jueves, 15 de octubre de 2020

Niños + Monstruos = La Mezcla Perfecta (II).

4. El “It” de Dan Simmons.

 

     Cuando se ha leído la famosa novela de Stephen King (a estas alturas, sin dudas, su obra más conocida) y se adentra uno en este otro libro del género, resulta imposible no acordarse del Club de los Perdedores y de su enfrentamiento contra una fuerza sobrenatural tan aterradora como Pennywise; la verdad es que ya sea a propósito, de manera inconsciente o más bien por tratarse de un tema recurrente en títulos como estos, los puntos en común resultan ser bastantes entre una historia y otra.  Cabe recordar, en todo caso, que el libro de “Tío Steve” fue escrito y publicado la década anterior antes (1986 precisamente) que el texto al cual le dedicamos estas palabras, aunque la verdad tampoco hay tantos años entre el primer caso y el que hoy nos reúne (ya que la novela de Simmons data de 1991).

     Cabe mencionar que ambas narraciones se encuentran ambientadas en el pasado y lo más importante de ello, es que sus protagonistas corresponden a sendos grupos de amigos en los últimos años de su infancia o al principio de su adolescencia (según como queramos verlo) y, más encima, deben lidiar como pueden contra una fuerza siniestra sobrenatural por su cuenta, ya que no cuentan mayormente con el apoyo de los adultos para ello.  Asimismo, tanto el uno como el otro nos muestran un mundo de antaño y en el cual estos jóvenes héroes comienzan a despertar hacia la madurez, ya sea debido a las leyes naturales propias de los cambios físicos y psicológicos de su edad, como por las situaciones límites que les toca vivir; y sin embargo, pese a todo, pasan estos días en un entorno privilegiado donde los juegos al aire libre les permiten conocer un tipo de libertad, que solo quienes añoramos ese pretérito (o presente) sabemos apreciar.  En ese sentido, las vicisitudes a las que se enfrentan los protagonistas por muy fantásticas y aterradoras que son, corresponden a una metáfora de lo duro que significa crecer. Otro punto en común, es el amor que hay entre quienes componen ambos equipos de amigos, entre los cuales la lealtad está por sobre todo y lo mismo pasa con el compañerismo, siendo estos valores parte de sus principales armas para enfrentarse al mal que los asola a ellos y a su comunidad…Ah, y se me estaba olvidando, tanto en It como en Un Verano Tenebroso el argumento se centra en un pueblo pequeño, donde por lo general todos se conocen y el cual ha sido marcado por la fuerza maligna que deben derrotar los muchachos.

    Como puede evidenciarse en lo escrito arriba, hay harto en común entre tan magníficos relatos altamente recomendables los dos, pero nadie puede decir de manera tajante que Dan Simmons “copió” a su colega, puesto que claramente la manera de cómo se va desenvolviendo su trabajo lo hace valioso por sí misma…Además (y aquí un pequeño spoiler que me voy a permitir hacer), el autor luego de hacer que nos encariñáramos más que nunca con uno de los protagonistas, el que claramente llega a sobresalir por sobre sus compañeros, lo mata más o menos poco antes de llegar a la mitad de las páginas que comprenden esta obra (una terrible sorpresa que acentúa el dramatismo); por lo tanto, no hay concesiones con el lector y se está introduciendo, además, el tema de cómo los más pequeños enfrentan la muerte de un ser querido, tanto familiares como amigos (al respecto, bien recuerda esa otra joyita que es Boy´s Life de Robert McCammon, otra novela del género que posee muchos puntos en común con Un Verano Tenebroso e It).

     No olvidemos que este tipo de historias siempre van a estar presentes entre nosotros y si no recordemos el éxito de Stranger Things (show del cual, para pesar nuestro, no veremos hasta el año que viene su cuarta temporada…por culpa del Covid-19 y de su maldita pandemia), así que la idea de ver a un montón de chiquillos peleando contra monstruos es algo que no deja de ser atractivo (y al respecto, se me vienen a la memoria las primeras temporada de Buffy, otro de mis programas favoritos).

   Por último, para quienes sepan inglés y/o tengan mucha buena suerte y hayan quedado encantados con esta novela que ganó el prestigioso premio Locus de Terror, en 1990 Dan Simmons (o sea, un año antes de publicarla), sacó con una editorial independiente un librito titulado Banished Dreams.  Este volumen (que ignoro si ha tenido reediciones y de mayor tiraje) está compuesto por tres sueños de carácter profético que tuvieron algunos de los protagonistas de Un Verano Tenebroso; dichas narraciones por una u otra razón decidió sacarlas de la versión final de su novela y como cortesía a una pequeña librería, el escritor le concedió dichos textos para sacar tal preciado título…¿Habrá alguna posibilidad de poder disfrutar de tales relatos, tal como mucho del resto de Simmons que sus admiradores de habla hispana no hemos podido acceder?



5. Personajes.

 

Duane McBride: Mi personaje favorito de la novela (y de seguro de much@s otr@s lectores), es un muchacho gordo que vive en una granja, junto a su padre, un inventor muy ingenioso y alcohólico; ambos se llevan muy bien, lo mismo pasa con el único pariente que les queda, un tío y hermano del progenitor del muchacho.  Con estos dos hombres mayores, tiene conversaciones intelectuales y comparte el gusto por los libros y el ajedrez, que Mike es en la práctica mucho más inteligente que el promedio (entre sus contemporáneos y hasta buena parte de los adultos profesionales).  Cuando comienza la investigación sobre el misterio que hay en la zona, es él quien junto a su tío descubre la presencia de un objeto antiguo de poder místico y peligroso.

 

Mike O´Rourke: El único varón de al menos los 3 hijos de sus padres, es el otro chiquillo más carismático del grupo.  Católico como toda su familia, oficia de monaguillo para el cura del pueblo, con quien mantiene una estrecha amistad; además, ejerce uno que otro trabajo remunerado en sus tiempos libres, tal como repartir periódicos.  Adora a su abuela, a quien llaman Memo, quien debido a un problema de salud quedó postrada sin poder hablar y apenas moverse; no obstante, la cuida con devoción, dándonos momentos muy emotivos al respecto y como otro excelente ejemplo del amor en la familia, que Memo es su confidente y ambos han conseguido una hábil manera para comunicarse (la matriarca es el otro personaje adulto de peso en la historia, al igual que los parientes de Duane, que se presentan como verdaderos apoyos para sus chicos y en especial en esto de luchar contra las fuerzas del mal…y aunque no lo parezca considerándose la situación de la anciana).

 

Dale y Lawrance Stewart: Hermanos y los únicos hijos de sus padres, se llevan muy bien entre sí, pese a que en apariencia hay bastantes años de diferencia y al más pequeño aún le falta un buen resto de tiempo para acercarse a la adolescencia; sin embargo, los dos están integrados al grupo de juegos de los demás y Lawrance demuestra ser más ágil en algunas actividades pese a su corta edad. Cómplices entre ellos, da gusto la estrecha relación entre ambos; duermen en el mismo cuarto, en camas contiguas y uno de los momentos más aterradores del libro les toca pasarlo juntos en dicha habitación.

 

Cordie Coocke: La única chica del grupo pertenece  a una de las familias más pobres del pueblo, viviendo junto a sus numerosos hermanos y padres en un basural.  De aspecto poco agraciado y vistiendo un feo atuendo casi en todo momento, su actuar violento y extrovertido hace que todo el mundo la tenga por loca, tanto adultos como demás niños, puesto que además tiene un historial de escándalos.  La desaparición de uno de sus hermanos justo el último día de clases, es la que lleva al resto de los chicos protagonistas a descubrir lo que en verdad se está cocinando.  De lenguaje directo y confrontacional, es una experta a su edad en el uso de armas de fuego y su ayuda será fundamental para enfrentarse a las monstruosidades y a sus seguidores humanos, consiguiendo de ese modo una inesperada amistad con los otros chicos. 

