domingo, 16 de febrero de 2020

El retorno de Bill Hodges.


1. Un esperado y prometido regreso.

     En el transcurso de 2014 Stephen King sorprendió gratamente a sus "lectores constantes" (como cariñosamente le gusta llamarnos a sus seguidores incondicionales) con una muy entretenida novela policial, Mr. Mercedes. Ese libro recibió bastantes elogios, debido a cómo logró intrigar al público, creando personajes entrañables y una compleja historia en la que los involucró a ellos y a sus propios lectores. Pero, además, aseguró que se trataba del comienzo de una trilogía, algo en verdad fascinante; puesto que una vez que uno llega a encariñarse con sus héroes, como suele suceder, resulta sencillo desear saber más de quienes se han robado nuestro corazón. Ahora bien, el "Tío Steve" tiene hartos textos y personajes, con quienes reencontrarnos, desde la última vez que supimos de ellos...Algo que en todo caso nos cuenta de vez en cuando, pero ello es con breves apariciones suyas, a manera de "invitados" (como pasó con algunos miembros del "Club de los Perdedores" de It en 22/11/63; lo mismo con Ted Brautigan, de Hampones con Chaquetas Amarillas, que vuelve a aparecer en el último tomo de La Torre Oscura; y, como no, con el Padre Callahan, que se unió al Ka-Tet de Rolando de Gilead y ello en el quinto volumen de la mencionada saga, aunque a este sí que le otorgó calidad de protagonista principal, tras haber sido antes un personaje secundario). En todo caso, debemos recordar al niño prodigio Danny Torrance de El Resplandor, quien más de treinta años después de su debut literario, regresó en la igual formidable Doctor Sueño.
     No obstante, solo con LTO había prometido 7 entregas (que al final nos regaló un par de entregas más), de modo que cuando dijo que Mr. Mercedes era solo el comienzo de una trilogía, había motivos para celebrar; que se trataba de un verdadero acontecimiento ad portas.
     Así fue que mucho más pronto de lo que se esperaba, en 2015, llegó la segunda parte de esta trilogía y ello fue con Quien Pierde Paga (en inglés Finders Keepers, que aparentemente no tiene traducción literal a nuestra lengua, pues corresponde a una expresión coloquial gringa, algo así como "El que se fue a Sevilla, perdió su silla"), que es la novela que nos reúne hoy y cuyo título para los hispanohablantes igual resulta adecuado por los hechos que narra; ya que el nombre original también quiere decir "El que busca, encuentra" y para ser más exactos "Quien lo encuentra, se lo queda"...Algo que ya entenderán por qué razón. 
     En todo caso, el libro se llama así en inglés Finders Keepers, porque la agencia de detective que ahora tiene Bill junto a Holly (dos de los protagonistas del primer texto) lleva ese nombre.


2. De qué trata esta vez.

     Un muchacho recién salido de la adolescencia, lleva años obsesionado con el héroe literario que descubrió aún bastante más joven. El personaje que se ha adueñado de su corazón y pensamientos, Jimmy Gold, aparece en una trilogía, pero el último libro en el que sale la parece una verdadera plasta y toda una traición de su propio autor. Un día se entera del rumor de que el creador de esta novelas, John Rothstein, quien lleva décadas retirado de la vida social y sin publicar, probablemente se haya dedicado todos esos años en solitario en su mansión campesina, a escribir como desenfrenado. Es así que se decide a hacerle una visita, bastante violenta, para comprobar si ello es cierto y a ver si también ha escrito más sobre Gold, que a lo mejor sacó al personaje del desastre de su anterior novela. 
    El encuentro entre uno y otro termina en tragedia y el admirador de Gold escapa, creyendo haber conseguido su sueño cumplido: llevándose consigo un montón de borradores, entre los cuales estaría detallado el regreso de su ídolo. No obstante, décadas pasan como para que Morris Bellany, el villano de esta entrega, logre volver a saber del paradero de su tesoro, el cual escondió en un cofre y enterró, puesto que por décadas estuvo prisionero por otro crimen y del cual apenas tenía memoria. Pero el objeto de su deseo nunca perdió valor en su interior y una vez liberado, sigue aún dispuesto a hacer cualquier cosa para conseguir su objetivo.
    Paralelamente que se nos va contando el devenir de Bellany (ello ahora en el presente), conocemos a Peter Saubers, un chico de solo 13 años y quien por casualidad se encuentra con los bienes preciados del antisocial e incluyendo algo más, que se trajo consigo este cuando realizó su allanamiento. El muchacho le da por años un uso positivo a esta parte del botín, pero cuando ahora busca sacar provecho de los cuadernos, se da cuenta que por muy buenas que sigan siendo sus intenciones, para vender el tesoro que sabe tiene entre sus manos, no es tan fácil...Y es que como era de esperar, ambos destinos están cruzados y ello no conviene especialmente al pobre jovencito. 
     Solo cuando la hermana menor de Peter pide ayuda, para salvarlo de un aprieto que ella solo intuye, aparecen en escena nuestros queridos Bill, Holly y Jeremy para gusto nuestro. Pues King se deleita en caracterizarnos de la manera más completa posible a Bellany y a Peter, quienes son los verdaderos protagonistas de esta novela y al punto de que sin problemas, llegamos a despreciar al "malo", así como sentir simpatía por el buen Peter (incluyendo a su hermana, que no deja de agradarnos); por lo tanto a los ya conocidos Bill y compañía, solo llegamos a "verlos" pasadas las 170 páginas de la edición en español, si bien Jeremy solo aparece muchas páginas después.


