viernes, 1 de agosto de 2014

Mapas en un Espejo 5: Canciones Perdidas. Los Cuentos Ocultos.


     De los tres tomos comentados en esta serie de artículos y que componen entre sí el corpus de un libro bastante voluminoso, este volumen resulta ser bastante especial.   Cabe recordar que Mapas en un Espejo corresponde al primer gran compilado de la mayoría de la narrativa breve de los primeros años de Orson Scott Card, la cual dividió en 5 partes según temática y/o subgénero; esta recopilación a su vez en su edición en bolsillo fue dividida en varios tomos, siguiendo al pie de la letra la misma clasificación que hizo a su obra el autor.  Volviendo al carácter especial de este último libro que forma parte de la mentada colección, ello se debe a que su escritor incorporó en este caso tres tipos de textos y los cuales responden a un particular grupo de sus creaciones.   En primer lugar se encuentran las versiones originales de algunos de sus novelas más memorables y que gracias a este libro es posible leerlos tal y como en una primera instancia el artista las ideó.  De este modo el lector, que en el mayor de los casos ya conoce y aprecia la labor literaria de Card, puede llegar a conocer las novelas cortas y el poema épico que originaron con el tiempo libros hoy en día ya clásicos como lo son Maestro Cantor, El Juego de Ender y El Séptimo Hijo respectivamente; por ende, al contrastar de forma mucho más concreta la primera narrativa del autor y luego compararla con sus trabajos posteriores y ya propios de su madurez literaria, queda de manifiesto su evolución prosística.  A su vez estas “semillas” de lo que luego serían algunas de las novelas más destacadas de la ciencia ficción y la fantasía actual, no dejan de ser textos que en realidad vale la pena leer; esto porque aún en su versión  más sintetizada poseen sus propias virtudes, puesto que independientemente de la relación con sus versiones mayores, se constituyen en trabajos tanto entretenidos, como en textos con valor artístico propio y que presentan temas tan caros a la humanidad misma, como lo son la búsqueda de la felicidad, la soledad y el problema del dolor.   El segundo apartado de relatos cortos agregados a este quinto volumen, corresponde a unos cuantos títulos que para nada tienen que ver con los géneros en los cuales destaca alguien como Orson Scott Card; esto quiere decir que son cuentos “realistas”, por lo que el lector no encontrará en ellos extraterrestres, ni máquinas sofisticadas, dragones u otros elementos propios de su pluma más conocida.   En este sentido es que el lector puede encontrarse con más de una grata sorpresa, lo mismo que con la última sección del tomo; de este modo en muchos de estas llamadas “canciones perdidas” o “cuentos ocultos” destaca un sano humor que no es posible ver en sus obras más largas y sublimes, siendo que no por ello dejan de ser escritos de verdadero interés para uno.   Por otro lado la última parte de este libro, contiene algunas de las narraciones que este escritor ha realizado para la comunidad mormona, a la que pertenece con orgullo y donde es más que un activo miembro; es así que los relatos concernientes a este singular apartado, tienen de personajes a sujetos de dicha fe y que a través de estas historias el escritor destaca valores tan importantes para su religión, como lo es el sentido de la familia.  No obstante no por ser estas últimas narraciones dirigidas originalmente a lectores mormones, dejan de poseer un valor artístico que además les otorguen un carácter universal, independientemente de la ideología de sus nuevos destinatarios.  En todo caso se advierte que hay en esta sección cierto cuento que bien puede “hacer ruido” al no mormón, tal como me sucedió a mí, debido a una que otra idea que a una mente menos ortodoxa le pueden parecer desagradables (ya se hablará más debajo en particular de esta obra, así como no se omitirán los comentarios de rigor al respecto).  Resumiendo, en la inmensa gama de textos que se hayan dentro de esta última entrega de Mapas en un Espejo, es posible encontrarse con una literatura más variada que nunca, a la hora de considerar el trabajo como cuentista de Orson Scott Card; de este modo es en dicha multiplicidad que se puede identificar sin vacilaciones el talento nato de su autor, quien demuestra en cada subgénero que aborda la maestría de sus obras más extensas y con la que ha logrado conquistar el corazón de sus seguidores.

1- El Juego de Ender: Si bien Orson Scott Card ha escrito a la fecha una gran cantidad de extensas novelas y con las cuáles ha ganado fama y fortuna, es en particular a este título al que le debe gran parte de dicho éxito.  Publicado por primera vez en 1977 en la versión que este libro recoge, consiguió su formato de novela en el año de 1985.  El cuento se sostiene por sí mismo, centrándose específicamente en la permanencia de su protagonista, el niño superdotado Ender, en la llamada Academia de Combate donde se prepara para la guerra contra un enemigo extraterrestre y del cual en el cuento apenas se sabe.  De este modo el relato no deja de mostrar la vida del chico junto a sus congéneres en dicho lugar, desarrollando en parte su relación con Bean, un niño mucho más pequeño que él y en quien ve un importante apoyo para conseguir sus propósitos.   Considerando todo lo que aparece en esta novela corta y lo que no posee respecto a su versión más conocida, otro punto de relevancia en este caso es el papel que cumplen los adultos en la novela corta; de este modo el texto se compone por páginas dedicadas a Ender y otras sobre aquellos que tienen a su cargo preparar a los futuros líderes militares terrestres.  Tal como en el libro, el clímax resulta sorprendente (siendo en síntesis el mismo de la novela) y sin embargo a éste le sigue un más que interesante epílogo, en el cual son los mayores quienes tienen la oportunidad de meditar respecto a todo lo que ha pasado.  Por cierto, en la novela corta algunos nombres de sus personajes ya emblemáticos varían respecto a como por lo general son conocidos: así es como el apellido de Ender aquí es Wiggins y no Wiggin y Mazer Reckham se llama Maezr.  Por último, en las “pocas” páginas que tiene su autor para contar tan importante historia, quedan de manifiesto tanto la brillantez de su protagonista, como su soledad; no obstante en tan poca extensión para narrar las aventuras de Ender, no es posible identificar por completo el carácter más sobresaliente de su personaje principal (y que los seguidores de la saga bien amamos). 

2- El Pájaro Cantor de Mikal: Versión en cuento de otra de sus novelas más recordadas, Maestro Cantor, y en las cuales una vez más Card aborda con gran imaginación y emotividad el rol del artista en el mundo (tal como en su bellísimo cuento Sonata sin Acompañamiento).  Además al igual que en la obra mencionada más arriba, acá el protagonista es un niño dotado como pocos, quien debe enfrentarse desde su posición privilegiada a la “crueldad” del mundo de los adultos; por otro lado, su trama no deja de transcurrir en un ambiente inolvidable, el cual pese a pertenecer al género de la ciencia ficción, se presenta como un mundo que rememora al de las narraciones clásicas de la literatura maravillosa.  Esta historia cuenta acerca de un muchacho con una voz prodigiosa, el cual es el bien más preciado del todo poderoso patriarca del imperio galáctico y con el cual mantiene una relación bastante familiar.  A lo largo del cuento es posible humanizar a quien desde la soledad de su posición, es decir el emperador Mikal, se le ve como a un sujeto inalcanzable y para quien sin embargo su Pájaro Cantor es como un hijo.  El niño, tal como el mítico Orfeo de la mitología griega, posee una voz capaz de sobrecoger el corazón de la persona más desalmada; a su vez el relato se encuentra lleno de intrigas, ya que sus personajes viven en medio de las típicas sociedades convulsionadas por el descontento político y el deseo de más poder entre sus líderes.

3- El Aprendiz Alvin y el Arado Inservible: La saga de Alvin Maker, de la cual a la fecha hay 6 novelas y uno que otro cuento por ahí, corresponde a una de las obras más hermosas y heroicas de la fantasía actual y, por supuesto, de la producción de su autor.  Su protagonista es Alvin, un hombre que desde antes de su nacimiento estuvo destinado a realizar actos increíbles llenos de magia.  En los libros abundan los personajes más extraordinarios, algunos de ellos sacados de la historia universal propia de finales del siglo XVIII y principios del XIX; la colección a su vez destaca, entre muchos aspectos, porque transcurre en una realidad alternativa donde cada sujeto posee un don sobrenatural con el cual nace y utiliza según sus propias intenciones.  Algunos de los momentos más inolvidables y emotivos de la narrativa de este escritor, corresponden a estos libros que en verdad todo amante del género debería leer (puesto que sus premisas no pueden dejar de ser más originales).  Un papel fundamental dentro de la saga viene a tener el tema de la naturaleza, la cual se exhibe en todo su esplendor a lo largo de las ya miles de páginas dedicadas al encantador Alvin el Hacedor.   Lamentablemente al leer esta primera versión de la primera novela sobre Alvin, el lector de habla hispana se haya en desventaja por encontrarse con un texto traducido, de modo que en parte se pierden sus virtudes; puesto que al tratarse de un poema épico, el efecto de traspasar el original a una lengua foránea, le quita en parte sus virtudes (como bien sucede con el efecto la rima en su idioma original y el uso de un lenguaje propio de la poesía narrativa).   De tal modo, la lectura de esta obra bien puede aburrir a quien no está acostumbrado a la poesía y más todavía si es traducida (como en mi caso, que admito que si bien mucho me gustan las novelas de Alvin Maker, fui incapaz de llegar a la mitad del poema).

