jueves, 15 de diciembre de 2016

Marvel para toda la familia.


     Todo un caso aparte dentro de las múltiples adaptaciones animadas para la televisión de cómics Marvel, viene  a ser The Super Hero Squad Show (2009-2011), conocida en Hispanoamérica como El Escuadrón de Superhéreos, ya que viene a ser la única de estas producciones actuales dirigidas a un público infantil de menor edad que otras del mismo estilo (pues por lo general están pensadas para un auditorio cercano a los diez años de edad, preadolescente y adolescente).  Al respecto se debe tener en cuenta que estamos hablando de un programa infantil tal y como se entiende hoy en día, el cual resulta en muchos sentidos más sofisticado que títulos del pasado como los shows de La Mujer Araña (1979) y Spiderman y sus Sorprendentes Amigos (1981), que como varios de estos casos caían en infantilismos tales como guiones de escasa calidad y personajes unidimensionales, con los típicos mensajes moralistas, entre otros “defectos” habituales de aquellos años.  Puesto que una vez que gracias a la influencia del animé, los gringos por fin asumieron que los cartoon no son algo hecho en exclusiva para los menores de edad, comenzaron a surgir ya a mediados de los ochenta una gama de títulos más complejos, con varias lecturas e intertextualidades que pudiesen ser apreciadas además por gente con criterio formado (desde los recordados Thundercats ochenteros a Gargoyles a principios de los noventa, hasta que luego ya fue habitual mantener en muchas producciones estos patrones de complejidad).
      El programa que hoy nos detiene a su análisis y recomendación, viene a estar dirigido en una primera instancia a pequeños de edad preescolar o un poco mayores, debido a su estética que entra a la vista apenas se está frente a sus personajes: pues estos aparecen dibujados con cuerpo más pequeño que de lo normal y cabeza más grande, más o menos en la misma línea de lo que los japoneses llaman Super Deformed (abreviado como SD); no obstante todo esto no llega a la exageración nipona y además se agregan varios detalles a sus trajes que en muchos casos son calcados a las versiones originales y además tampoco se les quita su aspecto musculoso (incluso los personajes femeninos salen bastante voluptuosas, por cierto). Sin embargo los rasgos de sus rostros se ven suavizados y mantienen cierta “ternura”, que hace que, por ejemplo Wolverine y Hulk (dentro de los más duros del panteón marvelita) inspiren esa misma candidez que en los cómics resulta imposible.
      Luego nos encontramos con la personalidad que se les otorga a todos estos, entre buenos y malos, los que aparecen en muchos casos caricaturizados, aunque sin caer en la ridiculez y el absurdo de antaño.  Pues cada protagonista posee su propia personalidad, sacada obviamente de sus referentes comiqueros, lo cual claramente los diferencia a unos de otros.  De este modo, por nombrar algunos casos, en el bando de los superhéroes Thor mantiene el uso de un lenguaje relativamente arcaico y/o culto, lo que crea una que otra situación hilarante gracias a sus diálogos; mientras que entre los villanos, el Doctor Doom es tan artificioso y resentido como el que ya conocemos, no obstante acá le agregan un muy cómico mal humor, una madre posesiva que le complica la vida y una relación bastante especial con sus dos primeros al mando (Abominación y M.O.D.O.K., quienes en su ineptitud no pueden ser más graciosos y hasta simpáticos).
       Por otro lado, se mantiene un grado de violencia que antes difícilmente hubiésemos visto en series del pasado de este tipo; no obstante acá todo termina en chichones y lamentos, pues sangre no hay y por supuesto, no hay muertos; algo muy en la línea de los clásicos golpes que se daban los Tres Chiflados, si bien todo actualizado y llevado al contexto de las historietas superheroicas, pues los mismos poderes de todos estos dan pie a numerosas batallas cuerpo a cuerpo que terminan con hilarantes efectos.  
        Como ya habrá quedado de manifiesto en las líneas de arriba, el humor es un elemento vital dentro de los guiones de este programa; no obstante este no es usado de manera exagerada, si bien en ocasiones se hace uso de los recursos de tipo escatológico (flatulencias y mocos) y que si bien es algo tan antiguo como el teatro griego, es del gusto de los gringos, como bien puede verse en muchas de sus producciones adultas.
      Con respecto al aspecto argumental, en Escuadrón de Superhéroes resulta bastante valorable el esfuerzo de sus guionistas por crear historias sólidas, que si bien no poseen el melodrama propio de este subgénero, acaparan no solo la atención de los niños, sino que de los adultos fanáticos y que además pueden apreciar en ellas las múltiples referencias que en ellas encontramos (en especial a la cultura popular y a la relacionada con el mismo universo marvelita); de igual manera hay chistes bastantes complejos, como cuando se compara a los político con los villanos. 
       Por otro lado, la dosificación de los aspectos argumentales en la serie, se puede apreciar en la mayoría de sus capítulos (un total de 52) y que resultan ser autoconclusivos, siempre con el enfrentamiento contra algún malhechor; no obstante los guiones, dan también paso a profundizar en la relaciones interpersonales entre los integrantes de este escuadrón y que está compuesto por personas tan variopintas.  
      Con posterioridad al terminar la primera temporada, nos encontramos con una mini saga trabajada en base a dos capítulos seguidos y la cual además terminó con la despedida de uno de sus protagonistas (que no murió, aunque por razones de peso tuvo que abandonar al supergrupo).  Luego este autoexilio dio paso a un inesperado giro en la trama, con este mismo personaje y que originó una trama que se fue desarrollando hasta su clímax al final del programa.   Es así que se puede afirmar que la segunda temporada es mucho más compleja que la anterior y hasta superior en calidad argumental.
     La primera temporada tiene como gran villano a nada menos que el Doctor Doom, quien junto a sus compinches que trabajan para él, vive en su propia ciudad que está al lado de la que habitan los superhéroes. Doom busca reunir unos minerales valiosos llamados fractales, para armar la llamada Espada del Infinito, un objeto de poder inconmensurable que podría llegar a concederle sus más grandes deseos de dominación.  La muy divertida presentación de esta temporada, comienza con la amenaza de Doom, con un posterior despliegue de un montón de otros supercriminales y, por supuesto, de los miembros del Escuadrón y otros más que luego saldrán como invitados en los episodios; siguiendo la línea de la serie, todo esto se encuentra hecho con bastante humor.

Algunos villanos en una escena inolvidable.