3. El amor por la literatura.

     Quienes conocemos bien a nuestro artista, bien sabemos que antes de convertirse en escritor de tiempo completo, fue profesor de literatura (y ello no se deja nunca de serlo, aún cuando ya no se ejerza...se los digo yo que me dedico a este campo). Su incondicionalidad hacia este arte y enorme conocimiento al respecto, han hecho que desde los comienzos de su narrativa sus personajes sean maestros y escritores, muchos de estos títulos algunas de sus obras más destacadas (como las mencionadas más arriba e incluyendo Misery, Un Saco de Huesos y Los Tommyknockers, por solo nombrar otras más); asimismo, nunca deja de mencionar a escritores y a obras que admira, con un manejo de ello que da gusto y entusiasma a sus lectores para conocer por su cuenta tales nombres, entre clásicos y contemporáneos...
     Teniendo en cuenta lo dicho recién, es que nos encontramos con un "nuevo" escritor salido de la imaginación de King, un hombre que si bien sale solo en el primer capítulo del libro, mantiene su poderosa presencia a lo largo de toda esta obra. No cabe duda, para quienes algo sabemos del tema, que el autor lo diseñó basándose en la figura real de J. D. Salinger, un escritor gringo real del siglo XX, que con solo una novela y una colección de cuentos, que le dieron gran fama, elogios y fortuna, dejó de escribir y se recluyó; habiendo siempre la esperanza de que durante su cautiverio, hubiese seguido escribiendo y luego pudiesen hacerse conocidas estas obras. Por lo tanto, a través de este personaje, el Rey del Terror (que ya nos queda claro, también sabe escribir muy bien otro tipo de historias, como esta), ahonda en la psicología de sus colegas, compleja y propia de los artistas que muchas veces resultan ser personas difíciles, con un montón de mañas y no las mejores personas que a veces esperamos, de quienes tanto admiramos (tal como muchos años atrás, nos lo mostró a través de su cuento Dedicatoria).
    A su vez, es evidente el gran homenaje que le hace a esa preciosa novela de aventuras que es La Isla del Tesoro, de Robert Louise Stevenson, libro al que ya le había dedicado un especial lugar en La Tienda de los Deseos Malignos.  Y es que hay varios paralelos entre ambos títulos, partiendo por la presencia de un valeroso joven que se enfrenta a un sujeto violento, quien además se encuentra con un verdadero tesoro guardado en un cofre enterrado y solo gracias  a su ingenio y gallardía logra superar las pruebas que se le ponen por delante.
    Por otro lado, esta obra trata acerca del poder y la influencia que tiene el arte, y en especial la literatura, en el mundo y entre los lectores (incluso hoy en día, cuando las tecnologías audiovisuales han dejado su potente impronta en la sociedad), que para ejemplos reales tenemos el fanatismo que producen obras como El Señor de los Anillos y Harry Potter.
     Pero la imagen que nos muestra sobre esto, tiene dos lados: uno negativo, presentado, por supuesto, a través de la figura de Bellany, un sujeto que se negó a creer en el mundo exterior y en las personas, para convertir a las novelas de Jimmy Gold en su única razón de ser. Pero lo peor de ello, no es que haya optado por hacer de un personaje de ficción su centro, si no que en vez de llevarlo ello a convertirse en mejor persona, queriendo emularlo, dirigió todas sus frustraciones y rencores a una ficción, que más que darle modelos positivos, potenció lo peor de él. En cierto sentido, la obsesión del psicópata se parece mucho a la de los fanáticos por algún equipo deportivo, artista o fantasía; alguien que es incapaz de separar los límites y termina haciendo de su ídolo, un dogma que lo lleva a cometer cualquier atrocidad, cuando se trata de justificar su pasión.
     Pero, por otro lado, está lo que sucede con Peter, un chico que gracias a la literatura no solo llega a encantarse, sino que ello evidentemente lo mueve a valorar este arte no como la única razón de su ser, sino como una muestra de todo lo bello a lo que puede llegar el ser humano. Luego, si comparamos el camino que tomó cada uno de los dos personajes mencionados, y quienes desde muy jóvenes descubrieron el poder de una buena historia, podemos darnos cuenta de cómo las decisiones que uno toma, son tan decisivas para el resto de su vida.

 


 4. Otros aspectos a tener en cuenta en la novela.

     Como ya dije en mi posteo sobre Mr. Mercedes, la primera novela de la trilogía de Bill Hodges, mi personaje favorito es sin dudas Holly. Pues en este segundo libro, contemplamos cómo ha logrado salir adelante del hoyo en el que estuvo por años, siendo un excelente ejemplo de resiliencia, y demostrándonos que un adulto ya con sus buenos años e incluso con problemas psiquiátricos, puede llegar a superar sus taras ...y más todavía si tiene gente que crea en su persona, así como la acepte cómo es, además de darle su amor, algo que sabemos que está mujer de más de cuarenta años ha conseguido de parte de Bill y Jeremy (pues, por lo general cuando se habla de estos temas, solo se mencionan casos de gente joven, especialmente niños y adolescentes, como si el resto del mundo no tuviese la facultad de liberarse de propias ataduras).
    Por otro lado, Stephen King es un hombre de fuertes compromisos morales y sociales desde su juventud, quien en su época universitaria participó de manera activa en las manifestaciones en contra de la Guerra de Vietnam y hoy en día es uno de los mayores opositores públicos y famosos al gobierno de Daniel Trump. De pensamiento ideológico de izquierda y cristiano metodista de formación, a lo largo de su bibliografía podemos hallar estas facetas suyas sin mayores problemas (como su discurso antiabortista en Insomnia, por nombrar solo un caso)...
     Y es luego del preámbulo de arriba, que llegamos al tema de la homosexualidad en la literatura de Stephen King. Pues bien, como artista heterosexual que comenzó a publicar en los sesenta, una época en la que no era habitual tener personajes LGTB de importancia en las historias de ficción, solo puedo recordar que recién en It tuvo personajes gays y eso fue a mediados de los ochenta; uno de ellos fue la primera víctima de Pennywise, tras su regreso en los ochenta y el otro el psicópata adolescente Patrick Hockstetter, quien junto a la pandilla de Henry Bowers, asolaba al Club de los Perdedores en los cincuenta; luego apareció el Muchacho, otro desquiciado que logramos conocer en la versión extendida de Apocalipsis; asimismo, en El Retrato de Rose Madder, en plenos noventa, encontramos un policía desquiciado y al parecer bisexual...Si se dan cuenta, de los mencionados, los tres últimos poseen características negativas y están claramente relacionados con el mal; muchos años después, aparece la compañera lesbiana de , en Mr. Mercedes y quien no es descrita como alguien, de quien quisiéramos ser amigos. Y es cuando llegamos a la novela que ahora nos reúne, donde el segundo villano viene a ser Andy Halliday, un homosexual rastrero, el cual si bien no es asesino como su antiguo amigo de juventud, también se vuelve una pesadilla para Peter. Más encima, el autor lo describe en su ancianidad como alguien físicamente desagradable. Todo esto podría hacernos pensar, que nuestro amado escritor es en realidad alguien homofóbico... ¿Será esto posible? Cabe mencionar que el librero que aparece en Quien Pierde Paga, es sin dudas el personaje LGTB mejor desarrollado de su literatura y ello es caracterizándolo como alguien muy detestable; de modo que queda la interrogante y eso que su única amada hija es lesbiana y está casada con otra mujer...Quizás por esto recién mencionado, solo en La Cúpula aparecen de manera muy breve, una pareja de lesbianas y a las cuales el autor no da rasgos nocivos. La verdad, es que habría que preguntarle directamente al Tío Steve, sobre su verdadero punto de vista al respecto.