Alvin era un aprendiz de herrero,
bombeaba el fuelle, martillaba clavos,
afilaba cuchillos, avivaba el fuego.
Era un niño bastante normal
excepto por esto: veía el mundo al sesgo,
el borde de la luz, ese embustero
que acecha con sonrisa negra y fría,
una mueca en los ojos y los labios.
Oh, Alvin era sabio.

El herrero no sabía de esas cosas,
sí que el niño era listo pero lento:
listo por sus frases ocurrentes,
lento en el fuelle, pues se distraía,
listo con su vista de avecilla,
lento en la forja cuando había prisa.
A veces el herrero lo apreciaba,
y otras gruñía: «Martillos y tenazas,
¡cuida esas manazas!».

Un día de ocio sugirió el herrero:
«Ve al bosque a coger bayas maduras».
Con gratitud Alvin dejó el fuelle
y echó a andar por el camino polvoriento.
Corrió como un potro encabritado,
llegó adónde estaba el bosque umbrío.
Como musgo se adhirió a las ramas,
sus dedos con el verde se fundieron…
así entonces le vieron”.

Bellísimo arte para la primera novela de una saga a tener en cuenta.
4- Negligencia: Cuento de ciencia ficción que no resulta ser lo mejor de esta gran colección que es Mapas en un Espejo, si bien se centra en una idea interesante.  En su trama, un hombre es sometido a una serie de transplantes de órganos para sobrevivir y estos van haciéndose tan invasivos que llegan a cambiar por completo la identidad del paciente.  El significativo título del relato hace mención a la típica problemática del mal uso de la ciencia como medio para aliviar la vida de los seres humanos y que sin embargo se transforma en la perdición de quienes desean sacar provecho de ello.  El texto está escrito siguiendo la clásica tradición del formato del diario de vida.

22 DE AGOSTO

     El doctor me está tratando con mucho cuidado y ya me siento menos difunto. Mi nuevo corazón (corazoncito, corazón de oro) ha generado nuevos pulmones, nuevos bronquios (es decir, la fontanería), un nuevo estómago, y la lista no termina nunca, así que ahora soy menos yo y más él. El doctor admite que no sabe cómo sucede, así que no puede hacer nada para impedirlo. No hay modo de trasplantarme todas las entrañas, hay límites a lo que puede hacer un médico.
     Pero yo sé cómo sucede y se lo contaría al doctor, sólo que entonces me haría encerrar por creer semejantes burradas. Veréis, mi virginal amiga Moral (sí, amigos, al fin acerté con el nombre, y casi vomité al enterarme) está embelesada con Peppinger. No creen que Cristo, Dios o nadie se reencarne en particular, sino que cualquiera puede hacerlo si está bien conectado con el espíritu del mundo. Hay espíritus y cuerpos, y algunos espíritus pertenecen al espíritu del mundo, y son fuertes. Otros han abandonado el espíritu del mundo y se hallan solos y son débiles. Algunos espíritus son tan débiles que se necesitan dos o tres o muchos para operar un cuerpo (bienvenida esquizofrenia), y otros espíritus son tan fuertes con el espíritu del mundo que pueden controlar muchos cuerpos al mismo tiempo (heil Hitler). Ella tiene sólo un pequeño espíritu del mundo (muchacha humilde) y sólocontrola un cuerpo. «Pero estoy sola», me dijo. La felicité y me fulminó con la mirada.
     Había muchas otras cosas. Tuve que fingir que estaba muy interesado, y soy un pésimo actor porque ella dijo que notaba que me importaba un bledo (ella dijo bledo, así que este eufemismo no es mío; parece que se arrepintió de haber lanzado juramentos la otra noche) la iglesia LD. Ellos creen que Cristo no era Dios sino su amigo, tratando de salvar no a la humanidad sino a Dios mismo al arrojar a todos los espíritus débiles y dejar que entrara en escena el gran espíritu de Dios y todas esas monsergas. ¿Quién entiende este lío? Nunca fui al catecismo”.

5- Seguidor: Un relato más que interesante y en el cual el protagonista es otro niño superdotado como bien le gusta crear a Card; no obstante en el caso de este pequeño, se trata de algo así como un paria para su mundo, viviendo una existencia infeliz y sin poder mantener una relación normal y amorosa con sus padres, quienes le temen por la particularidad de su vástago.  El protagonista es acompañado por su perro, que viene a ser su única compañía.  Pese a su vida algo desgraciada, el muchacho logra demostrar su valía cuando se involucra en el caso de una particular invasión extraterrestre, la que logra evitar y le permite conseguir cierta atención que desde un principio se le había negado.

6- Autostop: A mi humilde parecer, lejos uno de los cuentos más entretenidos de la colección, siendo que se aleja bastante de lo que por lo general uno acostumbra leer de la pluma de Orson Scott Card.  Correspondiente a la llamada “literatura realista”, es una cuasi melancólica historia narrada en primera persona y a manera de memorias, que no deja de poseer ribetes costumbristas al describir un mundo campesino de antaño (mediados del siglo XX).  Su particular humor además no deja de agradecerse, por cuanto nos muestra a un Card en una faceta poco conocida por el lector recurrente suyo (si bien en otros cuentos suyos pudo verse, tal como se comentó en la primera entrega de esta serie de artículos). En este relato se narra la curiosa aventura/desventura de un par de hermanos, quienes para conseguir dinero con el propósito de comprar una bicicleta, deciden realizar una peligrosa y delictual acción que al final se les va de las manos.   Uno de los aspectos más interesantes de esta obra, es cómo describe la relación entre hermano mayor y menor (el primero cercano a la adultez y el segundo en la antesala de la pubertad) tan verosímil en las palabras y situaciones que retratan esta “institución” y que muchos de nosotros conocemos en carne propia.  A su vez este título trata varios temas caro a la prosa de su autor, como la madurez, la responsabilidad de nuestros actos y el sentido de la familia.

7- Espléndida Novela: Este breve relato y el que le sigue, bien podrían considerarse como lo más débil de esta última entrega de Mapas en un Espejo.  En pocas palabras (ya que no merece mayor atención este aburrido texto) corresponde a algo así como la fantasía de un escritor, quien  se dirige al lector para compartir sus sueños sobre cómo sería escribir una de esas novelas que marcan éxito (y que pocos años después el escritor real conseguirían en más de una ocasión); de este modo el escritor ficticio de esta obrita en verdad inclasificable, se imagina un hipotético escenario para tal hazaña.  Queda claro en todo caso, que este singular narrador viene a ser algo así como la extensión de un Orson Scott Card en sus inicios.

8- La Caja de Billy: Otra historia bastante corta y que tras acabar tan de repente, uno piensa que más bien correspondía al germen de una obra mayor que nunca fue realizada.   Acá se narra las imaginativas aventuras de un niño bastante pequeño y al que sus padres le regalan una caja de embalar; es entonces que el muchacho le da varios usos para el gozo de su propia familia, la cual contempla cómo el benjamín se regocija con tan humilde objeto.  Sin dudas al escribir dicho relato, su autor tuvo buenas intenciones y entre ellas una positiva visión de la verdadera temprana infancia (algo por completo alejado de sus niños superdotados que tan famoso, multipremiado y rico lo han hecho), no obstante en tan breve extensión la premisa se queda en la buena voluntad y la ausencia de verdadero material de interés.

9- Una Gran Noche de Hogar: Segundo cuento mormón del libro, luego del anterior y que publicó el escritor en una revista de su comunidad religiosa; no obstante esta historia lejos se encuentra mejor desarrollada y logra entretener al lector medio, además de evidenciar las dotes narrativas de su autor.  Por otro lado esta historia no deja de ilustrar las hogareñas costumbres de una familia típica mormona, tal como el propio Card explica en su correspondiente apostilla y que para el no creyente bien pueden resultar no sólo curiosas, si no que también agradables.  En síntesis, el texto tiene de protagonista a toda una familia, muy unida entre sí, aún en las mismas singularidades de cada uno de sus miembros y donde uno de estos les da una ejemplificadora enseñanza al resto.