      Debe saberse que Ciudad Superhéroe, donde viven los justicieros y también muchos ciudadanos comunes, posee su propio alcalde y el que en su singularidad viene a ser uno de los personajes más carismáticos de todos (de quien nunca llegamos a saber su nombre, pero que usa un traje que oculta su identidad secreta, si bien no posee poderes y además no es muy inteligente que digamos). 
      En la segunda temporada  el relevo del villano máximo pasa ahora al plano cósmico, al centrarse en Thanos y su búsqueda de las Gemas del Infinito para armar su Guantelete del Infinito.  Pues tal como en los cómics, este no tiene secuaces, ya que es lo suficientemente poderoso como para ser el solo un gran peligro para todos; no obstante como se trata de un programa más ligero, el titán da para varias situaciones jocosas inolvidables.  Por supuesto que aparecen otros como él, incluso Doom, quien tiene rencillas personales con Thanos, porque no desea que le quiten su papel como el más malo de todos.   Los créditos de apertura cambian en esta temporada, aunque no solo Thanos sale en ellos, sino que otros ya conocidos malhechores aparte de nuestros queridos superhéroes.
      En lo que viene a ser esta potenciada segunda temporada, se debe destacar una serie de seis episodios seguidos y en los cuales siete personajes son mandados en contra de su voluntad a seis universos paralelos diferentes (en el segundo capítulo de este subarco argumental, dos de ellos son enviados al mismo lugar).  De seguro para muchos estos vienen a estar entre los mejores capítulos de todo el programa. Lo magnífico de todo ello, es que cada capítulo trata acerca de cómics marvelitas y/o personajes, que no habían sido abordados antes en la serie.  Es así que dentro de estas pequeñas perlas, nos encontramos con una muy particular versión del origen del superhéroe alienígena Beta Rayos Bill (entre las grandes creaciones de Walter Simonson para Thor); una versión de otro clásico como puede ser Días del Pasado Futuro de los X-Men; un homenaje a los clásicos del terror marvelitas con el Hombre-Cosa, Drácula y el Hombre-Lobo; la aparición del Chico Luna y su Dinosaurio Diabólico; una adaptación de la saga Planeta Hulk; y una revisión muy singular a la novela gráfica 1602, de la dupla de lujo de Neil Gaiman y Andy Kubert.
    Volviendo a los muy atractivos créditos de apertura de sus dos únicas temporadas (¡¿Por qué no hicieron más si era tan buena?!), estas poseen una canción bastante pegajosa y que calza bastante bien con las imágenes en movimiento que presenta.  Luego de esto, viene el título del capítulo, que siempre está dentro de un recuadro tipo portada de un cómic clásico, homenajeando la mayoría de las veces alguna famosa revista de la Casa de las Ideas.
     Otro detalle a revisar de este show, viene a ser que en ningún momento vemos a los personajes en su identidad civil, llevando siempre sus máscaras, antifaces y/o trajes habituales.  Por otro lado, justo cuando los superhéroes del Escuadrón deben enfrentarse al criminal de turno, sale en pantalla una mini presentación de estos en poses heroicas (algo muy de las animaciones japonesas), con un fragmento de la canción de entrada; lamentablemente esto puede aburrir a un espectador adulto, puesto que ocupa mucho tiempo y se hace repetitivo.
      Si bien aparece un número de superhéroes increíble en el programa, algo que quizás solo ahora gracias a Ultimate Spider-Man ha sido superado (aún emitiéndose en la pantalla chica), el protagonismo recae en un equipo de diez personajes en especial: el Capitán América, Iron Man, Thor, Hulk, Miss Marvel, Silver Surfer, la Bruja Escarlata, Reptil, Wolverine y Falcon (en realidad una mezcla bastante rara de las distintas series marvelitas).  Papeles destacados como personajes invitados tienen el Doctor Extraño y los 4 Fantásticos (en especial la Mole).  En todo caso se pueden nombrar dentro los numerosos superhéroes que aquí salieron, a Pantera Negra, varios X-Men como Tormenta, Cíclope, Jane Gray y el Hombre de Hielo, Hércules y She- Hulk.  En la segunda temporada, sin ser un superhéroe, aunque sí un personaje icónico de las viejas historias infantiles de los 4 Fantásticos, se une el robot H.E.R.B.I.E. al Escuadrón y quien rápidamente se gana acá la simpatía del público, así como el cariño de sus compañeros. 
      No obstante, se echa de menos acá al gran Spider-Man y ni siquiera salen sus famosos villanos, por un problemas de derechos, lo que impidió que pudieran usarlos en el programa; de igual manera habría sido genial, haber contado al menos con otros íconos como Daredevil y Namor.

Uno de los momentos más cómicos de esta gran serie.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Un cuento de hadas para adultos.


I- La novela.

       Todo un caso atípico dentro de la narrativa de fantasía actual, viene a ser la segunda novela en solitario del multipremiado escritor y guionista británico de cómics Neil Gaiman, titulada Stardust (en nuestra lengua Polvo de Estrellas, si bien en sus traducciones al español se ha optado por conservar la palabra inglesa), ya que en realidad esta tuvo primero su versión en novela gráfica antes de pasar al formato literario.  Es así que la historieta bellamente ilustrada por Charles Vess, apareció bajo el sello Vertigo de la línea adulta de DC en 1997 y solo recién en 1999 su autor la publicó en formato libro.  No obstante tal como ha quedado claro para quienes hemos leído a Gaiman en ambos tipos de expresiones artísticas, su talento es lo suficientemente versátil como para apreciarse en todo su esplendor en cualquiera de estas dos modalidades: pues nos entrega una historia en apariencia sencilla, con personajes atractivos y momentos de gran humor, como otros sublimes, tal como ya nos tiene acostumbrados.
      Escrita como un homenaje a escritores compatriotas suyos tales como Lord Dunsany y C. S. Lewis, retrata la existencia de un mundo sobrenatural poblado de todo tipo de criaturas mágicas (entre brujas, duendes, gnomos, hadas y otros propios de la rica tradición folclórica europea), que está a la vuelta de la esquina de la sociedad humana y la que en este caso concreto sabe de su existencia, aceptándola como algo normal.  No obstante ambos mundos viven separados en una especie de armonía donde hay reglas para su convivencia, cada una desde el lugar que le corresponde, salvo un significativo evento que se da cada nueve años y donde ambos grupos de personas se permiten el intercambio cultural: nada menos que una feria en la cual gente proveniente del “otro lado”, llega hasta el bucólico pueblo de El Muro (que marca el límite entre seres mágicos y humanos) para ofrecer sus más increíbles maravillas.
      El texto parte con un capítulo inicial a manera de introducción, donde se nos aclara cómo funciona todo dentro de esta ficción, contándonos de una manera exquisita la historia del padre del protagonista y de su verdadera madre, acerca de los sucesos que llevaron a concebirlo.   Este capítulo y los siguientes están titulados a manera de las viejas narraciones, donde en unas pocas líneas se resume el contenido de sus páginas.  Ejemplo:

     “Donde se narran principalmente los eventos acaecidos en la zanja de Diggory”.

      Con posterioridad buena parte del libro se centra en el verdadero protagonista, Tristan Thorn (cuyos nombre y apellidos no pueden ser más simbólicos, ya que por un lado Tristan es como se llamaba uno de los valerosos caballeros de la Mesa Redonda del Rey Arturo, lo que acentúa el carácter épico del personaje, mientras que Thorn en inglés es espina, término vegetal que bien puede aludir a su naturaleza más especial y que a medida que va avanzando la trama es descubierta con placer para el lector; por otro lado, como quienes conocemos los trabajos de Gaiman en el mundo de los cómics y en especial los relacionados con superhéroes, la misma letra con la que comienzan ambas palabras, es algo propio de estos personajes más emblemáticos: tal cual Guy Gardner- Linterna Verde-, Peter Parker- Spider-Man- y Bruce Banner-Hulk- por no mencionar otros ).   Es así que este muchacho que aún no llega a la mayoría de edad, para cumplir una promesa de amor hecha a la muchacha de la que cree estar enamorado, cruza cual los héroes del mito y las leyendas el umbral que separa ambos mundos para adentrarse en las desconocidas tierras de lo sobrenatural.  Y allí lo esperan un montón de aventuras que ponen en jaque su inteligencia, integridad y constancia, a la par de que hace nuevos amigos (que le prestan su valioso apoyo) y también se encuentra con uno que otro villano (en realidad villana) que le dificulta en parte el cumplimiento de su misión.
       Mientras se sucede el periplo de Tristán, van apareciendo una serie de curiosos personajes que aun cuando su intervención no ocupa gran parte de la narración en la mayoría de los casos, pues la novela tiene poco más de 250 páginas de extensión, se hacen atractivos al lector en su particularidad (por ejemplo un “hombrecillo peludo”, tal como es mencionado en el libro y del cual nunca llegamos a saber su nombre, un árbol parlante, el capitán de un barco volador que caza rayos entre las nubes, un unicornio, etc.).  En general se trata de individuos amables y de buen corazón, tal como los habitantes del pueblo de El Muro y que viven su existencia sin mayores complicaciones.  No obstante es en el caso de los llamados “malvados”, que el escritor se esmera para crear y describirnos sujetos más complejos, ya que su supuesta villanía posee cierto rasgo de humanidad que aún al cometer estos actos detestables (tales como asesinatos), poseen uno que otro rasgo que no los convierte en desalmados por completo; es así que el propio ingenuo e inexperto Tristán confraterniza con uno de estos, pues se gana sus respetos.
      El precioso nombre que da título a esta obra, tiene relación con el hecho de que lo que va a buscar al otro lado su protagonista, es nada menos que una estrella que ha caído en tal lugar.  Pues grande es su sorpresa, cuando se entera que dicho astro tiene forma de mujer, una muy bella por cierto y la cual lo desprecia con todo su corazón por ser el responsable de su infortunio (pues tiene un pie quebrado y debe seguirlo en contra de su voluntad, para que este pueda conseguir el sí de la chica de sus ojos).  No obstante a medida que todo va transcurriendo, ambos viajeros se van conociendo y es posible que ahora el diálogo entre ambos vaya siendo mejor desde ambas partes, naciendo el verdadero amor en vez de la ilusión del enamoramiento que tuvo antes el chiquillo.   En este sentido,  importante vienen a ser los temas del crecimiento personal y del perdón, que se dan acá tanto en la figura de Tristán como de la estrella, cuyo verdadero nombre viene a ser Yvaine; al respecto, el autor nos regala algunos de los pasajes más hermosos de toda la novela, como cuando Yvaine termina perdonando a la Reina Bruja que durante buena parte de su odisea la estuvo atormentando.
      Como en los escritos clásicos de este tipo de literatura, también nos encontramos con una serie de elementos habituales que Gaiman recoge con gran amor hacia los libros y las historias de sus precursores y los que deseó homenajear a través de Stardust.  Es así que nos encontramos en esta ocasión con una serie de objetos mágicos que regalados a Tristán, le permiten cumplir su objetivo, tales como una flor de cristal y una vela muy singular.  De igual manera el uso de la palabra empeñada, relacionada con el concepto del honor tan valioso para los antiguos y que también está presente en estas obras, se haya aquí, en especial cuando se ha contraído un tipo de deuda con quien le ha hecho un importante favor a uno (tal como salvarle la vida o darle cobijo).  Lo sobrenatural abunda en las páginas de esta joyita.

