Para mi amado sobrinito Amilcar,
con quien disfruté
mucho esta revisión de tan maravilloso anime.
¿Y de qué va este anime/manga más grande que la vida? En los ochenta, cuando aún Alemania estaba dividida en dos (la capitalista y la comunista, esta última un verdadero régimen dictatorial) vive un destacado médico japonés y gran cirujano; él es la persona más destacada del centro médico en el que trabaja, una verdadera estrella que posee una existencia de ensueño, además de novio con la hermosa hija del director del lugar. Todo cambia el día en que decide salvarle la vida a un chico, en vez de al alcalde, desobedeciendo las palabras de su jefe y futuro suegro; a partir de entonces su vida comienza a desmoronarse, puesto que el niño resulta ser un psicópata y mata a unas cuantas personas, echándole la justicia la culpa de ello. Es así que nuestro héroe, que sin duda lo es, debe escapar para evitar que lo atrapen por crímenes que no ha cometido, pero en especial realiza un viaje, que durará años, para atrapar y nada menos que matar al responsable de su culpa y la seguidilla de atrocidades que les seguirán a ambos.
En primer lugar, nos llamará la atención la sólida ambientación de esta producción, comenzando en un periodo histórico que quizás no sea tan lejano, pero que nos muestra a una nación separada entre dos mundos, la libertad y la opresión, lo que en parte desencadena el drama del protagonista (quien a sí mismo pertenece a otro pueblo y cultura, inmerso entre medio de esto). La trama y, en especial, el resto de los personajes nos muestran con credibilidad lo que era Alemania en esos años, cambiando de la era del llamado Muro de Berlín a los comienzos de la reunificación; la verdad es que estos germanos se parecen mucho a nosotros los latinos (y chilenos) de este siglo XXI; no obstante, radica en la mirada de un artista japonés, como lo es el gran Urusawa, el detalle significativo a la hora de representar esta época y cultura occidental. Más encima, el mangaka lleva buena parte de la trama a la República Checa, representando también las huellas de otro pueblo marcado por el totalitarismo marxista.
La serie está marcada por un hondo dramatismo, el cual se hace notar desde el principio y es que tenemos el tema del escape, de una persona inocente, culpable de varios crímenes que no cometió; todo un periplo que lo hará encontrarse con un montón de gente muy interesante. Así que el dramatis personae de este título, entre gente extraordinaria, villanos y personas comunes y corrientes, viene a ser uno de los más maravillosos que puedo recordar; justamente la verosimilitud de todo ello, la cual nos muestra un mundo realista con sus sueños y pesadillas, corresponde a una de sus mayores virtudes. A los anteriores, debemos agregar varios personajes provenientes de las distintas etnias que han llegado como inmigrantes a Alemania, en especial turcos, quienes no solo tienen una especial relevancia para la trama, sino que nos muestran a Europa tal y como es: Cosmopolita y llena de matices y colores.
Si bien se trata de una pieza dramática, algo encontramos acá de humor (muy poco eso sí), que sirve para humanizar a los personajes y lograr que nos caigan mejor todavía mucho más. A lo anterior, debemos sumar varias tramas secundarias de interés, relacionadas con las circunstancias vitales de sus personajes y su desarrollo como sujetos. Por todo esto y más, tendremos mucha aventura, intriga e incluso acción, a lo que se suman actos de heroísmo, de parte de sujetos que sin ser las típicas personas de habilidades superiores y que abundan en el medio, logran demostramos lo mejor de sí mismos (por lo general al aferrarse a sus ideales y valores).
Teniendo en cuenta todo lo dicho hasta ahora, estamos frente a una obra que, además, aborda serios temas como lo son la culpa (lo que no solo sucede con el protagonista), la responsabilidad de nuestros actos y, por ende, la posibilidad de redención. Llega a ser muy emotivo ver a todos estos sujetos, haciendo ese recorrido, el cual implica tanto un viaje interno (muchas veces escabroso), como uno físico y que implica un periplo de muchos años y diversos lugares. Asimismo, Monster incursiona en la naturaleza del mal, mostrándonos distintas de sus manifestaciones reales, las que incluyen al psicópata que le da nombre al show, mafias, neonazis y a otros seres realistas de la peor calaña; sin embargo, a todo ello se le agregan individuos que otrora anduvieron en sendas turbias y que luego conocemos en el proceso ya mencionado antes (atentos a la principal antagonista, con toda su odisea personal, lejos mi personaje femenino favorito).
Apenas vemos los primeros segundos del anime, nos llama la atención su singular opening, el cual es solo instrumental, pues carece de canción; sus imágenes nos presentan al protagonista acosado y escapando, asi como a varios de los coprotagonistas y secundarios de manera rápida. La música y el ambiente que poseen estos títulos son inquietantes. En cuanto al ending, también es llamativo y es que a medida que va avanzando la serie, muestra de manera progresiva las ilustraciones de un libro infantil, este muy significativo para la trama. Como tema musical de fondo, a veces escuchamos una preciosa canción en inglés interpretada por David Sylvian, otras su versión karaoke y, por último, una rara canción de tipo folclórico. Y como avance del siguiente episodio, solo vemos escenas de este, editadas de tal manera que enganchamos de inmediato, aunque sin audio, pero sí con una nostálgica melodía acompañándolas y luego el título de esta próxima entrega; tal como sucede con el opening y el ending, estos tres recursos resultan de lo más original, si se les compara con otros animes.
Cabe mencionar la belleza detrás de esta joyita, capaz de conmover a los corazones más duros; en verdad resulta fácil emocionarse hasta las lágrimas con muchos de sus episodios y escenas, que a veces basta solo con contemplar tanto lirismo detrás de esta obra, que difícilmente podrán olvidarla.
Opening