10- Bicicleta: Este es el relato al que más arriba se hizo referencia por su temática más o menos polémica (para un no mormón, claro).  Basado en una experiencia personal del escritor durante su etapa como misionero de su iglesia en Brasil (país que tanto lo marcaría como bien quedaría consignado en su recomendable secuela de El Juego de Ender,  La Voz de los Muertos), cuenta de una familia brasileña muy pobre y en la cual el hijo mayor de ésta, todavía un niño, se encuentra con una importante oportunidad para ayudar económicamente a su familia: una oferta de trabajo como repartidor de comida a bicicleta.  Sin embargo el bienintencionado chico no sabe conducirla y ante su desdicha (ya que nadie de su hogar sabe hacerlo tampoco) consigue la ayuda de los misioneros mormones que visitan de forma periódica a su gente, quiénes compartirán con él el conocimiento que requiere para sentirse útil.  Hasta el momento la trama no resulta complicada para quien no profesa dicha fe, siendo en este sentido tan conmovedora como bien acostumbra contarnos en sus creaciones Card…No obstante uno de los puntos que más mueven al niño a trabajar, es poder tener dinero para pagar el llamado diezmo a la iglesia.  El mismo autor narra todo esto con suma naturalidad, como una verdad en sí misma (un dogma, sin duda), a la cual no hay que cuestionar, como si no bastara con comprobar la misma miseria de dicha familia para excusarla antes sus supuestas obligaciones ¡Y más encima todos felicitan al pequeño por tener ahora los medios para dar el aporte que les corresponde!  A su vez en el texto se ve esta oportunidad como algo propio del Providencialismo, tal como se verá en la siguiente cita.[1]

      “Los misioneros, Amauri y su familia se sentaron en cajas en torno de la mesa, y luego los misioneros les hablaron de los mandamientos de Dios, incluido el que pedía que se diera a la iglesia un diezmo del dinero que ganaban. Mamá se quedó pensando, pues apenas ganaba lo suficiente para alimentar a su familia. Pero luego sonrió.
      —Desde luego. Por eso Amauri ha conseguido empleo. Podemos pagar un diezmo al Señor y aún tener suficiente para comer.
     Amauri se enorgulleció de hablar de su empleo con los misioneros.
     (…)
      Los misioneros regresaron a la mañana siguiente. No veían el momento de que Amauri se levantara para montar su bicicleta.
     Fue más difícil de lo que Amauri creía. Se cayó una y otra vez. Incluso en un campo herboso los golpes dolían, pero él seguía pensando: «El Señor me consiguió este empleo para que mi familia pueda pagar el diezmo. Montaré esa bicicleta»”.

11- Mamá y Papá se están volviendo locos: Dentro de los cuentos mormones del volumen, es lejos uno de los más entretenidos y lleno de valores morales, tal y como le gusta desarrollar en muchas de sus obras al autor.  En esta ocasión otra vez el protagonismo recae en una familia nuclear (ambos padres y sus hijos de distintas edades y sexo) y en la cual de un momento a otro los progenitores deciden cobrar a sus hijos por el uso de los automóviles de la casa, entre otros privilegios materiales del hogar.  Es así como esta decisión que desde lejos podría verse como una explotación y desfachatez por parte de los adultos, se transforma en la instancia precisa para educar moralmente a los jóvenes, quienes en todo caso logran reconocer las verdaderas intenciones de sus progenitores.  Uno de los aspectos más llamativos de este relato, es cómo muestra a una familia de clase media gringa, en la cual es natural poseer más de un automóvil y donde los hijos adolescentes hacen usos de ellos como quien se cambia de ropa; es así que a través de este puro detalle, es posible identificar la distancia cultural entre USA y los países como Chile, que si bien ambos siguen los modelos occidentales, en naciones tercermundistas de este lado del continente los patrones familiares difieren enormemente y uno viene a tener un auto ya de adulto, pagado de su propio trabajo y más encima sólo en las familias más acomodadas hay más de un vehículo (siendo que además pocos son los casos en que menores de edad tienen permiso legal para conducir).  Por ende, el cuento se transforma sin proponérselo en una invitación para reflexionar sobre estas mismas discrepancias culturales.

     “—Mamá, ¿podemos llevarnos el coche esta noche? —preguntó Anne—. Debbie y yo queremos ver Superman.
     — ¿Otra vez? —preguntó mamá—. ¿Cuántas veces la has visto?
     —Sólo tres. La guerra de las galaxias aún tiene el récord.
     —Ni me atrevo a preguntar cuántas veces.
     —Seis.
     —Puedes llevar el coche.
     — ¡Gracias!
     —En cuanto pongas al día tu cuenta del alquiler.
     Anne se horrorizó.
    —No me habías dicho nada al respecto.
    — ¿Por qué iba a decir algo? Es tu cuenta, no la mía.
    —Pero he gastado casi todo mi dinero.
    —Lo lamento. Tal vez Debbie pueda conducir.
    Revisaron las cuentas.
    —Tu cuenta suma treinta y ocho dólares con cincuenta y seis centavos —dijo mamá.
   Anne tragó saliva.
   —Pero, mamá, eso es más que una blusa nueva.
   —Pues sí —dijo mamá con una sonrisa—. Y eso que sólo te cobramos la mitad de lo que nos cuesta a nosotros.
    Anne fue al dormitorio, cogió el dinero y pagó”.

12- Gert Fram: Un último relato mormón cierra esta memorable colección de la primera narrativa breve de Orson Scott Card, siendo además un exponente más de la enorme capacidad de su autor para crear historias llenas de sensibilidad y gran humanidad.  Es así que en pocas páginas nos cuenta de una niña con un temprano talento para crear cuentos y quien junto a su familia se siente desgraciada debido a su torpeza; la chica pasa por una especie de depresión, hasta que su padre se da cuenta de ello y a través de una bella charla con ésta, le demuestra lo valiosa que es.  Como buena parte de la sección final dedicada a su literatura mormona, el cuento no deja de poseer un hondo sentido universal, el cual lo hace recomendable para cualquier persona que no ha perdido la fe en lo mejor de nuestra propia naturaleza.   

Si las portadas de las ediciones de bolsillo españolas de esta
antología son feas...¡Ésta de la edición completa es peor!


[1] Cabe mencionar que Card, tiempo después de haber “desclasificado” este cuento para sus lectores no mormones y haberlos impresionado negativamente con ideas como las expuestas en este caso, ha causado gran polémica debido a sus declaraciones homofóbicas en recientes años. Algo así no se esperaba de un artista que en su obra promueve la tolerancia y el humanismo, siendo que además su protagonista de la ya mencionada novela Maestro Cantor es gay.  Por mi parte, no he querido leer estas palabras suyas, para no decepcionarme de quien tantas satisfacciones me ha traído (después de todo, nadie es perfecto y bien sabido es que los artistas acostumbran tener sus excesos y parece que en materia de opinión pública Card no sabe moderarse).

martes, 22 de julio de 2014

Acerca de la Cuarta Temporada de “Juego de Tronos”.