      “— ¡Ojos, ojos! ¡Ojos nuevos a cambio de viejos! —gritaba una mujer menuda ante una mesa cubierta de botes y jarras llenas de ojos de todo tipo y color.
      — ¡Instrumentos de música de cien tierras distintas!
      — ¡Tonadas de penique! ¡Canciones de dos peniques! ¡Himnos corales de tres peniques!
     — ¡Prueba tu suerte! ¡Adelante! ¡Responde a un simple enigma y gana una flor de viento!
     — ¡Lavanda eterna! ¡Tela de campanillas!
     — ¡Sueños embotellados, un chelín la botella!
     — ¡Capas de noche! ¡Capas de crepúsculo! ¡Capas de tarde en tarde!
     — ¡Espadas de fortuna! ¡Cetros de poder! ¡Anillos de eternidad! ¡Cartas de gracia! ¡Por aquí, por aquí, adelante!
     — ¡Salvias y ungüentos, filtros y remedios!
     Dunstan se detuvo ante un tenderete cubierto de ornamentos de cristal; examinó los animales en miniatura, preguntándose si comprar uno para Daisy Hempstock. Cogió un gato de cristal, no más grande que su pulgar. Con un gesto de sabiduría, el gato le guiñó un ojo y, sobresaltado, Dunstan lo soltó; se retorció en el aire como un gato de verdad y cayó sobre sus cuatro patas. Luego se dirigió hacia un rincón del tenderete y empezó a lamerse”.

      Hay una pequeña cuota de erotismo, lo mismo que de descripciones más o menos sangrientas y que no hacen de este título algo para recomendárselo a un pequeño (por esa misma razón en primera instancia, apareció como cómic en Vertigo, línea famosa por sus obras de más subido tono y sofisticación que las más masivas publicaciones de DC); no obstante salvo esos detalles, todo está escrito pensando en el niño que tenemos dentro y que gusta de aventuras como estas, cargadas de aventuras, romance, risas y un final feliz en el cual además el héroe consigue su premio (en realidad más de uno).  Tampoco se puede olvidar el leiv motiv del supuesto amor imposible, entre sujetos que en apariencia no pueden estar juntos, porque son de mundos distintos.  En todo caso debe afirmarse que un artista como Neil Gaiman otorga al precioso desenlace,  un lirismo que solo las grandes narraciones pueden tener y con una importante reflexión: obtener la felicidad depende de nosotros mismos.
      Cabe mencionar que el libro transcurre en una época histórica precisa, en el siglo XIX, durante el reinado de la reina Victoria de Gran Bretaña, años ricos en lo que viene a ser el desarrollo de muchas de las grandes historias escritas por sus narradores.  De este modo los guiños hechos por el autor a tales tiempos, viene a ser otro recurso que otorga a su novela el carácter de heredera de la narrativa en la que quiso enmarcarla.

     “Charles Dickens publicaba por entregas su novela Oliver Twist; Draper acababa de tomar la primera fotografía de la luna y congelaba su pálido rostro, por primera vez, sobre frío papel; Morse había anunciado un sistema para transmitir mensajes a través de cables de alambre”.

II- La película.

      Tal como muchos de sus colegas actuales de gran fama gracias a sus relatos, Gaiman apenas ha sido considerado por Hollywood y el cine en general a la hora de hacer adaptaciones fílmicas de tales escritos; incluso la televisión también ha desaprovechado esta rica fuente de historias inolvidables y solo recién el año que viene por fin HBO estrenará en formato serie o miniserie la versión audiovisual de Dioses Americanos (bueno, hay una versión para a pantalla chica de Neverwhere hecha por la BBC, la que por supuesto no llegó a estos lares).   En cuanto al séptimo arte, salvo la preciosa Coraline y la fallida Máscara de los Sueños que contó con un guión original suyo no hay más al respecto…Además de, por supuesto, la cinta basada en Stardust.
      Fue estrenada en 2007 y tuvo un elenco de primera que tuvo entre sus filas a verdaderos consagrados, que ya habían incursionado en el cine de género como Peter O` Toole, Michelle Pfeiffer, Robert de Niro y Rupert Everett.  En ella también aparecen jóvenes promesas tales como la ya por entonces veterana Claire Danes (en el papel de Yvaine) y como su coprotagonista Tristan al guapo Charlie Cox, en un registro histriónico tan distinto al que en verdad le dio la fama como Daredevil/Matt Murdock, en la serie de Netflix sobre el llamado Hombre sin Miedo; de igual manera aparece en un papel menor e irreconocible nada menos que Henry Cavill, mucho antes de que se convirtiera en el actual rostro y cuerpo de Superman desde que filmó El Hombre de Acero.  A este genial cuadro se agrega otra estrella, nada menos que Sir Ian McKellen (el recordado Magneto anciano de X-Men:Días del Pasado Futuro y las tres primeras cintas de la saga de los mutantes) como el narrador, personaje exclusivo de la película.
      En lo que concierne al apartado artístico de este filme, no es insignificante el detalle de que su director y coguionista resulta ser un nombre que en la actualidad está entre los grandes de los cineastas, especializado además por llevar con maestría varios títulos del cómic a la pantalla grande: Matthew Vaughn, quien nos regaló entre otras joyas Kick-Ass y X-Men: Primera Generación.
     Y ahora yendo de lleno a la película misma, pues quien espera una adaptación calcada al libro, mejor que no la vea, si es de los que se niegan a aceptar que una cosa es la literatura como expresión artística y otra el cine.  Pues la cinta se permite ser una obra autónoma que de la mano de Vaughn, cambia varias cosas de la narración, entre ellas eliminando personajes (como la madrastra de Tristán y su media hermana), además de potenciar otros otorgándole hasta nombre (tal como sucede con el simpático capitán Shakespeare, a cargo del barco volador que recoge en las nubes a los protagonistas),
     Llena de efectos especiales y un muy cuidado diseño de arte que implica preciosos escenarios hechos para transportarnos a este mágico mundo, además de bellos paisajes reales, fue realizada como un largometraje de corte familiar, gracias a que se dosificó el nivel de violencia (si bien se mantuvo cierta picardía en el guión).  No obstante se mantuvo el tono humorístico, agregándose varios otros que no estaban en las páginas de la novela; sin embargo se extrañan los aspectos más poéticos de la narración, tales como la conversación reveladora de Tristan con Victoria apenas regresa a su hogar.
     En general esta adaptación es recomendable, entretiene y hasta puede ser considerada como una digna película, sobre una novela que como historia supera con creces el esfuerzo de sus realizadores (tal vez por la genialidad con la que cuenta todo el propio Neil Gaiman, algo difícil de llevar al plano audiovisual).

viernes, 9 de diciembre de 2016

La Mujer Maravilla de George Pérez (quinta parte y final).


