sábado, 24 de octubre de 2020

Recuerdos de Robotech.



1. Memorias de un televidente friki.
   
     Cuando miro hacia atrás respecto a las ficciones que me marcaron a temprana edad y crearon en mí el gusto (y el apetito) por las historias de ciencia ficción, no puedo dejar de mencionar la serie de animación Robotech.  Y es que si bien de antes ya me había visto títulos como los animés Cobra (que acá la emitieron en una franja infantil, pese a ser una serie para adultos y ello "gracias" a la ignorancia de la gente de la tele en Chilito, que creía que todos los "monitos animados" eran para niños y con el tonto nombre de Super Agente Cobra), El Festival de los Robots y Capitán Futuro, por no dejar de mencionar un montón de programas gringos de Hanna-Barbera, los Transformers y varias producciones de la llorada Filmation como Flash Gordon y He-Man (más la estupenda serie animada de Star Trek, a la que pongo al mismo nivel del caso que nos reúne hoy), sin olvidar los sofisticados casos de shows animados de la por igual desaparecida Rankin Bass de Thundercats y Silverhawks y la francesa Espartaco y el Mundo bajo el Mar, esta fue la primera gran trama del género en cautivarme por completo...¿La razón? La verdad es que hay más que una y entre ellas encontramos una amalgama de elementos, que incluyen su argumento bastante complejo y desarrollado nada menos que a través de décadas a lo largo de tres generaciones, los diseños de las máquinas que aparecen, su música y en especial los personajes a quienes en verdad llegamos a sentir tan reales y carismáticos; más encima, para muchos de nosotros fue un golpe ver cómo los personajes morían y no volvían nunca más, algo de chico te conmueve casi como si se tratara de la pérdida de un ser querido real.  Es así que por fin me dispongo a hablarles de este título tan caro a mí, pensando en  los posibles lectores de mi edad (en el cuarto decenio de nuestras vidas) y en especial entre los más ñoños de la casa, puesto que luego de más de 15 años (2004 para ser más exactos), me la estoy volviendo a ver, aunque ello de una manera muy especial y de la que ya les contaré.
 
 
2. Un singular monstruo de Frankenstein.

    Lo que los occidentales conocimos como Robotech, que estamos hablando de una época en la cual no teníamos acceso a información inmediata, como ahora mismo gracias a Internet y por eso mismo desconocíamos el origen de muchas cosas que nos gustaban, en verdad viene a ser la fusión de 3 series niponas que en su génesis nada tienen que ver entre sí.  Lo que les voy a contar ahora, hoy en día es un dato bien conocido por los interesados en el tema, así que disculpen si les doy la lata, pero es importante tenerlo en cuenta a la hora de comentar y/o analizar este programa de culto para millones a lo largo de gran parte del mundo.
    Casi como si se tratara de una leyenda, todo esto tiene relación con el interés de un productor y guionista estadounidense de nombre Carl Macek, quien ofreció a las cadenas televisivas yankees un anime muy popular en su país de origen  y que había comprado para doblar al inglés y distribuirlo luego en otras naciones; se trataba de Super Dimension Fortress Macross, conformada de 36 episodios.  Lamentablemente (o más bien para fortuna nuestra), en aquellos tiempos los estándares televisivos usacas en materia de "animaciones infantiles", pedían un mínimo de capítulos y esta cantidad no era conseguida por la oferta de Macek; fue así que para no perder la inversión y lograr su espacio en el medio, tuvo la feliz ocurrencia de completar el número requerido al usar otros dos animes independientes que había adquirido, de modo que al cambiar el guión por medio de un inteligente montaje y el mismo doblaje, le permitiera conseguir un hilo conductor entre tal trío de shows.  Fue así que al juntar el mencionado Macross, con Southern Cross y Mospeada logró nada menos que 85 episodios en lo que tituló de manera muy sugerente Robotech.  A partir de entonces, se escribió un pasaje muy valioso en la historia de la televisión mundial.


 
3. La trama en pocas palabras.

   Todo parte con una inmensa nave espacial alienígena que cae a la Tierra a finales del siglo XX (el futuro próximo, para cuando  se emitió la versión japonesa y luego la norteamericanizada); esta situación corresponde al primer contacto documentado y global de la humanidad con inteligencias extraterrestres y su avanzadísima tecnología.  Todo esto provoca una crisis en el planeta, con una correspondiente guerra tipo Mundial (la Tercera) y luego una reestructuración política/militar a manera de gobierno mundial. Es entonces que tras la nave a la que le ponen SDF-1, viene una agresiva raza de gigantes humanoides que desean conseguir los misterios de dicho objeto, lo que ellos llaman Protocultura y la que luego relacionan con los terrestres, quienes demuestran poseer rasgos sociales hace rato extinguidos entre los invasores.  La crónica sobre este encuentro entre pueblos y lo que ocurre con varios integrantes de ambos mundos, es lo que se llama también la Primera Guerra Robotech y corresponde, además, a la versión del primer animé que quiso vender a los gringos Carl Macek y que recibe por igual el nombre de la Saga Macross (por el nombre de la ciudad civil que hay en el interior del SDF-1).
   La segunda parte viene a ser conocida como La Cruz del Sur y ocurre al menos unos 20 años después de los eventos de la Primera Guerra Robotech. La Tierra pasa por un buen período, hasta que una nueva raza de alienígenas llega al planeta; se trata de nada menos que de los Maestros de la Robotecnia, quienes crearon a los Zentraedi, los colosos que habían llegado con intenciones belicosas tras descubrir la llamada fábrica (o Matriz) de la Protocultura que se encontraba en la nave ahora controlada por los humanos. Es así que estos más recientes invasores, lejos mucho más inteligentes enemigos, quieren recuperar los secretos de la Robotecnia que se hayan en los restos de lo que fue el SDF-1 y para ello no usarán la diplomacia; por lo tanto les queda a los militares de la Cruz del Sur enfrentarse a estos villanos, encontrándose entre ellos la hija de una de las parejas de la Saga Macross (la protagonista de esta parte y lejos el mejor personaje) y el hermano menor de una de las secundarias de la misma primera historia.
    Conocida como La Nueva Generación (y lejos mi saga favorita de la franquicia), la Tercera Guerra Robotech y la última de esta producción "armada" ochentera, es conocida también como la Saga Invid.  Una especie inteligente no humanoide ha llegado a la Tierra para apoderarse de la Protocultura, de la cual se alimenta. Su arribo significó un verdadero desastre para la humanidad, la que perdió la mayor parte de los logros que vimos en La Cruz del Sur, pudiendo sostenerse de manera muy precaria unos cuantos asentamientos humanos y entre ellos una que otra ciudad o pueblo afortunados, pese a la existencia de unos cuantos grupos de resistencia con tecnología Robotech y de lo que queda del ejército; son justamente un grupo muy entrañable, conformado por algunos componentes bastante singulares, los que se vuelven los protagonistas de esta última parte de la re-creación de Carl Macek.
   Posteriormente apareció un piloto para una serie que para pesar de los fanáticos nunca prosperó, Los Centinelas, que estaba entre medio de los acontecimientos de Macross y La Cruz del Sur, rescatando personajes muy queridos de la primera saga y mostrando en versiones infantiles a al menos un par de los protagonistas de la segunda parte (su trama al menos tuvo serialización por medio de cómics).  También se realizó Robotech: La Película, otro trabajo de recortar por aquí y por allá, más ensamblaje, que usó mayormente material de una cinta de animación japonesa muy famosa llamada Megazone 23. Y luego muchos años después, ya en este siglo, se realizaron un par de filmes: el primero de ellos una producción por completo original y que continúa la historia después de lo visto en La Nueva Generación (Las Crónicas Sombra) y otro que retoma la idea de editar material japonés, teniendo como protagonista a uno de los personajes más famosos de la misma última parte del show (Robotech: Love Live Alive).
 