      Después de lo que para muchos sería uno de los finales de temporada más impactantes y potentes en la historia de las series de televisión, este año se estrenó con grandes expectativas por parte del público, la cuarta temporada de un actual hito de la pantalla chica.   No obstante cuando todo apuntaba a un debut igualmente de sorprendente para este nuevo año, de la serie basada en las novelas de George R. R. Martin, el primer episodio resultó algo lento y sin las dosis esperadas de espectacularidad a la que bien nos tenía habituados el programa; sin embargo se podría decir que este capítulo inicial es bien la antesala de toda la maravilla que más adelante tendría que venir, considerando además lo que los libros mismos que inspiran la serie, desarrollan sin tapujos para el lector ávido de emociones fuertes (de este modo no se puede olvidar que buena parte de los espectadores corresponden a los lectores de dichas novelas, quienes con más hambre que nunca esperan la traslación a la pantalla, lo más fidedigna posible, de una de sus sagas favoritas).   Por ende, el comienzo de esta cuarta temporada se puede considerar como el lento, pero progresivo paso a varios de los momentos claves de la cuarta temporada misma, donde con gran dramatismo sus responsables demostraron que efectivamente el invierno se acerca y que todos los hombres deben morir.
     Considerando los factores que implican el origen literario de Juego de Tronos, como cierta pretensión de respetar lo mejor posible el material original en el que se basa la serie (sin omitir sus mejores episodios), sus altos costos de producción, el claro propósito de sacarle provecho económico a la franquicia televisiva extendiéndola todo lo posible y, en especial, la preocupación de no quedarse sin material original proveniente de la pluma de su autor, la temporada anterior adaptó sólo la primera mitad del tercer libro (cabe mencionar que desde el año 2011 que George R. R. Martin no saca una nueva novela del ciclo, siendo que hace rato nos tiene prometidos los tomos 6 y 7; este retraso tiene preocupado a más de seguidor suyo y más todavía si se considera la mala salud y avanzada edad del escritor).  Teniendo en cuenta lo anterior, la temporada que no hace mucho vio su término, bien resultó todo un ejercicio de reacomodación de cada una de las subtramas que la componían y que en muchos casos fueron omitidos el año pasado; es así que se constituyó en la síntesis adecuada a la hora de dramatizar tanta línea argumental lo mejor posible.   Por ende, resulta importante saber que la cuarta temporada como adaptación vino a ser toda una proeza, ya que poseía elementos argumentales de los libros 3, 4 y 5 de la saga (esto es Tormenta de Espadas, Festín de Cuervos y Danza de Dragones respectivamente).   
     La tercera temporada había llegado hasta la mitad del tercer tomo, de modo que la cuarta prometía pagar la deuda que para los lectores de las novelas había quedado pendiente.  En cuanto a recompensar a estos, durante el 2014 en gran parte se les pudo complacer; no obstante el inolvidable epílogo de Tormenta de Espadas aún está sin poder verse y es de esperar que la introducción de su impresionante personaje conocido como Corazón de Piedra, por fin pueda concretarse para el año que viene.  En todo caso la dramatización de los momentos claves de la segunda mitad del tomo mencionado, pudieron verse con la espectacularidad que por lo general nos tiene acostumbrados la serie y HBO: esto es la boda de Jofrey, la batalla final contra las huestes del Rey de Más Allá del Muro, la conquista de la tercera y última ciudad esclavista en el Oeste a manos de Daenerys, el resto del viaje de Arya junto al Perro y, por último, el juicio a Tyrion y su espectacular escapada (sin olvidar la de Sansa, su atormentada esposa).   Para quien no haya leído los libros, cada uno de estos momentos y el resto de los que tenían relación con los otros dos libros mencionados, no dejaron de causar asombro (siendo a mi humilde parecer, lejos todo lo relacionado a Tyrion y al Muro, lo mejor logrado en todo este cuarto año de producción).   Al respecto es que, por ejemplo, ante la decisión de edulcorar la relación sentimental entre Shae y Tyrion, uno se preguntaba qué tan duros serían a la hora de darle su final a tal hecho, tal y como en el libro original se desarrollaba… ¡Y justo cuando parecía que los guionistas optarían por una solución más dulce, el pobre Tyrion terminó con otra cicatriz emocional en su memoria! (me saco el sombrero por tan valiente opción).  La boda de Jeffrey fue soberbia y se hizo la justicia que se esperaba (y vaya qué dio gusto ver todo eso).  El nuevo paradero que se le dio a Sansa luego de su huida de Desembarco del Rey, también estuvo desarrollado con maestría, si bien dicha permanencia en su nuevo hogar pareció repasarse de forma muy apresurada; no obstante cuando se descubrieron gran parte de las intrigas de su nuevo protector (con el posterior final de uno de los personajes por entonces ligados a su reciente destino), resultó difícil no maravillarse ante tanta revelación.  En cuanto a la relación entre Arya y el Perro, más de una escena entre estos llegó a conmover, en especial si se considera cómo alguien que en un principio se vio como un ser detestable, a lo largo de las novelas y de la serie misma se fue humanizando de forma inesperada (la despedida entre ambos, con varios agregados inteligentes a su subtrama, resultó sin dudas memorable e invitó a la duda sobre qué pasaba en realidad en el corazón de la niña Stark, cuando abandonó a su último compañero de viaje).  Con respecto a la gran batalla en el Muro, ésta fue sin dudas soberbia y manejada con una teatralidad que atendió al punto de vista de varios de sus protagonistas, sin quitarles su importancia; de este modo el belicismo de tal momento estuvo a la par de la recordada invasión malograda de Stannis a Desembarco del Rey en la segunda temporada. Si antes algunos de los mejores momentos del programa se encontraron centrados en la figura de la carismática Daenerys y su gente, en este caso sus escenas quedaron opacadas por las del resto de los coprotagonistas, incluso en lo que vinieron a ser los agregados propios de la quinta novela (y que para un servidor eran toda una novedad, ya que aún no me leo Danza de Dragones).  Por supuesto que existen otros pasajes del libro que hasta la finalización de la temporada anterior todavía no se tomaron en cuenta y que ahora por fin pudieron verse dramatizados: como bien sucedió con todo lo concerniente a la gente de Rocadragón, así como con otras líneas argumentales propias de la familia de los Lannister (y al respecto no se puede desmerecer la dignificación por la que pasa Jaime, otro personaje que con el tiempo adquirió gran honor); no obstante la espectacularidad de las otras subtramas, les ganó en acaparar la atención de gran parte del público.
   Teniendo en cuenta los tres libros de los que se nutrió la última temporada, en lo que respecta a los acontecimientos del cuarto libro, todo lo concerniente al viaje de la heroica Brienne junto a Podrick, estuvo sacado en parte de esta novela; no obstante dicho periplo en la serie otorgó además varias sorpresas gratificantes y que un lector de los tomos no se esperaba, más todavía considerando uno que otro encuentro con un personaje clave de la serie.  También parte de la estancia de Sansa en Nido de Águilas fue retratada en este caso.  Terminando con lo propio de Festín de Cuervos, no se puede olvidar que a partir de este año comenzó a desarrollarse lo respectivo a los planes de Margaery Tyrell, para “conquistar” un tercer rey tras sus dos anteriores fracasos.

La Doncella de Tarth y su fiel escudero.
    En cuanto a lo que corresponde al quinto libro de Canción de Hielo, el programa se centró en todo lo que tenía relación con el gobierno de Daenerys, de las tres ciudades que había conquistado y las nuevas vicisitudes que le trajeron sus recientes responsabilidades (destacando los conflictos provocados por sus queridísimos dragones).  No obstante fue la propia odisea de Bran junto a sus protectores, lo más sorprendente de la temporada que adaptó en parte esta última novela publicada (en especial hacia el final de esta misma y todo tan lleno de magia).
    Dentro de los agregados propios de la serie a la continuidad televisiva de Juego de Tronos, no dejó de ser todo un acierto las escenas centradas en Theon Greyjoy y el que al menos hasta Festín de Cuervos se suponía muerto tras su fracaso de dominar Invernalia.  Es así que en la serie no se quiso desaprovechar a este personaje y se le otorgó un destino tan terrible a partir de la tercera temporada, que su traición a los Stark bien pareciera haber sido castigada con más severidad y morbosidad de lo que alguien “civilizado” pensaría.  El cambio por el que hasta el momento ha pasado el heredero de Balon, de ser un hombre orgulloso a convertirse en un alfeñique, no deja de impactar y en ese sentido resulta difícil no tenerle lástima.  Ligado a la patética nueva vida de Theon, se encuentra la de su atormentador, Ramsay Nieve, uno de esos sujetos tan retorcidos que brillan por su propia malevolencia en la saga, ya sea en su formato original (novelas), como televisiva; es así que el llamado Bastardo de Bolton, quien apenas se menciona en los libros, en el programa se encontró caracterizado de forma brillante, a tal punto que no dejó impávido a nadie en sus pocas, pero potentes intervenciones en el show.  Otro gran aporte en el programa durante este 2014, fue el hecho de adelantarnos la introducción de una nueva y exótica ciudad propia del mundo de Canción de Hielo y Fuego: la metrópolis costera de Braavos; ésta a partir del cuarto tomo logró gran relevancia, pero ya en esta cuarta temporada fue posible vislumbrar su majestuosidad, sobresaliendo la gran estatua que da la bienvenida a quienes ingresan en ella y que ya en el bello opening de la serie es posible apreciar.  Existe una inolvidable escena, también hacia finales de la sesión, en la cual fue posible ver a los aterradores Otros en una faceta suya hasta hace poco desconocida y que promete inolvidables sorpresas para más adelante con estas misteriosas criaturas.
    Otro personaje al que cabe destacar, de quien apenas se supo a dónde fue a parar tras los eventos de Tormenta de Espadas y que ni siquiera apareció en Festín de Cuervos viene a ser Lord Varys.  Este sujeto de personalidad ambivalente, si bien nunca cruel, a lo largo de la serie ha sido retratado con una humanidad que le otorga simpatía para muchos espectadores; en ello llama la atención la soledad de su cargo y de su particular circunstancia (recordemos que es un eunuco, siendo además un sujeto muy inteligente, astuto y bastante andrógeno), al que pareciera que los guionistas le han tomado especial cariño.  Su especial personalidad lo lleva a equiparse en varios aspectos con alguien como Tyrion; ello tanto debido al carácter de parias de ambos, como a sus grandes dotes de raciocinio que en muchos casos los hacen encumbrarse sobre quienes los desprecian; a su vez ambos sujetos poseen un especial sentido del honor que los hace “queribles”. (algo de lo cual carece, por ejemplo, otro individuo igualmente sagaz, como lo es Meñique).  Quizás es por todo lo anterior que en el desenlace de la temporada, tomándose nuevas libertades respecto a los libros que inspiran la serie, el destino entre ambos se unió más todavía, augurando nuevas aventuras juntos.   En todo caso no se puede olvidar el trabajo histriónico del actor a cargo del personaje, quien le otorga una inolvidable sensibilidad al personaje a su cargo.
     Por último, considerando que en lo que va del estreno de esta multipremiada producción televisiva ya han pasado cuatro años, el paso del tiempo se hace notar en sus otrora actores infantiles, lo que en este caso se refiere a los responsables de los hermanos Arya y Bran (queda la duda de si quien aparece interpretando a Tonmen, es la misma persona que fugazmente se vio en las temporadas anteriores, ya que bastante distinto está respecto a sus primeras apariciones).  De este modo todos ellos han crecido bastante, en especial  Bran, por lo que bien uno puede esperar que para los años que están por venir, el cambio será aún mucho más radical.  Ante este proceso natural del desarrollo de los pequeños, tendría que explicarse todo ello en las siguientes temporadas, convirtiendo los meses en años para el tiempo ficticio del programa. No obstante habrá que ver lo que nos depara el futuro, con respecto a estos jóvenes talentos y su apariencia.

