sábado, 9 de junio de 2018

Un policial negro de ciencia ficción ciberpunk.



     A principios de año se estrenó la que sería sin dudas una de las mejores ofertas programáticas originales de Netflix: Carbono Alterado.  Basada en la novela del mismo nombre escrita por Richard K. Morgan, se trata de un show de 10 episodios en su primera temporada y claramente para adultos, debido a su violencia y desnudos completos (tanto femeninos, como masculinos), a lo que va agregado una trama compleja que requiere toda la atención de su público para poder apreciarla en su totalidad.  Por otro lado, la impresionante ambientación que posee y los temas tan caros al género futurista en que se enmarca, hace que los fanáticos de este tipo de historia crean encontrarse con la octava maravilla televisiva de la ciencia ficción.  Es así que por mucho que me gusten las actuales Westworld, El Hombre en el Castillo y El Cuento de la Criada, me atrevo a decir que lo ostentoso de su producción y atrevido de sus ideas, que no dejan de ir más allá de la mera entretención, teniendo un rico abanico de reflexiones morales entre medio, hacen de este título algo que lleva a mayores niveles a este género, en lo que a pantalla chica se refiere.
    Vamos por parte, este título es un policial negro en el sentido de que buena parte de su argumento, consiste en la investigación de un especialista (que aquí no es ni policía, ni detective) para desentrañar un curioso asesinato, misión que se le encarga al protagonista y que tal como sucede en las grandes obras de este tipo de obras, lo hace en medio de un mundo violento, lleno de personajes retorcidos; a su vez el mismo justiciero es una especie de héroe caído, quien no duda en usar métodos violentos, así como mezclarse con la misma chusma del submundo del crimen. 
     De igual manera se trata de un excelente ejemplo de ciencia ficción ciberpunk, en el sentido de que nos muestra un futuro de carácter antiutópico o pesimista, en el cual la diferencia entre ricos y poderosos, que son los menos en la población, es abismante (lejos mucho más que en la realidad que conocemos) con respecto a la mayoría.  Ahora bien, en el ciberpunk clásico, la pobreza del resto de la sociedad es tan grande, que estas disparidades convierten el paisaje en una pesadilla dantesca tecnológica…Pues en Carbono Alterado hay claramente miseria económica, aunque igual existe acá una especie de clase media que en las novelas del género en sus inicios era casi inexistente; no obstante, sí es posible encontrarnos con una tecnología tan sofisticada, basada en gran parte en el uso de los computadores, Internet y la realidad virtual, que han convertido a la humanidad más que nunca en una especie dependiente de sus atributos.  Por otro lado, un tópico caro al ciberpunk que se aborda de manera muy interesante en esta obra, viene a ser el de la existencia de inteligencias artificiales (IAs), es decir, vida nacida a través del desarrollo de tecnologías superiores.  Pues todo este conjunto de elementos hace que el valor de la vida de uno mismo y, con mayor razón, la de los demás, sea en general insignificante (algo que posee una más que interesante variación en este programa).
     Hay varios conceptos que llevados con todo su dramatismo e impacto visual en Carbono Alterado, hacen de su apreciación algo memorable.  Por ejemplo, está el concepto de las pilas, artefactos que se llevan más o menos a la altura del cuello, detrás en la espalda, donde se almacena lo que sería el espíritu humano o el alma, donde va la esencia de la persona junto a sus recuerdos y personalidad.  Es así que se ha llegado a una especie de inmortalidad, ya que la gente puede mantenerse viva en el mundo físico durante siglos, al trasplantar su pila en otro cuerpo.  No obstante lo que para uno es sagrado, acá no lo es, ya que todo el mundo habla de fundas, como algo desechable y que puede ser tanto una copia del original u otro por completo diferente.  También se habla de la clonación como algo ya habitual.  No obstante los que pueden acceder a copias idénticas de sus cuerpos son los ricos, mientras que el resto se tiene que conformar con las fundas que el resto desecha.  De igual manera existe la posibilidad de ocupar cuerpos sintéticos o vivir solo en el mundo virtual.  
      La ingeniería genética está tan avanzada, así como el uso de la cibernética para el mejoramiento de las fundas mismas, que las personas pueden tener todos los implantes que deseen y/o modificaciones que deseen y que su poder adquisitivo se los permita.  Es por estas mismas razones que los más poderosos en su afán de buscar nuevas sensaciones extremas, en un mundo en el que se ha desvalorizado bastante el respeto por la vida humana y su dignidad misma, se dan aberraciones tan increíbles como la creación de monstruosidades humanoides y peleas a muerte, que hacen que las disputas de los gladiadores sean poca cosa. 

El protagonista en sus primeras escenas como el nuevo Kovacs (imagen dedicada a mi querida amiga Mery).

     El programa transcurre en su primera temporada en el año 2384, un futuro en el cual la humanidad ha conseguido emigrar a otros sistemas solares, de modo que hay un montón de planetas colonizados y en los que hace rato encontramos comunidades autónomas de la Tierra. Pese a esta verdadera diáspora espacial, no han encontrado otras razas inteligentes.; tampoco han aparecido hasta el momento especies animales alienígenas (salvo una especie de luciérnagas…a menos que me equivoque) y en el caso de la flora extraterrestre, solo llegamos a conocer un hermoso árbol gigante.
     Y pese a todo este mundo amoral en el que los poderosos hacen y deshacen impunemente, mientras que el resto de la gente se entrega al abandono de las drogas más extremas y del escapismo por medio del mundo virtual, aún queda una fuerte religiosidad entre aquellos que no han abandonado las tradiciones de su cultura.  Este último detalle permite ver que el sentido de pertenencia y la institución de la familia, todavía permanecen.
     La violencia expuesta en este show no es gratuita, que está bien justificada a la hora de presentarse tan gore, considerando los elementos del policial negro que posee, ya que no hay que olvidar que los personajes viven en un entorno donde impera la ley del más fuerte y para sobrevivir hay que “tener cojones”.  De igual manera, teniendo en cuenta el relajamiento moral de la sociedad en general, es que la sexualidad de la gente sea bastante abierta; es así que no dudan en expresar sus apetitos eróticos y, en el caso de los que pueden costearse sus fantasías, dar rienda suelta a prácticas sadomasoquistas que caen en las psicopatías.  Por otro lado, buena parte de los actores principales aparecen “tal como llegaron al mundo”, lo que para quien conozca a algunos de ellos con años de carrera y muy buenos títulos a cuestas, puede sorprender o bien satisfacer bastante (je); es el caso del veterano y “por siempre joven” James Purefoy (el mismo de Solomon Kane) y la exótica Dichen Lachman (una de las “muñecas” de  Dollhouse), si bien su desnudez tan desgarbada, puede llegar a decepcionar a más de un fan.
     El programa posee una preciosa presentación en la que destaca la figura mítica y simbólica del ouroboros, la serpiente que se muerde la cola como una representación del tiempo cíclico y el eterno retorno; de igual manera se puede apreciar en este mismo animal a la vara de Esculapio, que caracteriza a los médicos y a la medicina, teniendo en cuenta el tema de la ingeniería genética y otras biotecnologías, que tanta importancia poseen dentro de esta ficción.  Pero no hay que olvidar que los ofidios simbolizan, además, la tentación, la sexualidad y la astucia, todos ellos aspectos relevantes dentro de este show.  Asimismo, al final de cada episodio aparecen bellas imágenes en color dorado, a manera de grabados clásicos, que nunca se repiten y que tienen que ver con el desarrollo de su trama.