 
4. Mi vida junto a Robotech.

    Robotech se estrenó en USA en 1985, si bien los animé de los que se nutrió debutaron años antes; a Chile llegó recién en 1987 entre enero y febrero, cuando los niños estábamos en vacaciones y fue emitida tanto en esta primera instancia, como en sus sucesivas repeticiones, en las tardes por Canal 13 de la Universidad Católica.  Es obvio, que de inmediato me atrapó y la veía sagradamente con mi hermana mayor Mabel. Sin embargo, para mí mala suerte, cuando llegó marzo y con ello las clases, me enteré que me tocaba hacer el sexto básico en la jornada de la tarde y de ese modo me perdí la oportunidad de ver completa aquella vez la serie a la cual le dedico estas palabras.
    Para beneficio mío y gusto de los seguidores de Robotech, así como del de los bolsillos de los mercaderes, salió ya comenzado el año escolar el álbum de láminas coleccionables y que no dudé en comprarme.  Recuerdo que al medio venían unas láminas autoadhesivas exclusivas, que en aquellos tiempos solo algunas venían con pegamento propio y al resto uno debía ponerles el adhesivo para pegarlas en el espacio que les correspondía; bueno, resulta que dichas imágenes eran de escudos militaristas y no sé si los dibujos habían sido hechos en Estados Unidos, Japón o era una volada propia de Salo Editores, la llorada empresa de álbumes que sacaba dichas ediciones; una de esas láminas solo tuvo una limitada cantidad de ejemplares y si la conseguías entre la enorme cantidad de sobres que comprabas, te regalaban una figura a escala del personaje más famoso de la serie y de su nave transformable (¿De quién les estoy hablando?). Por cierto, así fue cómo me enteré de la existencia de dos generaciones más y de lo que pasaba con los protagonistas que ya conocía.  Cabe mencionar que completé la colección y aún espero me manden el afiche con Rick Hunter y el SDF-1 de regalo por completarlo.
    No puedo dejar de mencionar que solo gracias al descanso del 1 de mayo y al 21 de ese mismo mes, días feriados, tuve el gusto de tener mi primer encuentro con La Nueva Generación, de la que quedé enamorado.  No volvería a verme con sus tan queridas personajes hasta luego de un buen tiempo.
    Robotech II: Los Centinelas fue emitida una tarde como exclusivo estreno en Cine en su Casa, también por Canal 13, si bien ignoro qué año; de lo que sí estoy seguro es que todos mis amigos no salimos a jugar para verla y los que iban en la tarde al colegio ese día faltaron sin sentir culpa alguna.
    Fue un par de años después, en 1989, que volvieron a dar Robotech y logré cumplir mi sueño de aquel entonces.  Yo tenía de compañera de curso a mi amiga más antigua, Marta González, quien también era fanática de la serie; es así que convertimos en un rito lo de juntarnos a verla cada tarde de lunes a viernes, a veces en su casa y otras en la mía. El último episodio me tocó verlo solo y puedo rememorar la intensidad de las emociones que sentí aquella vez, pues las despedidas siempre son tristes y no sabía que en el futuro cercano, por medio de los avances  de la tecnología, uno podría ser dueño de títulos como este, tal como ahora sabiendo aprovechar tales beneficios, puedo escribir con la mente fresca estas memorias.
     En años posteriores la repitieron, siempre empezando en vacaciones de verano, aunque ahora con dos episodios por día; Marta volvió a ser mi cómplice de las exhibiciones y cuando estábamos ya en la universidad, se compró una de las novelizaciones en inglés, que fue nada menos que La Fuerza de las Armas, nombre de uno de los mejores capítulos de la Saga Macross.
     En 1996 se celebraron los primeros 10 años de Robotech y se editó para gran alegría de sus seguidores una edición de dos discos compactos, con lo que se supone era toda su música; esto no era cierto, puesto que faltaba al menos un tema (la canción de la Flor de la Vida).  Un amigo que tenía entonces, se compró grabados a cassettes dichos compilatorios, no obstante los muy ladrones que se los vendieron usaron cintas normales de 60 minutos (30 minutos por lado) y los temas del final de cada cara quedaban cortados, que en el caso de lo que venía a ser el primer compacto, el cassette no lograba contener todos los tracks; poco después ese mismo amigo, Víctor no sé cuantito (que hace rato dejo de estar entre mis íntimos), adquirió originales los CD y fuí a su casa para que ahora me los grabara en cassettes de mayor duración...Escuchaba a cada rato la música, algunas veces solo y otras en compañía con mis amistades, tal como lo hago ahora en que escribo estas palabras.
     Debía ser el mismo año de Décimo Aniversario o 1997 (de seguro lo tengo registrado en los Diarios de Vida que llevaba escribiendo en aquel entonces), cuando en pleno Centro de la ciudad, apareció una tienda que decía ser subsidiaria de Manga Films, la empresa que sacaba VHS de animé es Estados Unidos, España y otros lugares (luego supe que era mentira y no tenía derecho para usar su logotipo y ediciones); por azar la descubrí, le dije a varios amigos y nos pusimos de acuerdo para comprar distintos títulos cada uno, de modo de prestarnos luego lo que teníamos y así “piratearlos”.  Fue así cómo nos enteramos que existía Robotech: La Película, que eran años de sequía de esta serie, tanto tiempo sin poder volver a verla; rápidamente se volvió una de nuestras joyas más preciadas y creo que la vez en que la compró Roberto, se vino a mi casa para que viéramos juntos nuestros tesoros (que era viernes, así que era una linda manera de comenzar el fin de semana luego de dedicarlo a las clases en la universidad, como buenos estudiantes que éramos).
     Por ahí en los añorados últimos años de los noventa, se instaló una de las primeras tiendas en Santiago dedicada a la venta de merchandising de pelis y series. El local estaba en Alameda, casi llegando a Plaza Italia (a la que ahora ya no sé si cambiaron legalmente el nombre por Plaza Dignidad, debido a la revolución del Estallido Social del año pasado) y entrar en este era para que los ojos se te empañaran...Allí tenían todo Robotech en VHS, en unos preciosos estuches gringos, si bien es claro que ni siquiera traían subtítulos en español; sin embargo, no solo yo miraba esa mercancía con deseo y sentía lástima por no poseer el dinero (y el conocimiento del inglés) como para llevárnosla a nuestra casa...¿Alguien me puede decir cómo se llamaba ese negocio?
     Entre 2004 y 2005 ADV, una empresa gringa de DVD que sacaba en E.E.U.U. ediciones de anime, compró los derechos del programa y la remasterizó, editándola con escenas que en su momento fueron suprimidas (por lo general desnudos o imágenes consideradas en su tiempo como muy violentas); para la versión en español latino se volvió a doblar, con voces muy parecidas a la de antaño en todo caso.  Me acuerdo de la locura de cuando comenzaron a llegar los volúmenes, que traían hermosas figuritas de regalo; yo me tuve que contentar con conseguir los DVD clonados, los que no eran poca cosa y de ese modo, durante el periodo en el cual tuve mi única depresión y estaba con licencia médica en casa, entre junio y septiembre de 2004, me vi por primera vez como adulto Robotech; cabe mencionar, que fue un enorme placer darme cuenta de que la serie no había perdido su encanto, que ahora mayorcito podía apreciarla de una manera más crítica.
 