Daenerys de la Tormenta junto a uno de sus ya creciditos dragones.

jueves, 17 de julio de 2014

Hulk v/s Hulk


    En 1993 apareció la novela gráfica Futuro Imperfecto y donde el protagonismo recaía en nada menos que el llamado Gigante Esmeralda, o sea, Hulk.  En formato de miniserie y en sólo dos números se contó una historia épica, la cual sería considerada como una de las mejores aventuras del personaje, todo gracias a su dramática narrativa, como también a su soberbio arte; el conjunto de contenido e imagen harían destacar a este título al momento de ser editado, como también a la hora de compararlo junto a otros episodios del superhéroe y de otros grandes del género.
    Más de 10 años estuvo a cargo de la revista El Increíble Hulk el guionista (y novelista) Peter David, quien durante su largo periodo como escritor estrella de sus historietas, introdujo una serie de elementos novedosos, los que le otorgarían al gigante gama una mayor respetabilidad frente al resto del universo Marvel (por no mencionar una carácter más maduro e incluso literario); a su vez David logró apropiarse de conceptos antiguos de sus primeras historias, actualizándolas y otorgándoles una complejidad no vista con anterioridad, al punto de jugar con la misma psicología y las taras emocionales de éste.  Por ejemplo, aprovechó el “error” del aspecto gris de Hulk en su primera revista (ya que a partir del segundo número la criatura salió con su característico tono verde, debido a problemas de impresión y tinta) y llevó todo esto a otra dimensión argumental, haciendo la diferenciación entre el Hulk Gris y el archiconocido Hulk Verde (siendo el primero una manifestación más racional e inteligente de Bruce Banner, el malogrado científico que en sus arrebatos de miedo o ira se transforma en esta magnífica criatura, si bien esta variante posee menos fuerza física; mientras que el segundo corresponde a la faceta más animal, instintiva y básica de la misma persona).  Por ende, entre otras cosas, el autor ahondó en la psicología atormentada del físico y su relación con el alter ego que tantos problemas y gratificaciones le daría.  Es así que durante esta prestigiosa etapa del Goliat mutante, apareció la pequeña saga que hoy aquí se comenta.  No obstante antes de ello, el particular enemigo del protagonista en este relato, ya había sido brevemente vislumbrado en revistas anteriores, como una posibilidad de futuro apocalíptico para Hulk.  Con posterioridad el éxito de esta misma historia, permitiría que dicha línea temporal fuese revisitada en más de una ocasión en otros cómics y no sólo en aquellos del mismísimo Hombre Increíble, si no que también en otros títulos de la Casa de las Ideas; todo esto gracias al particular atractivo de su villano, el cual por supuesto debía ser aprovechado al máximo (es así que dentro de estas obras que le siguieron a Futuro Imperfecto, se puede nombrar la miniserie Abominaciones, centrada en otros mutantes que sobrevivieron a la catástrofe nuclear que provocó los eventos de la historia original).
Peter David.

     Regresando a la labor artística del ya mencionado David, éste antes de realizar el trabajo que en esta ocasión se comenta, tuvo un papel destacado en la misma editorial de Marvel, cuando se encargó de nada menos que de Spiderman.  Fue así que a sus aventuras le insufló un refrescante humor, el cual bien resultaba acorde a la personalidad misma de su protagonista; de este modo en muchos casos envolvió en una que otra situación peculiar al Cabeza de Red, lo que para el lector no dejaba de provocar como mínimo una sonrisa (si bien nunca dejó la acción, la aventura e incluso el drama de lado en sus viñetas).  Aparte de las ya mencionadas colecciones de Hulk y Spidey, donde Peter David les entregó una de sus mejores etapas a cada uno de estos icónicos personajes, el artista realizó para la compañía otros trabajos connotados, como su paso por el Capitán Marvel (al que relanzó, así como lo hizo con Supergirl en DC), lo mismo que con su creación de una nueva serie sobre mutantes y a la que llamó Madrox; también fue de su autoría una miniserie sobre Wolverine, titulada La Joya de Gehenna (y todo esto sin mencionar sus igualmente recomendables contribuciones para DC y otras editoriales).
     Otra leyenda viva del llamado noveno arte tuvo en sus manos la parte gráfica de Futuro Imperfecto, siendo nada menos éste que George Pérez.  Tras un igualmente memorable paso por Los Vengadores y Los 4 Fantásticos en Marvel, al artista de origen puertorriqueño (quien también oficia de guionista en otros títulos) realizó un trabajo soberbio en esta miniserie.  Con dibujos que sin duda hacen escuela, en los que resalta el detallismo y la facilidad para crear cuerpos humanos con gran credibilidad y belleza, Pérez convirtió el sólo hecho de ver cuadro por cuadro de esta obra, en todo un placer para la vista (si hay dudas, basta con echarle un ojo a la viñeta gigante que abarca tanto las páginas 2 y 3 del cómic, y en la cual la inmensa cantidad de personajes que incluyó en diversas actividades, no dejan de ser un ejemplo de su fino arte y especial minuciosidad a la hora de crear paisajes y personajes).  De este modo el preciosismo de su pluma, supo estar a la par del solvente guión de Peter David.  Cabe mencionar que para DC George Pérez fue el responsable nada menos que de reordenar su universo, en la famosa miniserie Crisis en las Tierras Infinitas, junto a su colega Marv Wolfman en 1985; luego se encargó a solas de volver a contar desde cero la historia de la Mujer Maravilla, en lo que sería una verdadera etapa de antología de la famosa amazona.