         
                                                   Sus hermosos créditos de apertura.

       Los protagonistas de esta gran serie, que menos mal ya está confirmada su segunda temporada y ojalá sea para el año que viene, así como que más extensa, son:

Takeshi Kovacs: El personaje principal del programa, es un hombre que en la práctica es un arma viviente, con un pasado lleno de recuerdos dolorosos, ya que desde niño pasó por varias vicisitudes, que forjaron en él a un hombre duro y, supuestamente,  desinteresado en tener relaciones interpersonales.  Tras una de sus tantas batallas, “falleció”, pero su pila fue guardada durante más de dos siglos, para luego ser despertado en otra “funda” y con el propósito de resolver un particular asesinato.  La llegada a este mundo tan distante al suyo, lo lleva a tener que adaptarse  rápidamente a él, encontrando aliados e incluso más que eso, además de unos cuantos nuevos enemigos.  Pese a las nuevas preocupaciones que ahora tiene, los recuerdos vuelven a su cabeza varias veces, entre ellos gente de su pasado, que no lo dejarán nunca tranquilo.  Originalmente es un mestizo japonés y europeo (¿ruso?), no obstante cuando regresa a la vida, ocupa una funda que más “gringa” no puede ser.

Renée Elise Goldsberry: Guapa, sexy e inteligentísima mujer afroamericana, líder del grupo de resistencia al que se une Kovacs en su otra vida, con el propósito de acabar con el sistema social imperante (en la práctica serían terroristas).  Entre los dos nace un romance y  ahora que el guerrero ha renacido, se convierte en una especie de conciencia suya.

Kristin Ortega: Valerosa policía de origen mexicano, quien toma a personal el regreso a la a la vida de Kovacs, siguiéndole la pista por más de una razón; de ahí que sus destinos terminan uniéndose más de la cuenta.  Como buena latina, posee un fuerte sentido de la familia.  De entre todos los protagonistas de este programa, llega a ser uno de las más interesantes y nobles.

Laurens Bancrof: El magnate responsable de que Kovacs haya vuelto de su sueño de siglos, es un sujeto muy complejo y que con todo el dinero y poder que posee, es capaz de hacer (casi) todo lo que anhela.  Casado, con dos hijos ya mayores y una esposa, representa todo lo que podemos encontrar en hombres y mujeres como él, que se creen más allá de la moralidad; no obstante tiene un interesante sentido del honor, que lo convierten en alguien que nos puede dar más de una sorpresa.

Miriam Bancrof: La femme fatale de la serie, resulta ser la esposa de Laurens, la rubia arquetípica manipuladora y acostumbrada a usar a los hombres a su antojo.  Tanto ella como su marido tienen una “relación abierta”, la que sobrepasa el siglo de existencia y que pareciera ser habitual entre su gente, quienes usan el matrimonio como una empresa, más que de un acuerdo entre personas que se aman. Como su esposo, tiene sus propios planes con el protagonista.

Reileen Kawahara: La hermana de Kovacs (¿Por qué razón ambos tienen distinto apellido? La verdad es que lo ignoro), fue en su primera vida un recuerdo doloroso más, por ser la otra mujer a la que amó y a la que perdió dos veces de manera bastante dramática.  En un mundo como en el que ahora vive, hasta lo imposible pareciera ser capaz de concretarse, de modo que a medida que la temporada avanza, nos enteramos de que la gente de nuestro pasado nunca termina por dejarnos.

Vernon Elliot: Hombre de ciencias que tiene más de una rencilla con Bancrof, se ve obligado a trabajar junto a Kovacs, a quien luego llega a conocer en una dimensión más humana y en contra de lo esperado; es así que entre los dos se fomenta una amistad, pese a que originalmente Takeshi había afirmado que no le interesaban los demás.  Elliot es además un hombre que se maneja bastante bien en la violencia, si bien posee un lado sensible que en especial tiene que ver con sus lazos familiares; sin embargo, perdió a su esposa en circunstancias muy duras y su única hija se volvió loca, viviendo su conciencia en el mundo virtual.

Poe: Inteligencia artificial autónoma que tal como dice su nombre, es igual al famoso escritor romántico.  Es dueño de un hermoso hotel llamado nada menos El Cuervo, tal como el célebre poema narrativo de Edgar Allan Poe, siendo su único cliente Kovacs.  El contrato económico entre los dos hace que este sirva devoción al “orgánico”, aunque luego es posible reconocer verdadero aprecio por su cliente y por otros de su especie.  Ama a los humanos y es, sin dudas, uno de los más carismáticos personajes de la serie. 

El gran Poe (en la ficción y en la vida real).

sábado, 2 de junio de 2018

Ese adorable asesino.



     Tras el éxito de Deadpool en 2016 en las salas de cine, considerando además su única escena de postcréditos en la que nos prometía que volvería nada menos que con Cable, era solo cuestión de esperar para que la secuela se concretara.  Así fue que ello no se hizo esperar tanto y dos años después (la verdad…Con unos cuantos meses más) se estrenó para gozo de sus fans.  Más encima no solo se trajo consigo al serio y varonil mutante de un futuro apocalíptico, sino que lo acompañaron un montón de otros justicieros de la Casa de las Ideas, unos más famosos que otros.
     Para mantener a los espectadores atentos a lo que se venía, el año pasado nos regalaron sus responsables más que un tráiler teaser, es decir, un primer avance cortito de lo que se venía.  Pues en la práctica se trata de nada menos que de un cortometraje, muy gracioso por cierto, de más de 3 minutos y que tiene todo ese aire característico de lo mejor de su protagonista: Mucho humor negro, violencia, intertextualidades, homenajes y parodias al género y hasta un importante cameo, que es mejor que ustedes mismos lo reconozcan.  Esta pequeña joyita dio harto que hablar en su momento y ojalá venga como agregado en la edición en blu-ray de la cinta en cuestión.  Pero esto no es todo, que también hay otro tráiler de este tipo y que a diferencia del otro, sí trae unas cuantas escenas de la secuela en cuestión.


                                            El dichoso cortometraje del que les hablaba 
                                        (supongo que reconocen la música de fondo ¿No?)