 


sábado, 10 de octubre de 2020

Otra de Rod Serling.


     Tras el éxito de La Dimensión Desconocida (The Twiligth Zone en su idioma original), que estuvo nada menos que 5 años emitiéndose y consiguió 156 episodios, su creador y guionista de buena parte de tales historias se convirtió en uno de los personajes reales más importantes y queridos de la pantalla chica (así como de la ciencia ficción, la fantasía y el terror, claro).  Por eso mismo cuando a finales de los sesenta ofreció un nuevo show de carácter antológico, esta vez centrado en el terror, los productores no dudaron en darle su respaldo y con ello la posibilidad de contar con un presupuesto mucho mayor que el que tuvo en el pasado; de este modo si nos ponemos a ver con detención sus capítulos, podemos darnos cuenta en la espectacularidad que se le quiso dar dentro de lo posible (para la época y el medio) a dichas dramatizaciones, a través de fabulosos decorados, preciosos exteriores y respetables efectos especiales y maquillajes que en todo caso solo son comparsa cuando nos encontramos ante una nueva serie de enorme calidad artística.
    Cuando se menciona y/o trae a la memoria este programa, no se puede dejar de lado su particular presentación y que corresponde a la de una supuesta galería de arte, llena de pinturas con imágenes extrañas y perturbadoras (bueno, esto último no tanto hoy en día, pero que de seguro en su momento causaron impacto al ser exhibidas); estas se veían “suspendidas en el aire, dando la impresión de no haber paredes alrededor y salvo una que otra estatua monstruosa, lo que había al fondo podrían  ser tinieblas.  Y es cuando aparece entre medio el anfitrión, el mismísimo Rod Serling, quien presenta cada cuadro que antecede a la historia que nos toca en la visita de turno; su lenguaje es siempre cuidado y amable, invitándonos a adentrarnos en el misterio detrás de esas imágenes.  Por cierto, “solo” diez años han pasado desde el estreno de su anterior obra maestra y ahora que tenemos color para contemplar su más reciente creación y ver al mismo Serling en pantalla, el otrora hombre atlético y guapo que conocimos, ahora se muestra bastante envejecido y es que se nota que el cáncer que lo llevó a la muerte ya habitaba en él…Una lástima, que solo vivió 50 años, puesto que dejó este mundo el 28 de junio de 1975 (quizás por eso no hubo más de 3 temporadas de Galería Nocturna); sin embargo el legado que nos dejó fue muy grande y terminó por convertirlo en la leyenda que es desde hace rato (me acabo de dar cuenta, de que Rod Serling falleció tan solo 6 días antes de mi nacimiento…Así que no tuve la dicha de estar en el mundo cuando él aún seguía por acá).
    Estrenado su episodio piloto el 8 de noviembre de 1969, causó claro impacto en la audiencia y buena recepción en la crítica gracias a la factura propia de un largometraje hollywoodense; ello a través de 3 historias, que sumadas entre sí daban una hora y media de metraje aproximadamente.  Un joven Roddy McDowall y un ya maduro Ossie Davis intervienen en su primera parte, bastante macabra y aterradora…Pero la gran estrella de este debut fue nada menos que la premiada Joan Crawford, para entonces toda una veterana y quien fue una de las primeras actrices de gran nivel en confiar su talento a la televisión, como algo más que mera entretención y una oportunidad para lucrar (cabe mencionar que quien dirigió de manera tan maravillosa su intervención, fue nada menos que Steven Spielberg, en el comienzo de su carrera y el cual luego fue llamado una vez más para dar su aporte al programa, durante la primera temporada). 
     El capítulo 0 dejó las bases para lo que sería la modalidad del resto del show: entregas de 3 a 2 historias terroríficas (en las dos primeras temporadas y en la tercera y última solo con una) llenas de un fuerte trasfondo moral, con protagonistas por lo general de conducta reprochable (buena parte de ellos criminales de algún tipo) y quienes reciben castigo por sus acciones, ya sea de tipo sobrenatural o a través de la venganza de sus congéneres (o la mezcla de ambos tipos de justicia); ello porque tal como lo exhiben estas piezas, el mal habita en el negro corazón de muchos seres humanos, de modo que tales personajes corresponden a los verdaderos monstruos de los que hay que cuidarse. Por otro lado, hay otras historias, también típicas dentro del género de horror, en las cuales aparece sujetos “comunes y corrientes”, enfrentados cual víctimas a una fuerza superior, situación de la que pueden salir victoriosas o no.  Cabe mencionar que las dramatizaciones más cortas que aparecen en las temporadas 1 y 2, suelen ser de humor negro y en general bastante graciosas.


    Si bien muchas de los guiones fueron realizados por el propio Rod Serling, en ocasiones este mismo se encargó de adaptar cuentos de otros autores y entre ellos nada menos que al maestro Lovecraft, ello en la segunda temporada, con en verdad dos memorables segmentos: El Modelo de Pickman, que en realidad fue escrito para la pantalla chica por Alvin Sapinsley y Aire Frío; ambas versiones que bien merecen estar entre las mejores dramatizaciones audiovisuales sobre escritos del “Soñador de Providence”, contaron más encima con un elemento romántico agregado, que los textos originales no poseen.   Otros artistas de talento que contribuyeron a escribir para el programa, son Jack Laird, también productor del programa y director de muchas de las historias (entre ellas, nada menos que El Modelo de Pickman), Robert Bloch y Richard Matheson.  Asimismo, narradores de “miedo” que por igual fueron llevados al público televisivo y con estupendos resultados, son A. van Vog, Fritz Leiber, Clark Ashton Smith, August Derleth, Donald Wandrei, C. M. Kornbluth y Algernon Blackwood; muchos de los recién mencionados en sus primeras y hasta el momento, lamentablemente, únicas adaptaciones de su bibliografía tan valorada por los amantes del terror…Una pena que no hayan realizado algo sobre el gran Poe y supongo porque consideraban que ya había sido llevado varias veces a este tipo de producciones ¿No? (si bien le hicieron un simpático homenaje en la segunda temporada).
      La ambientación era bastante cuidada, así que podía trasladarnos con facilidad a un montón de escenarios, muchos de ellos naturales y no solo usando el recurso de una escenografía artificial creada con gran arte e ingenio: es así que podemos encontrarnos con bosques, el campo, la selva, el mundo de la ciudad actual y de otras épocas, edificios humildes y otros lujosos como mansiones (de hecho, una de estas aparece en varios capítulos con una que otra pequeña modificación), todo realizado de tal manera que se notaba el alto presupuesto con el que los patrocinadores respaldaron este segundo show (y último) de Serling.
     Aparte de los mencionados en el piloto, más actores destacados, ya desde antes que intervinieran en Galería Nocturna o que luego cobraron gran fama, podemos mencionar a: Larry Hagman, Diane Keaton, Burgess Meredith, Leslie Nielsen, Vincent Price, Adam West, David Carradine, John Carradine, Cesar Romero, Rene Auberjonois, Yaphet Kotto, Zsa Zsa Gabor, Elsa Lanchester, Cameron Mitchell, Bill Bixby, Mark Hamill, John Saxon, Barbara Steele, Mickey Rooney, Leonard Nimoy, Dean Stockwell y Sally Field; cabe destacar la intervención de nada menos que Orson Wells, como narrador de una historia muy rara y donde solo podemos escuchar la potente voz de este genio del cine (que en todo caso, al haber visto el capítulo en “español latino”, me la tuve que imaginar, je).  Muchos de estos nombres volvieron a salir al menos dos veces y en temporadas distintas y entre ellos hay que destacar al querido “Señor Spock”, quien además dirigió un episodio y lo hizo bastante bien (que luego en los ochenta incursionaría al menos 4 veces en el cine detrás de las cámaras y con bastante éxito).
    Y si seguimos con lo de mencionar a las estrellas que pasaron por este espectáculo, entre los directores recurrentes estuvieron gente como Jeannot Szwarc y John Badham, ambos en los comienzos de sus carreras y quienes han tenido destacadas filmografías tanto en el cine, como el la TV.
    Por cierto, la primera temporada tuvo 6 capítulos, mientras que la segunda 22, estas de unos 50 minutos aproximadamente si descontamos los comerciales entre medio; en cuanto a la tercera y última, contó con 15 episodios, pero estos eran de solo una historia, de cerca de 25 minutos, salvo el que cerró con el programa y que contó con dos en total.  Agreguemos que si bien se trataba de una producción orientada al terror (de ahí su nombre y tan particular decoración en las introducciones), tuvo unos cuantos destacados segmentos orientados a la ciencia ficción (al más puro estilo de la recordada Dimensión Desconocida, con su perfil humanista y de crítica social), así como un par dedicado a la fantasía más de tipo familiar (incluyendo un muy emotivo especial de Navidad).  Asimismo, también tuvimos un grado de erotismo que aumentó el carácter más adulto de esta propuesta, con mujeres hermosas y en actitudes muy provocativas, así como hombres muy masculinos y apuestos a torso desnudo y ello con toda la sensualidad que era posible mostrar a la cámara en aquel entonces en la “cajita tonta”.
    Tras haberme visto y disfrutado de Kolchak, que era de esta misma época y pertenecía al mismo género, si bien en diferente estilo, imposible no comparar ambas propuestas; al respecto, era obvio el carácter más Pulp del título con Darrin McGavin y su presupuesto más modesto, sin embargo las dos son verdaderos referentes a la hora de apreciar programas setenteros de horror de calidad, entretenidos, si bien el de Serling destaca mayormente por su mensaje reflexivo…Pero como dice el dicho “Al César lo que es del César”, por lo que hay que ser justo y si bien podemos dedicarle un post aparte a comparar estos productos televisivos setenteros, no se puede negar que cada uno dejó un legado del cual se nutren los shows que le siguieron y los que vendrán a futuro. Por mi parte, feliz de haber aprovechado esta tan laaaaarga cuarentena, descargándolos y viéndolos por fin.



