por la versión UK, en vez de la USA, algo más barata y de mejor presentación
(según yo, claro). Lamentablemente el
doblaje es el “coño”, o sea el de España, pero qué se le va a hacer, que la veo
en su idioma original y solo cuando Amilcar está conmigo le pongo el otro
audio.
En
estos momentos estoy “refocilándome” con la segunda temporada, que ha sido un
placer todo desde que me he reencontrado con ella y bien puedo jurarlo con mi propio sello, que ni la
primera, ni la segunda temporada son malas, que están llenas de capítulos
formidables y eso que aún no llego al punto álgido del show, cuando desde la
tercera sube la calidad integral de este.
Mi idea es comentar temporada por temporada, cada capítulo como lo hice
ya con otra de mis series predilectas: The X-Files. Espero comenzar este proyecto ojalá esta
misma semana, que no quiero retrasarlo…A ver cómo me va con todo esto.
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Feliz como una lombriz con la joyita que me conseguí. |