     Desde el comienzo ya la película nos atrapa, con Deadpool hablándole a su público, o sea, a nosotros, haciéndonos reír para luego otorgarle el único gramo de drama a esta cinta llena de adrenalina, sangre, efectos especiales, acción y jocosas situaciones que la hacen maravillosa para el público general y en especial para el ñoño capaz de reconocer el montón de referencias directas que hace a la cultura popular.  Puesto que nos encontramos con que nuestro antihéroe ¿favorito? tiene un primer motivo de peso para llevar a cabo sus actos, el que luego lo lleva a una serie de acontecimientos, en las que están en juego no solo sus nuevas razones para vivir, sino que hay al menos dos sujetos más cuyas vidas se han ligado a Deadpool y con ello entran en juego varios temas que tomándolos en serio no son poca cosa: La responsabilidad frente a nuestros actos y las segundas oportunidades, con lo que es posible la redención.  Y es que detrás de todos los chistes y cada una de las situaciones hilarantes que aquí abundan, no son poca cosa las disyuntivas en las que se encuentran varios personajes…Por esa misma razón se hace tan querible alguien como Deadpool (que para ser sinceros, el de los cómics apenas lo ubico).  En todo caso, no se puede olvidar que mucho se lo debemos al guapo Ryan Reynolds, quien con su interpretación consiguió, sin dudas, lo mejor de su carrera hasta la fecha.
      Tal como lo afirmé más arriba, Cable estaba confirmado desde hace tiempo ya para disfrute de sus seguidores.  La pregunta era quién sería el encargado de personificarlo, que estamos hablando de uno de los Hombres-X más célebres, así que debían escoger con pinzas al actor a cargo.  Debía ser sin dudas un tipo imponente, masculino y, hasta cierto punto, atractivo… ¿Sería un desconocido o un consagrado en la pantalla? Al final se decidieron por esto último, contratando a Josh Brolin para ello.  Más encima Brolin está bastante ligado al mundo de las adaptaciones hollywoodenses de cómics, puesto que en el pasado interpretó al también recio vaquero cazador de recompensas Jonah Hex de DC, en su olvidable película; además es quien le pone la voz, los movimientos y la gestualidad, nada menos que a Thanos, en otros largometrajes de Marvel Studios, aunque producidos por Disney (de hecho, en uno de sus diálogos Deadpool hace un comentario gracioso al respecto).  Por otro lado, este Cable, que aunque no es tan musculoso como al menos yo me lo habría esperado, está muy bien diseñado y en especial en lo que concierne a sus partes biocibernéticas y al uso de armas futuristas tan sofisticadas que acostumbra llevar con él.

De todos los Deadpool que vi en la Comic Con pasada, este lejos fue el más tierno
(y me saqué fotos con un montón de variantes suyos que hasta había uno versión cowboy).

     Ahora bien, la relación entre Deadpool y Cable está manejada de manera muy inteligente en la pantalla grande.  Es así que el contraste entre estos dos, el primero un tipo extrovertido, alegre y deslenguado (entre otras características tan suyas) y el segundo, introvertido, serio y/o amargado, los convierten a ambos, cuando están juntos, en una de las mejores duplas de los cómics superheroícos.  Y es que las diferencias de esta pareja, más que separarlos los unen, que los opuestos se atraen y en la diversidad está la gracia.  Ahora bien, en un principio vemos a estos dos como antagonistas (hasta cierto punto), luego como forzados aliados y, como era de suponer si se quería mantener el espíritu de las historietas, de amigos entrañables (¿O me equivoco?...Que como ya dije no he leído sus cómics).
     Pero no solo el recio hijo de los igualmente poderosos Jane Gray y Cíclope de un futuro alternativo (o una realidad paralela), aparece en esta secuela para regocijo de los ñoños marvelitas, que también nos encontramos acá con una en verdad encantadora y completamente sexy Dominó, quien agrega nuevas cuotas de diversión a la película.  Ahora bien, es verdad que no es la mutante que me hubiese gustado ver en un principio, de tonos blancos y negros de las viñetas y es obvio que su imagen “afro” del celuloide, fue hecha a propósito para dar en el gusto a los “políticamente correctos” y que ahora quieren cambiarle la raza a todos los personajes del medio que sea posible… ¡Sin embargo le salió todo tan genial, que ni se extraña a la versión original de esta mutante! (diría que esta Dominó para el cine, es tanto o más buena que el recordado Kingpin negro hecho por el llorado Michael Clarke Duncan, en la versión cinematográfica de Daredevil; a diferencia de los desabridos Flash semiasiático y el Acuaman polinésico, de la decepcionante Liga de la Justicia).
     Acompañando al ahora trío protagónico, nos encontramos con varios otros “hijos del átomo”, que tienen sus geniales momentos en escena.  No se trata de personajes inventados para esta película, que todos ellos poseen su origen en las revistas, si bien como sucede con la citada Dominó, les hicieron unos cuantos cambios en su imagen para adaptarlos.  Dentro de estos dos destaca el adolescente Firefist, un chico acomplejado que al cruzarse en el camino de Deadpool origina una serie de importantes acontecimientos y que solo el antihéroe puede corregir.  Luego tenemos al resto de los que junto a Dominó y al mismísimo Cable, dan forma a X-Force, destacada rama de los X-Men y que se supone tendrán su propia cinta (aunque la chica con la buena suerte y Nathan Summers, sin dudas que deben regresar otra vez junto a Deadpool ¿No?).  Por otro lado, no se puede olvidar el regreso del villano Juggernaut, quien en realidad no es un mutante, sino que un criminal con poderes místicos (que en todo caso no lo explican en este filme) y que aparece bastante distinto, a como lo vimos en X-Men 3: The Last Stand.



      Luego de las gratas participaciones como secundarios de un bondadoso y dulce Coloso, así como de la irascible adolescente Negasonic Teenage Warhead, en la primera entrega de la serie cinematográfica sobre Deadpool, era de suponer que volvieran a aparecer para hacer más satisfactorio todo.  De modo que una vez más los volvemos a tener con nosotros, con graciosos escenas a cuestas de ellos, en especial en lo que concierne a la muy especial (y también contrastante) relación con el mismísimo protagonista.  Más encima, la chica sale muy bien acompañada en varias de sus intervenciones…
       Asimismo, varios otros personajes de la primera cinta regresan, cada uno de ellos provocándonos carcajadas a granel.  Solo Vanessa, la pareja de Deadpool (de nuevo interpretada por la bellísima y talentosa Morena Baccarin) mantiene esta vez una caracterización más seria, que el resto está en pantalla para puro causarnos gracia. 
       Hay varios cameos que no dejan de hacer reír al público y a los más ñoños de la casa, que es solo cosa de estar atento a estas breves apariciones, que nos deparan más de una sorpresa.  Y siguiendo con los varios momentos de jocosidad, no pueden ser más cómicas las ya constantes alusiones directas a Wolverine y Hugh Jackman, que hay harto al respecto.  De igual manera, varios del resto de los personajes Marvel tampoco se salvan de las inteligentes burlas, incluso los de DC, la llamada Distinguida Competencia.  Respecto a todo esto, pobre del que abandone la sala apenas comienzan los créditos finales, que se estará perdiendo algunos de los más ingeniosos chistes de esta secuela.
      Teniendo en cuenta el control que consiguió Ryan Reynolds en esta saga, tras el triunfo que les significó a todos la primera de las películas de Deadpool, esta vez no solo hizo de productor, además del personaje principal, sino que además participó en el guión y hasta interpretó a otro personaje (que les dejo a todos la tarea de averiguar de cuál se trata).  Su dominio detrás de esta puesta en escena ha sido tal, que incluso se peleó seriamente con quien iba a ser de nuevo el director de este filme, Tim Miller, yéndose (despedido) el cineasta de la primera entrega para contratar ahora a David Leitch, quien acabó realizando esta secuela (y que para nada lo hizo mal).  Y, obviamente, para explotar su apuesta figura, Ryan Reynolds no dejó de mostrarse en más de una ocasión como antes de sufrir su monstruosa transformación…Además, a menos que me equivoque, modificaron de manera sutil su maquillaje, para no hacerlo tan espantoso y recordarnos en parte al apuesto galán detrás de ese rostro de pesadilla.