5. Evaluación final del libro.

    Personalmente esta segunda entrega de la trilogía no me gustó tanto, que a mi humilde parecer no llega a los extremos de tensión de su predecesora. No es mala, que su trama resulta ser muy original y posee momentos impactantes, en especial en lo que concierne a las fechorías del gran villano de la historia, Stephen King puro; pero, tal como afirmé con anterioridad, uno espera de inmediato la intervención de los héroes y ello ocurre bien entrado el texto, por lo que es fácil que uno se decepcione un poquito.
    Igual para los "lectores constantes" de nuestro autor favorito, resultan ser un agrado los episodios del libro que describen el periodo de Bellany en la cárcel y que nos recuerdan esas otras queridas novelas suyas sobre presidiarios, que son Rita Hayworth y la Redención de Shawshank (que más encima, se menciona su película en la novela) y La Milla Verde.
     Debo dejar claro que aún no leo la tercera parte y final de esta trilogía, Fin de Guardia; no obstante, me da la impresión de que esta segunda parte es una obra de transición, de puente con la última parte y en la que sé King cierra un círculo, al amarrar los elementos que quedaron pendientes en el desenlace de Mr. Mercedes...Y es que el Tío Steve agrega uno de sus famosos epílogos, al muy bien hecho final de Quien Pierde Paga, prometiéndonos un regreso inesperado de un viejo personaje y, además, una cuota inesperada de elementos sobrenaturales como muy bien sabe ocuparlos.

 

miércoles, 12 de febrero de 2020

Volver al estilo clásico. SEGUNDA PARTE


     He aquí la conclusión de mi revisión personal de la primera temporada de Creepshow.

4. The Companion/Lydia Layne’s Better Half.

     La Compañía trata sobre un muchacho que vive atormentado por su violento hermano mayor (en realidad, un verdadero psicópata o como mínimo un futuro delincuente), hasta que un día entra a una casa abandonada en pleno campo y allí se encuentra con una horrible criatura parecida a un espantapájaros; el monstruo lo acosa, así como lo “ayuda” con su anterior preocupación.  De manera paralela a ello, conocemos el origen de esta entidad, nacida de la soledad y la pena de un hombre años atrás.
    El engendro es en realidad espantoso y se podría decir que de todos los que aparecen en esta primera temporada, viene a ser el más efectivo de todos y memorable.  Por un lado, estamos acá frente al viejo tema de Frankenstein (el cual en realidad se nutrió de otro personaje más antiguo, el Golem de la leyenda judía), donde alguien da vida a una “cosa” usando medios contranatura y ello se va en su contra.  Responsabilidad y castigo van muy de la mano en esta otra historia de contenido moral, muy bien lograda y con escenas de antología.
    El guión está basado en un cuento de Joe R. Landsdale, un prolífico y premiado autor gringo, autor de varias novelas, relatos y guiones para la televisión y cómics.  Su carrera destacada (que lamentablemente apenas ha sido traducida a nuestra lengua) incluye nada menos que guiones para esas joyitas de la TV que son Batman: La Serie Animada y Superman: La Serie Animada.  Asimismo, hay una serie de televisión basada en sus novelas de Hap y Leonard, que recibe el nombre de sus protagonistas, dos singulares amigos que desentrañan misteriosos crímenes juntos.  En el cine fue adaptado por primera vez por Don Coscarelli, quien llevó al cine su novela de horror Bubba Ho-Tep y luego también realizó su contribución para Maestros del Horror, con el formidable mediometraje Incidente en la Montaña; de igual modo encontramos otras cintas basadas en su obra.
      La mejor mitad de Lydia Layne trata acerca de una mujer que posee un puesto muy importante en la empresa en la que trabaja y cuando le ofrecen un cambio drástico, aunque beneficioso dentro de su rol en el trabajo, tiene una fuerte discusión con su pareja (también mujer) que acaba en tragedia tras morir la otra chica por accidente.  El personaje principal intenta esconder lo sucedido y justo en ese momento sucede un terremoto, que la deja atrapada junto al cadáver; es entonces que todo comienza a retorcerse más.
     Dos féminas como las que aparecen en esta pieza, ambas de fuerte carácter y exitosas, nos muestra por un lado el empoderamiento al que han llegado hoy en día las mujeres (donde una relación lésbica es abordada con naturalidad y como un ejemplo de la plenitud de las personas); no obstante, la personalidad egoísta y colérica de ambas para nada las presentan como personas dignas de admiración, sino como las llamadas “perras” que tanto encontramos en todo tipo de obras y, lamentablemente, en la vida real; sin dudas que detrás de esta historia, que podría considerarse dentro de lo menos efectivo de la temporada, hay un transfondo que también nos habla acerca de la oscuridad que habita en nosotros mismos y de cómo nuestros actos tienen su repercusión, en especial si los realizamos con esa parte tenebrosa que llevamos dentro.