     Tal como se dijo en la primera parte de esta serie de post dedicados a la etapa de George Pérez, al mando de los cómics de la Mujer Maravilla, en 1991 se orquestó una importante saga que tuvo a Wondy como personaje principal, además de la participación de buena parte de otros superhéroes deceístas y entre los cuales por supuesto destacaron varios de ellos (en especial los relacionados con el mundo mágico como Shazam y Animal Man).   Fue además lo último que escribió  Pérez para la amazona, aparte de los respectivos números de su coleccionable ambientados durante los eventos de esta crisis, pues estaba bastante descontento con la empresa, ya que consideraba que le había quitado importancia a su proyecto y por ello terminó por abandonarla durante una buena cantidad de años; el motivo de su malestar y autoexilio se debió a que ese mismo año, prefirieron darle mayor relevancia a la otra miniserie que se gestionó, Millenium, la que contó con mejor publicidad y desarrollo con más números relacionados que esta otra.  Por otro lado, salvo las preciosas portadas que diseñó, dejó a otros dibujantes la labor de realizar las viñetas de los cuatro números con los que contó La Guerra de los Dioses, de modo que en esta ocasión volvimos a contar con el arte de Romeo Thangal y Cinthia Martin, quienes ya habían hecho su contribución para las revistas mensuales de Diana.  Tras acabar esta saga, Pérez firmó su última entrega para la guerrera inmortal con el número 62, el que justo venía inmediatamente después de la miniserie. Como regalo a los lectores que compraron los cuatro tomos originales, estos venían de regalo con mini posters exclusivos, de seguro hoy en día todas unas reliquias para los coleccionistas.
       Pues debe saberse que detrás de la crisis que casi llega al punto de destruir el universo entero y que involucra a una serie de dioses de diversas religiones (entre griegos, romanos, nórdicos, africanos, sumerios y hasta alienígenas como thanagarianos, entre otros), se encuentra nada menos que la mayor de las enemigas a las que le ha tocado enfrentar hasta ahora a la Mujer Maravilla post Crisis, la bruja Circe y a quien fue incapaz de derrotar por sí misma en su primer encuentro (ya que solo gracias a la intervención del dios amigo suyo Hermes, pudo salir con vida de este enfrentamiento).  No obstante cuando el poder ahora reunido de la hechicera llega a ser casi inconmensurable, la princesa demuestra ante todos la calidad de su valor sobreponiéndose a su propia fragilidad y apoyada por todos sus aliados y compañeros, consigue la victoria…si bien antes de todo ello mucho debe pasar  para que la villana caiga.    En pocas palabras, el plan de Circe consiste en despertar de su largo sueño a una serie de divinidades y engañar a otras para con la energía resultante del conflicto, reiniciar la realidad a su gusto; es por esta razón que nuestros superhéroes se deben ver frente a tales seres, supuestamente mucho más poderosos que ellos y razón por la cual ante una amenaza tan grande, queda de manifiesto que no hay límites para que la nobleza del corazón supere los infortunios.
      Muchos tienen que cumplir un papel predeterminado en los eventos, siendo que solo Wondy de la llamada “Trinidad” de DC resulta en verdad significativa (Superman y Batman sí aparecen, pero en verdad son otros los justicieros que aquí brillan); es así que aparte de los mencionados Shazam y Animal Man, Firestorm, Acuaman, la Doctora Fate, Troia y Hielo cumplen con un rol destacado dentro de todo esto; de igual manera nada menos que Lobo y el Escuadrón Suicida tienen un destino que cumplir, dando muy divertidos momentos a la lectura.  En todo caso debe reconocerse el rescate que se hace acá de un personaje olvidado, el Hijo de Vulcano, quien viene a ser quizás el principal aliado que llega a tener la amazona y sin cuyo apoyo de seguro habría sido imposible derrotar a la bruja; por otro lado, destacable es que uno de los arcos argumentales secundarios más atractivos de esta miniserie, viene a ser el enfrentamiento entre dioses griegos y romanos por el Olimpo, siendo Wonder Woman nada menos que la campeona de los primeros y originalmente el Hijo de Vulcano de los segundos (dándole el ejemplo a sus dioses al trabajar juntos, mientras estos otros peleaban entre sí).  De igual manera acá resalta también la figura de Harmonía, personaje mítico, hija del propio Ares (el primer gran enemigo al que se enfrentó la amazona dentro de esta continuidad), quien ya había aparecido por lo menos en dos ocasiones en la cabecera de la Mujer Maravilla; es así que la preciosa diosa también resulta valiosa para que los buenos consigan su objetivo.
      Para darle su sentido más mítico a esta historia, su creador comienza todo con la presencia de las Moiras, quienes de igual manera ya habían aparecido en un guión anterior para Diana.  De este modo con su figura, nos encontramos con el tema del destino que cada uno debe cumplir (idea tan griega, tal como la recoge George Pérez para sus lectores).  Luego viene nada menos que Circe, con sus triquiñuelas que la muestran como una mujer que no puede ser más opuesta a los ideales de Wondy (incapaz de amar, manipuladora, soberbia y para quien los demás están por debajo de ella, a los que pisotea sin dudarlo en su camino si es necesario), al comienzo de su plan para convertirse en la dueña absoluta de la creación.  Y recién entonces, poco a poco, van apareciendo una gran cantidad de paladines con sus combates personales y por último junto a sus compañeros para enfrentar esta “guerra sagrada”.
      Aparte de Circe, nos volvemos a encontrar con otros enemigos ya clásicos de la Mujer Maravilla: Fobos, Eris y hasta Ares, todos ellos potenciando este carácter épico a la trama (si bien el Dios de la Guerra, va mucho más allá de ser otro malo en lo que concierne a este conflicto).   A su vez nada menos que Darkseid, el soberano de Apokolips, tiene sus momentos junto a otros Nuevos Dioses, en lo que concierne a estos acontecimientos.
      Teniendo en cuenta el carácter de “Crisis”, como ya es tradición en las grandes historias deceístas que involucran a un montón de sus personajes, su autor opta por usar también a Pariah, Lady Quarck y Lyla, todos ellos relevantes en la famosa Crisis en las Tierras Infinitas; pues debe recordarse que en esta miniserie capital el mismísimo Géorge Pérez participó como dibujante cuando se reseteó el Universo DC y del cual luego siguió modernizando detrás de los éxitos de la Mujer Maravilla y los Jóvenes Titanes.
      Para quienes hayan tenido la dicha de leer además La Noche más Oscura (2009), una de las mejores sagas de Linterna Verde y que por supuesto también involucró a gran parte de los personajes de DC, puede llamar la atención que de seguro su guionista Geoff Jhons se inspiró en La Guerra de los Dioses para su idea de ver resucitados y en forma de zombies, a varios superhéroes y villanos ya tiempo fallecidos.  De este modo las viñetas que retratan el ataque de los muertos vivientes a los justicieros, provienen de la mente de George Pérez y que su colega más joven actualizó con el efecto más gore y violento que hoy en día es del gusto del público lector.   Por lo tanto queda detallado que si bien olvidada y desconocida por muchos, la miniserie ideada por Pérez viene a hacer escuela a la hora de cómo armar una trama colosal como esta, que no carezca de todo tipo de emociones y buenos momentos.
      Ya terminando con mis entradas acerca de estas verdaderas joyas en la cronología de la más grande de todas las superheroínas (lo siento, Marvel, no obstante es la verdad), solo lamento que Ediciones Zinco, gracias a la cual he podido leer esta colección, no alcanzó a sacar todo lo concerniente a ella.  Pues dejó un paréntesis de al menos diez números entre la serie regular y La Guerra de los Dioses, de modo que tengo un vacío al respecto.  Años después Planeta de Agostini editó en tomos compilatorios, tipo libros, toda la etapa y por supuesto en el último volumen deben estar estas aventuras aún desconocidas para mí, sin embargo no he tenido acceso a ello.  En todo caso en nuestra lengua ahora ECC tiene los derechos de estos cómics y de seguro ya sacó o en algún momento reeditará tales historietas.
     En cuanto a la edición que tengo de La Guerra de los Dioses, por desgracia no pude conseguirme la que en su momento publicó la fenecida Zinco, que lo hizo allá por el siglo pasado en esos tomos prestige, que al menos a mí tanto me gustan.  En cambio poseo la menos agraciada versión de Planeta de Agostini, en tapa dura y papel couché bajo su colección Sagas DC… ¡Y donde cometieron el sacrilegio de nada menos que escanear una vieja edición a falta de material mejor, de modo que los colores de su compilatorio resultan deslavados y en algunos casos los dibujos se ven horribles!
      Antes de cerrar, les cuento que se hizo un motion comic de la primera miniserie de George Pérez para Wonder Woman, tal como se ha hecho en los últimos años con varias novelas gráficas célebres de DC y Marvel.  Quienes no conocen ese formato, deben saber que lo que hace es tomar las viñetas originales y bajo un proceso computacional que en todo caso está basado en técnicas que ya venían de los sesenta (¿Recuerdan los primeros shows animados marvelitas dedicados al Capitán América, Thor, Namor, Iron Man y Hulk?) les otorgan movilidad, aparte de que los diálogos son interpretados por actores, usándose además efectos sonoros y música.  En todo caso no he pillado tal adaptación por estos lares y tampoco sé si está para descargar online (igual no me sirve si no está al menos subtitulada). 


















lunes, 5 de diciembre de 2016

El Realismo Mágico llega a la Pampa Chilena.