                                                            Otro tráiler muy gracioso.

jueves, 31 de mayo de 2018

Pecados de omisión (primera parte).



     Hace rato ya que quería escribir esta entrada, que incluso a más de uno de mis amigos les había hablado de tal proyecto.  Es así que aprovechando que estoy con licencia médica,  que tengo “todo el tiempo del mundo” (que tampoco esto es tan cierto esta vez, porque he tenido que ir casi todos los días al Centro de Santiago, a hacerme la terapia de kinesiología debido a la parálisis facial que me dio y que, gracias a Dios, le he ido superando) y deseo cumplir con mi cuota de 8 post mínimos por mes, que me dispongo a llevarlo a cabo.
     Con seguridad lo que les voy a contar le ha pasado a más de uno entre ustedes, que yo sé con seguridad que a mis íntimos ya les ha tocado pasar por este tipo de situaciones y que para el orgullo de un coleccionista como uno, pesa bastante sobre la conciencia.
     Dentro del Cristianismo (o tal vez solo en lo que concierne a la fe católica) un pecado de omisión corresponde a la falta de una acción positiva por parte de una persona, quien por pereza, vergüenza u otra razón no la ha llevado a cabo y por ello ha perjudicado a otro por su inacción (como cuando podemos hacer solidaridad y no la realizamos).  Pues sucede que hace años como ñoño recalcitrante, me dio por llamarle así a toda vez en que “de puro tonto”, por ignorancia en un principio, que luego ya más “viejo” para ser justo ya sabía bien lo que hacía (o no hacía), perdí la oportunidad de adquirir una verdadera joyita para mi colección y mi disfrute.  Esto por lo general me ha sucedido con libros y más encima con buenos títulos, hoy en día escasos, que cuando pienso en ello… ¡Me remuerde la conciencia! Se trata de obras que en realidad ya no están por estos lares y si uno las pilla por ahí, están a un precio exorbitante.  Más encima, para que sea un verdadero pecado de omisión, tuvo que pasar que uno en ese momento contaba con el dinero suficiente como para desembolsar el dinero exigido para su venta, que además no se trataba en el mayor de los casos de mucha plata y aun así uno se nubló y se dejó llevar por su estupidez.
     Voy a contarles sin tapujos, con humildad y como todo un acto de penitencia (o de liberación) de algunos de mis pecados de omisión.
      Era un adolescente en aquel entonces, durante los primeros años de los noventa en el siglo pasado, cuando llegó hasta mí el nombre de Isaac Asimov, como uno de los grandes escritores de ciencia ficción.  Si Stephen King fue mi obsesión en lo que a terror literario concierne, el llamado “Buen Doctor” llevaba la delantera en la también conocida como ficción científica, incluso más que Ray Bradbury, quien desde antes se había hecho valioso para mí.  Pues resulta que por esos años salió una colección del género a muy bajo costo, que incluso se vendía en los kioscos y en los supermercados: Me estoy refiriendo a la Biblioteca de Oro de la Ciencia Ficción de Ediciones Orbis.  Se trataba de unos tomos azules de tapa blanda y hermosas portadas surrealistas, aunque con unos empastes malísimos y que si abrías mucho el libro se le salían las hojas (como al tomo que presté de Fahrenheit 451 a una compañera del colegio, de pura buena onda que soy).  Es así que tuve la oportunidad de comprar muchos de sus títulos, que eran más de 100 y a precios en verdad irrisorios… ¡Y no lo hice! ¿Por qué razón? Porque no eran de Asimov (aunque se encontraban varios de sus trabajos en tan noble listado).  Años después, ya en la universidad, menos tonto que antes, compré como loco casi todo lo que me llegó a las manos de estas ediciones; sin embargo, ya no había mucho para regodearse.  Lo más gracioso, es que comencé a soñar con verdaderas orgías de comprador compulsivo de mi parte de ejemplares de la Biblioteca de Oro; tipo de sueño que de vez en cuando vuelvo a tener, ahora con otras obsesiones consumistas mías.
    
     Clark Ashton Smith es uno de los autores del círculo lovecrafniano que más venero y al que no obstante apenas he leído.  Este señor que ayudó con sus escritos pulps a darle forma a los hoy importantes Mitos de Ctulhu, amigo epistolar del “Soñador de Providence” Howard Phillips Lovecraft, apenas es traducido al español y solo de vez en cuando uno encuentra algunos de sus relatos en antologías, compartiendo páginas junto a otros maestros de la narración terrorífica.  Y no obstante, pese a saber de la calidad de sus escritos, la única vez en que tuve la oportunidad de comprarme un libro por completo de su autoría, la colección de cuentos Hiperborea. no lo hice.  Más encima, el precio era una ganga, tratándose de una preciosa edición de bolsillo, con una portada magnífica, que imitaba los tomos de bolsillo gringos.  En la actualidad la prestigiosa editorial española Valdemar (de las que ya les he hablado en ocasiones anteriores) tiene varios títulos publicados de este artista, no obstante, no llegan acá a Chilito o apenas lo hacen se van rápidamente, que los costos además son exorbitantes (pero igual pagaría por ellos…creo).
      Tanto que digo que el ya citado Stephen King es mi predilecto, que me jacto de ser un “especialista” en él y pese a ello tengo un asunto pendiente con el titulado Rey del Terror.  Resulta que su colección de novelas cortas Las Cuatros Después de la Medianoche, en el presente o bien apenas se edita por estos lares o bien los muy hideputas lo sacan dividido en 2 tomos, razón por la cual resulta más difícil (y más oneroso para el bolsillo) completarla.  Sucede que cuando ya estaba trabajando,  ganándome mi platita que podía gastar en muchos lujos y gustos que sin dudas “uno se merece por matarse laburando”…y más por estar pasando a veces rabias con los “cabrochicos” en el colegio, un día me encontré con una versión a la lengua de Cervantes de este tomo.  El libro tampoco estaba a un valor excesivo y yo hace rato que le tenía ganas…Empero como no me gustó su portada “demasiado minimalista”  (que a veces los editores españoles caen en ese afán ridículo de dárselas de serios y obvian una bella ilustración, porque creen que le quitará verdadero valor artístico al libro), no me lo traje conmigo.  Y es que yo quería conseguirme otra edición de la misma obra que había visto por ahí, “más bonita” según yo; de ese modo me fui al carajo, que luego cuando me arrepentí ese único ejemplar ya no estaba y, nunca, nunca más nos llegó esta colección suya de manera integral a esta país que es el culo del mundo.
     ¿Y tú tienes alguno de estos pecadillos?



martes, 29 de mayo de 2018

Por el amor a Shirley Jackson y a Richard Matheson (segunda parte).


4- La miniserie.

4.1- Un gran colaborador.