 
5. Unas últimas aclaraciones.

    Hace años que tenía la intención de escribir sobre Robotech, así como por igual de verme las series originales que le dieron forma.  Ahora mismo me he dado el primer gusto y estoy disfrutando de los citados animes, que gracias a Thepiratebay.org pude bajar... ¡Y gratis! Sé que en Netflix, para contento de un montón de gente, se encuentra remasterizada, pero las versiones que bajé están bien buenas y de ese modo ahora puedo hacerme una idea más completa de este importante episodio en la historia de las animaciones televisivas.  Les cuento que escribiré sobre cada una de estas series, que debería empezar pronto con Macros, pues hace una semana me la terminé y fue todo un placer.  Ojalá esta semana próxima, antes de que acabe el mes, pueda llevar a cabo esta otra tarea.

 

                                        La preciosa intro con el épico tema de Ulpio Minucci y 
                            que mezcla imágenes de los 3 animes que dieron forma a Robotech.

domingo, 18 de octubre de 2020

Alicia, dulce Alicia.

     Siempre te recuerdo, amiga y más a medida que pasa el tiempo, cuando me doy cuenta en mayor medida de que me habría gustado tanto haberte pasado más juntos.
    La primera vez que tuve noticias tuyas fue por medio de Pabla, esa profesora y compañera de intimidades que tanto queríamos y gracias a quien llegamos a conocernos.  Fue durante una conversación en el colegio, creo que nada menos que en la biblioteca, aunque no recuerdo si yo estaba en mi último periodo de escolaridad o me encontraba ya en mi primer año de universidad (que en caso de que fuese así, yo no dejaba de visitar a mi antiguo liceo y es que lo echaba de menos).  Fue cuando Pabla me habló de una alumna que era toda una artista, que a veces se amanecía pintando y por eso llegaba tarde a clases, se quedaba dormida en medio de ellas o simplemente faltaba por razones obvias.  Me llamaron la atención sus palabras y el afecto detrás de ellas, como la admiración que sentía hacia esa chica y de inmediato sentí del deseo de cruzarme con ella, si bien todavía no sabía su nombre. 
    Un día en medio de un acto cultural, una exposición o algo así en medio del mismo establecimiento educacional que nos cobijó, una preciosa muchacha rubia y de tez blanca, mejillas coloradas, regordeta como un querubín, me regaló un marcapáginas hecho por ella como conmemoración a dicho evento; era un rectángulo de cartón blanco, pintado en un lado con manchas de diversos colores y el efecto surrealista era maravilloso...Miré a la anfitriona a los ojos y me detuve en sus gestos, en  el amable tono de su voz y supe que eras tú.  Nos presentamos y tu nombre se me quedó grabado para siempre: Alicia Urbina.  Como por lo general me pasa, perdí ese marcapáginas que tanto quería, el único recuerdo físico que tenía de ti y ya no sé cuándo fue su extravío, si por entonces seguías aún con nosotros o ya habías partido.
   Confieso sin tapujos que en un principio y durante casi todo el transcurso en el que duró nuestra fraternidad, me provocabas sentimientos entremezclados: por un lado disfrutaba tu compañía y las conversaciones inteligentes contigo, pero por otro tu personalidad tan extrovertida (lejos más que la mía en aquel pasado), me hacía sentirme incómodo a veces; como recuerdo del "escándalo" que a veces podía sentir por ti, se me viene a la memoria cuando me dijiste que de vez en cuando te atraían otras mujeres...¡Que lo confesaras así con tanta espontaneidad me sacó de mi zona de confort! (increíble cómo aún me faltaba un resto para desechar tantos miedos y prejuicios). Sin embargo, sabía que era una tontería de mi parte esto último, puesto que al final era la gente como tú la única a la que podía considerar verdaderamente entre mis pares.
     La memoria más significativa que tengo de ti transcurrió una noche de sábado. Estaba viendo una peli en la tele (todo esto lo tengo muy presente en mi memoria, pues el filme era Cuenta Conmigo, primera vez que tenía el gusto de encontrarme con dicha cinta) y justo cuando daban comerciales, mis papás me dijeron que me buscaban; en ese tiempo todavía tenían el negocio, por cuya puerta tendían a presentarse los huéspedes y nosotros mismos cuando llegábamos de algún lugar (lo mismo para salir de casa). Quienes me hacían una visita sorpresa eran tú, Pabla y el grupo de chicos que se juntaba seguido.  Pero aquella vez tú brillabas más que nunca, pues tal como me dijiste cuando te pregunté por qué razón vestías así, de payaso, habías querido verte diferente, ser otra persona y entonces con tu ingenio creaste tu propio traje y maquillaje como la artista que eras...Solo con el transcurrir de los años, reconocí lo valioso de ese detalle tuyo, de lo que decía de ti...¡Tanto y de lo mejor de tu persona! Lamento tanto no tener una foto tuya de aquella ocasión, así como ninguna contigo, ni de esa vez, ni de otro momento; por lo tanto, la única manera que tengo para invocar tu imagen es a través de rememoraciones como esta.
     Por lo general el nexo para encontramos era Pabla, casi siempre en el colegio donde todavía estudiabas, que yo ya estaba en la universidad.  Creo que algunas veces estuvimos juntos en su casa, si bien no tengo cómo corroborarlo, ya que perdí hace rato el contacto con esos amigos en común y Pabla fue la última en irse de mi vida, que ni siquiera tengo cómo hacerle llegar este texto dedicado a ti (no obstante, más de alguien leerá estas palabras y sabrá que exististe y que formas parte importante de quién soy).  En otras ocasiones, llegabas de improviso a mi hogar, sin avisarme y cuando nuestros tiempos concordaban nos quedábamos un buen rato charlando; si no estaba yo, se encontraban mis papás para recibirte y en especial mi padre te había tomado gran cariño (quizás pensaba que podríamos haber tenido algún romance o algo más serio juntos).