                                               Los aterradores créditos de la temporada 1 y 2.

domingo, 4 de octubre de 2020

El mundo del cómic nuevamente está de luto.


     2020 ha sido desgraciado para todos, la pandemia del Covid-19 se ha llevado a un montón de gente de todas las edades y tan solo el año que viene se supone (en el mejor de los casos) que se remediará esto cuando esté listo la vacuna; y a eso se le suman quienes fallecen por otras causas, si bien cruzamos los dedos para que la temporada termine sin más víctimas.  Al principio de esto, una de sus primearas víctimas famosas fue el dibujante argentino Juan Giménez, radicado hace años en España y luego a mediados de año le tocó irse al guionista gringo Dennis O´Neil, si bien este último por otras razones médicas.  Unos cuantos meses después, las historietas volvieron a perder a alguien ligado a ellas, cuando se fue demasiado pronto el actor Chadwick Boseman, debido al cáncer y quien se hizo famoso por encarnar en la pantalla grande al superhéroe africano Pantera Negra.  Los dos primeros ya llevaban tiempo en esta tierra, pero aun así muchos lamentamos su partida; el tercer caso fue más doloroso, porque tendemos a esperar hoy en día que la gente viva más años gracias a las esperanzas de vida han aumentado en el .  Cada uno de ellos dejó un legado imborrable y no nos queda duda, de que sea cual sea la cantidad de tiempo que le correspondió a cada uno de ellos, les sobreviven sus obras inspiradoras para millones y al menos podemos decir sin lugar a dudas que lo hicieron bien.  Es cuando aún recordando a nuestros héroes de la vida real y artistas que admiramos, que la vida nos vuelve a golpear y señalar este 2020 como un periodo de pérdidas, dolor y pruebas: pues tan solo el 30 de septiembre, esta misma semana que ya acaba, se nos fue otro grande del noveno arte, el también trasandino Joaquín Salvador Lavado Tejón, más conocido como Quino.
    No me voy a referir a su biografía, ni a su listado de obras, que la verdad es que me declaro ignorante sobre su carrera e historia y si quieren profundizar más en él, es solo cosa de googlear y se encontrarán con un montón de información.  Respecto a lo anterior, solo diré que tenía 88 cuando le tocó partir y si lo ponemos al lado de sus colegas de profesión que se fueron antes que él, Giménez y O´Neill, nadie puede poner en duda que su contribución para que este mundo fuese más hermoso, fue por medio de sus historias, personajes e ideas.  En cambio, de lo que sí les contaré, será sobre mi relación con Quino.
    Como mucha gente, entre quienes leemos de manera habitual “tebeos” y quienes a lo más se han acercado a ellos, gracias a las películas y producciones para la pantalla chica, conocí a Quino por medio de su creación más famosa y celebrada: Mafalda.  Les estoy hablando de esa niña encantadora y vivaz, que junto a sus amigos de similar edad ¿Se supone entre 3 y 7 años aproximadamente?, a través de sus vivencias y opiniones nos encontramos con críticas visiones sobre el acontecer mundial, abordando temas tales como la política, la educación, el machismo, el materialismo, el racismo, la ecología y la figura de la mujer, entre otros; todo con un tono humorístico e ingenioso, que no deja de sacarnos hasta risas al leer sus viñetas y que por lo general no alcanzan a ser más de 5 (o incluso una) por cada “historia”.  Mafalda es como sucede con otro clásico de la historieta, la estadounidense Peanuts (Conocida en Latinoamérica como Charlie Brown y Snoopy debido a sus personajes más emblemáticos) de Charles Chulz, viene a ser una mirada desde el punto de vista de los pequeños acerca del mundo de los adultos y al que muchas veces no comprenden, debido a que estos mismos (o sea, nosotros) se comportan contradiciendo todo lo que se supone hacen los mayores: actuar con equidad y raciocinio. Y recordemos lo que dice por ahí: Los borrachos y los niños dicen la verdad, por lo tanto qué no mejor recurso estético para referirse a todo esto, que a través de personajes tales como Mafalda y sus amigos.