     Stephen King´s Rose Red, que es como se llama completamente en inglés la miniserie que me ha llevado a escribir estos posts, fue dirigida por el talentoso Craig R. Balxley, siendo este su segundo trabajo junto a King (y tampoco el último), quien según algunos en lo que concierne a producciones televisivas sobre la obra del escritor, resulta mucho más eficiente y/o efectivo que Mick Garris (lo que me parece una injusticia con el otro más constante socio en la TV de S.K., ya que se trata de estilos diferentes…y si no fuera por Garris, tal vez no habríamos tenido mayor interés por llevar a la pantalla chica, con grandes producciones. a nuestro autor favorito ¿No?).
     Con un curriculum bastante interesante en TV, que incluye varios clásicos en diferentes géneros tales como M*A*S*H, The Dukes of Hazzard y The A-Team (que yo veía en los ochenta con mis papás bajo el nombre de Los Magníficos... ¡Grande Mister T!), como director de segunda unidad, tuvo además unos cuantos papeles como actor en Kolchak: The Night Stalker y otros títulos más (y sí, estamos hablando de nada menos que de la mítica serie que elogió el propio King en su ensayo Danza Macabra y que inspiró a Chris Carter para crear nada menos que Los Expedientes-X).
     A su vez posee unas cuantas películas para el cine y otras directas para el video, bastante olvidables, tales como Action Jackson (1988) y Stone Cold (1991).  Podría decirse que Dark Angel (1990), una especie de refrito de Depredador, sobre un asesino serial alienígena suelto en plena ciudad y aprovechando el despegue hollywoodense de Dolph Lundgren, vendría a ser lo más loable de su paso por la pantalla grande.   

Craig R. Baxley.

      Por otro lado, la verdad es que sus mejores obras han sido hechas para la “cajita tonta”.  Es así que en 1999 nos sorprendió, con la que bien podría considerarse entre las mejores historias de la pantalla chica sobre una historia de King: La Tormenta del Siglo.  Esta no solo se trata de otra miniserie de 4 horas y media de duración, bajo el formato de 3 episodios, sino que además viene a ser la primera en su tipo en poseer un guión original de Stephen King (luego de ese desastre a principios de la década, que fue The Golden Years).  En pocas palabras corresponde a una obra de terror sobrenatural, si bien con un intenso clima psicológico y hasta de crítica social, sobre una pequeña comunidad gringa que vive apartada del resto del país en una isla.  Todos se conocen en ella y supuestamente son un grupo muy bien cohesionado, hasta que un día llega hasta sus tierras un extraño y que resulta ser una criatura del Mas Allá, quien solo desea una cosa de ellos y para conseguirlo llega a minar de la manera más impactante los cimientos de su sociedad.  Este título ganó un montón de premios y nominaciones, consiguiendo grandes elogios, en especial por las actuaciones de quienes intervinieron en ella (Timothy Daly, Colm Feore y un habitual en las producciones televisivas y cinematográficas basadas en la narrativa kingniana, Jefrey DeMunn, entre otros).
     Fue debido al éxito de La Tormenta del Siglo y a la excelente asociación entre King y Baxley, que se atrevieron a incursionar juntos en Rose Red, un par de años después.  Luego en 2003 vino El Diario de Ellen Rimbauer, sobre la novela precuela a la recién citada miniserie, en esta caso un telefilme y luego la serie de televisión Kingdom Hospital.  Corresponde esta última a la segunda serie de televisión creada por Stephen King, tras The Golden Years, basada más o menos en el programa danés The Kingdom de Lars von Triers.  Con solo 13 capítulos, debido a que fue cancelada, debido a lo rápida que fue cayendo su audiencia, demostró lo soporífero que puede llegar a ser incluso el mismísimo King, cuando algo se le va de las manos (yo mismo fui incapaz de pasar más allá del capítulo 5 ¿O me vi menos?).  En una mezcla de terror sobrenatural y surrealismo, la trama sobre un hospital encantado es lejos uno de los puntos más bajos del escritor y la caída de la dupla de lujo que fueron King y Baxley, pues luego nunca más volvieron a juntarse para orquestar nuevos horrores.
     Con posterioridad Craig R. Baxley realizó dos miniseries para Syfy, el canal de televisión yanqui dedicado a la ciencia ficción, el terror, la fantasía y lo paranormal: The Triangle (2005, sobre la famosa, aunque casi olvidada leyenda del Triángulo de las Bermudas) y The Last Room (2006).


                                                       Tráiler de La Tormenta del Siglo.

4.2- La miniserie.

     Como ya se sabe, Rose Red corresponde a la segunda colaboración en televisión entre Stephen King y Craig R. Baxley, luego de la aclamada La Tormenta del Siglo.  Es así que tal como en la anterior, King escribió un guión por completo original para esta obra, dividiendo la trama en 3 episodios.  Ahora bien, pese a que se trata de una historia no antes publicada por el autor, esta mantiene unos cuantos detalles que la emparentan bastante (o demasiado) a la novela de Richard Matheson Casa Infernal, escritor del cual ya se dijo en el post anterior que King le rinde pleitesía y que en cierto sentido la miniserie es un homenaje suyo más a su colega y maestro.  No obstante, mirando todo con ojos bastante críticos, el argumento de la producción televisiva pareciera ser hasta cierto punto una copia descarada del texto más antiguo: Pues en ambas historias un grupo de personas con poderes extrasensoriales (médiums y otros), se adentra a propósito en una inmensa mansión, para “despertar” en ella las fuerzas sobrenaturales que se cobijan en su interior; asimismo, de igual manera el lugar termina por corromper a más de uno de sus visitantes, debido justamente a sus habilidades que los hacen ser más susceptibles, como por sus propias debilidades y que son acentuadas por el influjo del lugar…Sin embargo, hasta ahí el parecido, que obviamente estamos hablando de otro maestro del horror, razón por la cual el autor de Cementerio de Animales y 22/11/63, realizó sus propios aportes a todo esto, tras haberse inspirado en las ideas de Matheson.
     En Rose Red entramos en conocimiento de lo que pasa cuando la doctora Joyce Reardon, obsesionada con todo lo concerniente a la casa, a duras penas logra juntar a un grupo de gente con poderes paranormales, con el propósito de llevar a cabo sus investigaciones y con las que quiere demostrar que el lugar en realidad posee una naturaleza sobrenatural.  Por años Rose Red ha sido lo que ella llama una “célula dormida”, pero tal como lo dejó demostrado con su publicación del diario de Ellen Rimbauer, el sitio desde principios del siglo XX ha estado lleno de acontecimientos aterradores, que implican actos de violencia en sus dependencias, muertes horrorosas, desapariciones, locura y drama, en general en la vida de quienes vivieron en ella.
     La científica se va a pasar un fin de semana en Rose Red, que más encima cuenta con la bendición del último de los descendientes de los Rimbauer, con quien tiene una relación amorosa.  Con ella van personas a las que ha escogido,  porque cada uno posee un raro don, que los diferencia del resto; de igual manera sus acompañantes (a quienes les ha pagado por ir con ella), tienen sus propias personalidades y el conjunto en sí resulta ser un grupo muy variopinto, con gente noble en su mayoría y bastante carismáticos.  Todos estos se encuentran tan bien caracterizados e interpretados por los actores que los encarnaron, que resulta difícil no sentir simpatía por ellos…Y luego lamentar el terrible destino que llegan a tener en su mayoría.
      Paralelo a los personajes de arriba, se encuentran los antagonistas “humanos” (por llamarlos de una forma), que nos muestran otras facetas de nuestra propia humanidad y no las mejores, si bien no se trata de personas malvadas.  Puesto que Joyce en la universidad tiene a un enemigo, otro académico y de gran poder en dicha casa de estudios, quien para nada cree en sus teorías revolucionarias y está dispuesto a todo para desacreditarla, llegando incluso a contactar a uno de sus estudiantes, para que lo ayude con sus fotografías y así demostrar que se trata solo de una pandilla de locos.  No obstante este y el joven que lo secunda, terminan por convertirse en dos víctimas más del monstruo que es Rose Red.
     Así como se cuenta la historia en tiempo presente de los protagonistas (que en el caso de dos de ellos, llegamos a conocer de igual manera parte de su pasado), atractivos flashbacks nos van dando ejemplos de los tiempos en los que Rose Red estaba en su apogeo.  De ese modo, vamos conociendo a los Rimbauer y cómo fue que su vida se fue haciendo desgraciada, que en todo caso no todo tenía que ver con las mismas fuerzas superiores que formaban parte de ella, ya que mucho hay de maldad humana en la condenación de estas personas.  Fue justamente este material sobre los tiempos pretéritos de la casa, lo que usó Ridley Pearson para llevar a cabo su espectacular novela precuela y que luego fue dramatizada, como telefilme un par de años después.