     Una vez formaste parte de un proyecto en el cole junto al mismo grupo ya mencionado: sacar una especie de diario escolar y hasta nombre le tenían, Papeles Cagaos. Creo tenían harto avanzado, sin embargo, no solo por el nombre poco ortodoxo para un establecimiento educacional, hecho por adolescentes y dirigido por una de las profesoras (quien siempre abrazó un discurso de izquierda reaccionario), no cayó en gracia al resto de las autoridades y murió antes de florecer. Yo mismo estuve tentado de contribuirles con algún texto mío, como ex alumno bastante reconocido en mi antigua alma mater.
     No sé si fue exactamente debido a lo anterior o si solo se trata de un hecho relacionado (que nunca te pregunté), pero al poco tiempo tuviste que irte a terminar tus estudios de enseñanza media a otro colegio y eso fue cuando ya estabas por hacer el último año o tal vez puede ser que ya te encontrabas en cuarto medio.  Pabla fue echada del CEMLAP, luego de llevar allá su buena cantidad de tiempo y el grupo que eran ustedes se disolvió, al menos dentro de esas aulas. Así fue como un día, me pediste te ayudara para musicalizar una intervención artística que ibas a hacer en tu nuevo colegio, donde bailarías llevando otro atuendo realizado por ti.  Fue entrete seleccionar la música y aún más divertido cuando días después te pregunté cómo te había ido en el acto y me contaste que el encargado en poner la música había puesto el lado del casete equivocado, aunque como profesional que eras tuviste que asumir no más, pues ya estabas en medio del escenario (¡Sí, esto ocurrió en tiempos en los cuales aún usábamos esas cintas de audio!).
      Tan especial que eras, amiga, tan sensible y llena de tanto talento, que apenas saliste de la Media fuiste considerada por un proyecto especial y experimental de la Universidad de Chile, para jóvenes artistas que pudiesen entrar a sus filas, sin tener que dar la habitual prueba de admisión.  Cuando me enteré de esto, tuve una razón de más para estar orgulloso de ti y felicitarte.  Ese fue el último año en el que te tuvimos con nosotros, 1996.
    Lo único que recuerdo de tu corto periodo en la universidad, es que me contaste que te habías enamorado de un compañero de curso ¿O era de un grado más alto? A él no le gustaba tu nombre y prefería llamarte Licha (bueno, tampoco era muy distinto del verdadero); tú sufrías por ese tipo, que no llegué a conocer y si más supe de su persona, ya se borró por completo en mi mente.
    Una jugarreta tuya se me viene a la cabeza: en una de tus tantas visitas imprevistas, la que hiciste junto a Pabla más encima, les mostré a ambas muy feliz mi última adquisición y que eran dos discos compactas originales de Yanni.  Ustedes quedaron encantadas más que de su música, de su belleza y fue así que solo para hacerme rabiar le quitaron a los cd las carátulas durante un descuido mío y solo luego de un buen rato me las devolvieron. 
    Sufrías de depresión y no sé qué tanto en tratamiento estabas.  Pese a toda la gente que te quería y aceptaba con tus rarezas de loca linda, había un enorme vacío dentro de ti que muchos desconocíamos.  En tu casa las cosas no eran mejores y al parecer allí no te entendían, por lo que te sentías bastante sola entre los de tu sangre; fue entonces que te diste una sobredosis de pastillas, ignoro si solo para evadirte por un rato o tu propósito era simplemente acabar para siempre con el dolor.  Cuando supe que estuviste horas ¿O fue más de un día? echada en tu casa sin que nadie de los tuyos se percatara de tu ausencia, mientras tu fuego se iba extinguiendo poco a poco, sentí una enorme rabia.  Creo que nunca antes supe de tu familia, y solo entonces estuve muy cerca de haberlos odiado, esperando que tu muerte les pesara para toda la eternidad.
    Estaba haciendo mi primera práctica profesional, en el mismo liceo donde nuestras circunstancias se unieron y mi profesora guía, quien también contigo había compartido bastante, me dijo de improviso que se había enterado de que habías muerto ese mismo día o el anterior.  Me quedé frío y, como no, me costó creerlo, hasta que comprobé que era cierto.  Al día siguiente fue tu entierro y por supuesto que fuí, que ni dudé en faltar a clases; nadie me acompañó, pero allí me encontré con hartos de nuestros conocidos, entre ellos Pabla, quien puso una rosa roja sobre tu ataúd antes de que dejaran tu cuerpo bajo tierra y dio un emotivo discurso, hablando de la gente que te había dado la espalda, entre ellos el colegio que te obligó a emigrar a otro (habían varios de sus representantes entre los asistentes).
    Un vecino, Willy Gas (así le llamamos por su negocio dedicado a la venta de galones de gas, que ese nombre tiene su servicio y local), estaba también ese día en el cementerio como deudo tuyo.  Creo que era pariente de una antigua condiscípula que tuviste.  Nos contó de cuánto había llegado a quererte y de lo que hizo por ayudarte, incluso económicamente, que conocía de tu vida precaria.  Propuso hacer algo en tu honor, una junta de amigos para recordarte, la verdad es que la memoria siempre me falla con muchos detalles como este, aunque estoy seguro de que todo quedó solo en la intención.
    Ignoro cuánto pasó desde que tuvimos que despedirte, supongo que fueron meses...Un día me enteré de que tus compañeros decidieron hacer una exposición sobre tus trabajos y como más encima esto quedaba cerca de donde yo estudiaba, apenas pude asistí.  Me pregunto por qué asistí solo, que habría sido bello compartir esa experiencia con alguien más de mis seres queridos, para que supieran de ti y vieran con sus ojos lo que hiciste (aparte de mi familia en casa y los amigos en común, una persona no más de mis otros grupos compartió contigo, no obstante aquella vez no estaba disponible).  En la exhibición había una foto tuya en grande y unas palabras tuyas citadas de no sé dónde, que hacían referencia a tu "arte obrero" (o algo así como le llamabas a lo que creabas). Solo recién me enteré que al no contar con los recursos para pintar en lienzos u otros materiales, recicladas cartones y otros elementos para plasmar lo que salía de ti.
     Poco tiempo después Pabla se separó de su marido y se quedó sola en casa junto a sus dos hijos pequeños; cuando comenzó esta nueva etapa de su vida, no dejó de lamentar que ello hubiese sido tarde para haber mejorado tu propia vida, que te habría llevado con ella y de ese modo ahora podrías tener un verdadero hogar.  Un deseo, una posibilidad que se quedó en el reino de las alternancias que no dejo de tenerlo en cuenta.
     Estas remembranzas son lo único que puedo hacer como acto de amor hacia ti y agradezco al Señor por haberte conocido, que aunque ese periodo fue breve en términos cronológicos, fue intenso.  Como ya dije, no tengo con quién intercambiar recuerdos y datos sobre ti, ni sé dónde están tus restos para ir a dejarte flores; no obstante, me guardo las ganas a la espera de que en otra vida vuelva a mirarte a los ojos, oír tu alegre risa y decirte de nuevo Alicia, dulce, Alicia.

jueves, 15 de octubre de 2020

Niños + Monstruos = La Mezcla Perfecta (II).

4. El “It” de Dan Simmons.

 

     Cuando se ha leído la famosa novela de Stephen King (a estas alturas, sin dudas, su obra más conocida) y se adentra uno en este otro libro del género, resulta imposible no acordarse del Club de los Perdedores y de su enfrentamiento contra una fuerza sobrenatural tan aterradora como Pennywise; la verdad es que ya sea a propósito, de manera inconsciente o más bien por tratarse de un tema recurrente en títulos como estos, los puntos en común resultan ser bastantes entre una historia y otra.  Cabe recordar, en todo caso, que el libro de “Tío Steve” fue escrito y publicado la década anterior antes (1986 precisamente) que el texto al cual le dedicamos estas palabras, aunque la verdad tampoco hay tantos años entre el primer caso y el que hoy nos reúne (ya que la novela de Simmons data de 1991).

     Cabe mencionar que ambas narraciones se encuentran ambientadas en el pasado y lo más importante de ello, es que sus protagonistas corresponden a sendos grupos de amigos en los últimos años de su infancia o al principio de su adolescencia (según como queramos verlo) y, más encima, deben lidiar como pueden contra una fuerza siniestra sobrenatural por su cuenta, ya que no cuentan mayormente con el apoyo de los adultos para ello.  Asimismo, tanto el uno como el otro nos muestran un mundo de antaño y en el cual estos jóvenes héroes comienzan a despertar hacia la madurez, ya sea debido a las leyes naturales propias de los cambios físicos y psicológicos de su edad, como por las situaciones límites que les toca vivir; y sin embargo, pese a todo, pasan estos días en un entorno privilegiado donde los juegos al aire libre les permiten conocer un tipo de libertad, que solo quienes añoramos ese pretérito (o presente) sabemos apreciar.  En ese sentido, las vicisitudes a las que se enfrentan los protagonistas por muy fantásticas y aterradoras que son, corresponden a una metáfora de lo duro que significa crecer. Otro punto en común, es el amor que hay entre quienes componen ambos equipos de amigos, entre los cuales la lealtad está por sobre todo y lo mismo pasa con el compañerismo, siendo estos valores parte de sus principales armas para enfrentarse al mal que los asola a ellos y a su comunidad…Ah, y se me estaba olvidando, tanto en It como en Un Verano Tenebroso el argumento se centra en un pueblo pequeño, donde por lo general todos se conocen y el cual ha sido marcado por la fuerza maligna que deben derrotar los muchachos.