     Ahora de lleno a la trama de esta historieta, ella transcurre en un futuro más o menos cercano.  Es así que en estos tiempos lo quedó de la civilización humana en la Tierra, apenas sobrevivió al holocausto atómico, siendo los responsables de ello sus gobernantes comunes y corrientes (todo esto como una gran ironía, ya que ni los extraterrestres, ni todos los seres inmensamente poderosos del orbe, fueron los responsables de la catástrofe).  Gran parte del planeta se convirtió en una zona eriaza y los que siguieron en estos lugares, debieron vérselas con la radiación y sus efectos nocivos en los organismos.  Tan sólo existe sobre la superficie un lugar donde se puede vivir más o menos como antes: Distopía.  No obstante como bien dice su nombre, éste lugar es todo lo contrario a lo que se esperaría del último bastión de la humanidad, donde se supondría se mantienen sus viejas tradiciones.  Ello porque es regido con mano dura por quien se hace llamar El Maestro, quien mantiene en el lugar sólo a sus elegidos, viéndose rodeado además de las mujeres más hermosas e imponiendo sus leyes dictatorias para todos sus ciudadanos.  Por ende, la amurallada ciudad corresponde nada menos que a una antiutopía.  ¿Pero quién es este sujeto de enorme poder físico, aspecto colosal e inteligencia sobrehumana, que hace de las suyas entre la gente? Pues es nada menos que el mismísimo Hulk, quien tras años de persecución e incomprensión, como además después de haber visto morir a sus pocos seres queridos, se volvió un individuo maquiavélico, cínico y vengativo (o sea, todo lo que no era el antiguo Hulk, incluso durante sus años más irracionales).  A su vez quien ahora recibe ese nombre, adquirió mayor fuerza y volumen debido a que cuando se desató el hongo nuclear,  visitó los lugares más afectados por la bomba y se llenó de energía radiactiva hasta niveles insospechados.   Como la idea de esta novela gráfica es la de resaltar el heroísmo de Hulk y no la malevolencia de esta versión suya postapocalíptica, el verdadero protagonista de la historia es el Hulk que todos conocemos; en todo caso este Coloso Esmeralda corresponde a aquel que en las revistas mantenía todas sus facultades intelectuales a su disposición (es decir, con la misma inteligencia privilegiada del doctor Bruce Banner, tal y como a Peter David le gustaba desarrollar al personaje en sus guiones).  Pues bien, Hulk es transportado inesperadamente a la época de su “gemelo cronológico” maligno, por parte de un grupo de disidentes de la administración del Maestro, de modo que les ayude a derrotar al dictador.  En este viaje Hulk entre otras cosas, se encuentra con un queridísimo amigo, quien llega a ser el principal responsable de su periplo temporal (siendo además este personaje alguien clave dentro de la misma cronología del superhéroe, así como en muchas de las ficciones del universo Marvel).
   
George Pérez.
La confrontación entre los Hulks de ambas eras es sorprendente, pero no sólo en el plano de la lucha cuerpo a cuerpo, lo que implica dos fuerzas imparables devastando todo a su paso; si no que lo genial de todo ello radica en el plano intelectual y valórico, puesto que en la batalla entre ambos contrincantes se presentan dos puntos de vista bastante disímiles entre sí.  Es entonces que casi de una forma mefistofélica, el Maestro trata de tentar con las pasiones más bajas a su yo del pasado, ofreciéndole lujos, mujeres y poder como nunca antes conoció, además de acusarlo de iluso ante la verdadera maldad del mundo; en cambio Hulk, poseedor de ese espíritu noble que mantuvo desde su primera aparición, le recrimina su descenso en la bajeza moral y la pérdida de todo aquello que lo hacía ser un verdadero individuo a quien admirar (es aquí que los diálogos desarrollados por David, no dejan de sorprender ante esta presentación de argumentos y pasiones entre uno y otro).  No obstante como era de esperar en una ficción épica de este tipo, el Hulk del pasado resulta ser mucho más astuto, ya que al no haber pasado aún por la debacle espiritual de su versión futurista, aún mantiene la humanidad que le permite ver de forma más objetiva el mundo y no caer en la ceguera emocional del Maestro. 
    Otro aspecto a considerar en la apreciación estética de esta obra, viene a ser una vez más la labor hecha por Pérez, quien otorga al Maestro un aspecto por completo diferente al de Hulk.  Si bien ambos son en esencia el mismo ser, el Maestro tras haber pasado todos los eventos ya narrados, ha sufrido un cambio físico que lo ha convertido en alguien de verdadero aspecto monstruoso.  En primer lugar la saturación de radiación en su cuerpo, lo ha hecho sufrir una hipertrofia muscular que lo hace verse deforme, en contraposición al Hulk aún armónico bajo los pinceles de George Pérez; a su vez su piel es más de color gris que verde (otra alusión a la primera época del Gigante Esmeralda) y a su vez lo cubren una especie de grandes granos, que le dan una imagen más o menos enfermiza; por otro lado, como este Hulk es mucho más viejo que el otro, lleva unas hirsutas caballeras y barbas canas en su rostro de frente pronunciada y dura.  En cambio el Hulk del “pasado”, se ve como un ser que pese a su naturaleza mutante, no ha perdido su condición humana, siendo que además su rostro es lo suficientemente expresivo y amistoso como para despertar confianza en la gente.
    Tampoco se puede dejar de lado el gusto de Peter David, para aprovechar todo elemento multireferencial en sus guiones y donde hace alusión a los mismísimos cómics e historias que le han precedido en sus trabajos; asimismo es posible identificar en este caso su acostumbrado uso de otros elementos intertextuales, tan propios de la cultura general y popular que tiende a usar en sus obras.  En este sentido es que destaca en Futuro Imperfecto, cierto museo o santuario que con los años ha ido creando y manteniendo quien aquí trae desde el pasado al protagonista; de este modo el conocedor del rico universo Marvel no puede dejar de deleitarse al reconocer uno y otro artefacto perteneciente a su panteón (tanto de superhéroes como de villanos), siendo la maravilla final de todo ello, el particular clímax con el que cierra la trama y que bien responde al famoso mito del eterno retorno, tan caro a las historias clásicas de antaño (el cual además resulta ser un último homenaje al Hulk más primigenio y en particular a sus queridos creadores Stan Lee y Jack Kirby).
    Por último, una de las virtudes de esta novela gráfica es que bien se puede leer y disfrutar sin saber mucho de Hulk mismo; por lo tanto posee un carácter autoconclusivo y se encuentra desarrollada de tal manera que no requiere mayores conocimientos sobre sus personajes (después de todo, hoy en día Hulk ya pertenece al dominio público como personaje arquetípico, al igual que Batman, Superman y muchos más de la historieta).

Una preciosa viñeta de este cómic a tener en consideración. 

domingo, 13 de julio de 2014

Mapas en un Espejo 3: Fábulas y Fantasías.


     Cada tomo que compone esta gran colección de cuentos y/o novelas cortas “primerizas”, que viene a ser Mapas en un Espejo, posee su propio encanto  y todo ello gracias a la división que realizó su autor al agrupar los textos según temática y subgénero.  Es así cómo en esta tercera parte del volumen en cuestión, el lector se encuentra con la faceta correspondiente a la literatura maravillosa y fantástica de Orson Scott Card.  La mayoría de estos relatos son propios de la ficción épica o la narrativa con personajes medianamente arquetípicos y que abundan en la fantasía medievalista; es aquí donde aflora el escritor en su vertiente más emotiva y poética, invitando al destinatario de su obra a reflexionar gracias a su discurso expuesto de forma artística.  El volumen termina de forma “caprichosa” por Card, quien incorpora acá otro tipo de cuento, que pese a la justificación que le da para agregarlo y que podemos leer en su correspondiente apostilla, resulta incongruente al lado del resto de los textos que lo acompañan (y que quizás tenga relación con el carácter algo críptico de la narración, aparte de la clara falta de talento del escritor de aquellos tiempos, para saber contar con más claridad el relato en sí mismo).  Hasta cierto punto esta tercera entrega de la magna colección de literatura “breve” de Card en sus primeros años, resulta mucho más enriquecedora, entretenida y sublime que la anterior, quizás debido a la humanidad con la que se encarga de contarnos sus ficciones, incluso en la obra poco lograda con la que cierra el apartado.

1- Sonata sin Acompañamiento: En un mundo donde todo está regulado, algo así como una de las ya “famosas” antiutopías, cada uno tiene preestablecido su papel en el mundo; es en este lugar donde se encuentra el protagonista, quien es un artista nato.  Su existencia como aprendiz era feliz, hasta que un día osó salirse del esquema de las cosas en su tierra (en otras palabras, cometió el error de poseer su propio pensamiento creativo) y ello se convirtió en su desgracia, lo que convino en numerosos castigos a medida que recaía en la “falta” de ser una persona auténtica.  No obstante como acá estamos frente a un cuento del mejor Orson Scott Card, cada vez que el sujeto es ajusticiado, no se observa en él degradación moral como bien podría suceder con algún colega suyo más cínico, puesto que a la larga lo que nos quiere mostrar su autor es que la fuerza de voluntad y la naturaleza de algunos, que nos hace ser auténticos, es superior a toda desgracia (o al menos eso es lo que se quisiera para cada persona, que bien todos poseemos el derecho a la plenitud).   Puede bien, llama la atención en este relato, el carácter hasta cierto punto bondadoso de quienes corresponden a la autoridad en él y que a su vez deben actuar de forma punitiva contra el protagonista; quizás su lugar no sea el de representar a la justicia ciega y a la opresión dentro del cuento, si no que más bien en el de convertirse en las herramientas para calibrar la voluntad del personaje principal. Tal como en su famosa novela Maestro Cantor, en esta preciosa narración está en el centro la impronta del artista, con el correspondiente papel que cumple dentro de la sociedad humana, es decir, su labor de creador y llegar a través de su trabajo hasta lo más recóndito del corazón humano; asimismo, pese a su título, no deja de enaltecer el valor de la compañía de nuestros congéneres para encontrar la felicidad.