4.3- Detalles interesantes sobre la producción.

    Llama la atención el hecho de que los eventos expuestos en la miniserie, transcurran nada menos que en Seattle, en Washington y no en Maine, el estado gringo donde se ambientan buena parte de las obras de Stephen King (lugar en el que vive más encima); que además tampoco sucede en localidades ficticias famosas de su autoría, como Derry, Castle Rock o Haven.  Dentro de este detalle, cuando vemos a la inmensa Rose Red como una costra encarnada en las inmediaciones de Seattle, no deja de ser atractivo el uso de un escenario real y en el que se supo insertar muy bien esta “casa mala”.
     Por otro lado, la maqueta hecha para dar vida a la mansión en sin dudas increíble, que se ve como algo tremendo, en la práctica una ciudadela, lo que esperaríamos de un hotel como el recordado Overlock de El Resplandor, una universidad o un hospital.  Luego su interior, está llevado a cabo con enorme belleza, con innumerables cuartos y ambientes, que la convierten en un sitio engañoso por su impacto visual; puesto que en realidad se trata de un laberinto viviente, capaz de devorar a cualquier persona.
     El contraste entre el presente y el pasado de Rose Red, deja claras luces de la inversión millonaria para recrear de la mejor manera esta ficción, puesto que las escenas de “época” están realizadas con esmero y en lo que resalta la labor de los artistas, que interpretaron a Ellen y John Rimbauer, además de Sukeena.  Por lo tanto, cada flashbacks es para atesorar; no obstante el resto de los actores relacionados con el pasado de la casa, también hicieron un trabajo para ser reconocido.  Así es como la escenificación de estos dos mundos, contaminados por la presencia de Rose Red, hacen que ver la miniserie sea todo un espectáculo.
    En los tiempos en que fue realizada esta producción, los efectos en GGI aún eran algo no tan utilizado en televisión, que muchas veces cuando se veían en producciones más “modestas”, se notaba su procedencia y, por ende, se apreciaban bastante falsos…Pues hay unos cuantos de estos en la miniserie, unos bastante aceptables y otros que es mejor no pedirles tanto considerando lo ya afirmado.  No obstante, en lo que se debe valorar harto los efectos especiales empleados en Rose Red, corresponde al uso de maquetas como ya se mencionó, que están hechas con mucha dedicación y se ocuparon en varias escenas, destacando lo conseguido para el espectacular final.  Por otro lado, nos encontramos con unas cuantas criaturas hechas con la también clásica animatrónica, lo que le otorga al producto final un nostálgico gusto de antaño, que en su diseño se nota la intención por hacer algo con mucho amor al género y a los clásicos.
     Hay sangre y algo de violencia en esta producción, no obstante el horror se afirma en una historia sólida, dirigida con maestría y con una dirección de arte impecable.  De igual manera, no se puede olvidar el acompañamiento musical a cargo Gary Chang, con un tema para Rose Red bastante destacable.  No obstante. no se puede olvidar, como ya se afirmó más arriba, el trabajo de los actores que intervinieron acá, que todos ellos estuvieron estupendos y ayudaron a hacer de este título algo sugestivo, para el público hambriento de buenas historias de miedo.

4.4- Los personajes.


Doctora Joyce Reardon: Bella e inteligente mujer que ha dedicado los últimos años de su vida a investigar lo paranormal, dejando de lado sus anteriores estudios en psicología infantil.  El cambio de sus intereses académicos, ha provocado que algunos consideren que ha perdido la cordura (en lo que no están muy lejos de la verdad, por cierto), si bien en la universidad en la que trabaja, llena cursos con estudiantes interesados en las clases que ahora dicta.  Es ella quien se ha empecinado en descubrir los secretos de Rose Red, armando un equipo para adentrarse en sus misterios y por eso mismo publicó el diario de Ellen Rimbauer, la matriarca que vivió en dicha mansión y por quién fue edificada, como una manera de justificar su proyecto.  Detrás de su imagen de persona amable, se esconde la personalidad inestable de muchos como ella, obsesionados con sus ideas y al punto de perder la capacidad de sintonizar con los demás; es así que este trastorno suyo la hará cometer más de una locura.

Steven Rimbauer: El guapo último vástago de la familia caída en desgracia, solo busca olvidar sus recuerdos más nefastos con Rose Red, a la par de que ha decidido derribarla, para conseguir el dinero que le falta, luego de la debacle financiera de su dinastía.  Mantiene una relación más o menos amorosa con Joyce, aunque ambos son bastantes distintos.  Este hombre amable guarda además un revelador secreto sobre sus propias capacidades y que será relevante para la resolución final de todo.

Annie Wheathon: La más poderosa de todas las personas a las que “contrata” Joyce para acompañarla a Rose Red, es una adolescente autista.  Apenas llega a la casa comienza a tener un lazo muy fuerte con esta y con sus fantasmas, en especial con el de la hija pequeña de los Rimbauer, que desapareció tan lastimosamente en el pasado.  Hasta su viaje a Rose Red, la única persona con la que mantenía contacto era con su hermana mayor, no obstante una vez en ese lugar se vuelve algo más comunicativa.  La actriz que cumple su rol, Kimberly J. Brown, hizo tan bien su labor, que en realidad pareciera ser una persona con esta condición.

Rachel Wheathon: La hermana mayor de Annie es una chica muy dulce, que solo quiere lo mejor para Annie, razón por la cual hizo su mayor esfuerzo para poder llevarla a la expedición a Rose Red y con el dinero obtenido poder matricularla en un caro colegio para autistas.  Adora a su hermanita y por eso mismo fue capaz de, primero, conseguir el difícil beneplácito de sus padres y, luego, enfrentarse a los horrores de la casa de los Rimbauer.