    Como puede evidenciarse en lo escrito arriba, hay harto en común entre tan magníficos relatos altamente recomendables los dos, pero nadie puede decir de manera tajante que Dan Simmons “copió” a su colega, puesto que claramente la manera de cómo se va desenvolviendo su trabajo lo hace valioso por sí misma…Además (y aquí un pequeño spoiler que me voy a permitir hacer), el autor luego de hacer que nos encariñáramos más que nunca con uno de los protagonistas, el que claramente llega a sobresalir por sobre sus compañeros, lo mata más o menos poco antes de llegar a la mitad de las páginas que comprenden esta obra (una terrible sorpresa que acentúa el dramatismo); por lo tanto, no hay concesiones con el lector y se está introduciendo, además, el tema de cómo los más pequeños enfrentan la muerte de un ser querido, tanto familiares como amigos (al respecto, bien recuerda esa otra joyita que es Boy´s Life de Robert McCammon, otra novela del género que posee muchos puntos en común con Un Verano Tenebroso e It).

     No olvidemos que este tipo de historias siempre van a estar presentes entre nosotros y si no recordemos el éxito de Stranger Things (show del cual, para pesar nuestro, no veremos hasta el año que viene su cuarta temporada…por culpa del Covid-19 y de su maldita pandemia), así que la idea de ver a un montón de chiquillos peleando contra monstruos es algo que no deja de ser atractivo (y al respecto, se me vienen a la memoria las primeras temporada de Buffy, otro de mis programas favoritos).

   Por último, para quienes sepan inglés y/o tengan mucha buena suerte y hayan quedado encantados con esta novela que ganó el prestigioso premio Locus de Terror, en 1990 Dan Simmons (o sea, un año antes de publicarla), sacó con una editorial independiente un librito titulado Banished Dreams.  Este volumen (que ignoro si ha tenido reediciones y de mayor tiraje) está compuesto por tres sueños de carácter profético que tuvieron algunos de los protagonistas de Un Verano Tenebroso; dichas narraciones por una u otra razón decidió sacarlas de la versión final de su novela y como cortesía a una pequeña librería, el escritor le concedió dichos textos para sacar tal preciado título…¿Habrá alguna posibilidad de poder disfrutar de tales relatos, tal como mucho del resto de Simmons que sus admiradores de habla hispana no hemos podido acceder?



5. Personajes.

 

Duane McBride: Mi personaje favorito de la novela (y de seguro de much@s otr@s lectores), es un muchacho gordo que vive en una granja, junto a su padre, un inventor muy ingenioso y alcohólico; ambos se llevan muy bien, lo mismo pasa con el único pariente que les queda, un tío y hermano del progenitor del muchacho.  Con estos dos hombres mayores, tiene conversaciones intelectuales y comparte el gusto por los libros y el ajedrez, que Mike es en la práctica mucho más inteligente que el promedio (entre sus contemporáneos y hasta buena parte de los adultos profesionales).  Cuando comienza la investigación sobre el misterio que hay en la zona, es él quien junto a su tío descubre la presencia de un objeto antiguo de poder místico y peligroso.

 

Mike O´Rourke: El único varón de al menos los 3 hijos de sus padres, es el otro chiquillo más carismático del grupo.  Católico como toda su familia, oficia de monaguillo para el cura del pueblo, con quien mantiene una estrecha amistad; además, ejerce uno que otro trabajo remunerado en sus tiempos libres, tal como repartir periódicos.  Adora a su abuela, a quien llaman Memo, quien debido a un problema de salud quedó postrada sin poder hablar y apenas moverse; no obstante, la cuida con devoción, dándonos momentos muy emotivos al respecto y como otro excelente ejemplo del amor en la familia, que Memo es su confidente y ambos han conseguido una hábil manera para comunicarse (la matriarca es el otro personaje adulto de peso en la historia, al igual que los parientes de Duane, que se presentan como verdaderos apoyos para sus chicos y en especial en esto de luchar contra las fuerzas del mal…y aunque no lo parezca considerándose la situación de la anciana).

 

Dale y Lawrance Stewart: Hermanos y los únicos hijos de sus padres, se llevan muy bien entre sí, pese a que en apariencia hay bastantes años de diferencia y al más pequeño aún le falta un buen resto de tiempo para acercarse a la adolescencia; sin embargo, los dos están integrados al grupo de juegos de los demás y Lawrance demuestra ser más ágil en algunas actividades pese a su corta edad. Cómplices entre ellos, da gusto la estrecha relación entre ambos; duermen en el mismo cuarto, en camas contiguas y uno de los momentos más aterradores del libro les toca pasarlo juntos en dicha habitación.

 

Cordie Coocke: La única chica del grupo pertenece  a una de las familias más pobres del pueblo, viviendo junto a sus numerosos hermanos y padres en un basural.  De aspecto poco agraciado y vistiendo un feo atuendo casi en todo momento, su actuar violento y extrovertido hace que todo el mundo la tenga por loca, tanto adultos como demás niños, puesto que además tiene un historial de escándalos.  La desaparición de uno de sus hermanos justo el último día de clases, es la que lleva al resto de los chicos protagonistas a descubrir lo que en verdad se está cocinando.  De lenguaje directo y confrontacional, es una experta a su edad en el uso de armas de fuego y su ayuda será fundamental para enfrentarse a las monstruosidades y a sus seguidores humanos, consiguiendo de ese modo una inesperada amistad con los otros chicos. 

 


sábado, 10 de octubre de 2020

Otra de Rod Serling.