5.  Night of the Paw/Times Is Tough in Musky Holler.

    La Noche de la Pata es uno de los tantos homenajes y obras inspiradas en el clásico cuento La Pata del Mono de W. W. Jacobs, sobre una extremidad animal disecada que concede tres deseos a sus dueños, aunque estos se cumplen con terroríficos resultados.  En este caso, nos presentan a un acaudalado hombre anciano que vive solo en su mansión y a cuyo hogar llega una bella mujer joven, acusada de un asesinato.   Ambos pasan horas juntos contándose entre ellos qué los llevó a esas circunstancias, que pese a todo los dos tienen mucho en común.  El dueño de casa le hace un ofrecimiento bastante “apetecible” a su forzada huésped, lo que por supuesto no es gratuito.
     Una vez más nos vemos con una pieza que trata acerca de los deseos del corazón, si bien esta vez, pese a lo que pareciera a simple vista como algo solo relacionado con la ambición material, en realidad nos lleva a exponer lo que hay detrás del amor, cuando es ciego y nos hace cometer todo tipo de estupideces.  Por otro lado, se nos presenta a dos personajes típicos en este tipo de relatos: el millonario viejo que no tiene resquemores para conseguir lo que quiere y nuevamente la hermosa mujer “perra”, toda una mezcla explosiva.
     En Tiempos difíciles en Musky Holler, vemos que luego de una tremenda crisis social, la gente de una pequeña comunidad se ha aburrido de sus líderes de todo tipo, quienes se han aprovechado de los ciudadanos y a los que se supone debían servir; pero como bien ocurre en casos como esos, terminaron por aprovecharse de ellos.  Es así que para devolverles la mano, en contra de su voluntad los han llevado a ser parte de un espantoso programa televisivo, en el cual tienen muy pocas posibilidades de salir vivos.
    El guión permite hacer una verdadera crítica social a la política y a las instituciones de todo tipo (entre policiales, religiosas y educativas, entre otras), que han usufructuado de la fe y buena voluntad de la gente común, provocando el descontento que lleva a la rebelión contra las injusticias sociales (y cuando pienso en estas palabras y las escribo, no dejo de pensar en lo que en estos momentos está pasando en mi país); por otro lado, también nos lleva a reflexionar acerca del impacto que tienen los medios masivos de comunicación, en especial la televisión, al convertir en espectáculo "para el pueblo" la violencia, como una especie de "pan y circo".
     Por cierto, este segmento presenta a un tipo de monstruo muy popular hoy en día, con una interesante variante para su uso y que mejor lo descubra por su cuenta el posible futuro espectador para no caer en el desagradable spoiler.
      Esta episodio fue realizado a partir de un cuento de John Skipp y Dori Miller, siendo el primero de estos dos autores un escritor acostumbrado a realizar textos a cuatro manos y que comenzó junto a su colega y amigo Craig Spector, con quien nos dio en los ochenta esa joyita sobre vampiros titulada La Luz al Final del Túnel (y que este servidor tenía, gozó y perdió hace hartos años ya).

A ver...Díganme de qué historia es esta fabulosa imagen.
6. Skincrawlers/«By the Silver Water of Lake Champlain.

    En Gusanos de piel un hombre ha descubierto el supuesto medio perfecto para eliminar la obesidad, remedio al que solo los más ricos pueden acceder y unos cuantos afortunados elegidos por sorteo.  El secreto que subyace en este "milagro" de la medicina es horroroso.  Más encima, como es de esperar en una buena historia de este tipo, por mucho que la soberbia humana y la codicia quieran controlar todo, los hombres no son capaces de controlar todo y es así que sus planes se desmoronan con espantosos resultados.
     Estamos frente a otra metáfora moral sobre el exceso de vanidad y de poder, de la manera más fácil posible y hasta podríamos decir que hay acá un discurso ecológico sobre la falta de respeto hacia los misterios de la naturaleza (que como bien sabido, la exacerbada intervención del ser humano en el ecosistema, tiene sus consecuencias nocivas).
     Bastante humor negro encontramos en esta pieza que tiene uno de los finales más truculentos de la temporada, escrita por ese genio de guionista, que es Paul Dini.  Estamos hablando de uno de los genios actuales del cómic, co creador de esos programas tan hermosos que son Batman: la Serie Animada, Superman: La Serie Animada, Batman del Futuro y Liga de la Justicia.  Quien también ha intervenido en los cartoons The Batman, Batman el Valiente y Ultimate Spider-Man, ha firmado para DC verdaderas joyas del cómic y esta contribución suya para Creepshow, viene a ser toda una sorpresa para sus admiradores (entre ellos este servidor). 
    Si fue el propio Stephen King quien abrió con broche de oro este show, inspirado en las dos películas realizadas junto a su amigo George Romero, nada mejor que terminar esta prometedora (aunque muy breve) primera temporada con su hijo Joe Hill.   
     A orillas del agua plateada del Lago Champlain transcurre en un pueblo que tiene una leyenda urbana sobre un monstruo acuático, que habita el lago que limita con dicho sitio.  Un chico vive con el recuerdo de su padre, quien se obsesionó con encontrar a la criatura, hasta que desapareció sin dejar rastro.  En la actualidad el muchacho sigue junto a su madre y a ambos los acompaña la pareja de esta, un hombre violento y que lo desprecia.  Cabe mencionar que el niño se ha propuesto seguir los pasos de su progenitor, lo que tiene para él más de una consecuencia.
    Por un lado tenemos una obra que hace homenaje a las viejas historias sobre monstruos como este y las leyendas relacionadas como Nessi (la criatura del Lago Ness); además aborda el tema de la infancia y sus sueños y pesadillas (el deseo de ser un héroe y tener el amor paternal, de seguir el modelo del padre, como la orfandad y la violencia intrafamiliar, respectivamente).
    Esta última pieza la dirigió nada menos que Tom Savini, multifacético artista ligado al cine de terror y, como no, a los filmes clásicos de Creepshow.  Recordemos que Savini hizo del simpático monstruo anfitrión en la segunda película de la franquicia, actuando más encima junto al mismísimo Joe Hill,  por entonces un niño y quien hizo en dicha película del pequeño que aparece en los segmentos entre las 3 historias que componen Creepshow 2.

IV- Luego de revisar la primera temporada.

    Para quienes conocemos y adoramos las cintas que originaron este título, resulta más que grato ver el cariño con el cual sus responsables lo llevaron a cabo, al mantener varios de sus elementos en estas nuevas historias.  Es así que aquí por igual encontramos:

1. Mucho gore a través de salvajadas de todo tipo y sin concesiones...Todo para disfrute de los regalones de la casa.
2. Variados monstruos, entre los tradicionales (hombres lobo, zombies, demonios, genios, dinosaurios) y otros propios de la imaginación más febril de sus creadores.
3. Efectos especiales "a la antigua", incluyendo animatrónica (un verdadero beso a la nostalgia).
4. Personajes de moralidad más que dudosa, quienes reciben un castigo "superior" por sus actos malvados, lo que nos lleva al plano de la moraleja propia de las historias terroríficas de rancia alcurnia.
5. Considerando lo anterior, podemos ubicar los viejos temas de la venganza y la justicia sobrenatural, llevados a cabo como respuesta a los crímenes perpetrados por los protagonistas malintencionados.
6. Mucho humor negro.