     Durante el transcurso del año 2008, el ya consagrado escritor chileno Hernán Rivera Letelier publicó su novena novela titulada Mi Nombre es Malarrosa.  Pues como es habitual en su literatura, volvió a retratar el desaparecido mundo de las pampas salitreras de principios del siglo pasado, ubicando su argumento en los años cuando comenzaron a cerrarse estas comunidades tras la creación del salitre sintético; no obstante tal como queda detallado en la trama de este hermoso libro, sus habitantes y sociedad siguieron con su vida hasta que el sistema no pudo más y al final no les quedó otra que emigrar; de este modo una parte importante de la historia nacional, quedó fijada para siempre en esas áridas tierras pobladas por gente esforzada y maravillosa y la que gracias al trabajo de artistas como Rivera Letelier podemos llegar a conocer mejor.  Por otro lado, significativo viene a ser que en esta ocasión, el escritor hace uso del realismo mágico para contarnos la crónica de sus personajes, a través de la presencia de pequeños detalles sobrenaturales en la vida cotidiana y la que estos toman como algo normal dentro de sus vidas (características propias de este subgénero, que tiene entre sus máximos exponentes a Gabriel García Márquez y a Isabel Allende).
      De rápida lectura y de extensión breve como muchos de sus trabajos (no alcanza a llegar a las trescientas páginas), se trata de una obra en la que el drama y el humor se conjugan una vez más, a la par de personajes entrañables descritos con verdadero amor de su autor hacia ellos, quien sin duda los hace creíbles y queribles para el lector pese a sus debilidades.  Además una vez más nos encontramos con el tema de la chilenidad, caro a nuestra literatura, por cuanto no solo se habla acá de una parte relevante de nuestro pasado como pueblo, mencionándose personajes históricos y hechos precisos de la historia nacional, sino que el mismo lenguaje empleado en los diálogos sirve como identificación de la idiosincrasia patria (en cuanto a los términos coloquiales usados acá); de igual modo las costumbres quedan de manifiesto en las páginas de este librito que en más de una ocasión nos regala momentos inolvidables.

      “Y es que Saladino Robles, desde niño, jugara a lo que jugara, perdía: a las chapitas, a las bolitas, al volantín, a lo que fuera, siempre, indefectiblemente, terminaba perdiendo. Tanta era su mala pata que, ya de adulto, la primera vez que se decidió a dejar el juego (cuando conoció, se enamoró y se casó con su difunta esposa) para entrar a trabajar honradamente en la oficina San Gregorio, apenas alcanzó a durar cuatro años y ocurrió lo de la matanza. No quería aceptar lo que decía Oliverio Trébol sobre que la mala suerte, lo mismo que la buena, viene como un lunar de nacimiento.
       «Y no se quita ni con lejía, amigo Salado».
       Después se enteró de que la mayoría de los jugadores profesionales llevaban encima un talismán, o amuleto, o fetiche, algo para atraer la buena suerte. Entonces probó con varios. Primero se consiguió una pata de conejo que era lo más conocido. Y no dio resultado. Después ensayó con una imagen de San Constancio (por eso de que «el que la sigue la consigue»). Y tampoco. Aconsejado por un viejo minero, probó con una piedra de pirita. Fue en vano. Una vez encontró en el desierto una vainilla de bala de fusil de la guerra del 79, y alguien le insinuó que se la colgara al cuello como escapulario. Pero la bala, al parecer, era de los que perdieron la guerra. Y no hubo caso. En las mesas de las cantinas se le oía quejarse de que él no había «nacido parado», como se decía de los suertudos”. [1]
       Tal como dice su nombre, la narración trata acera de Malarrosa, una niña muy singular que por circunstancias fortuitas llegó a llamarse así, lo cual podría decirse que definió su vida como se suponen hacen los nombres.  La chica tras conocer la desgracia a muy temprana edad (la espantosa matanza de obreros de la oficina San Gregorio, a manos de los soldados mandados por el mismo Presidente al que la gente del pueblo llevó al poder creyendo sus mentiras, Arturo Alessandri Palma, la muerte temprana en su vida de su madre y la presencia o ausencia de un padre obsesionado con los juegos de cartas y alcohólico), se ha vuelto una personita callada y muy inteligente; posee además un don muy especial, el de maquillar a muertos y vivos de manera sobresaliente, además sabe escuchar como muy pocos lo hacen.  Por otro lado, pese al pusilánime de progenitor que tiene, esta lo adora y a lo largo de la novela vemos cómo su amor por él dignifica a ambos y a otros que tienen la suerte de conocerla.
      Paralelo a la figura de la pequeña, nos encontramos con otros dos personajes que comparten el protagonismo y cuyas vidas están unidas: el primero de esto dos viene a ser el mismo padre de Malarrrosa, Saladino Robles, un hombre cuya existencia fue la de un perdedor y alfeñique que no valía nada, hasta que la afortunada intervención de su cría lo rescata de su destino de perdedor, ya que le regala un objeto prodigioso que lo lleva a convertirse en uno de los mejores jugadores de baraja de los que se haya tenido noticia.
     Luego está el mejor amigo de Saladino, el hombre con alma de niño y de gran nobleza Oliverio Trébol, hábil boxeador bastante cotizado por los adictos  a este sangriento deporte y a quien Malarrosa ama en secreto como a su enamorado platónico.  De físico imponente y la cara picada de viruelas, Oliverio quiere casi como a una hija a la chiquilla y la protege con su corazón, al igual que a su padre.  Por otro lado, este tipo llega a ser de esos que se enamoran hasta la médula, hasta que los hechos fortuitos lo hacen conocer a quien sería su amor más valioso, desde que tal como cuenta la narración, inició su pasión por ciertas mujeres a muy temprana edad.
Hernán Rivera Letelier.
     Pero no solo es este trío el que destaca en la novela, pues hay otros personajes que acaparan la atención de uno, como lo son la anciana que regenta el único colegio de Yungay, la señorita Isolina del Carmen Orozco Valverde, una de esas profesoras que creía en la pedagogía de “La letra con sangre entra” y de esas católicas viejas; pues esta pese a su personalidad seca, también adora a Malarrrosa y el sentimiento le es correspondido.
     Luego nos encontramos con un personaje que llega de manera inesperada al pueblo y a la atención del lector, el homosexual afeminado y transformista Morgano, quien llega a trabajar en uno de los dos prostíbulos que habían en Yungay, bajo el nombre artístico de Morgana la Flor Azul del Desierto; pues este cobra gran fama y éxito con su show de charlestón.  Al principio cuando se introduce a Morgano, llama la atención la supuesta homofobia con la cual el narrador se refiere a este con palabras, que hoy en día no son consideradas como políticamente correctas, tales como maricón y otras aún más despectivas; no obstante hay que contextualizar el vocabulario, pues se trata de una época en la cual aún no había aparecido los vocablos de gay y LGTB, cuando aún habían muchos prejuicios respecto a las minorías sexuales y faltaba aún mucho para eso del orgullo gay (bueno, para ser sinceros todavía quedan algunos, pero en menor medida).  No obstante pese a su rol tan estereotipado, Morgano se vuelve alguien querido entre quienes lo rodean y hasta da pie para una historia de amor que nadie se la veía venir.