     Tras el éxito de La Dimensión Desconocida (The Twiligth Zone en su idioma original), que estuvo nada menos que 5 años emitiéndose y consiguió 156 episodios, su creador y guionista de buena parte de tales historias se convirtió en uno de los personajes reales más importantes y queridos de la pantalla chica (así como de la ciencia ficción, la fantasía y el terror, claro).  Por eso mismo cuando a finales de los sesenta ofreció un nuevo show de carácter antológico, esta vez centrado en el terror, los productores no dudaron en darle su respaldo y con ello la posibilidad de contar con un presupuesto mucho mayor que el que tuvo en el pasado; de este modo si nos ponemos a ver con detención sus capítulos, podemos darnos cuenta en la espectacularidad que se le quiso dar dentro de lo posible (para la época y el medio) a dichas dramatizaciones, a través de fabulosos decorados, preciosos exteriores y respetables efectos especiales y maquillajes que en todo caso solo son comparsa cuando nos encontramos ante una nueva serie de enorme calidad artística.
    Cuando se menciona y/o trae a la memoria este programa, no se puede dejar de lado su particular presentación y que corresponde a la de una supuesta galería de arte, llena de pinturas con imágenes extrañas y perturbadoras (bueno, esto último no tanto hoy en día, pero que de seguro en su momento causaron impacto al ser exhibidas); estas se veían “suspendidas en el aire, dando la impresión de no haber paredes alrededor y salvo una que otra estatua monstruosa, lo que había al fondo podrían  ser tinieblas.  Y es cuando aparece entre medio el anfitrión, el mismísimo Rod Serling, quien presenta cada cuadro que antecede a la historia que nos toca en la visita de turno; su lenguaje es siempre cuidado y amable, invitándonos a adentrarnos en el misterio detrás de esas imágenes.  Por cierto, “solo” diez años han pasado desde el estreno de su anterior obra maestra y ahora que tenemos color para contemplar su más reciente creación y ver al mismo Serling en pantalla, el otrora hombre atlético y guapo que conocimos, ahora se muestra bastante envejecido y es que se nota que el cáncer que lo llevó a la muerte ya habitaba en él…Una lástima, que solo vivió 50 años, puesto que dejó este mundo el 28 de junio de 1975 (quizás por eso no hubo más de 3 temporadas de Galería Nocturna); sin embargo el legado que nos dejó fue muy grande y terminó por convertirlo en la leyenda que es desde hace rato (me acabo de dar cuenta, de que Rod Serling falleció tan solo 6 días antes de mi nacimiento…Así que no tuve la dicha de estar en el mundo cuando él aún seguía por acá).
    Estrenado su episodio piloto el 8 de noviembre de 1969, causó claro impacto en la audiencia y buena recepción en la crítica gracias a la factura propia de un largometraje hollywoodense; ello a través de 3 historias, que sumadas entre sí daban una hora y media de metraje aproximadamente.  Un joven Roddy McDowall y un ya maduro Ossie Davis intervienen en su primera parte, bastante macabra y aterradora…Pero la gran estrella de este debut fue nada menos que la premiada Joan Crawford, para entonces toda una veterana y quien fue una de las primeras actrices de gran nivel en confiar su talento a la televisión, como algo más que mera entretención y una oportunidad para lucrar (cabe mencionar que quien dirigió de manera tan maravillosa su intervención, fue nada menos que Steven Spielberg, en el comienzo de su carrera y el cual luego fue llamado una vez más para dar su aporte al programa, durante la primera temporada). 
     El capítulo 0 dejó las bases para lo que sería la modalidad del resto del show: entregas de 3 a 2 historias terroríficas (en las dos primeras temporadas y en la tercera y última solo con una) llenas de un fuerte trasfondo moral, con protagonistas por lo general de conducta reprochable (buena parte de ellos criminales de algún tipo) y quienes reciben castigo por sus acciones, ya sea de tipo sobrenatural o a través de la venganza de sus congéneres (o la mezcla de ambos tipos de justicia); ello porque tal como lo exhiben estas piezas, el mal habita en el negro corazón de muchos seres humanos, de modo que tales personajes corresponden a los verdaderos monstruos de los que hay que cuidarse. Por otro lado, hay otras historias, también típicas dentro del género de horror, en las cuales aparece sujetos “comunes y corrientes”, enfrentados cual víctimas a una fuerza superior, situación de la que pueden salir victoriosas o no.  Cabe mencionar que las dramatizaciones más cortas que aparecen en las temporadas 1 y 2, suelen ser de humor negro y en general bastante graciosas.


    Si bien muchas de los guiones fueron realizados por el propio Rod Serling, en ocasiones este mismo se encargó de adaptar cuentos de otros autores y entre ellos nada menos que al maestro Lovecraft, ello en la segunda temporada, con en verdad dos memorables segmentos: El Modelo de Pickman, que en realidad fue escrito para la pantalla chica por Alvin Sapinsley y Aire Frío; ambas versiones que bien merecen estar entre las mejores dramatizaciones audiovisuales sobre escritos del “Soñador de Providence”, contaron más encima con un elemento romántico agregado, que los textos originales no poseen.   Otros artistas de talento que contribuyeron a escribir para el programa, son Jack Laird, también productor del programa y director de muchas de las historias (entre ellas, nada menos que El Modelo de Pickman), Robert Bloch y Richard Matheson.  Asimismo, narradores de “miedo” que por igual fueron llevados al público televisivo y con estupendos resultados, son A. van Vog, Fritz Leiber, Clark Ashton Smith, August Derleth, Donald Wandrei, C. M. Kornbluth y Algernon Blackwood; muchos de los recién mencionados en sus primeras y hasta el momento, lamentablemente, únicas adaptaciones de su bibliografía tan valorada por los amantes del terror…Una pena que no hayan realizado algo sobre el gran Poe y supongo porque consideraban que ya había sido llevado varias veces a este tipo de producciones ¿No? (si bien le hicieron un simpático homenaje en la segunda temporada).
      La ambientación era bastante cuidada, así que podía trasladarnos con facilidad a un montón de escenarios, muchos de ellos naturales y no solo usando el recurso de una escenografía artificial creada con gran arte e ingenio: es así que podemos encontrarnos con bosques, el campo, la selva, el mundo de la ciudad actual y de otras épocas, edificios humildes y otros lujosos como mansiones (de hecho, una de estas aparece en varios capítulos con una que otra pequeña modificación), todo realizado de tal manera que se notaba el alto presupuesto con el que los patrocinadores respaldaron este segundo show (y último) de Serling.
     Aparte de los mencionados en el piloto, más actores destacados, ya desde antes que intervinieran en Galería Nocturna o que luego cobraron gran fama, podemos mencionar a: Larry Hagman, Diane Keaton, Burgess Meredith, Leslie Nielsen, Vincent Price, Adam West, David Carradine, John Carradine, Cesar Romero, Rene Auberjonois, Yaphet Kotto, Zsa Zsa Gabor, Elsa Lanchester, Cameron Mitchell, Bill Bixby, Mark Hamill, John Saxon, Barbara Steele, Mickey Rooney, Leonard Nimoy, Dean Stockwell y Sally Field; cabe destacar la intervención de nada menos que Orson Wells, como narrador de una historia muy rara y donde solo podemos escuchar la potente voz de este genio del cine (que en todo caso, al haber visto el capítulo en “español latino”, me la tuve que imaginar, je).  Muchos de estos nombres volvieron a salir al menos dos veces y en temporadas distintas y entre ellos hay que destacar al querido “Señor Spock”, quien además dirigió un episodio y lo hizo bastante bien (que luego en los ochenta incursionaría al menos 4 veces en el cine detrás de las cámaras y con bastante éxito).
    Y si seguimos con lo de mencionar a las estrellas que pasaron por este espectáculo, entre los directores recurrentes estuvieron gente como Jeannot Szwarc y John Badham, ambos en los comienzos de sus carreras y quienes han tenido destacadas filmografías tanto en el cine, como el la TV.
    Por cierto, la primera temporada tuvo 6 capítulos, mientras que la segunda 22, estas de unos 50 minutos aproximadamente si descontamos los comerciales entre medio; en cuanto a la tercera y última, contó con 15 episodios, pero estos eran de solo una historia, de cerca de 25 minutos, salvo el que cerró con el programa y que contó con dos en total.  Agreguemos que si bien se trataba de una producción orientada al terror (de ahí su nombre y tan particular decoración en las introducciones), tuvo unos cuantos destacados segmentos orientados a la ciencia ficción (al más puro estilo de la recordada Dimensión Desconocida, con su perfil humanista y de crítica social), así como un par dedicado a la fantasía más de tipo familiar (incluyendo un muy emotivo especial de Navidad).  Asimismo, también tuvimos un grado de erotismo que aumentó el carácter más adulto de esta propuesta, con mujeres hermosas y en actitudes muy provocativas, así como hombres muy masculinos y apuestos a torso desnudo y ello con toda la sensualidad que era posible mostrar a la cámara en aquel entonces en la “cajita tonta”.
    Tras haberme visto y disfrutado de Kolchak, que era de esta misma época y pertenecía al mismo género, si bien en diferente estilo, imposible no comparar ambas propuestas; al respecto, era obvio el carácter más Pulp del título con Darrin McGavin y su presupuesto más modesto, sin embargo las dos son verdaderos referentes a la hora de apreciar programas setenteros de horror de calidad, entretenidos, si bien el de Serling destaca mayormente por su mensaje reflexivo…Pero como dice el dicho “Al César lo que es del César”, por lo que hay que ser justo y si bien podemos dedicarle un post aparte a comparar estos productos televisivos setenteros, no se puede negar que cada uno dejó un legado del cual se nutren los shows que le siguieron y los que vendrán a futuro. Por mi parte, feliz de haber aprovechado esta tan laaaaarga cuarentena, descargándolos y viéndolos por fin.