     Creo que estaba cursando la enseñanza media, o sea cuando era un adolescente, cuando conocí a Mafalda y a su grupo y si fue así ello se lo debo a mis profesores, a quienes idolotraba por ser casi los únicos adultos que entendían las inquietudes intelectuales por las que pasaba y con quienes podía compartir, además, mis intereses artísticos (entre libros, películas y cómics).  Desde un principio me encanté con esa chiquilla y sus grupo, así que lo que pude leer al respecto lo hice feliz de la vida.  Fue entonces cuando Pato, mi profesor de Filosofía y quien cuando estaba cursando el último año del liceo se convirtió en mi padrino de Confirmación, me prestó un tomo compilatorio de las viñetas de Mafalda; estoy casi seguro de que era el Todo Mafalda, un grueso volumen en tapa dura, aunque según la Wikipedia este compilatorio apareció recién el 2007 y para entonces ya hace rato que le había perdido el rastro a esa persona que tan importante fue para mí.  Pato también me permitió disfrutar de otro tomo de Quino, no obstante no recuerdo qué nombre tenía, solo sé que me gustó bastante y debido a ello pude adentrarme en parte del resto del trabajo del caricaturista.
    Era el año 2000 aproximadamente, cuando del único hombre al que he amado realmente hizo su examen de título y como yo entonces aún no comenzaba a trabajar de profesor, solo tenía el dinero que recibía de lo que me entregaban mis papás (que no era mucho, pues mis mayores necesidades estaban cubiertas hace rato debido a ellos).  Esta es la primera vez que me refiero por acá a tal persona, cuyo nombre no diré, pero quienes me conocen desde hace rato saben a quién me refiero; en todo caso, solo lo menciono esta vez, porque con parte de los ahorros que tenía le compré para celebrar el acontecimiento que he mencionado, una bella agenda Quino que estaba a la venta y en oferta, porque esto sucedió por abril.  Al destinatario también le gustaba mucho Mafalda y por extensión Quino.  La libreta en tapa dura, estaba llena de sus sarcásticas palabras que hacen de la delicia de sus seguidores y nunca más volví a verla en nuevas ediciones por estos lares; lástima no haberme comprado para mí un ejemplar. Queda claro que quedé como rey con mi obsequio e hice feliz a su destinatario.
    Ignoro en qué momento me vi por primera vez los cortometrajes de Mafalda, hoy en día toda una curiosidad debido a su factura tan “artesanal”; en todo caso, fueron de mi agrado sin problemas y creo ya es hora de volver a verlos e incluso, quizás, compartirlos con mi sobrinito Amilcar y hasta en una de mis clases que me toca hacer esta semana que viene…
    …Desde hace rata que Mafalda me ayuda a realizar mi trabajo como profesor, puesto que los textos que la acompañan pueden ser abordados desde distintos puntos de vista y ello permite tratar toda una gama de materias; justamente este año tan “especial”, he tenido la dicha de impartir una nueva asignatura que me gusta mucho: Taller de Literatura.  Solo tuve una semana y media para hacer mi clase presencialmente, no obstante desde fines de marzo que la estoy llevando a cabo por medio de videoconferencias y en general han tenido buena llegada entre los alumnos, que cuando se trata de compartir algo que me gusta mucho (la literatura y la creación artística), me es más fácil innovar y conseguir la atención de mis discípulos.  Es así que la última unidad pedagógica del ramo, tiene relación con otros tipos de expresión literaria y le dedica unas horas al cómic (¡Una de mis mayores pasiones!).  Como sé del tema mucho más que la mayoría de mis colegas, he aprovechado de hacer una clase por cada tipo de cómic y comencé primero por los orígenes y las características de la historieta; fue entonces que usé unas imágenes de Mafalda, para analizar junto a los chicos los símbolos detrás de las caracterizaciones de los personajes.  Y como en los días venideros voy a revisar con ellos el cómic latinoamericano, no dejaré de lado la oportunidad de hacer mi homenaje a Quino, que bien corresponde ¿No?
     Por último ¿Me van a creer que dentro de mi colección nada tengo de Quino? ¡Así me pille Nyarlathothep! Voy a enmendar mi error lo más pronto posible.


                                            Para ustedes la película animada de Mafalda 
                              (en realidad la unión de varios cortos adaptando el trabajo de Quino).

jueves, 1 de octubre de 2020

Antes de Watchmen, décima parte (y final): La Maldición del Corsario Carmesí.


John Higgins, el coautor.
 
    Cuando en 2012 apareció por fin el largamente esperado proyecto de volver al universo ficcional de Watchmen (1986-1987, la magna obra del cómic ochentero “para adultos”, escrita por Alan Moore y dibujada por Dave Gibbons, en plan homenaje y visión descarnizada del subgénero de superhéroes), gracias a la serie de precuelas titulada como Antes de Watchmen, solo dos nombres del clásico precursor de todas esas historias, en tono más serio sobre justicieros enmascarados y con trajes ajustados, se repitieron en tales nuevas aventuras.  Uno de ellos corresponde al del no hace mucho tristemente desaparecido Len Wein, quien ejerció como editor en la mentada novela gráfica y el otro corresponde a John Higgins, encargado de colorear (y vaya que lo hizo magnífico) los de ya por sí hermosos dibujos de Gibbons; fue así que el primero, hace rato ya un destacado guionista, escribió más de una miniserie dentro de Antes de Watchmen (específicamente Ozymandias – mi favorita de esta colección- y Dollar Bill), mientras que el otro y unido al propio Wein, se encargó de realizar todo un homenaje para la obra que inspiró estos trabajos más recientes: el dibujo y la coescritura del guión de La Maldición del Corsario Carmesí.
     Debe saberse que dentro de las páginas de Watchmen, aparecen las viñetas de un cómic leído por un niño común y corriente, un civil que aparece de vez en cuando y quien se deleita con el argumento de Relatos del Navio Negro; se trata de una oscura y violenta historia de piratas, que aparece fragmentada en cada uno de los 12 números que comprenden el título principal.  Cabe mencionar que corresponde  a un texto sobre la caída progresiva en la condenación de su protagonista, la cual sirve como reflejo (en parte) de la misma trama sobre los justicieros de Watchmen.
       Teniendo en cuenta lo mencionado arriba, no podía haber un Antes de Watchmen sin su propio cómic “satélite” sobre piratas y he ahí donde nos encontramos con La Maldición del Corsario Carmesí.  Pero antes de referirme sobre de qué va esta “historieta dentro de la historieta” (a manera de la más rancia tradición de la literatura, en lo que se llama relato enmarcado), ya es hora de referirse a quién es John Higgins ¿No?
    Nacido en Reino Unido en 1949, su carrera profesional ha estado ligada a una importante revista de su patria dedicada al noveno arte: 2000 AD, publicación de cómics de ciencia ficción de la cual han surgido títulos y personajes hoy tan populares como el mismísimo Juez Dredd.  Considerando que Moore también es de origen británico, era obvio que en su juventud se conocerían y trabajarían juntos, de modo que cuando DC “importó” varios nombres importantes del medio en los ochenta, ambos volvieron a firmar en sociedad para la compañía gringa y en otra importante obra: Batman: La Broma Asesina (1988), esta vez poniéndole color al trazo de Brian Bolland (otro inglés).  El resto de su trabajo tanto para su tierra natal como para el mercado estadounidense, lo ha llevado a trabajar por igual en el cine en filmes de imagen real y de animación, así como portadista de libros. 
    Destacable viene a ser su incursión en el llorado sello Vertigo de DC, donde encontramos la prueba viviente de su labor recomendable, en títulos tan emblemáticos como nada menos que Hellblazer y Mundo sin Fin, este último junto a su también compatriota Jamie Delano.

 
La Historia.
 