Emery Waterman: Uno de los mejores personajes de la miniserie, es un hombre solitario y acomplejado que vive bajo la sombra de su madre castradora, en una relación edipiana con esta, que termina por convertirlo en uno de los típicos protagonistas de la narrativa de King.  Desagradable en su trato con las demás personas, amargado y muy irónico, es una de los sujetos más poderosos de los que van a Rose Red.

Nick Hardare: La contrapartida a Emery es un inglés guapo, caballeroso, heroico y compasivo interpretado por el veterano Julian Sands (resulta raro ver a este tremendo actor haciendo de “bueno”, tras tanto papel suyo de villano o sujeto retorcido; no obstante Sands sale más que airoso de su labor).  Junto con Emery y Annie, forma parte de una especie de trinidad de los psíquicos más talentosos del grupo, razón por la cual Rose Red obviamente lo quiere para ella. 

Cathy Kramer: Madura mujer que posee la rara habilidad llamada como “escritura automática”, quien ve su capacidad como una bendición de Dios, pues es una mujer muy religiosa.  Sencilla, amistosa y compasiva, es de igual manera un tipo de personaje habitual en las historias del autor, quien no deja de utilizar personajes carismáticos como ella, ligados al mundo sobrenatural a través de su enorme fe cristiana.

Doctor Carl Miller: El académico que desprecia los conocimientos de su colega Joyce Reardon, es el típico hombre de ciencias estrecho de mente, debido a su incapacidad de aceptar cualquier cosa, que vaya más allá de sus rígidos patrones y con los que maneja su vida.  Es además alguien irascible y manipulador (este último rasgo que comparte hasta cierto punto con su “enemiga”),  Por lo mismo trata a los demás como si estuviesen bajo él en cualquier aspecto, tal como pasa con el chico que trabaja para él, en su complot contra la Reardon.  Un detalle curioso sobre David Dukes, el actor que lo interpretó: Este murió en plena filmación de la miniserie, razón por la cual no alcanzó a grabar todas sus escenas; así que tuvieron que usar a un doble y cambiar algo el guión para adaptar todo.

      Por cierto, como le gusta hacer a King en las producciones audiovisuales que ha escrito, se guardó un gracioso papel a manera de cameo…De más que lo descubren en un momento bastante gracioso, en medio de tantos sustos y drama.

4.5- La edición en DVD.

     Ignoro cómo será la versión en blu-ray, que yo compré hace años una muy valiosa para mí, edición en DVD hace más de una década (antes de Amilcar y Brunito) de dos discos.  La primera vez en que tuve el gusto de ver esta miniserie, fue en tiempos del VHS aún, que me la grabó en dos cintas mi amigo José Varas y venía con audio “latino”.  No obstante, la versión que poseo del DVD, que es una hecha para Latinoamérica, la trae en inglés, portugués… ¡Y japonés! Bueno, más los correspondientes subtítulos a nuestra lengua.  Igual resulta curioso oír a los personajes hablar en el idioma de Yukio Mishima.
     Lo más interesante de la edición que tengo, es que trae un documental falso de media hora sobre Rose Red, como si esta en realidad existiese.  En este agregado se “entrevistan” a supuestas personalidades, que puedan dar importantes datos sobre la mansión, incluyendo a los “verdaderos” Joyce Reardon y Steven Rimbauer.  Todo está hecho de tal manera que se ve muy creíble y un espectador incauto podría creerse de que se trata de un documento real…Tal como podría pasar con el mismo Diario de Ellen Rimbauer. 



                                                                           Tráiler.

jueves, 24 de mayo de 2018

Diferente…¡Pero aun así muy “güena”!



     El 8 de marzo de este año Netflix por fin subió a su parrilla programática, la ansiada segunda temporada de su segundo show de imagen real, basado en personajes de Marvel: Jessica Jones.  Basta recordar que su reinterpretación de las novelas gráficas tituladas Alias de Brian Michael Bendis y Michael Gaydos, cosechó los suficientes elogios y seguidores que le valieron el éxito seguro, de modo que tras reencontrarnos con su protagonista el año pasado en Los Defensores, volver a tenerla como la protagonista de su propio show (si bien los secundarios volvieron a ganarse su lugar en la pantalla…Otra vez), ha sido toda una delicia para la audiencia.  Ahora bien, tampoco faltan los que no han quedado contentos con el giro dramático de este año; pero a un servidor le ha parecido genial lo que han hecho con la acomplejada antiheroína, que en serio se fueron hacia lugares inesperados en cuanto a cómo llevar la trama, relacionados con el pasado de Jessica y potenciando como nunca a 3 de sus personajes de apoyo.  Veamos cómo les quedó todo.
     La vida continúa igual para nuestra detective privada con superpoderes, tras haber salvado a New York del desastre perpetrado por La Mano, junto a sus inesperados compañeros justicieros (adivinen quiénes).  Solo sus más cercanos saben del papel que cumplió en lo anterior, pero a esta no le interesa el reconocimiento de los demás, que ya hace rato solo busca “sobrevivir” el día a días, tras su experiencia dramática con Kilgrave, el Hombre Púrpura.  Es así que todo sigue sin mayores contratiempos, hasta que un tipo que pareciera ser un loco más se acerca hasta ella y le demuestra estar emparentado con las mimas personas que experimentaron con ella de pequeña y le dieron sus extraordinarias habilidades.  El comienzo de la investigación la llevará por un regreso sin retorno hacia su pasado, el que implicará momentos en realidad memorables y dramáticos (cual las tragedias griegas clásicas, que la Casa de las Ideas tan bien ha sabido actualizar…desde los sesenta), que incluyen el regreso de nada menos que de alguien importante para Jessica…y que todos estábamos seguros había “pasado a mejor vida”.
     Luego de haber tenido a un villano tan potente como el ya mencionado Kilgrave, era de esperarse que el que viniera ahora a hacerle más complicadas las cosas a la Jones, fuese igual o más increíble.  No obstante es en este punto, acerca de la supuesta necesidad de tener un archicriminal para justificar una historia de este tipo y potenciar la personalidad (super) heroica del protagonista, que este programa nos sorprende, al no tener en realidad en la segunda temporada a alguien con estas características.  No obstante sí aparece en escena alguien lo suficientemente poderoso, y más que la misma Jessica, que le remueve el piso a todo el mundo (incluyendo al público).