      “El único respiro que se dieron los jugadores esa noche fue para asomarse a ver la actuación de Morgano. El salón principal estaba repleto. A la hora del espectáculo, el maricueca fue anunciado con el rimbombante nombre artístico de ¡Morgana, la Flor Azul del Desierto! Entonces, se apagaron las luces. Los hombres, como siempre ocurría en tales circunstancias, comenzaron a gritar, a golpear las mesas y a hacer escándalo.
Cuando se iluminó el escenario y apareció lo que apareció, fue apoteósico. Ninguno podía creer lo que veía. A nadie le entraba en la cabeza que esa maravilla que fulguraba ahí arriba fuera el mismo marica sin gracia que minutos antes se paseaba entre las mesas acarreando copas y botellas. La transfiguración era total. El sol que destellaba sobre el escenario era una mujer protuberante, sensual, bellísima: lucía una peluca plateada que le llovía sobre los hombros como una cascada de champagne, calzaba unos delicadísimos zapatos tacos de aguja que estilizaban y realzaban aún más su figura, y vestía un traje de terciopelo azul, constelado de lentejuelas, que se amoldaba a un cuerpo largo, delgado y sinuoso, como de serpiente. Apareció fumando en una larga boquilla de cristal, refulgiendo un tintineante ornamento de aretes, collares y pulseras. Sin música, en medio de un silencio casi de iglesia, con los hombres contemplándola con la boca abierta y los ojos de orate, se paseó por el escenario cimbreando sus caderas redondas, batiendo sus pestañas como abanicos y lanzando miradas que hacían ulular de ardor a los asistentes. Sin dejar de fumar y soplar besos con su boca roja, húmeda, acorazonada, se paseó un instante de un lado al otro del proscenio, se paseó con la confianza de un mago mostrando las mangas y el sombrero: nada por aquí, nada por acá; aquí no hay trucos ni engaños, todo lo que ven es auténtico, real, efectivo. Y, en verdad, allí no había ningún pelo de hombre, ningún órgano de varón, ningún olor a macho, sólo una mujer, una bella y legítima mujer, o el espejismo de la más bella hembra que ojos de pampino habían visto jamás por estas comarcas de desolación, se lo juro, paisita, por las recrestas”.

     También dentro de los curiosos personajes que aquí pululan, se pueden mencionar al excéntrico fabricante de ataúdes don Uldorico, un callado hombre que siempre anda vestido de oscuro y llevando una huincha para medir a sus futuros clientes; a su vez está Rosalino del Valle, más conocido como el Vendedor de Pájaros (a quien luego le haría el autor su propia novela en 2014 y llamada justamente El Vendedor de Pájaros), un sujeto que llega a la pampa cargado con sus jaulas, en las que trae a sus aves de varias razas y colores para venderlas a quien se  interese por ellas; e Imperio Zenobia, la dueña del Poncho Roto, el último prostíbulo que cierra en Yungay, quien trata a sus empleadas como hijas  y es el alma de la vida social del pueblo.  Por supuesto que hay otros que podría poner en esta lista, no obstante dejo al posible futuro lector que los vaya descubriendo por su cuenta, para que no pierda el placer de la novedad.
     La matrona mencionada arriba, nos trae la presencia de las prostitutas, tan destacadas en la narrativa de Rivera Letelier desde el título que le dio la celebridad en Chile y el extranjero: La Reina Isabel cantaba Rancheras (1994); de hecho, esta famosa meretriz es mencionada casi al final del texto.  Pues acá nos volvemos a encontrar con la puta de buen corazón y que en el caso de las aparecidas en esta obra, resultan ser mujeres que dan una alegría a los sacrificados mineros del salitre que vas más allá del hecho del plano erótico; es así que en esta faceta tan humana y cordial suya, muchas de estas se hacen grandes amigas de Malarrosa, a quien acogen sin vacilaciones, incluyendo la misma regenta del lupanar.
      Muy relacionado con el mundo de la prostitución, aparece el tema de la sexualidad y que toma un cariz imprevisto en Malarrosa, quien a sus jóvenes trece años posee una figura y una belleza que ya algunos admiran y desean.  Es cuando el libro se pone algo “polémico” en términos más conservadores, pues en determinado momento de la narración la chica toma conciencia de esta faceta suya y decide sacar provecho de ello; pues bien, esto contrasta con la imagen angelical que en un principio nos dan de ella, una luz de esperanza para su padre y su querido Oliverio y que forma parte de su naturaleza de alguien extraordinario.
        Un simbolismo bastante recurrente a largo de esta historia, viene a ser la idea del espejismo, no tanto como algo engañoso, sino que como algo incorpóreo y pasajero.  Pues en repetidas ocasiones Malarrosa percibe desde su atenta mirada, esta cualidad del mundo en que vive, algo que nosotros como lectores cultos del siglo XXI tenemos claro que tiene sus días contados y que la belleza de esas tierras áridas que representa toda su gente, pronto ya no tendrá cabida.  Espejismo es Morgano que siendo hombre se convierte en la falsa mujer, una de las más deseadas de toda la pampa; espejismo es también la propia Malarrosa, que obligada por su padre viste como niño para que no la miren más de la cuenta; otro espejismo es la imagen de vida que otorga la niña a los muertos que maquilla; y espejismo es por igual Saladino, quien poco a poco va convirtiéndose o disfrazándose del hombre al que le robó su suerte.

        “Y eso mismito era Yungay: un espejismo aparecido en lo más duro del desierto de Atacama, producto de la ambición desmedida de un general llamado José María Pinto Pereira, quien a principios de siglo pidió esos terrenos al gobierno como una manifestación minera”.

      “«Don Lucindo dice que quieren hacernos creer a nosotros mismos, los sobrevivientes, que somos el espejismo de un espejismo», dijo formal el niño. «Que por eso la gente se niega a llamar Renacimiento a la oficina y sigue nombrándola San Gregorio, como una forma de demostrar a los asesinos que nadie se ha olvidado de los caídos»

      Una vez que llegamos al precioso final, que podríamos tildar de agridulce, se nos regala un breve epílogo (y que en mi caso no fue de mi gusto, pues hubiese preferido que el escritor hubiese dejado todo como estaba antes de leerlo) y que de igual modo juega con esta idea del espejismo, ya que lo que acá se cuenta no queda claro de si es real o solo es un rumor.  Es así que queda a cada uno decidir cuál fue el verdadero destino de Malarrosa.




[1] Marco en negrita las palabras y/o expresiones  propias del español de Chile.


Preciosa portada de una edición extranjera.

sábado, 3 de diciembre de 2016

El esperado regreso de “Black Mirror”.


      Casi dos años después de la última entrega de la “serie” antológica británica de televisión Black Mirror, enmarcada por lo general dentro de los terrenos de la ciencia ficción, por fin tuvimos una nueva temporada de este elogiado programa.  El milagro tras pensar que no volveríamos a tener otras historias de la mano de su creador y guionista Charlie Brooker, ha sido posible gracias a la hoy poderosa empresa Netflix y a la que le debemos otras joyitas del género para la pantalla pequeña, como lo son unas cuantas adaptaciones de cómics Marvel (Daredevil, Jessica Jones y Luke Cage), Sense8 y Stranger Things; por lo tanto  por intermedio de su apoyo económico, nos encontramos con más episodios que en el pasado, seis en total (cabe recordar que antes solo tenía tres capítulos por temporada, además de un especial de Navidad) , bien se sigue manteniendo el mismo nivel técnico, artístico y argumental de sus primeros años.  Por otro lado,  esta vez hemos podido contar con actores famosos dentro de sus protagonistas, tales como los talentosos Bryce Dallas Howard, si bien en general el resto de las actuaciones que podemos hallar acá resultan ser más que convincentes y emotivas.
      En cuanto a la temática y características de sus guiones, sigue manteniéndose la crítica o reflexión acerca del uso y abuso de la tecnología en nuestras vidas, con las correspondientes consecuencias que ello tiene para el ser humano en particular y la sociedad en general.  De este modo nos volvemos a encontrar con algunos argumentos de ciencia ficción, ambientados en futuros cercanos que muestran adelantos tecnológicos, que no dejan de ser verosímiles y que están a solo años de desarrollarse en el mundo real; de igual manera estas historias de “anticipación” siguen transcurriendo en la Tierra y sus protagonistas son por supuesto seres humanos, adultos siempre.  No falta la trama de carácter más realista, en el sentido de que todo sucede en el mundo tal y como lo conocemos (y en el tiempo “actual”), si bien en algunos casos uno que otro elemento se acerca al género, dentro del que se enmarca la mayoría de los episodios de  Black Mirror.
      Sintetizando esta nueva entrega del show y que se mantiene dentro de la línea de sus temporadas predecesoras, no falta el sentido moralizante o la invitación a la reflexión por parte de su creador.  En ese sentido no se puede olvidar que se trata de un programa dirigido a un público adulto, ya que sus argumentos para nada son simplistas, teniendo en algunos casos su buena dosis de violencia y erotismo, planteando que somos los mayores de edad los responsables de que el mundo esté así para bien o para mal, tal como lo podemos encontrar en sus guiones; de este modo los temas de la responsabilidad y la culpa se encuentran una vez más acá, lo que trae para sus personajes una serie de situaciones que en su mayoría no pueden ser más incómodas, mientras que para el espectador todo viene a ser sorprendente (y debido a ello los finales de cada entrega resultan ser magníficos).
     Como es habitual en los programas de este tipo, cada nueva emisión corresponde a una historia distinta, con protagonistas que no se repiten entre una y otra.  Asimismo, por supuesto que hay capítulos que sobresalen entre el resto y otros que pueden ser considerados como inferiores o menos logrados.  No obstante para quien aquí escribe, no hay episodio malo en todo lo visto hasta la fecha sobre este programa y bien se podría recomendar a ojos cerrados esta serie, que lejos se encuentra entre lo mejor de su estilo.
      Al ser ahora una coproducción estadounidense, ahora los episodios no solo transcurren en Inglaterra o Gran Bretaña, sino que al menos la mitad sucede en USA; por lo tanto, ahora tenemos a varios actores de nacionalidad estadounidense.