    “—Te educaremos para las tareas que puedes realizar ahora. No pasarás hambre. No morirás de aburrimiento. Pero como has infringido la ley, una cosa te estará prohibida.
    —La música.
   —No toda la música. Hay música de una clase, Christian, que la gente común, los que no son Escuchas, pueden apreciar. La radio, la televisión y la música grabada. Pero la música viva y la música nueva te estarán prohibidas. No puedes cantar. No puedes tocar un instrumento. No puedes ejecutar un ritmo.
   — ¿Por qué no?
   El Observador sacudió la cabeza.
   —El mundo es demasiado perfecto, demasiado apacible, demasiado feliz para que permitamos que un inadaptado que ha violado la ley propague el descontento. La gente normal crea cierta música, y no hace nada mejor porque no tiene aptitud para aprender. Pero si tú… no importa. Es la ley. Y si compones más música, Christian, serás castigado drásticamente. Drásticamente.
    Christian asintió, y cuando el Observador le pidió que lo acompañara, lo acompañó, dejando la casa, los bosques y el Instrumento. Al principio lo tomó con calma, como un castigo inevitable por su infracción; pero no tenía ni idea de lo que significaría el castigo, el abandono de su Instrumento.
    A las cinco horas gritaba y pataleaba, porque sus dedos echaban de menos el contacto de las teclas, palancas, flejes y barras del Instrumento, y no podían tenerlo, y ahora sabía que antes nunca había estado solo.”

2- Un Largo Viaje para Matar a Richard Nixon: De todos los textos que componen este segundo “libro”, es el único que transcurre en lo más cercano a nuestro mundo o realidad; es a su vez el único relato lleno de ácido humor negro (el cual abunda en la anterior entrega de esta antología), puesto que no deja de ser un medio de su autor para manifestar su propio pensamiento político acerca del devenir de su país y el actuar de sus conciudadanos.  Por otra parte, el personaje histórico y real que inspira este particular texto, se encuentra en este caso alejado de la demonización o parodia con la cual por lo general se le acostumbra a caracterizar, en un país con tan mala memoria como lo es Estados Unidos; al contrario, el autor no le quita su dignidad al presidente caído en desgracia y que todo ser humano se merece por muy nefasta que sea su figura.  Yendo de lleno a la trama de este título, trata acerca de un hombre al que se le concede el deseo de poder matar a Richard Nixon y a quien culpa de toda la situación negativa en la que se encuentra su nación; de este modo realiza su particular periplo hasta que logra encontrarse frente a frente al objeto de su odio y entonces se da uno de los habituales diálogos memorables de la literatura “cardiana”.  Si bien esta obra transcurre en el mundo cotidiano, no por ello deja de poseer elementos extraordinarios, los que sólo se explican desde la posición de lo sobrenatural y que cumplen la función de permitir la entrada de la crítica social, característica propia de la sátira, como bien era habitual en los primeros tiempos de este tipo de literatura

3- La Salamandra de Porcelana: Si el mundo en el que transcurre la recomendable y preciosa saga de Alvin Macker posee la característica de que cada uno de sus habitantes nace con un don mágico, en el caso de este igualmente conmovedor cuento, lo extraordinario a manera de regla se traduce en que las palabras de sus habitantes deben ser dichas con moderación, porque ellas bien pueden moldear la realidad.  Es así como la protagonista de este relato siendo sólo una recién nacida, cayó bajo el influjo de una maldición hecha por su propio padre, aunque sin ánimo verdadero de perjudicarla; no obstante tras el paso del tiempo el peso de la culpa se aposentó en los hombros del progenitor, quien lo único que deseaba era revertir el mal que le hizo a una niña inocente. Aquí la presencia de la criatura que le da el nombre al cuento, cumple el papel de ser el artífice a través del cual la niña y el padre puedan conseguir la dicha, según sea la necesidad de cada uno de ellos.  Esta historia en particular no ceja en deslumbrar por la naturalidad con la cual su autor introduce lo sobrenatural en ella, siendo que además por mucho que se trate de una ficción por completo imaginativa, no deja de ser una muestra acerca del talante del alma humana.

    “Para Kiren, la desdicha era la vida misma. Aunque vivía en una rica morada con servidumbre y parecía tenerlo todo, era profundamente infeliz. Pues en esas tierras las maldiciones, las bendiciones y la magia surtían efecto. No siempre, y no siempre tal como se planteaba, pero a veces las maldiciones surtían efecto, como en el caso de Kiren.
    No había hecho nada para merecerlo; había sido tan inocente como cualquier recién nacida. Pero su madre era una mujer débil, y el dolor y el terror del alumbramiento la mataron. Y el padre de Kiren amaba tanto a su esposa que cuando se enteró, y cuando vio al bebé que nacía mientras moría la madre, exclamó:
    — ¡La has matado! ¡La has matado! ¡Que nunca muevas un músculo en tu vida hasta que pierdas a alguien a quien ames tanto como yo la amaba a ella!
    Era una maldición terrible, y el aya lloró al oírla, y los médicos le taparon la boca al padre para que no hablara más en su cólera.
    Pero la maldición funcionó, y aunque él se arrepintió un millón de veces durante la infancia de Kiren, nada podía hacer. Claro que la maldición no era tan poderosa. Kiren aprendió a caminar, y podía permanecer en pie dos minutos seguidos. Pero casi siempre estaba sentada o acostada, porque se fatigaba en exceso y sus músculos apenas le obedecían. Podía acercarse una cuchara a la boca, pero pronto se cansaba y otros debían alimentarla. Apenas tenía fuerzas suficientes para masticar.
    Y al verla el padre quería llorar, y a menudo lloraba. A veces pensó en matarse para lavar su culpa. Pero sabía que esto causaría aún más daño a la pobre Kiren, y ella no había hecho nada para merecerlo”.

4- Mujer Media: Otra narración con el viejo, pero siempre agradable sabor de los cuentos de hadas clásicos y del cual son herederos varios de los textos contenidos en este volumen; esto es fabulaciones donde lo mágico abunda y los protagonistas demuestran ser poseedores tanto de virtudes y defectos, que bien reflejan lo que somos en muchas de nuestras facetas; todo lo anterior se encuentra mezclado de tal forma, que termina con un final increíble y no carente de al menos una enseñanza para el lector (siendo autores como Hans Christian Anderson, unos de sus mejores representantes de antaño de este subgénero).  A la hora de leer y apreciar esta obra, arroja gran luz las palabras de su creador, quien al momento de escribirla quiso salir del acostumbrado prototipo del héroe de acción como protagonista y optó por darle dicho papel a un personaje por lo general relegado al cargo de secundario; de este modo la historia gira en torno a una mujer que bien podría pasar desapercibida para cualquiera, pero que en su misma “normalidad” esconde los atributos que no deben ser despreciados, como lo son la templanza, la dulzura y la inteligencia.  Tal como en el caso anterior, se aborda acá el típico tema de estas historias, de los deseos concedidos por entidades mágicas, no obstante radica en la forma original de cómo Card desarrolla todo, que estriba la belleza de este cuento.

5- El Bruto y la Bestia: Correspondiente más bien a una novela corta, viene a ser más o menos la versión en masculino del título anterior.  Todavía más con una atmósfera típicamente medieval y llena de elementos épicos tradicionales, es la historia de un humilde mozo de dimensiones descomunales (el típico gigante de este tipo de narraciones), quien al enamorarse de la habitual princesa o doncella de rancia alcurnia, se encuentra en medio de una serie de eventos inesperados y no exentos de maravilla que harán las delicias del lector.  En esta pequeña joyita no dejan de desfilar los personajes habituales del género: grandes señores respetables y otros no tanto, soldados, gente humilde y del pueblo como labriegos, niños inocentes, por supuesto un gigante, la respectiva beldad femenina y, no podía faltar, un dragón.  El protagonista, si bien no es el prototípico mancebo apuesto (recordemos que estamos frente a una obra “actual” que revisita el género y que más encima pertenece nada menos que a alguien tan “rupturista” como puede ser Orson Scott Card), exuda las virtudes propias de un héroe, no obstante es en su humildad que radica mayormente su nobleza.