    Por otro lado, si bien en las dos Creepshow del cine aparecen niños que son "seducidos" por el anfitrión, con sus historias de terror, esta vez tenemos nada menos que cuatro capítulos (¿O "minicapítulos"?) donde son ellos los verdaderos protagonistas y que independientemente de lo que les toca vivir, están por sobre los adultos en materia de moralidad; y es que es su inocencia, espontaneidad y en especial el amor que son capaces de albergar (esto último en Víspera de Todos los Santos y ello aún así pese al papel de ángeles vengadores que cumplen), lo que otorga un nuevo matiz a estas producciones.
    Teniendo en cuenta que ya hay confirmada una segunda temporada, cabe esperar que esta mantenga como mínimo la calidad de su predecesora y si sube el nivel de ello, mucho mejor aún.  Ojalá sea una temporada mucho más larga, que la que acabamos de revisar igual nos deja con gusto a poco ¿No? Soñar no cuesta nada y sería muy grato para uno que volvieran a adaptar a King, como también a su hijo; pero así como los dos recién mencionados bien merecen volver, hay muchos grandes escritores que poseen numerosos relatos que calzarían a la perfección en este show: los viejos maestros Poe y Lovecraft no pueden dejar de ser visitados una y otra vez, así como sus sucesores y colegas Robert Howard, Robert Bloch, Augusth Derleth, Shirley Jackson, Richard Matheson, Ramsey Campbell, Robert McCammon, Clive Barker…Bueno, a ver qué nos depara este 2020 al respecto.

Un viejo adagio que las buenas historias de terror conocen muy bien y Creepshow no deja de recordarnos:
"TEN CUIDADO CON LO QUE DESEAS".

domingo, 9 de febrero de 2020

Así era en mis tiempos (quinta parte). LA TELEFONÍA.


Los teléfonos antes del celular.

     Mis primeros recuerdos con estos aparatos datan de mi infancia más o menos a mediados de los ochenta. En aquel tiempo era bastante caro y/o difícil tener uno y cuando bien veías uno en alguna casa o tenías la suerte de contar con uno en el hogar, siempre era el monótono modelo "clásico" negro y que tenía un disco giratorio blanco o transparente para meter un dedo en los números a marcar. En los barrios más humildes, como en el que yo vivía, existían casas donde prestaban el teléfono a manera de servicio pagado y este quedaba puesto en una ventana; la gente hacía a veces cola para esperar su turno; en otros sitios, como en mi casa, las personas de buena voluntad daba su número a los vecinos que no contaban con ese lujo (que eso era, sin dudas), de modo que les dejaran sus conocidos recados o en caso de necesidad, les prestaban el teléfono para hacer alguna llamada.
     El celular era algo propio de la ciencia ficción, si bien solo cuando el tiempo fue avanzando, la tecnología lo hizo posible (aunque durante años fue algo limitado solo a los que poseían una economía muy solvente y que incluía hasta aparatosos teléfonos en sus carísimos autos). Por lo tanto, si había que comunicarse con alguien que se encontrara lejos (y he aquí que la idea de lejanía podía variar, claro, según sea el caso), no quedaba otra que quedarse en casa esperando el dichoso llamado y/o rogar porque el destinatario estuviese en sus propias dependencias. Si al final uno debía salir y se quedaba sin realizar la susodicha llamada, podía pedirle a alguien de la casa que le anotara en algún papelito, libreta, cuaderno o lo que sea el recado (y peor era si quien había hecho la llamada, no contaba con teléfono propio).
    En la segunda mitad de los noventa en Chile, ya fue más fácil acceder a los teléfonos, incluyendo inalámbricos y otros aparatos más sofisticados (y bonitos), que tenían pantalla localizadora de llamada, permitían dejar grabados mensajes de audio (que más encima uno podía personalizar su "presentación por teléfono", lo que podía ser muy gracioso y ello dependiendo de la creatividad del dueño del equipo) y se podían hacer conversaciones tripartitas (o sea, entre 3 personas a la vez y que en verdad era bastante divertido), entre muchas más maravillas por entonces y que ahora damos por supuesto gracias a los llamados "celulares inteligentes". Más encima, aparte de los distintos modelos que uno podía comprar entre las varias compañías que ahora ofrecían sus servicios, uno podía ir a tiendas que vendían un montón de otras opciones y a precios mucho más módicos (chinos...supongo). Fue por aquellos años, a finales de los noventa y cuando aún estaba en la universidad, que contraté por primera vez telefonía fija y más encima lo hice a un precio muy barato; recuerdo que mi papá estaba muy contento, que antes se había negado a pasarme una extensión de su línea a mi cuarto, así que solo ahora que tenía cierta "independencia" se animó y hasta me ofreció plata para pagar la cuenta...Igual tener esa intimidad de poder hablar a solas sin gente a mi alrededor, era un gusto adquirido.
     En la actualidad la gente apenas tiene red fija en casa, que se conforma con la tecnología móvil, razón por la cual ha optado por dar de baja sus viejas líneas y eso porque los planes están más baratos, así como llenos de satisfacciones. Por otro lado, las redes fijas (al menos en Chile) son preferidas más por las gente de la tercera edad y por negocios y empresas de todo tipo; en todo caso, hoy los servicios telefónicos fijos están por el suelo en materia de precios y quienes se encargan de ofrecerlos los venden junto con televisión satelital, cable e internet para entusiasmar a sus clientes.