                                               Los aterradores créditos de la temporada 1 y 2.

domingo, 4 de octubre de 2020

El mundo del cómic nuevamente está de luto.


     2020 ha sido desgraciado para todos, la pandemia del Covid-19 se ha llevado a un montón de gente de todas las edades y tan solo el año que viene se supone (en el mejor de los casos) que se remediará esto cuando esté listo la vacuna; y a eso se le suman quienes fallecen por otras causas, si bien cruzamos los dedos para que la temporada termine sin más víctimas.  Al principio de esto, una de sus primearas víctimas famosas fue el dibujante argentino Juan Giménez, radicado hace años en España y luego a mediados de año le tocó irse al guionista gringo Dennis O´Neil, si bien este último por otras razones médicas.  Unos cuantos meses después, las historietas volvieron a perder a alguien ligado a ellas, cuando se fue demasiado pronto el actor Chadwick Boseman, debido al cáncer y quien se hizo famoso por encarnar en la pantalla grande al superhéroe africano Pantera Negra.  Los dos primeros ya llevaban tiempo en esta tierra, pero aun así muchos lamentamos su partida; el tercer caso fue más doloroso, porque tendemos a esperar hoy en día que la gente viva más años gracias a las esperanzas de vida han aumentado en el .  Cada uno de ellos dejó un legado imborrable y no nos queda duda, de que sea cual sea la cantidad de tiempo que le correspondió a cada uno de ellos, les sobreviven sus obras inspiradoras para millones y al menos podemos decir sin lugar a dudas que lo hicieron bien.  Es cuando aún recordando a nuestros héroes de la vida real y artistas que admiramos, que la vida nos vuelve a golpear y señalar este 2020 como un periodo de pérdidas, dolor y pruebas: pues tan solo el 30 de septiembre, esta misma semana que ya acaba, se nos fue otro grande del noveno arte, el también trasandino Joaquín Salvador Lavado Tejón, más conocido como Quino.
    No me voy a referir a su biografía, ni a su listado de obras, que la verdad es que me declaro ignorante sobre su carrera e historia y si quieren profundizar más en él, es solo cosa de googlear y se encontrarán con un montón de información.  Respecto a lo anterior, solo diré que tenía 88 cuando le tocó partir y si lo ponemos al lado de sus colegas de profesión que se fueron antes que él, Giménez y O´Neill, nadie puede poner en duda que su contribución para que este mundo fuese más hermoso, fue por medio de sus historias, personajes e ideas.  En cambio, de lo que sí les contaré, será sobre mi relación con Quino.
    Como mucha gente, entre quienes leemos de manera habitual “tebeos” y quienes a lo más se han acercado a ellos, gracias a las películas y producciones para la pantalla chica, conocí a Quino por medio de su creación más famosa y celebrada: Mafalda.  Les estoy hablando de esa niña encantadora y vivaz, que junto a sus amigos de similar edad ¿Se supone entre 3 y 7 años aproximadamente?, a través de sus vivencias y opiniones nos encontramos con críticas visiones sobre el acontecer mundial, abordando temas tales como la política, la educación, el machismo, el materialismo, el racismo, la ecología y la figura de la mujer, entre otros; todo con un tono humorístico e ingenioso, que no deja de sacarnos hasta risas al leer sus viñetas y que por lo general no alcanzan a ser más de 5 (o incluso una) por cada “historia”.  Mafalda es como sucede con otro clásico de la historieta, la estadounidense Peanuts (Conocida en Latinoamérica como Charlie Brown y Snoopy debido a sus personajes más emblemáticos) de Charles Chulz, viene a ser una mirada desde el punto de vista de los pequeños acerca del mundo de los adultos y al que muchas veces no comprenden, debido a que estos mismos (o sea, nosotros) se comportan contradiciendo todo lo que se supone hacen los mayores: actuar con equidad y raciocinio. Y recordemos lo que dice por ahí: Los borrachos y los niños dicen la verdad, por lo tanto qué no mejor recurso estético para referirse a todo esto, que a través de personajes tales como Mafalda y sus amigos.



     Creo que estaba cursando la enseñanza media, o sea cuando era un adolescente, cuando conocí a Mafalda y a su grupo y si fue así ello se lo debo a mis profesores, a quienes idolotraba por ser casi los únicos adultos que entendían las inquietudes intelectuales por las que pasaba y con quienes podía compartir, además, mis intereses artísticos (entre libros, películas y cómics).  Desde un principio me encanté con esa chiquilla y sus grupo, así que lo que pude leer al respecto lo hice feliz de la vida.  Fue entonces cuando Pato, mi profesor de Filosofía y quien cuando estaba cursando el último año del liceo se convirtió en mi padrino de Confirmación, me prestó un tomo compilatorio de las viñetas de Mafalda; estoy casi seguro de que era el Todo Mafalda, un grueso volumen en tapa dura, aunque según la Wikipedia este compilatorio apareció recién el 2007 y para entonces ya hace rato que le había perdido el rastro a esa persona que tan importante fue para mí.  Pato también me permitió disfrutar de otro tomo de Quino, no obstante no recuerdo qué nombre tenía, solo sé que me gustó bastante y debido a ello pude adentrarme en parte del resto del trabajo del caricaturista.
    Era el año 2000 aproximadamente, cuando del único hombre al que he amado realmente hizo su examen de título y como yo entonces aún no comenzaba a trabajar de profesor, solo tenía el dinero que recibía de lo que me entregaban mis papás (que no era mucho, pues mis mayores necesidades estaban cubiertas hace rato debido a ellos).  Esta es la primera vez que me refiero por acá a tal persona, cuyo nombre no diré, pero quienes me conocen desde hace rato saben a quién me refiero; en todo caso, solo lo menciono esta vez, porque con parte de los ahorros que tenía le compré para celebrar el acontecimiento que he mencionado, una bella agenda Quino que estaba a la venta y en oferta, porque esto sucedió por abril.  Al destinatario también le gustaba mucho Mafalda y por extensión Quino.  La libreta en tapa dura, estaba llena de sus sarcásticas palabras que hacen de la delicia de sus seguidores y nunca más volví a verla en nuevas ediciones por estos lares; lástima no haberme comprado para mí un ejemplar. Queda claro que quedé como rey con mi obsequio e hice feliz a su destinatario.
    Ignoro en qué momento me vi por primera vez los cortometrajes de Mafalda, hoy en día toda una curiosidad debido a su factura tan “artesanal”; en todo caso, fueron de mi agrado sin problemas y creo ya es hora de volver a verlos e incluso, quizás, compartirlos con mi sobrinito Amilcar y hasta en una de mis clases que me toca hacer esta semana que viene…
    …Desde hace rata que Mafalda me ayuda a realizar mi trabajo como profesor, puesto que los textos que la acompañan pueden ser abordados desde distintos puntos de vista y ello permite tratar toda una gama de materias; justamente este año tan “especial”, he tenido la dicha de impartir una nueva asignatura que me gusta mucho: Taller de Literatura.  Solo tuve una semana y media para hacer mi clase presencialmente, no obstante desde fines de marzo que la estoy llevando a cabo por medio de videoconferencias y en general han tenido buena llegada entre los alumnos, que cuando se trata de compartir algo que me gusta mucho (la literatura y la creación artística), me es más fácil innovar y conseguir la atención de mis discípulos.  Es así que la última unidad pedagógica del ramo, tiene relación con otros tipos de expresión literaria y le dedica unas horas al cómic (¡Una de mis mayores pasiones!).  Como sé del tema mucho más que la mayoría de mis colegas, he aprovechado de hacer una clase por cada tipo de cómic y comencé primero por los orígenes y las características de la historieta; fue entonces que usé unas imágenes de Mafalda, para analizar junto a los chicos los símbolos detrás de las caracterizaciones de los personajes.  Y como en los días venideros voy a revisar con ellos el cómic latinoamericano, no dejaré de lado la oportunidad de hacer mi homenaje a Quino, que bien corresponde ¿No?
     Por último ¿Me van a creer que dentro de mi colección nada tengo de Quino? ¡Así me pille Nyarlathothep! Voy a enmendar mi error lo más pronto posible.