      Pero mejor detengámonos de una vez a revisar de manera detallada esta tercera temporada, mientras ojalá nos llegue el año que viene otra y en lo posible más extensa.
      ALERTA DE SPOILER (mi amigo Luciano me recomendó que lo hiciera, lo siento, pero es que no me di cuenta de que había incurrido en ello cuando escribía este texto y es que si no hubiese contado algunos detalles acerca de los argumentos, imposible que pudiese explayarme más a la hora de analizar y comentar).

¿Una escena de la vida real? Parece que sí, pero se trata de una imagen de Black Mirror.

      1- Caída en Picada (Nosedive): Pues en esta ocasión “tiraron toda la carne a la parrilla” para asegurarse de lograr la atención completa de su público seguidor y del nuevo, con lo que podría considerarse sin dudas como lo mejor de esta temporada.  Teniendo de protagonistas a un trío de actrices de distinta generación (si bien una de ellas solo aparece un breve tiempo en pantalla, aunque su rol resulta decisivo para su argumento y en especial la vida de su personaje principal), se trata de una obra de ciencia ficción pura, que además no puede ser más entretenida e intrigante.   Es así que acá nos encontramos en el papel principal con Bryce Dallas Howard, artista de filmes de M. Nigth Shyamalan como La Aldea y La Dama en el Agua, quien acá aparece casi irreconocible e interpreta a alguien bastante diferente al de otras féminas que le ha tocado en su filmografía.  Luego está la preciosa Alice Eve, como una materialista mujer que representa lejos lo peor de la sociedad ilustrada por este capítulo, de igual manera caracterizando a otro tipo de mujer, un prototipo bastante negativo por cierto, en vez de la dulce científica militar que hizo en Star Trek: Into de Darkness.  Y por último, la dulce Cherry Jones vuelve acá a interpretar el rol de una mujer dulce y sabia (tal como en Señales también de Shyamalan y en La Tormenta Perfecta), transmitiendo al espectador toda esa humanidad que echamos de menos entre en el mundo “hueco”, en el que transcurre esta historia.
      Su argumento resulta ser una crítica ácida a las redes sociales, llevadas al extremo y que en este caso se reconocen porque todos los habitantes de la sociedad en la que viven los personajes, están sometidos a un sistema de popularidad a través de Internet y que es el único medio posible para acceder a la movilidad social; de este modo mientras más votos se tenga de la gente (similar al “Me gusta” del Facebook), mayores privilegios se tiene y por lo tanto mientras menor es el éxito social, el nivel de vida es más bajo.  Entonces no importan los méritos intelectuales, proezas físicas y actos desinteresados, solo la popularidad y la imagen ante los medios masivos que son la herramienta para salir adelante.  Es así que nos encontramos con una verdadera antiutopía en este episodio, pues la gente por desear caerle bien al resto y salir adelante, solo busca conseguir el beneplácito de los demás, con sonrisas falsas y negándose ser sincera con el resto; de este modo, la autenticidad es algo escaso y aquellos pocos que no concuerdan con el status quo o bien son parias para los demás o son considerados criminales. La antiutopía radica en este aparente mundo perfecto, de gente que simula ser feliz y sin embargo no es libre de verdad, ya que si se sale de la norma cae en el ostracismo social. El guión se toma gran parte de esto con un humor muy negro, mostrando a la mayoría de la gente como verdaderos idiotas, carentes de valores tales como la humildad y la compasión; de este modo la gran mayoría de los personajes que aquí aparecen, son verdaderas caricaturas de los adictos a estos medios tecnológicos.
      Bryce Dallas Howard es aquí una joven que solo quiere escalar posiciones como muchos de quienes la rodean y es así que se obsesiona con una antigua amiga de infancia, quien tiene todo lo que ella quiere ser.  Pues justo cuando comienza a cumplirse su anhelo, una serie de pequeños eventos la lleva por el camino de la ignominia, dándole la mejor lección de su vida…hasta que por fin se encuentra a sí misma.

    
2-Partida (Playtest): Luego de un tan potente estreno de temporada con el título anterior, uno se queda aún en la cabeza con la historia que antecede a esta y no obstante resulta difícil mantener el mismo ritmo y nivel de satisfacción para el público.  Es así que este segundo capítulo al ser el menos bueno de la temporada, queda sin dudas en desventaja al comparársele con Caída en Picada.  No obstante hay que ser justos con él y se le deben reconocer sus propias virtudes, que malo no es.
      En esta ocasión la tecnología presente en el argumento es la de los videojuegos y en especial aquellos que hacen uso de la realidad virtual.  El protagonista es un joven gringo veinteañero, que decide “escapar” de su vida y sus problemas viajando por todo el mundo, hasta que llega a Inglaterra y cuando se queda sin dinero, se entera de que hay una manera fácil de conseguir lo que le falta: participando como cobaya en un videojuego que se está probando.  Una vez dentro de experimento, que implica el uso de tecnologías nuevas que obviamente aún no están aprobadas, se da cuenta de que su vida corre peligro y no le queda otra que tratar de escapar. 
      Interesante resulta ser que acá nos encontramos por un lado con el tema de del miedo y no solo por el hecho de que el videojuego que aquí aparece, tiene que ver con la materialización de las fobias según cada persona.   Pues nos encontramos con la representación del papel que juega esta emoción (la primera de todas según algunos estudiosos) y la más instintiva, que sin dudas nos caracteriza, pues lo que tememos es quiénes somos.  Pero el miedo a las arañas y a su antiguo atormentador de su infancia, no es nada comparado con lo que en realidad domina las pesadillas de nuestro protagonista: Un temor tan de “adulto” y demasiado complejo, propio de la “gente grande” que complica todo y no algo básico como las fobias que un ser como el de It de Stephen King, aprovecharía para alimentarse de sus víctimas; es así que lo que nos dice su guión, es que en el fondo todos tenemos nuestra debilidad, la que termina por consumirnos si no la superamos (algo que este muchacho por la incapacidad de enfrentar su miedo, fue incapaz de superar desde el principio de la historia).
    También es posible hallar acá el tema de la memoria, en la medida de que también estos elementos fundamentales  nos definen, pues somos nosotros en la medida que con el paso del tiempo hemos acumulado una serie de recuerdos relevantes.  Ante esto, es posible tener una identidad y un propósito para la vida, de modo que si este pasado ya no está… ¿Qué nos queda para reconocernos?
     Por otro lado, cabe destacar que acá también nos encontramos con uno de esos típicos genios extravagantes, que se dedican al mundo de la computación y en este caso un aún joven friki de origen japonés.   Pues este sujeto bien recuerda a personajes reales como Steve Jobs y Bill Gates o personajes de ficción, tales como los de la novela Ready Player One de Ernest Cline, James Halliday y Ogden Morrow, todos ellos sujetos consagrados como artífices en el mundo de la informática.   Pues no podía faltar el “científico loco” en esta serie y en la informática hay varios y harto bizarros.