2. Los celulares.

     Creo que existían desde los ochenta y tengo bien claro que eran tremendos, al punto de que se llevaban en una mochila, debido a lo pesados que eran; además, poseían una antena larga para captar las señales. Como muchas tecnologías antes de masificarse, eran casi de uso exclusivo militar, tal como en su momento fue Internet.
     Con posterioridad, aparecieron los de uso civil, que igual redujeron de tamaño considerablemente, aunque primero no como para llevar en el cualquier bolsillo. Seguían necesitando antena y aún faltaba un buen resto de años como para que uno pudiese ver el número de quién llamaba y personalizar el rington, entre otras funciones que hoy nos son pan de cada día: tales como la cámara fotográfica incorporada y todo tipo de aplicaciones; el famoso tuch era algo de ciencia ficción y usaban teclas hasta varias generaciones posteriores, las que en un principio eran grandes y de una especie de goma. Acá a Chile creo haberlos visto por primera vez a fines de los noventa e incluso el primer celular que tuve fue uno de estos, que me regalaron ya de segunda mano y que ocupaba solo para que me llamaran.
     Los siguientes modelos que recuerdo, empequeñecieron considerablemente y lo mismo pasó con su grosor, así como su peso; si bien todavía usaban antena, aunque esta por igual más pequeña (los había aquellos que tenían una que se extendía y contaban con una especie de varilla delgada, que quedaba protegida al replegarla; así como otros modelos que contaban con una más corta y rígida). Luego con ellos llegaron los primeros salvapantallas (que yo tuve un modelo con el cual podía escoger entre dos distintos y los iba alternando cada cierto tiempo) y los llamados celulares de "conchita", que se parecían a los que se veían en la Serie Original de Star Trek (y para que vean que la ciencia ficción es bastante predictiva e inspiradora), que me gustaban bastante, aunque nunca tuve uno de esos.
      Durante años, el dueño de un celular debía pagar no solo las llamadas que hacía, sino que además las que recibía; esto último era muy cómodo para quienes no contaban con dichos aparatos, que se aprovechaban de cierta manera de quienes sí lo tenían (como yo cuando era universitario y aún no trabajaba). Igual salía caro contar con uno de estos teléfonos móviles y ello se transformó en un signo de estatus social y según se contaba existían quienes para aparentar, andaban con celulares de madera.
     Creo que uno de los mejores beneficios que ha dado esta tecnología, es que uno puede estar ubicable en todo momento y en casi todos los lugares del mundo; si no quieres que te molesten, simplemente lo mantienes en silencio, modo vibrador, "no molestar", apagado o solo no contestas. Aún recuerdo cuando antes de que pudiésemos contar con ellos, si necesitabas ubicar a alguien con urgencia en la calle, debías buscar uno público y a veces los que tenias a mano no funcionaban; y lo más triste era si tenías un compromiso con alguien y cualquiera de los involucrados se atrasaba o había algún cambio de planes, por lo que muchas veces la reunión se estropeaba (recuerdo cuando uno ilusionado se quedaba esperando y esperando, hasta que no llegaba tu compañer@ y al final te ibas todo decepcionado y/o molesto de donde estuviste tanto rato).
     A modo personal, uso bastante esta tecnología y dentro de lo que más le saco provecho, es que puedo escuchar música que guardo en el que poseo y de ese modo me evito andar con otros tipos de equipos, que hacen bulto y hoy en día están obsoletos...Y esto ultimo me recuerda que para la próxima entrega, de estos recuerdos tecnológicos, hablaré de los disckman. 


3. Una reflexión final.

     Se supone que la tecnología está para hacernos más fácil la vida y grata, pero también existe el peor caso en el cual provoca dependencia a tales extremos, que toma ribetes de droga; esto último ha ido creciendo con el tiempo, al ir desarrollándose las tecnologías computacionales y/o digitales, las que incluyen videojuegos y redes sociales, a las que podemos acceder desde nuestro celular. La gente deja de hacer vida al aire libre, de comulgar con sus pares de manera física y prefiere la comodidad de su casa; los niños optan por sus tablets, consolas y otros aparatos en vez de dedicarse a los juegos tradicionales, que parece se estuviesen perdiendo; como uno de sus efectos nocivos, aumenta la obesidad por falta de actividad física y la ansiedad que provocan estos vicios, algo que también ocurre entre los adultos.
     Si uno se detiene a mirar a su alrededor, en la calle, el mall, cualquier edificio o en algún medio de transporte público, una cantidad considerable de las personas alrededor de uno están "pegadas" al celular e incluso lo hacen cuando van acompañadas, en vez de conversar entre ellas. Solo unos pocos usan esos aparatos para leer algo de peso, como un libro electrónico o algún artículo interesante (vez que me encuentro alguien con un libro impreso o un cómic en sus lugares, lo celebro y me dan ganas de felicitar a dicha gente). Yo igual ocupo el celular para escribir bastante mis propias notas, como ahora mismo redacto este post que ahora lees; no obstante, igual caigo en la seducción de esta maquinita y las puertas facilistas que te abre, así que la autocrítica también va para mí.


          Comparto con ustedes este genial video para complementar mis ideas de más arriba.

viernes, 7 de febrero de 2020

Conociendo al Bill Hodges televisivo.



1. Para comenzar…
    Luego de leerme y disfrutar tanto, al punto de superar todas mis expectativas (que no eran muchas, la verdad) la primera novela de la trilogía policial de Bill Hodges de Stephen King, no me aguanté las ganas para verme de una vez la adaptación que hicieron para la televisión en formato de serie y que tanto me recomendó mi amigo Ricardo Ruiz de la estupenda revista virtual Stephen King.  Así que tenía bastante frescos en mi memoria los antecedentes de Mr. Mercedes, razón por la cual iba a ser imposible que no la viera con la idea de contrastar la versión de la tele, con aquella siempre mejor idea que uno se hace en la cabeza cuando lee una buena historia y que ha logrado cautivarte; por no dejar de mencionar, el deseo de apreciar qué tal salieron las encarnaciones audiovisuales de esos personajes que lograron seducirlo a uno.
     Tal como ya adelanté en mi anterior post dedicado al libro que introdujo a este personaje, el programa que llevó a la pantalla chica las andanzas de sus protagonistas, llegó a tener 3 bastante elogiadas temporadas y ello debido a que cada una se preocupó de un texto diferente por año.  Es así que en 10 capítulos se contó lo ocurrido en el primer libro, usándose como nombre del show el título del primer volumen de la trilogía y haciendo uso de una considerable producción para hacer lo más atractiva su propuesta…Solo 3 días más o menos ocupé para terminármela, que estaba ansioso por hacerme una impresión completa de la serie y de tal modo ahora vamos de una vez a mis opiniones al respecto.