     Publicada originalmente a razón de dos páginas entre 28 números de los 37 que comprenden Antes de Watchmen (lo que nos da un total de 58 páginas, una suma respetable y que bien podría considerarse como un one-shot, historia autoconclusiva de un solo número), se trata de una obra dividida en 3 partes: El Diablo de las Profundidades, ¡El Mal que hacen los Hombres…! y Anchas eran las Alas del Dragón.  La trama fue realizada por el maestro Len Wein en el primer arco (los 10 primeros números) y en la primera entrega del segundo, encargándose luego Higgins, quien en general llevó muy bien la tarea solo, realizando además un dibujo magnifico en el cual combina muy bien el realismo salvaje que esperaríamos de este tipo de narraciones (barcos, selvas y guerreros con sus respectivas indumentarias), con un imaginario propio de las fabulaciones terroríficas, sangrientas y violentas que le hacen el peso a algunas de las mejores viñetas de las historias centrales de la colección.  Plausible viene a ser el aspecto cromático dado a las imágenes, donde en la primera parte destacan los colores oscuros, nocturnos y fríos, propios de la muerte más fantasmal en alta mar, para pasar luego a un espectro más vivo y que, pese a su propia luz, representa otro tipo de peligros mortales.
    La trama trata acerca de un marino que tiene un cargo más o menos importante en un barco, quien solo por intentar ser un hombre justo en medio de un ambiente donde el honor no tiene mucha validez, cae en la desgracia más profunda cada vez, al llegar a otro embarque, aunque este de connotaciones sobrenaturales y malditos (me voy a reservar el verdadero nombre de este último para que lo descubran por su cuenta…en el caso de que sepan sobre historias del mar).  En otras palabras, logra escapar de la sartén para caer al fuego, arrancar de Escila para caer en las fauces de Caribdis. Sin embargo, le ofrecen recuperar su libertad a cambio de encontrar 3 objetos imposibles y de ese modo el resto de la trama tratará sobre su viaje para conseguir dicho objetivo.  El espanto sobre lo peor de la humanidad, conociendo a gente indeseable en el mayor de los casos y todo tipo de atrocidades entre “naturales” y sobrenaturales, nos dejará con un sabor amargo que no deja de ir de la mano con algunas de los argumentos dedicados a los mismísimos Vigilantes.
     Por mi parte, el único “pero” que le pongo a esta pieza que luego fue editada de manera compilatoria en los integrales de Antes de Watchmen, es sobre su precipitado final, que pareciera haber sido realizado por la presión de cerrar de una vez este agregado.  Por cierto, aplausos para el lenguaje más “florido” o arcaico usado en esta obra, el cual nos ayuda a sumergirnos en otra época, lo cual de seguro en su idioma original se puede disfrutar aún más, por no mencionar los diálogos en una lengua mesoamericana que aparecen en el último arco de La Maldición del Corsario Carmesí.


miércoles, 30 de septiembre de 2020

Debut y despedida.



     La saga juvenil de ciencia ficción y fantasía de Artemis Fowl  de Eoin Colfer, en publicación desde 2001 y que a la fecha lleva 8 novelas, más unos cuantos cuentos y un libro anexo, ante su popularidad y calidad hace rato que solicitaba alguna adaptación audiovisual (para el cine o la tele); es así que más de un estudio y cineasta se interesaron en el tema, sin embargo para que esto fuese posible, el camino fue algo tortuoso, como en muchos casos con algunas otras obras literarias de éxito actuales y solo este año en plena pandemia fue posible ver la película hecha por Disney a través de su plataforma de streaming.  Se suponía que iba a estrenarse el año pasado en agosto, siendo que los afiches estaban en el cine desde febrero más o menos; no obstante, por una u otra razón se postergó su debut para marzo de este 2020 y debido a la cuarentena por el Covid-19, al final decidieron ofrecerla como uno de los “aperitivos” de su competencia a Netflix, Amazon y otras compañías similares…¡Pues menos mal que no me gasté la plata, ni el tiempo en ir a verla! (y mucho menos consiguieron convertir su producción en una razón de más para tener Disney+).
     Dirigida por un director tan talentoso como Kenneth Branag, ante la noticia de que este iba a ser el responsable (un shakespereano de pura cepa), se podía esperar una adaptación que le hiciera justicia al material original, mezclando  a la perfección entretención con calidad artística…Pero esto no fue así y por ello no sé si echarle la culpa al artista (quien, además, es un destacado actor), por haber filmado una obra carente de toda sensibilidad y realizarla solo por encargo, quedando demostrado que no basta con poseer un presupuesto millonario para conseguir la atención (y respeto) del público.  Más bien me afirmo en la incapacidad de quienes hicieron el guión, tomando como base los dos primeros libros de la saga, recortando y agregando por acá, inventando unas cuantas cosas por su cuenta y blanqueando de manera espantosa las caracterizaciones de los personajes, para hacer algo infantil y tan asquerosamente políticamente correcto (como en el último tiempo, le ha dado por hacer a la empresa del Ratón Mickey, unas veces con éxito y otras de manera espantosa), que dudo que un espectador adulto “inteligente” y/o alguien que haya leído y adore esta saga pueda ver (y terminar) sin bostezar, aburrirse y maldecir a los cuatro vientos el engendro hollywoodense que es esta cinta.
    A ver de qué va la ficción creada por Artemis Fowl, al menos en lo que concierne a su primera entrega, que era lo que habríamos esperado se versionara con dignidad:
    Artemis es un genio que, solo a los 12 años de edad, ostenta con orgullo ser el único heredero de una familia irlandesa de rancia alcurnia, si bien esta es más conocida por los bajos fondos debido a su preferencia por la estafa, robo y el comercio ilegal.  Con un padre desaparecido que lo más probable esté muerto y su madre sufriendo postrada y demente, ha decidido aprovechar sus conocimientos de la existencia del mundo mágico (del que, por supuesto, pocos seres humanos tienen claro de su existencia), para extorsionar a su gente y conseguir oro de ellos y así salvar de la bancarrota a su familia.  Con tal propósito lleva a cabo nada menos que el rapto de un agente policial mágico, aunque no todo es tan sencillo y debido a ello pasa por una y otra peripecia.  No obstante, lejos lo mejor de todo es que este primer encuentro entre el protagonista y sus compañeros con las criaturas del submundo, termina por unir sus vidas de manera muy estrecha, tal como iremos comprobando con cada nuevo volumen de la serie; asimismo, que quede claro que el propio Artemis, casi un solitario y sin amigos verdaderos comienza a cambiar para bien a partir de esta aventura.

 

    La verdad es que tan solo teniendo como fuente el primer libro (que tampoco es necesario ser fiel en un 100% a lo que ocurre en él), tenían de sobra para armar un buen filme, donde lo primordial debe ser entretener a la audiencia y conseguir con ello las divisas suficientes, como para exprimir esta gallina de huevos de oro hasta donde se les diera la gana; no obstante, el resultado fue espantoso, pese a que además contaron con dos grandes actores británicos: por un lado la veterana Judi Dench (una verdadera dama de la actuación, versátil como ella sola y que de solo verla actuar ya por lo general la película donde sale, tiene una razón de sobra para que valga la pena) y el guapo Colin Farrel, tan buen actor y versátil, que al igual que su colega ha incursionado bastante en el cine fantástico y de ciencia ficción.  Sin embargo, la contratación de los anteriores, sumado a Branag, no sirve de mucho si el guión está lleno de baches y, más encima, la caracterización de los personajes resulta ser plana, poco atractiva y hasta estereotipada, algo por completo alejada de lo conseguido por el escritor en sus textos.
   ¿Y por qué pasó lo anterior, si bastaba no más con ser inteligente y usar en su justa medida el material creado por Eoin Colfer? Pues que optaron por hacer algo “para toda la familia”, dejando de lado los aspectos más “oscuros” de la trama, los que implican la personalidad ambivalente del mismo Artemis, los rasgos de su familia y otros elementos propios de los demás personajes que pudiesen “herir la sensibilidad” de los más pequeños o los adultos conservadores de lo que esperarían, supuestamente, de una obra para divertirse sin mayores complicaciones argumentales.  Igual todo esto es incomprensible, me refiero a lo de suavizar tanto la trama y la conducta de los personajes, en una época en la que los gustos cinematográficos de la gente han cambiado y hasta se han sofisticado (o adaptado) como para aceptar un mayor nivel de violencia (explícita o implícita), héroes no tan idealizados (antihéroes) y problemáticas realistas, que hagan más verosímil el guión, pese a tratarse de una ficción de tipo fantástica.
    Por mi parte, tantos cambios realizados a un libro muy querido por mí, me parecieron una verdadera falta de respeto a lo hecho por su creador, a los seguidores de la saga literaria y al público en general ¿Tan tontos nos creen? ¿Y qué pasa con los artistas que firmaron para realizar este trabajo? (supongo que solo intentaron hacer lo mejor que pudieron). Por todo esto, culpo por entero a los guionistas y a los productores.  ¿Saben qué? Vayamos por parte, mejor, a la hora de referirme a los mutilamientos y/o deformamientos de lo que pudo ser y al final fue:
 
1. Hay que partir por el personaje que le da nombre a la saga y si bien a partir del segundo libro, el protagonismo será compartido junto a otros.  Pues este sucedáneo de Artemis Fowl carece de todo: No se ve tan increíblemente inteligente como el original; asimismo, no es un pequeño Maquiavelo, sino que solo realiza sus actos en contra de las criaturas mágicas, obligado por su deseo de salvar a…Por otro lado, carece por completo de carisma y el actor que lo interpreta lo hace pésimo, no convence por ningún lado.
 