6- La Princesa y el Oso: Un cuento más de connotaciones heroicas medievales, siendo que además comparte el mismo tipo de título mínimo y sintetizador del caso anterior.  Por otro lado, esta narración no deja de poseer por igual una interpretación medianamente moralizante, al poseer por un lado personajes de notables valores espirituales y por otro uno cuantos que vienen a ser sus antagonistas, al carecer de tan destacables propiedades (y en cambio ser seres mezquinos y retorcidos);  de este modo la narración aborda el consabido, pero nunca agotado tema de la lucha entre el bien y el mal, aunque más que con ribetes épicos, de una forma mucho más intimista.  En pocas palabras esta fantasía trata de un misterioso y sabio hombre que se transforma en la mano derecha de un rey y que como es habitual en este tipo de historias (como en la vida real) despierta  la envidia y los recelos entre las mentes más estrechas; a su partida las cosas empeoran, pero deben pasar años para que el admirable sujeto vuelva y se haga la justicia.  Como ya nos tiene acostumbrados Card en lo mejor de su producción, acá vuelve a abordar con maestría otros temas valóricos como el perdón, la redención y, en mayor medida, el amor en varias de sus manifestaciones (en especial la de la amistad y el romanticismo).

7- La Magia de la Arena: Único relato del tomo de ribetes más fantásticos y épicos, ya que su tono escapa a la ambientación de los relatos anteriores, preponderando los elementos de acción e intriga a una máxima expresión.  Es a su vez una historia con la nunca agotada temática de la venganza, la que incluye la pérdida misma de la humanidad de quien cae en sus redes.  Como gusta al escritor, cuenta la historia de su protagonista desde los comienzos de su vida, abarcando largos periodos en ella y con el propósito de ver su evolución (o en este caso concreto su involución); todo gracias el viaje físico e interno por el que pasa éste.  Dentro de la ficción maravillosa que crea acá, destaca la ley con la cual Orson Scott Card define el mundo en el que ambienta esta obra: uno puede aprender la magia proveniente de cualquier elemento, siempre y cuando posea la dedicación suficiente como para aprender sus leyes.  Este carácter profundamente maravilloso y fantástico del cuento, ya fue posible apreciar en La Salamandra de Porcelana y su autor llevaría a dimensiones más sorprendentes en la mencionada saga de Alvin Macker y en su igualmente bella novela Esperanza del Venado.

    “—Pues —decía el jefe de la tribu— el desierto nunca está dispuesto a permitir que nada viva.
    Cer recordó eso. El desierto no quería que nada viviera. Y se preguntó si allí estaría la clave de la magia del desierto. ¿O era sólo una puerta cerrada que él jamás podría abrir? ¿Cómo servir y ser servido por la arena, que sólo desea tu muerte? ¿Cómo obtener venganza si estaba muerto?
     —Aunque moriría con gusto si mi muerte matara a los asesinos de mi padre —dijo un día a su yegua. La yegua agachó la cabeza y anduvo al paso el resto del día, aunque Cer la azuzaba para hacerla galopar.
     Un día, impaciente por no hacer nada para lograr su venganza, Cer fue a ver al jefe de la tribu y le preguntó cómo se aprendía la magia de la arena.
     — ¿La magia de la arena? Estás loco —dijo el jefe de la tribu. Durante días se negó a mirarle y a responder a sus preguntas, y Cer comprendió que en el desierto la magia de la arena era tan odiada como por el mago arbóreo. ¿Por qué? ¿Ese poder no haría grandes a los abadapnur?
     ¿O el jefe de la tribu se negaba a hablar porque los abadapnur no conocían la magia de la arena?
     Pero la conocían.
     Y un día el jefe de la tribu se acercó a Cer y le dijo que montara a caballo y le siguiera.
    Se internaron en el alba, antes de que el sol estuviera alto, y durmieron en la caverna de un monte rocoso durante el calor del día. Al atardecer cabalgaron de nuevo, y por la noche llegaron a la ciudad.
    —Ettuie —susurró el jefe de la tribu, y llevaron los caballos hasta el linde de las ruinas.
    La arena había sepultado los edificios hasta la mitad, por dentro y por fuera, y las brisas del anochecer desplazaban la arena construyendo pequeñas dunas contra las paredes. Eran edificios de piedra que no se elevaban en domos como las grandes ciudades de los greetenses, sino en chapiteles, altas torres que parecían perforar el cielo.
   —Ikikietar —susurró el jefe de la tribu—, Ikikiaiai re dapii. O iki-kiai etetur o abadapnur, ikikiai re dapii.
   — Qué son los «cuchillos»? — Preguntó Cer—. ¿Y cómo puede matarlos la arena?
   —Los cuchillos son estas torres, pero también son las estrellas del poder.
   — ¿Qué poder? —preguntó Cer ávidamente.
   —No poder para ti. Sólo poder para los etetur, pues eran sabios. Tenían la magia humana.
   Magia humana. ¿Era esa magia tan tenebrosa que había mencionado el mago arbóreo?
   — ¿Existe una magia más poderosa que la magia humana? —preguntó Cer.
   —En las montañas, no. En la irrigada llanura, en el bosque, en el mar, no.
   — ¿Y en el desierto?
   —A huu par eiti ununura —murmuró el jefe de la tribu, trazando el signo contra la muerte—. Sólo el poder del desierto. Sólo la magia de la arena”.

8- El Mejor Día: Pese a su título que augura un sentido positivo frente a la vida, éste viene a ser lo contrario, debido a su sentido triste y fatalista.  Siendo que ya dos de los cuentos reseñados de este volumen tratan acerca del poder de los deseos y sus correspondientes consecuencias, esta historia también lo aborda, aunque en su variante más oscura de Ten cuidado con lo que deseas.  En cierto modo corresponde al “lado B” de Mujer Media, ya que mientras el primero terminaba con la victoria de tan admirable dama, éste termina con la desgracia de su protagonista (quien aquí también es una mujer sencilla).  A su vez el relato posee un aire propio de la tragedia griega, al mostrar fuerzas superiores que están por sobre los humanos comunes y corrientes, manejándolos a su antojo para su propia satisfacción; no obstante en esta narración dichas entidades “superiores” corresponden a reflejos de las mismas pasiones que subyacen en nuestros corazones.

9- Plaga de Mariposas: Segundo relato del libro que brilla por su derroche de fantasía, aunque en este caso con cierta atmósfera terrorífica (en especial hacia su sorprendente final).  Como por igual es habitual en este tipo de narraciones, posee como protagonista a un hombre santo que realiza un viaje en busca de la verdadera iluminación; también destaca acá la existencia de una ciudad velada al resto del mundo, ya que tras sus muros se esconden impresionantes secretos.  Entre medio de todo esto, se haya la presencia de un gran poder con sus propios planes, los cuales bien no pueden ser los mejores para el resto de los habitantes de la ciudad amurallada y para el protagonista (a todo esto, este cuento posee varias “imágenes” no aptas para lectores menores de edad y/o quisquillosos).

10- Los Monos creían que todo era Jolgorio: Casi otra novela corta más, corresponde al texto que ya en la introducción se mencionó como el  que para nada tiene que ver con  una fábula o fantasía y que su autor incluyó de forma arbitraria en este apartado.  Todo esto, porque la historia aquí comentada sin lugar a dudas tiene relación con el género de la ciencia ficción, por cuanto debería haber estado incluida en Flujo.  Contada en más de un nivel narrativo (esto es desde varios puntos de vista), comienza con un desgarrador inicio que muestra tanto las crueldades de la guerra fraticida, como el poder de la compasión y del amor; luego la trama se proyecta en varios momentos del futuro a nivel épico, gracias a la introducción de un cuerpo artificial y colosal que aparece de pronto en el espacio y en una cercanía considerable a la Tierra (es entonces que se decide explorarlo y luego habitarlo con gente proveniente de numerosos pueblos y culturas).   Paralelo a esto, la narración se detiene en la presencia de raras entidades que en ningún momento quedan claras sus identidades y que dialogan entre sí haciendo alusiones directas a otros seres de naturaleza diferente, la cual es aún mucho más incierta (si bien pareciera que fuesen los mismos humanos).  Este carácter incomprensible del relato, se debe en parte a la falta de habilidades del escritor en sus comienzos, quien declara sin tapujos en la apostilla, su incapacidad en aquel entonces para ordenar mejor sus ideas; no obstante existen varios momentos bellamente narrados, correspondientes a las historias que se cuentas entre sí los llamados Héctores (clara alusión al siempre inspirador mito de la Guerra de Troya, por cuánto Héctor es el nombre de uno de sus personajes más heroicos, así como el sitio donde viven estos y luego los emigrantes de la Tierra, recibe el nombre de Objeto Troyano).  Esta obra a su vez posee una característica cara a su autor y que corresponde al uso de personajes multirraciales e interculturales, los que tanto le gusta ocupar en sus escritos (siendo el mejor ejemplo, claramente, la saga de Ender).  

Una de las feísimas portadas de la edición de bolsillo españolas.
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