2. La propuesta de David E. Kelly.
    Stephen King hace rato ya, desde los años setenta del siglo pasado, que viene interesando a la gente de la llamada “cajita tonta”, comenzando con miniseries hoy clásicas como la primera que se hizo sobre Salem´s Lot (la recordada La Noche del Vampiro, para los de habla hispana, de Tobe Hooper) a filmes de televisión, cada uno con distinta repercusión y calidad.  No obstante, fue solo a partir de la década pasada que sus novelas dieron paso a series y ello gracias a la hoy añorada The Dead Zone (La Zona Muerta), basada en la novela del mismo nombre y que aparte de tan buena crítica que llegó a tener, consiguió nada menos que 6 temporadas (/si bien hay que ser sincero: la última un verdadero desastre, que no logró la calidad de sus predecesoras); luego le siguieron Haven (inspirada en su novela The Colorado Kid, que la tengo pendiente y sé de buenas fuentes que es formidable), La Cúpula (3 temporadas y que comenzó bastantemente aceptable, hasta que en la segunda temporada fue empeorando hasta convertirse en un verdadero bodrio) y hoy en día tenemos Castle Rock, que ya lleva un par de temporadas elogiadas, mientras que el año pasado terminó el programa que hoy comenzamos a revisar…
     Mr. Mercedes fue creada por todo un veterano de las series, todas ellas de gran éxito de crítica y público, que les estoy hablando de David E. Kelly.  Gracias a su inventiva y producción han salido un montón de programas que en la actualidad son recordados por millones en todo el mundo, habiendo ganado un montón de premios y estando considerados entre lo mejorcito de la televisión.  Comedias, dramas de profesores y de abogados, entre otros títulos que nada sé de ellos (que la única que le vi y me emocionaba mucho era Boston Public, sobre un colegio público gringo y que duró 4 temporadas), un montón, la verdad, han salido de su imaginación; si bien no todos ellos lograron mantenerse a flote en la tremenda guerra de las series gringas, como bien lo atestigua su piloto para Wonder Woman en 2011, que ni siquiera pudo emitirse y se filmó sin llegar a tener efectos, al carecer de la postproducción. 
     Para la adaptación de la trilogía de Bill Hodges, se contrató si no a tremendas estrellas como sucede en ocasiones hoy en día (por ejemplo, la mencionada Castle Rock tiene entre sus protagonistas nada menos que a la veterana Sissy Spacek, la recordada Carrie de la primera película que se hizo de la ópera prima de Stephen King y a Bill Skarsgård, el actual Pennywise de los dos exitazos cinematográficos que adaptaron It recientemente), sí a actores de talento y que han sabido sobrecogernos con sus interpretaciones; por no mencionar la humanidad que supieron darle a sus personajes, las que incluyen caracterizaciones dignas de elogio y que demuestran que ya no hay mayor brecha entre cine y televisión.  Es así que el protagonista principal, el policía retirado Bill Hodges, encarnado por el veterano Brendan Gleeson, resulta ser una verdadera delicia vez que sale frente a la pantalla; en tanto que su contrapartida, el psicópata Brady Hartsfield, estuvo a cargo de Harry Treadaway, un actor más joven que el anterior y quien nos sorprendió gratamente a los amantes de los monstruos clásicos cuando hizo de Víctor Frankenstein en Penny Dreadfull.  Del resto de los actores, cabe mencionar a Justine Lupe, quien tuvo a su cargo un personaje que se robó la atención de todos, al salir recién a la mitad de la temporada: la aproblemada y aun así valerosa Holly Gibney.
     Los capítulos en su mayoría consiguen los 50 minutos de duración o un poco más, algo propio de las series dramáticas actuales; asimismo, siguiendo esa “triste” tendencia de ahora, carecen de créditos de apertura, pero lo peor es que no tienen música incidental y ello es algo que no se los perdono…que harta atmósfera le quita a esta puesta en escena, pese a sus otros aciertos (solo unas cuantas canciones populares se escuchan de vez en cuando).  Igual no escatimaron en la violencia (menos mal), agregando harto de su cosecha, además de aportarle la espectacularidad requerida y el buen humor que tan bien le sale a King en sus libros. Por cierto, cada episodio comienza con Bill despertando y resulta interesante cómo cada vez fueron haciendo de tal acto algo diferente, que tenía que ver con el progreso de la historia y el cambio progresivo en el ánimo del personaje.