     Y volvamos al detestable Hombre Púrpura…Bien sabemos que este lleva rato “criando malvas” y que una ficción como Jessica Jones, pese a su origen de los cómics de superhéroes, mantiene un alto grado de realismo; no obstante cuando tenemos buenos guiones, es posible hacerlo volver de una manera verosímil.  Dejo a quienes aún no han visto esta temporada, descubrir cómo es posible ello, sin regresos después de la muerte milagrosos.  No obstante detrás de esto, además de hacernos gozar de nuevo con la soberbia interpretación de David Tennant, se encuentra un muy importante motivo: dejarnos claro de que para bien o para mal, somos la suma de quienes han pasado por nuestras vidas, de que debemos aprender las lecciones dejadas por quienes fueron lo suficientemente importantes para dejarnos su huella (incluso con los más nocivos para nuestro pasado).
     Los secretos sobre quiénes estaban detrás de la naturaleza intervenida de Jessica, ahora se develan abriendo una verdadera Caja de Pandora.  No obstante nada es simple, que no estamos hablando de una trama maniqueista, sino que como en una buena obra que intenta imitar a la vida, se nos refriega en la cara aquella verdad de que el camino al Infierno está hecho de buenas intenciones.  Por ende, a lo largo de los 13 episodios que conforman esta nueva tanda del show, queda de manifiesto de que por mucho que nos esforcemos por hacer algo bien y con toda la mejor voluntad de uno, las cosas se nos salen de nuestro control y ahí empiezan los verdaderos problemas.  Lo anterior implica relaciones amorosas, familiares, fraternales y proyectos personales, como profesionales; que los personajes del programa (tal como nosotros mismos), tienen que saber sobrellevarlo de la manera más dura (y realista), quizás, vista hasta el momento en estas producciones marvelitas de Netflix.
     Pero no todo es puro dolores de cabeza para Jessica, que también entra este año a su existencia un nuevo romance, distinto al que tuvo antes con Luke Cage (y aún más diferente, por no decir más maduro, que el que se nos revela en un impactante capítulo ambientado en la juventud de esta).  Es así que a través de esta relación, llega la promesa de la estabilidad que una persona con tantas cicatrices emocionales como Jessica (más encima con una tremenda nobleza, detrás de esa estampa de dura que posee), bien se merece para acercarse lo mejor posible a la idea de la felicidad.
     Asimismo, un tema bastante fuerte en esta segunda temporada, viene a ser el relacionado con el sentido de la familia ¿Qué es esta importante institución en la sociedad y en la vida personal de cada uno? ¿Supera el lazo de consanguineidad? Pues tal como dicta la propia experiencia y lo deja presente la serie, por supuesto que a la familia la hacen los afectos y la convivencia, la que se forma entre sujetos que comparten estos dos elementos.  No obstante, también es cierto que “La sangre es más espesa que el agua y que arrastra”, algo que con nuestra heroína y su mejor amiga/hermana Trish Walker, se nos dejará claro con el desarrollo argumental dedicado a sus propias familias consanguíneas.

Un premio para el que me diga correctamente quién es quién en esta fotografía.

     Teniendo en cuenta lo anterior y el resto de las relaciones interpersonales abordadas en profundidad en esta serie, que, como queda claro son difíciles de llevar para conseguir la plenitud, las desavenencias entre los individuos requieren de un importante acto para mejorar: el Perdón.  Bella palabra, pero difícil muchas veces de llevar a cabo con la acción y sinceridad requeridas.  Es así que a lo largo de esta segunda y potente temporada, veremos una y otra vez cómo los personajes deben aprender a perdonar a sus seres queridos, si en verdad desean lograr cierta armonía con ellos y con sí mismos (después de todo, primero hay que perdonarse uno para luego hacerlo con el resto).  No obstante, en relación a todo esto, vemos que el amor incondicional cumple un rol importante en lo que viene a ser el perdón…Al menos en la mayoría de los casos.  Quedarán pendientes (tal como nos pasa a menudo) algunos conflictos, que ello será material para seguir enriqueciendo la continuidad de este programa.
     Y ahora es el momento de revisar qué tan grande es el salto que dan los secundarios en Jessica Jones:
     Patricia Walker, Patsy, comienza a acercarse más y más al desarrollo y/o evolución de su clásico personaje, retomado de los cómics románticos y de humor de los cuarenta y en los que apareció originalmente; puesto que esta luego se convierte en superheroína por cuenta propia, recibiendo el nombre de Gata Infernal. Ahora bien… ¿Cómo es posible que la Trish que conocemos, de actriz adolescente, cantante juvenil y locutora radial ya adulta, pase a ser una justiciera? Pues sus propias investigaciones sobre quiénes están detrás de poderes de Jessica, la llevan hacia ese otro mundo, cuyo camino, claro, no será fácil, ya que le costará varios nuevos conflictos.
     El otro gran amigo de Jessica, el ex drogadicto Malcom Ducasse (y quien gracias a la intervención de esta, logró salir a flote tras su propia temporada en el infierno), comienza a trabajar junto a ella en la agencia de detective, descubriendo con ello su propia habilidad como investigador, entre otras cosas que hablan bien de la inteligencia que posee.  Con posterioridad sus mismas capacidades le hacen ganar varios puntos a favor, entre ellos en lo que concierne al plano amoroso (¡Y adivinen con quién!).  Llama la atención también cómo potenciaron en este personaje su lado más sexy, lo que incluyen unos cuantos desnudos parciales, cambios de imagen y otros detalles que demuestran a través de esta ficción, cómo uno puede cambiar con el paso de tiempo y convertirse en alguien mucho más interesante.
    Con respecto a la abogada Jeryn Rogarth, puede decirse que posee quizás el arco argumental secundario más interesante de toda la temporada (casi tanto o más impactante que la trama central en torno a Jessica Jones).  Es así que esta otra dura mujer (una especie de reflejo de la propia Jones, mayor de edad, con sus propios “poderes” como abogada-ave-de-rapiña y sin el código moral de Jessica) tiene su propio acercamiento a la gente inmiscuida en los experimentos, que dieron sus habilidades a Jessica; luego, por medio de esta verdadera cruzada personal suya, terminamos por conocerla en una dimensión más humana y en realidad impactante.  
     A manera de concesión a los lectores de los cómics de Alias, en los que está basado esta serie, en determinado momento aparece la reproducción de la primera portada de esta colección y ello de una manera muy especial.  De igual manera para satisfacción de los seguidores de estas producciones Netflix relacionadas, aparece un muy querido personaje, en una escena con unos cuantos diálogos a su haber.  Por otro lado, el mismo Stan Lee hace su propio cameo.
      Teniendo en cuenta que el protagonismo del programa se encuentra sobre los hombros de una fémina, que de los 3 secundarios ya mencionados 2 son mujeres, no se puede dejar de lado (sin caer en el maldito spoiler) que otras 3 damas cumplen papeles relevantes dentro de esta temporada, sobresaliendo 2 por todo el peso dramático que le otorgan a los acontecimientos (una específicamente ligada a la trama central y la otra relacionada con uno de los personajes secundarios).  Por lo tanto, queda de manifiesto que el show viene a ser una celebración a la figura de la mujer, como pilar de las grandes historias y del mundo actual.  No hay que olvidar que quien está detrás de la creación de esta serie es otra dama (Melisa Rosenberg), así como que quienes son responsables de los guiones y la dirección de los capítulos son igualmente del mismo sexo.  Por todo esto y más, resulta significativo que la primera temporada haya sido estrenada un día 20 de noviembre, próximo al 25 del mismo mes y en que se celebra el Día Internacional contra la Violencia de Género; así como la segunda temporada, haya sido liberada el 3 de marzo, previamente al 8 de ese mes y en que se conmemora el Día Internacional de la Mujer.


Créditos.


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