2. Holly Canija tampoco consigue simpatizar y con lo infantil que se ve por la actriz que escogieron para interpretarla, no te creo eso de que tiene unos ¿70 años? Se supone igual debía verse mayor que su contrapartida humana y dicho detalle es uno de los puntos fuertes de la saga, debido a su contraposición con Fowl en cuanto a su madurez, lo que acá tampoco se aprecia.  Cabe mencionar que intentaron darle en esta versión descafeinada, un drama personal con lo de su padre, pero no le sacaron provecho y lejos era mucho mejor sus problemas al ser el primer elemento femenino en el cuerpo policial, considerando respecto a esto la especial relación con su jefe…Sin embargo (y he aquí la mayor estupidez, cuando se les pasa la mano lo de la diversidad y tolerancia al Disney actual), al eliminar el problema de la misoginia, que era uno de los puntos fuertes del primer libro, le quitaron valor al personaje que luchaba por hacerse un espacio entre los demás agentes y lo volvieron aún más infantil tanto a esta Holly, como al argumento de esta olvidable cinta.
 
3. Uno de mis personajes favoritos del ciclo, es el “ladrón de buen corazón” Mantillo Mandíbulas, un enano como es habitual encontrar en la literatura fantástica, si bien Eoin Colfer le da a su raza unos muy interesantes rasgos nuevos…¡Y acá lo convirtieron en el narrador de la historia y más encima en un enano “que no es enano”! Por otro lado, "así como así" se hace amigo de Artemis, amistad que pronto nace también con la propia Canija (entiéndase todo esto como “simplifiquemos todo y que las cosas sean fáciles para todo el mundo").
 
4. Mis respetos para el comandante Julius Remo de los libros, varón y que acá es mujer…Bueno, su cambio de sexo no me disgusta, que más encima acá es el rol que le toca encarnar a Judi Dench…¡Mas aún así esta apenas tienen la mitad de su versión literaria! Salir seria casi toda la cinta, no convierte a esta adaptación del jefe de la PES, en un personaje que sobresalga por ser distinto al resto; además, está tan mal perfilada esta Julius, que la misma Dench ni siquiera tiene oportunidad de sobresalir.
 
5. Con el centauro Potrillo hicieron algo aún más horroroso…Ningún problema en que sea “negro”, pero ese corte de pelo ¿Moderno?, esa faldita horrible que lleva y esa personalidad sin toda su soberbia, que hacía deleitarnos a quienes lo conocimos leyéndolo, me parece más bien otro yerro a la hora de querer apelar a la diversidad (¿Acaso quisieron incluir de manera encubierta a la comunidad LGTB con esta versión de Potrillo?)
 
6. Mayordomo es demasiado espectacular en los libros y por eso tiene tantos admiradores entre los lectores.  Es un hombre “de pelo en pecho”, un arma humana y aún así alguien con una nobleza que nos hace amarlo…Quedaba claro en las novelas que era blanco y de cabeza rapada (¿O calvo?) y acá nuevamente le cambiaron la etnia para hacerlo afroamericano, aunque ¿Con ojos azules? ¡Qué falta de respeto a los mismos negros! Y para peor, este Mayordomo de pacotilla llora por cualquier cosa (que no sé de dónde sacaron que eso puede ser chistosos). Por favor, no escupan más a nuestra inteligencia.

7. Mayordomo tiene una única hermana, mucho menor que ella, que es fantástica y acá aparece como su sobrina.  En los dos libros donde sale destaca bastante, en cambio en el filme es mero comparsa. 

8. Un tremendo villano de la saga es la elfa Opal Koboi, sin dudas que uno de los grandes aciertos del creador de la serie y quien aparece a partir del segundo libro; pues acá la introdujeron envolviéndola en un misterio sobre su identidad, con la intención de seguro resolver esto ante una eventual segunda película (algo que OBVIAMENTE ya no será…para fortuna nuestra).  Empero su presencia está malgastada y lo que pudo hacer más interesante la trama, se queda en solo una intención y nada más.
 
9. Eliminaron por completo la relevante trama de la madre de Artemis y en cambio pusieron a su padre, este interpretado por Colin Farrel, otro tremendo desperdicio de actor, ya que tampoco tuvo mucho material dramático para hacer un trabajo al menos aceptable…Y lo peor respecto a este secundario, una vez más le aplicaron un “lavado de cara”, al hacer que no sea el malhechor que en los libros era, sino que aparece hasta como héroe…¡Puaj!
 
10. Por último, hay efectos especiales digitales que en un filme de los noventa o de la década pasada los habría aceptado sin problemas (como lo hicieron con el troll que aquí aparece), pero a estas alturas ya no es posible cuando hasta en televisión tenemos mejores resultados al respecto.
 
   Luego de todo lo afirmado, me alegra que hayan sido solo poco más de una hora y media de decepción tras decepción.


                                                                                 Tráiler. 

domingo, 27 de septiembre de 2020

Niños + Monstruos + Terror = Una fórmula perfecta (I)


 1. Otro tópico de peso dentro de la literatura de miedo.
 
   Desde los clásicos cuentos de hadas, podemos encontrar historias donde abundan ejemplos con los ingredientes mencionados.  Se trata de una mezcla que no solo entretiene, sino que atiende a un montón de miedos a los que responden tanto los mismos niños, como los adultos: Y es que en ambas edades, es posible sentir temor ante cualquier cosa que se aleje de la "normalidad" y/o que atente en contra de nuestra seguridad; luego, tener a menores de edad expuestos a peligros de tipo sobrenatural o al menos a algo extraordinario, no deja de llegarle a la médula al adulto, tanto por el deseo de proteger a los indefensos, como por recordarnos nuestros propios miedos de infancia y que muchas veces aún mantenemos con el paso de los años.  Por lo tanto, un buen narrador de relatos de terror, que se precie de conocer los temores de sus lectores y jugar con ellos para asustarlos, al menos escribirá un par de textos en los que se presente la nomenclatura que titula nuestro post de esta ocasión...Y un maestro como Dan Simmons, no podía dejar pasar una oportunidad como esta; de modo que entre sus mejores obras del género y/o más famosas, se encuentra la que hoy revisamos: Un Verano Tenebroso (Summer of the Night, 1991) de Dan Simmons.
 