3. Los cambios a la novela (entre lo que me gustó y lo que no).

3.1. Lo que me gustó.
    Considerando que la novela que inspiró la primera temporada, no es tan extensa si la comparamos con otras del autor, puesto que no llega a alcanzar las 500 páginas, para lograr 10 episodios de calidad considerable tuvieron que agregar varios elementos dramáticos más; entre ellos nuevos personajes y desarrollar a otros que ya conocíamos del libro original, al punto de hacerlos mucho más interesantes que los de sus versiones literarias.
     Por ejemplo, potenciaron a la compañera de trabajo de Brady Hartsfield, Freddi Linklatter, quien en el libro no es muy simpática que digamos y es una de las tantas personas que tiene el desprecio del villano (si bien la engaña como a muchos otros con su supuesta simpatía).  De orientación sexual lésbica, en el texto escrito viene a ser una mujer poco agraciada, mientras que en la serie es una muchacha guapa y que en verdad llega a agradar con su actitud deslenguada y personalidad en general.  Por otro lado, a través de ella es posible abordar el tema de la intolerancia, específicamente relacionado con la homofobia y que aparece cuando se introducen dos nuevos personajes secundarios, que encarnan este tipo de intransigencia, con lo cual el show se vuelve mucho más atractivo.  Asimismo, esta problemática reemplaza el dilema del respeto a la diversidad y la intolerancia, al eliminarse de la adaptación el tema del racismo, presentado de manera somera a través del joven Jerome Robinson y su familia.
     También se desarrolló bastante al jefe de Brady y Freddi, Anthony Frobisher, convirtiéndolo en un sujeto lleno de aristas interesantes y volviéndolo en una especie de figura cuasi paternal y a la fuerza del psicópata. Así como sucede con la colega de Brady, a quien en verdad la convierten en lo más cercano a una amiga de este, encontramos todo un subarco argumental bastante bien realizado en el que interviene.
      Asimismo, se inventaron a una vecina de Bill, la adorable Ida Silver, más o menos de la misma edad del protagonista y quien se convierte en un gran apoyo para este, desde antes que comenzara a descubrir un nuevo motivo para su vida.  Su presencia en la serie, ayuda a demostrarnos esa idea que King abordó con creces en su libro: que solo se es viejo, inútil e infeliz cuando uno ha perdido la llama de la vida.
     Siguiendo con los personajes “satélites” del investigador, acá llegamos a conocer a su ex esposa y también a su hija, quien al menos en el primer libro fue mencionada en más de una ocasión; es así que acá tendrá un mayor grado de importancia, otorgándonos otro sub arco argumental que no solo extiende más la historia original, sino que permite profundizar en la caracterización del mismo protagonista: alguien que ya muy maduro recién viene a encontrar el equilibrio más o menos perfecto y estar cómodo consigo mismo (tal como pasa con la querida Holly, lejos mi personaje favorito, otra persona que estuvo años “sobreviviendo” hasta que los acontecimientos del libro- y de esta temporada- la hacen despertar y tomar las riendas sueltas de su existencia).
     Por otro lado, es comprensible el hecho de que cuando se realizan estas adaptaciones audiovisuales, no todo sea tal como en la fuente original, ya sea eliminando algunos personajes o pasajes y muchas veces subtramas completas; lo mismo sucede con el hecho de que al estar dirigidas a un público mucho más amplio, que el de los lectores, se suavicen ciertos aspectos u opte por ciertas convenciones más del gusto de la audiencia masiva.  Debido a lo anterior, se humanizó al  mismo Brady Hartsfield, haciéndolo menos desagradable que el del libro y dándole incluso la mentada relación cuasi fraternal con su compañera de trabajo; por otro lado, su propia madre fue convertida en un personaje por el cual podemos llegar a sentir simpatía, si bien no tuvieron resquemores en abordar la enfermiza relación entre madre e hijo y un punto fuerte al respecto fue la impactante escena en la que se reproduce el final del desaparecido miembro pequeño de dicha familia (sin dudas, uno de los mayores logros de la serie en su primera temporada). Por igual,  “embellecieron” a Olivia Trelawney, para no hacerla tan desagradable a los ojos de la masa (que recordemos, en la novela en verdad es un ser esperpéntico), como con la misma Holly y a quien también se la volvió más joven, por no dejar de mencionar a la potenciada compañera de Andrew.  En cuanto a Jeremy y a su familia, se descartó al personaje de su madre y se reemplazó por su padre, quizás para retratar de ese modo a las familias monoparentales y dejar constancia que muchos hombres pueden velar solos por un hogar con hijos pequeños de manera responsable; igual se hizo mayor a la hermana menor del joven héroe y, por otro lado, este Jeremy tampoco llega a ser tan apuesto como lo describe en la novela su autor.
     Como siempre, King pone entre los grandes valores morales de sus personajes el amor fraternal, lo que a su vez habla acerca de la lealtad y la solidaridad; de este modo, se aprecia dicha sociedad entre Bill y varios de los personajes ya mencionados, como una manera de sortear la soledad y poder con ello acercarse a esa idea de felicidad que cada uno tiene por su cuenta.  Importantes son en la vida de cada uno sus compañeros, una vez que llegan a su vida y en el caso concreto de Hodges, recordemos que al comenzar el libro y la serie, es un tipo desgraciado, quien solo cuando llega a intimar con Holly, Jeremy e Ida (esta última solo en la serie), recupera la gracia que había perdido (sin olvidar, claro, el importante detalle de su amorío otoñal).  Pero algo que agrega de manera muy sobresaliente este programa, es la manera de cómo se trabajó la amistad masculina y entre pares, al utilizar al ex compañero de Bill, Peter Dixon...Y no olvidemos el papel que cumple Freddi, la amiga del psicópata, al respecto y que nos demuestra que nadie está solo en el mundo.
    De igual manera les salió estupenda la inolvidable escena de la matanza en la feria del trabajo  y con la que abre el libro (tal como la serie), algo que deseaba con todas mis ganas ver, que no decepciona por la intensidad con la que dramatizaron la masacre.  Con posterioridad en otros episodios volvemos a ese momento, otros de los detalles gloriosos del show.
    Destacable, además, resulta ser el modo con el que hicieron que protagonista y antagonista mantuvieran contacto entre sí, jugando de este modo con el tema de la tecnología y sus usos actuales, haciendo con ello más activo el diálogo entre “cazador” y “presa”.



3.1. Lo que no me gustó.
    En el libro uno de sus mejores detalles viene a ser el trío conformado por Bill, Holly y Jeremy, un dispar equipo de héroes que logra ganarse el corazón de uno.  Y es que estos se enfrentan por sí solos a un espantoso psicópata, ingeniándoselas para hacerlo sin ayuda de nadie más… ¡Pues en la serie esto no es tan así y se les quita con ello protagonismo! ¿Cómo es posible esto? Pues tuvieron la mala ocurrencia de hacer participar de las pesquisas a la policía, tal vez queriendo heroizarla, como si no hubiera historias que ya la tuvieran como protagonista.
     El clímax de la novela es en verdad atrapante y ocurriendo todo ello de una manera tal, que resulta imposible dejar de leer e interrumpir la tensión y otras emociones que ello produce en uno…Pues acá cambiaron el escenario en el que sucede todo esto y con ello, a mi humilde parecer, se perdió espectacularidad.  No voy a dar mayores detalles, aunque supongo que esto fue debido a razones presupuestarias ¿Qué piensa el resto al respecto?

4. Lo que nos espera.
     Tal como sucede con la novela que inspiró esta temporada y la serie misma, esta parte de la historia de Bill Hodges y compañía, termina con la promesa de que el enfrentamiento entre el trio de protagonistas y el psicópata tendrá una segunda parte…No obstante, esto sucede en el tercer libro, que el segundo nos muestra a otro particular villano.  En los momentos que escribo estas palabras, aún me queda un buen resto de la primera secuela, llamada en inglés Finders Keepers y que en español titularon Quien pierde paga.  Pero los productores de la serie, prefirieron dejar para la segunda temporada la adaptación del último tomo de la trilogía, de modo de no dejar para más adelante la confrontación con Andrew; a ver qué tal sale todo, si bien este servidor deberá esperar un buen resto para verlo, ya que aún me queda un resto de tiempo para acabar las dos últimas entregas de la saga.  Mientras tanto, háganse sus propias impresiones al respecto.



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