                                            Para ustedes la película animada de Mafalda 
                              (en realidad la unión de varios cortos adaptando el trabajo de Quino).

jueves, 1 de octubre de 2020

Antes de Watchmen, décima parte (y final): La Maldición del Corsario Carmesí.


John Higgins, el coautor.
 
    Cuando en 2012 apareció por fin el largamente esperado proyecto de volver al universo ficcional de Watchmen (1986-1987, la magna obra del cómic ochentero “para adultos”, escrita por Alan Moore y dibujada por Dave Gibbons, en plan homenaje y visión descarnizada del subgénero de superhéroes), gracias a la serie de precuelas titulada como Antes de Watchmen, solo dos nombres del clásico precursor de todas esas historias, en tono más serio sobre justicieros enmascarados y con trajes ajustados, se repitieron en tales nuevas aventuras.  Uno de ellos corresponde al del no hace mucho tristemente desaparecido Len Wein, quien ejerció como editor en la mentada novela gráfica y el otro corresponde a John Higgins, encargado de colorear (y vaya que lo hizo magnífico) los de ya por sí hermosos dibujos de Gibbons; fue así que el primero, hace rato ya un destacado guionista, escribió más de una miniserie dentro de Antes de Watchmen (específicamente Ozymandias – mi favorita de esta colección- y Dollar Bill), mientras que el otro y unido al propio Wein, se encargó de realizar todo un homenaje para la obra que inspiró estos trabajos más recientes: el dibujo y la coescritura del guión de La Maldición del Corsario Carmesí.
     Debe saberse que dentro de las páginas de Watchmen, aparecen las viñetas de un cómic leído por un niño común y corriente, un civil que aparece de vez en cuando y quien se deleita con el argumento de Relatos del Navio Negro; se trata de una oscura y violenta historia de piratas, que aparece fragmentada en cada uno de los 12 números que comprenden el título principal.  Cabe mencionar que corresponde  a un texto sobre la caída progresiva en la condenación de su protagonista, la cual sirve como reflejo (en parte) de la misma trama sobre los justicieros de Watchmen.
       Teniendo en cuenta lo mencionado arriba, no podía haber un Antes de Watchmen sin su propio cómic “satélite” sobre piratas y he ahí donde nos encontramos con La Maldición del Corsario Carmesí.  Pero antes de referirme sobre de qué va esta “historieta dentro de la historieta” (a manera de la más rancia tradición de la literatura, en lo que se llama relato enmarcado), ya es hora de referirse a quién es John Higgins ¿No?
    Nacido en Reino Unido en 1949, su carrera profesional ha estado ligada a una importante revista de su patria dedicada al noveno arte: 2000 AD, publicación de cómics de ciencia ficción de la cual han surgido títulos y personajes hoy tan populares como el mismísimo Juez Dredd.  Considerando que Moore también es de origen británico, era obvio que en su juventud se conocerían y trabajarían juntos, de modo que cuando DC “importó” varios nombres importantes del medio en los ochenta, ambos volvieron a firmar en sociedad para la compañía gringa y en otra importante obra: Batman: La Broma Asesina (1988), esta vez poniéndole color al trazo de Brian Bolland (otro inglés).  El resto de su trabajo tanto para su tierra natal como para el mercado estadounidense, lo ha llevado a trabajar por igual en el cine en filmes de imagen real y de animación, así como portadista de libros. 
    Destacable viene a ser su incursión en el llorado sello Vertigo de DC, donde encontramos la prueba viviente de su labor recomendable, en títulos tan emblemáticos como nada menos que Hellblazer y Mundo sin Fin, este último junto a su también compatriota Jamie Delano.

 
La Historia.
 
     Publicada originalmente a razón de dos páginas entre 28 números de los 37 que comprenden Antes de Watchmen (lo que nos da un total de 58 páginas, una suma respetable y que bien podría considerarse como un one-shot, historia autoconclusiva de un solo número), se trata de una obra dividida en 3 partes: El Diablo de las Profundidades, ¡El Mal que hacen los Hombres…! y Anchas eran las Alas del Dragón.  La trama fue realizada por el maestro Len Wein en el primer arco (los 10 primeros números) y en la primera entrega del segundo, encargándose luego Higgins, quien en general llevó muy bien la tarea solo, realizando además un dibujo magnifico en el cual combina muy bien el realismo salvaje que esperaríamos de este tipo de narraciones (barcos, selvas y guerreros con sus respectivas indumentarias), con un imaginario propio de las fabulaciones terroríficas, sangrientas y violentas que le hacen el peso a algunas de las mejores viñetas de las historias centrales de la colección.  Plausible viene a ser el aspecto cromático dado a las imágenes, donde en la primera parte destacan los colores oscuros, nocturnos y fríos, propios de la muerte más fantasmal en alta mar, para pasar luego a un espectro más vivo y que, pese a su propia luz, representa otro tipo de peligros mortales.
    La trama trata acerca de un marino que tiene un cargo más o menos importante en un barco, quien solo por intentar ser un hombre justo en medio de un ambiente donde el honor no tiene mucha validez, cae en la desgracia más profunda cada vez, al llegar a otro embarque, aunque este de connotaciones sobrenaturales y malditos (me voy a reservar el verdadero nombre de este último para que lo descubran por su cuenta…en el caso de que sepan sobre historias del mar).  En otras palabras, logra escapar de la sartén para caer al fuego, arrancar de Escila para caer en las fauces de Caribdis. Sin embargo, le ofrecen recuperar su libertad a cambio de encontrar 3 objetos imposibles y de ese modo el resto de la trama tratará sobre su viaje para conseguir dicho objetivo.  El espanto sobre lo peor de la humanidad, conociendo a gente indeseable en el mayor de los casos y todo tipo de atrocidades entre “naturales” y sobrenaturales, nos dejará con un sabor amargo que no deja de ir de la mano con algunas de los argumentos dedicados a los mismísimos Vigilantes.
     Por mi parte, el único “pero” que le pongo a esta pieza que luego fue editada de manera compilatoria en los integrales de Antes de Watchmen, es sobre su precipitado final, que pareciera haber sido realizado por la presión de cerrar de una vez este agregado.  Por cierto, aplausos para el lenguaje más “florido” o arcaico usado en esta obra, el cual nos ayuda a sumergirnos en otra época, lo cual de seguro en su idioma original se puede disfrutar aún más, por no mencionar los diálogos en una lengua mesoamericana que aparecen en el último arco de La Maldición del Corsario Carmesí.


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