     3- Cállate y Baila (Shut up and Dance): El primero de los dos episodios de esta temporada que transcurren el mundo “real” y que en este caso por su carácter realista, impacta por mostrarnos cómo la tecnología que hoy en día damos por sentado y como algo normal, puede ser algo insufrible.
      La trama gira en torno a un joven en los últimos años de la adolescencia o en los primeros de la adultez, quien empieza a ser acosado por un desconocido o un grupo secreto desde su celular; es así que lo hacen participar contra su voluntad de una serie de actos incómodos, bajo la amenaza de hacer público sus “pecadillos” en el uso de Internet.  Mientras se ve obligado a acceder a las extrañas peticiones de sus atormentadores, conoce a otro que se haya en su misma situación, un casado hombre maduro y con hijos.  Es así que comienza una espiral de degradación, con cada nueva petición a la que deben obedecer.  Al final como si se tratara de una tragedia griega, estos dos y otros como ellos, pese a sus esfuerzos parecieran estar frente a una fuerza superior que acaba derrotándolos.  Si en Caída en Picada la protagonista acaba bajo el peso de ese mundo que tanto adoraba (pues en cierto sentido, todos somos mártires de un sistema que nos gobierna, diciéndonos cómo comportarnos, pero al final siempre- o en la mayoría de los casos- consumiéndonos), en esta ocasión al castigo no hay posibilidad de redención, ya que todo acaba demasiado mal; no hay esperanzas, ni posibilidad de redención.
      El objeto tecnológico que más destaca esta vez en el argumento es el celular, un objeto que llevamos con nosotros para todos lados y que tal como podemos apreciar esta vez, nos controla e impide que tengamos privacidad (si no, meditemos acerca de cómo el famoso whatsApp nos ocupa tanto tiempo, en vez de aprovechar para hacer cosas más provechosas).

     4- San Junipero: El único capítulo de las tres temporadasde todo Black Mirror,  incluyendo el especial de Navidad, que en términos simplistas podría calificarse como “bonito”, pues además posee una nostálgica ambientación retro (¡Los queridísimos años ochenta otra vez!) y más encima trata acerca de una inolvidable historia de amor…entre dos mujeres.
    Así es, acá las protagonistas son dos damas que tras conocerse se enamoran.  No obstante como toda historia romántica, nada es fácil para ambas amantes y antes de estar juntas para siempre (ese “siempre” acá resulta ser más que un término retórico), deben enfrentar a sus propios conflictos internos y que por supuesto deben resolver.
     Al ser las protagonistas de la trama dos miembros de la comunidad LGTB, una bisexual y la otra lesbiana, se suma el hecho de que las dos resultan además ser una pareja multirracial, afroamericana y caucásica respectivamente; quizás este último detalle hoy en día no tenga mayor relevancia, cuando se supone ya se han eliminado este tipo de prejuicios étnicos; sin embargo no deja de dar gusto que pese a todo lo malo que hay por ahí, todavía hay cosas buenas que valorar, como que el verdadero amor no tiene fronteras.
     Ahora bien, todo esto ocurre en una realidad simulada ultra sofisticada, llamada justamente San Junipero, cuyos habitantes perpetuos vienen a ser personas muy especiales.  Es así que  a su vez nos encontramos con el viejo tema de la utopía, del mundo ideal al que todos quieren llegar y al que en este caso sí es posible acceder gracias a la tecnología.
     Un tema que se desprende de todo esto, es la búsqueda de la felicidad y no de acumular solo para uno éxito y materialidad, tal como en los capítulos ácidos habituales de esta serie, sino que tiene que ver con el deseo de compartir con otros nuestra soledad y con estos pares crear algo que pueda llevarnos a la plenitud.  Es así que por primera vez en el show, vemos más de un gesto de amor que habla de la nobleza del corazón humano, todo un aliento tras tanto fatalismo en Black Mirror; por ende, la única manera de superar las desgracias, es con gestos desinteresados y confiando en quien tenemos a nuestro lado.
     La recreación de los ochenta (y también de los noventa) es soberbia, en especial en lo que corresponde a vestuario y música, poseyendo por esto mismo una muy buena banda sonora, con varios temas clásicos de estas épocas. 
     A la presencia de la realidad virtual, por ser un episodio de tono más positivo, se presenta otro aspecto de los avances tecnológicos y científicos: su uso en la medicina.
     Por otro lado, una vez que se descubre ante el espectador el verdadero sentido de San Junipero, Charlie Brooker nos sorprende con otra faceta que antes no había mostrado en sus guiones, pues introduce un elemento por completo distinto a lo visto antes en la serie: la presencia de lo metafísico, a través de la posibilidad de la existencia de vida después de la muerte y lo que tal como se desarrolla la trama, implica que la conciencia no es otra cosa que lo que para los religiosos viene a ser el alma.
      Y como ya sucedió con otra serie actual de ciencia ficción de culto, la españolísima El Ministerio del Tiempo, no puedo dejar de sentir cierto malestar por el hecho de que aun cuando acá se aborda de manera muy bella y espontánea el amor entre dos personas del mismo sexo, me sigue pareciendo todo esto algo sexista… ¿Pues por qué no fueron sus protagonistas dos hombres en vez de dos mujeres? Bueno, la respuesta es obvia: incomoda menos ver a dos mujeres besándose (y hasta excita a muchos hombres), que si se tratara de dos “machos”; por otro lado, lo que vende más viene a ser la primera opción.

     5- El Arte de Matar (Men Against Fire): El protagonista de esta ocasión, es un joven soldado que como muchos de sus pares, cree estar haciendo un servicio público para su comunidad, participando en una guerra que su gente está ganando y que implica una muerte sin cuartel al enemigo, o sea, una verdadera matanza étnica.   De quien debe deshacerse es de unas criaturas humanoides a las que llaman cucacarachas, supuestamente idiotas y nocivas por completo; es cuando en una de sus misiones “militares” comienza a ver a sus rivales con nuevos ojos y ello le trae como consecuencia una crisis de fe, que da vuelta por completo su vida hasta hora.
     Acá nos encontramos con el uso de la tecnología para manipular y encubrir ideologías de supremacía racial, motivadas por el odio y la intolerancia.  El uso de las mentes ingenuas de jóvenes que se ofrecen para defender los aparentes justos ideales de su nación o sociedad, es algo tan viejo como la humanidad y a ello se suma el control por medio de la sugestión y todo tipo de mentiras para conseguir su beneplácito.   También se puede apreciar que en las mismas armas y todo tipo de artefactos que usan los militares (y el gobierno), se muestra lo peor que podemos llegar a hacer con nuestra capacidad de inventiva y desarrollo tecnológico, pues al final se trata de crear cosas para dañar y aniquilar, en vez hacer más grato y fácil la existencia de los demás (que se supone para eso tenemos inteligencia).

     6- Odio Nacional (Hated in the Nation): Una serie de muertes que implican la utilización de tecnología creada originalmente con un fin benéfico, que implica a personas consideradas nefastas para la sociedad, lleva a unos agentes de la ley a realizar una investigación policial para encontrar al culpable de lo que está pasando.  Un detalle espantoso de todo esto, es que gente “inocente” participa en una especie de votación en las redes sociales para encontrar al nuevo candidato a ser ejecutado, lo que complica todo, porque al parecer no hay verdaderos culpables.
     La historia pone en el tapete el sentido relativo de lo que está mal para la gente y el frágil valor de la justicia humana, que se presta a interpretaciones y ambigüedades, como también el uso nefasto de todo ello.  ¿Quién es un verdadero criminal para nosotros y quién merece en realidad ser castigado? ¿Somos justos con nuestro sistema punitivo o a la larga nos volvemos iguales que aquellos que infringen la ley? ¿Depositamos correctamente nuestra fe en quienes nos representan como justicieros? Estas y otras interrogantes se encuentran en la presente historia.
      Una vez más se aborda el tema de la intolerancia, un gran mal de nuestra naturaleza, pues los crímenes aquí cometidos son debido a ello.  Interesante al respecto resulta ser que la misma democracia, la opinión de la mayoría viene a justificar este tipo de aberraciones, tal como queda demostrado en el guión y no obstante hay sujetos en las sombras que se aprovechan de este sistema “moderno” para conseguir sus propios fines.
      Dentro de los actores que aquí participan, hayamos a Benedict Wong, destacado actor británico de origen oriental y que este mismo año no más vimos en un muy agradable papel en Doctor Extraño.
      Por ser el último episodio de la temporada, este es mucho más extenso en su metraje, llegando a durar casi una hora y cuarto, un verdadero telefilme de calidad cinematográfica.

Algunos de los protagonistas de estas seis magníficas historias.
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