2. Una novela para disfrutar y no olvidar.
 
    Ambientada en el verano de 1960 en un pueblito campestre de Estados Unidos, nos cuenta de un grupo de amigos preadolescentes (6 varones y una niña), quienes poco después de terminar el periodo escolar y cerrar supuestamente para siempre sus puertas el colegio donde iban, descubren la existencia de una confabulación de tipo satánica para apoderarse no solo del lugar.  Como es de esperarse en este tipo de títulos, ellos serán los únicos que pueden detener lo que se avecina, puesto que... ¿Qué adulto les va a creer respecto a lo que está pasando en las sombras?
   Unas cuantas semanas pasan a lo largo del libro, que nos atrapa desde principio a fin, donde el temor y rechazo al mismo colegio de muchos chicos se lleva a límites ingeniosos y lo mismo que el miedo hacia los adultos extraños, en lo que viene a ser toda una tradición del género y donde el mejor antecedente (y con un ambiente igualmente rural) puede ser La Feria de las Tinieblas de Ray Bradbury.
     Acá nos encontramos con un interesante misterio de supuesto carácter histórico, que la estupenda prosa de Simmoms en verdad nos hace creer en los datos que nos entrega, como si hubiese pasado lo que uno de los protagonistas descubre y donde una vez más se detalla la existencia de un mal antiquísimo, al que no le faltan adeptos humanos deseosos de poder y gloria. Por lo tanto, seremos una vez más testigos de la eterna lucha entre el bien y el mal, donde solo la fe, la lealtad y el compañerismo enarbolados por un grupo de muchachos comunes y corrientes es nuestra única defensa.
    La novela posee lo elementos habituales a la narrativa de terror, rescatando varios de ellos que resultan ser atractivos de los lectores: Sociedades secretas, muertos que regresan de la tumba y unos monstruos espantosos que responden a nuestras fobias más primitivas.  No dejan de estar presentes las descripciones explicitas de las atrocidades, lo que implican muertes en circunstancias muy del gusto de quienes esperan gore; de igual manera, hay verdaderos momentos de horror, que como ya sabemos los niños frente al mal en cualquiera de sus manifestaciones no deja de sobrecogernos y más si ello despierta los propios miedo a la oscuridad y a aquello que acecha en medio de las tinieblas (aprovecho de contarles que les leí un pasaje al respecto a mis alumnos en una de mis videoclases y les impactó bastante).
     En tapa dura y de dimensiones considerables (que es la edición que este servidor posee), son poco más de 600 páginas.  Hay un montón de personajes, muchos de ellos carismáticos y así como los niños son caracterizados con credibilidad, sin mencionar a varios adultos que por igual nos resultan simpáticos, pudiendo identificarnos con uno u otro sin mayores problemas.

 
3. Valores del libro.
 
   Tal como ya se esbozó más arriba en pocas palabras, corresponde a un libro que habla acerca de las maravillas de la infancia y no solo de los años juntos a los amigos y familiares en cualquier ambiente, sino que ello ocurre en el campo.  Todo esto en 1960, en los albores de una década que se va a caracterizar por sus convulsas revoluciones sociales y de lo que algo se detalla en medio de sus páginas, cuando se menciona la carrera espacial entre Rusia y Estados Unidos.  Pero más allá de eso, los protagonistas viven su mundo (que poco a poco irá siendo invadida su normalidad infantil, por las fuerzas siniestras, tal como en el caso del niño de la cinta de tal época: Invasores de Marte) en una zona privilegiada y hasta idílica a simple vista: juegan al aire libre, practican deporte y se dedican a quehaceres que los preparan para la vida adulta (como ayudar con las cosechas, cuidar a los hermanos menores o repartir periódicos); algo que hoy día menos jóvenes conocen desde su propia experiencia y donde los artilugios de la computación los tienen frente a una pantalla atontados y gordos con tanta comida chatarra...Ahora bien, tampoco se trata del lugar perfecto, que hayamos delincuencia juvenil, corrupción, alcoholismo en la familia y hasta abandono paterno-filial; no obstante, estos pequeños héroes cuentan con ellos mismos y la propia calidez de sus corazones para salir adelante frente a esto (las mismas virtudes que les ayudarán a enfrentar y superar a los "malos" de la historia).
     Luego está, como no, el tema de la amistad.  En este caso, volvemos a la noción de la fraternidad entre varones y donde aparece una chica (en muchos sentidos distinta al resto), cada uno con sus propias cualidades diferenciadoras y donde pesan más los puntos en común que los unen que sus singularidades.  Al respecto, el escritor sabe llegarnos al corazón y encontrarnos acá momentos de gran emotividad y coraje, en especial cuando para sorpresa nuestra hace que uno de ellos muera a mitad de la novela y luego "veamos" cómo cada uno de ellos pasa por el luto a tan temprana edad.
    También destaca el tema del amor familiar y donde podemos hayar varios ejemplos sublimes, que si bien en general los adultos cumplen un papel pasivo frente a lo que está pasando (salvo los villanos y un puñado de mayores que sobresalen como aliados de los héroes), se pueden mencionar la misma relación entre los dos hermanos que forman parte del grupo protagonista, la presencia de un tío como figura paternal, el amor no verbalizado entre un padre y su hijo pese a las debilidades del primero y la tierna adoración hacia una abuela.
    Asimismo, uno de los protagonistas, pese a su pequeña edad, es un católico practicante y de ese modo buena parte de sus actividades relacionadas con ello se describen de manera amena y aun así sin caer en el proselitismo.  El mundo de la fe religiosa desde el punto de vista de los laicos es abordado con naturalidad.  Luego, al ser esta una obra que describe la existencia de un horror sobrenatural, será justamente este tipo de creencias una de las armas para enfrentársele.  Respecto a todo esto, cabe destacar la figura de un joven sacerdote católico, con quien el chiquillo en cuestión tiene una férrea amistad; es en esta relación, que resulta plausible cómo se desarrolla y que nos sirve de ejemplo para retratar una fraternidad en estas condiciones y cuando en una época como en la que vivimos, por culpa de algunos depravados no falta quienes sospechan de cualquier religioso católico.
    Por otro lado, no deja de estar presente el tema de la madurez, puesto que la novela hace que chicos enfrentados tanto a dilemas de la vida cotidiana como a los particulares villanos que se les cruzan en su camino, vayan creciendo y madurando.  De hecho, algunos de ellos resultan ya bastante maduros, pese a que mantienen sus gustos por los juegos y razonen de cierta manera en determinadas circunstancias.  La cercanía a la idea de la mortalidad propia y de los seres queridos, resulta ser primordial en la vida real y por ello la literatura no deja de retratarlo; por igual, el comienzo de la cercanía hacia la sexualidad no deja de estar presente, que en sus páginas habrá al menos un episodio que por mucho que pueda resultar “fuerte” para algunos lectores, tampoco se trato de algo inusual cuando estamos hablando de las mismas historias que nos podríamos contar sobre nuestros últimos años de infancia.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Lo que fue de La Dimensión Desconocida en los ochenta.


 1. Antecedentes.
 
    Con el título original en inglés de The Twilight Zone (La Zona Crepuscular), si bien fue estrenada en 1959, la serie creada por Rod Serling al llegar a tener 5 temporadas, se convirtió en uno de los 3 shows televisivos gringos de ciencia ficción, fantasía y terror, que dejaron huella para siempre a nivel internacional (a ver...¿Quién me dice cuáles son los otro que tienen dicho honor?).  Fue así que el programa de carácter antológico, se convirtió en parte de la cultura de masas, sin dejar de lado la valoración de su claro nivel artístico; ello gracias a numerosas historias inolvidables, entre  las escritas por Serling y otras por las manos de grandes narradores literarios como Richard Matheson, Ray Bradbury y Charles Beaumont.
      En 1983 algunos de los directores de cine fantástico y de ciencia ficción más exitosos de la época, liderados por Steven Spielberg, quisieron rendirle tributo a La Dimensión Desconocida; para esto rodaron nuevas versiones de algunos de los episodios más célebres escritos por el propio Serling, insertadas todas dentro de una película que aprovechó los avances en los efectos especiales y el mayor presupuesto millonario.  El éxito del filme quedó en la retina de los espectadores, recobrando las ganas de volver a ver el viejo espectáculo que originó tal obra y descubriéndolo las nuevas generaciones este verdadero legado de la televisión, por no mencionar a los empresarios del rubro que se encontraron con otra mina de oro para explotar...Fue así que las bases se cimentaron  para que en un futuro próximo, volviera la Dimensión Desconocida y esta vez por medio de nuevas historias para la pantalla chica.
 
2. Recuerdos de la Dimensión Desconocida.
 
    Dentro de los programas de TV que veía religiosamente de niño en los ochenta (no recuerdo bien si era los lunes o martes, aunque no hay dudas de que lo hacía durante la noche), por supuesto que se encuentra el título que hoy nos reúne.  En aquella época, ignoraba de que se trataba de la actualización de una serie más antigua y solo ya adulto (tan solo durante esta década que ya termina) vine a ver entera la génesis de todo esto.
    Para la mente impresionable de un pequeño que tenía poco más de 10 años entonces, era claro que muchas de las escenas e ideas de dichos capítulos se me quedarían grabados para la posteridad; sin embargo, nunca recordé con detalles esos capítulos, que solo algunos pocos pude repetirme gracias a las reposiciones.
    Me volví a ver algunos de sus episodios, por medio de unos DVDs piratas que compré hace años atrás, pero solo  a causa de esta cuarentena que ya lleva más de seis meses (que al ser profesor, tengo la suerte de trabajar desde casa, para cuidar a mis alumnos y cuidarme a mí mismo), luego de pillarla en YouTube, me reencontré con ella y de ese modo conseguí hacerme una imagen más completa y adulta al respecto.  No se encuentra en la mejor calidad, que se nota corresponde a una grabación de cinta casera y luego digitalizada gracias a un buen samaritano; no obstante es lo que hay y como decimos acá en mi país: "peor es mascar lauchas".

 
3. De qué iba.
 
    Tal como ya se dijo más arriba, el programa duró 3 temporadas, emitiéndose entre 1985 y 1989 y ello a través de 65 capítulos , estos de distinta duración (los más cortas, se daban junto a otros de igual o distinto metraje).
    Basada generalmente en su mayoría en guiones originales, adaptó también a varios escritores de renombre y destacando entre ellos Stephen King (la segunda adaptación para la tele de una obra suya, luego de años desde que a finales de los setenta, Tobe Hooper realizó magistralmente su versión de Salem's Lot) y la única vez en que hasta la fecha, se ha hecho alguna recreación audiovisual de un texto de Robert McCammon; el primer caso corresponde a Abuela, que a mi humilde opinión no está al nivel de episodio basado en Rondadores Nocturnos, de McCammon, una joya de la época y bastante aterradora.  Asimismo, se realizaron nuevas versiones de capítulos de la serie original escritos por Rod Serling.
     Tres grandes escritores y guionistas contribuyeron con su talento para la serie, cada uno de ellos encargándose de varias historias por temporada.  Es así que Harlan Ellison estuvo en la primera de ellas, adaptando en ocasiones algunos de sus propios relatos (que estamos hablando de uno de los grandes cuentistas del siglo pasado).  Luego, en la segunda temporada estuvo nada menos que George R. R. Martín, mucho antes de alcanzar la fama con su saga (aún inconclusa...¡El muy desgraciado!) de Juego de Tronos.  Para terminar, la tercera y última temporada contó con el aporte de Michael Straczynski (a modo personal, mi favorito de los 3 mencionados, si bien su carrera más ha estado orientada a los guiones, que a la narrativa) e igual a unos años de conseguir el éxito, con lo que sería su mayor aporte a la fecha: la serie de televisión Babilonia 5... En todo caso, si bien este último no tenía aún décadas de carrera, a diferencia de sus dos colegas, ya se evidenciaba en los libretos que escribió para la Dimensión Desconocida, sus virtudes y entre ellas su agradable uso del humor, elemento que apenas encontramos en Ellison y Martín.
     Entre las historias  de la versión ochentera, tal como en su predecesora, hay capítulos de terror, de ciencia ficción y de fantasía. 
    En el caso del primer género, hay unas muy aterradoras y violentas, según lo que era posible realizar en dicha época (según unos amigos míos, cuando acá pasaron Rondadores Nocturnos, lo hicieron de forma censurada); que lo sobrenatural en muchas ocasiones tenía un claro elemento satánico y si bien salvo excepciones, como las dos ya mencionadas, no eran muy gráficas, aunque sí muy sugerentes.
    Respecto a la fantasía científica, hallamos de todo: extraterrestres, inventos ingeniosos, científicos locos, mundos futuristas, exploración espacial, entre otros tópicos.  En estos, por razones obvias, era donde utilizaron más efectos especiales y escenarios creativos; si bien tampoco estamos hablando de mucha elaboración al respecto, si lo comparamos con aquello a lo que estamos acostumbrados hoy en día o las grandes superproducciones hollywoodenses de entonces.
     Los capítulos de fantasía estaban ambientados en el mundo cotidiano y eran aquellos con una mayor cuota "familiar" que los otros;  asimismo, muchos de ellos resultan ser bastante emotivos y de entre estos cabe mencionar tres de los que más me impactaron de pequeño (sus nombres no me los sé y tampoco tengo idea de quiénes los escribieron, así que se los dejo como tarea): un hombre que descubre su papel como viajero habitual a un lugar no muy estimado (primera temporada), un romance singular entre jóvenes de distintos siglos (segunda temporada) y una anciana escritora que conoce a su nuevo grupo de fieles admiradores (tercera temporada).
    Como sucede con las grandes historias, que pese a sus elementos extrapolativos habituales en los géneros mentados, hallamos claras moralejas y una invitación a la reflexión.  Ahora bien, al ser este programa un producto para el consumo, en una época por completo distinta a la de los años sesenta (convulsos años de revolución cultural y social) y a diferencia de lo hecho por Rod Serling, apenas encontramos acá crítica social...¡Y vaya que se echa de menos esto! Obviamente había en tal década expresiones populares con este espíritu crítico (como el cómic Watchmen), empero si comparamos todos estos casos, podemos notar una clara intención de sus responsables de quedar bien con todo el mundo y en especial con el gobierno conservador de Ronald Reagan...Que en todo caso la entretención pura y sin ánimo de un discurso ideológico no es algo que voy a demonizar (nota: creo en el valor estético del arte por el arte).
    Grandes directores trabajaron para esta serie, destacando Wes Craven, William Friedkin y Peter Medak.  Por otro lado, actores de la talla de Bruce Willis, Morgan Freeman, Ellen Mirren y Frances McDormand participaron, todos ellos antes de conseguir la fama (tal como pasó con muchas de las estrellas, que trabajaron en la serie de los sesenta, previamente a conseguir su reconocimiento internacional).
 
4. Luego de mi reciente revisión.
 
   El tiempo que me ha sobrado para dedicarme a lo mío, es una de las cosas que puedo agradecer de este tan "especial" periodo que estamos viviendo (que por mí, ojalá no pasáramos esta crisis sanitaria, en todo caso) y de este modo, como ya dije antes, pude ponerme por fin "al día" con este show televisivo que fue primordial para que amara este tipo de historias... Pero los gustos van cambiando y también uno se vuelve más exquisito (o mañoso, según cómo se le mire a este asunto de crecer/madurar/envejecer) y a la luz de esa verdadera joya que es la serie original, creo que no hay donde perderse; incluso hubo episodios que me aburrieron.  Pese a todo, sigue teniendo un lugar en  mi corazoncito y pienso con firmeza que sin ella, mucho de lo que soy en día no lo sería.



Los Créditos de apertura, que les reconozco me daban miedo de chico.
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