jueves, 16 de julio de 2020

El Cine de Terror de Stuart Gordon (III).


5. Castle Freak (1995).

    Segunda película del director realizada al alero de la recordada productora Full Moon y que tantos entretenidos filmes de clase B nos dio en la década de los noventa.  Por otro lado, esta fue una nueva colaboración suya con la pareja de dos de sus filmes ochenteros de horror, la preciosa y talentosa Barbara Crampton y el camaleónico Jeffrey Combs, ahora haciendo de matrimonio y padres de una dulce chica adolescente.  Asimismo, volvió a trabajar con Dennis Paoli en el guión, adaptando una vez más al maestro Howard Phillip Lovecraft y en esta ocasión con el cuento corto El Extraño, al que enriquecieron bastante con la historia más espantosa que se les podía ocurrir y tal vez realizase en el resto de su filmografía de terror (incluyendo sus trabajos para la televisión...bueno, salvo Los Sueños de la Casa de la Bruja y que bien resulta "fuerte" en muchos sentidos).  Por último, en lo que respecta al gusto del realizador para trabajar con el mismo equipo o personas, una vez más Richard Band se encargó de la banda sonora, consiguiendo otra vez  composiciones dignas para una obra como esta.
    El argumento nos cuenta sobre una familia compuesta por madre, padre e hija llegan a Italia desde Estados Unidos para heredar nada menos que un castillo.  Este lugar esconde un espantoso secreto y ello no solo se convierte en un peligro para sus nuevos dueños, sino que recrudece el conflicto familiar que lleva un resto de tiempo esta gente.
     El pasado turbio y doloroso que esconden las familias, dañando a sus miembros, condenándolos al tormento de sus miserias e incluso destruyendo los lazos entre sus componentes, se ve en esta joyita y que obra dicha idea en más de un plano.  Solo el amor puede combatir los antiguos yerros, gracias al perdón y al sacrificio en pro de quienes amamos (esto último en el caso extremo si es necesario); de lo contrario, se crean monstruos y esos mismos actos que cometemos sin enmendarlos, de alguna manera nos cobran la deuda.
    Lo más terrible de este largometraje no radica en la existencia de monstruosidades de la ciencia (como en Re-Animator), ni en seres de otras realidades (siendo su ejemplo de ello From Beyond), sino en los horrores  reales de nuestra humanidad y  mostrado de una manera tan efectiva, que cerremos los ojos o los abrimos más que nunca para apreciar el resultado de tanta atrocidad.
    Cabe destacar los bellos escenarios reales en los que se filmó esta película, en Italia misma donde desde hace años ya llevaba haciendo sus cintas Stuart Gordon; el mismo castillo donde transcurre la trama (¿será el mismo de El Pozo y el Péndulo?), así como otras construcciones antiguas que aquí se ven, ayudan a transportarnos a un mundo viejo que todavía sigue entre nosotros.
    Por cierto, si antes la Crampton nos regaló la belleza de su cuerpo en pantalla, esta vez le tocó a Combs no hacer un desnudo o ponerse "sexy", pero sí realizar una ardiente escena de sexo como nunca antes creo haberlo visto en su dilatada carrera.

                                                                         
                                                                            Tráiler


6. Dagon (2001).


    Años sin hacer cine de terror (que igual para lamento de sus seguidores, Stuart Gordon no fue tan prolífico que digamos, si bien se le agradece lo que hizo y que más encima realizara su aporte a la pantalla chica), de modo que este regreso suyo al género que lo hizo famoso y más encima siendo esta su primera producción del siglo XXI, merece un lugar especial en nuestro corazón.
    Si bien este filme recibe su nombre del relato homónimo de Lovecraft, aparte de estar basado en dicho texto, también toma muchos más elementos de su cuento (casi una novela corta) La Sombra sobre Inmouth.
    Dos parejas acomodadas se encuentran vacacionando en un yate en las costas de un pueblito de España; un accidente interrumpe su descanso y de ese modo el aparentemente único sobreviviente del viaje, llega hasta el poblado para pedir ayuda. Allí no solo descubre con espanto la poca amabilidad de sus habitantes, sino que comienza a darse cuenta de ciertas anomalías genéticas entre ellos, que tienen que ver con un raro culto religioso que se lleva a cabo en dicho lugar.
    Hace rato ya que el director deseaba realizar una adaptación de La Sombra sobre Innmouth, ello bajo el alero de la mencionada Full Moon e incluso se diseñó un precioso afiche al respecto; sin embargo, su proyecto no se pudo concretar y, en cambio, ello fue posible gracias a Fantastic Factory, la productora española con la que llevó a cabo esta película, empresa en la cual estaba involucrado igual su amigo Brian Yuzna. Así que en efecto esta obra se firmó en la Madre Patria, de modo que todos esos increíbles edificios y el puerto que acá vemos, con todo el feísmo exagerado para crear el ambiente de pesadilla adecuado, no fue otra cosa que aprovechar de manera inteligente lo que ya estaba de antemano (además, España tiene una larga tradición en el cine de terror, que por ello mismo en este título intervinieron varios artistas de la Península, explotando bastante sus paisajes y construcciones).

El afiche del que les hablaba
(pero sin el bicharraco de abajo que  alguien le agregó tontamente).
    Esta fue la primera y única película de Gordon en usar efectos digitales, lo que resintió un poco en resultado, ya que para la época y considerando el dinero que tenían, no era posible lograr algo del tipo "spielbergniano"; así que se nota el truco, empero no importa considerando el resultado e igual ocuparon animatrónica en al menos una escena.  Asimismo, los efectos de maquillaje están estupendos, de modo que acá nos encontramos con algunos de los mejores esperpentos de las obras del género de este cineasta.
    Cabe recordar que las historias de horror tradicionalmente poseen un hondo trasfondo moral y esta no es la excepción: acá somos testigos de las consecuencias que pueden traernos nuestros deseos de una vida mejor, lo que estaríamos dispuestos a hacer y transar para ello...No obstante, si miramos bien lo que pasa en el lugar de los acontecimientos, podríamos entender a sus habitantes y darnos cuenta de que situaciones extremas requieren medidas extremas; ahora bien, lástima por quienes se cruzaron en su camino, pues luego igual podemos ver cuán felices son como pueblo, una vez que consiguen su sueño más anhelado (¿Y acaso eso no es lo que pretende toda comunidad que vive en armonía y todos para uno?).
    Por cierto, esta fue la primera incursión de Ezra Godden en el cine de Stuart Gordon, con quien pocos años después haría Los Sueños de la Casa de la Bruja para Maestros del Horror.



                                                                                   Tráiler.

lunes, 13 de julio de 2020

Volver a disfrutar del Doctor Strange.


1. A comenzar se ha dicho.

    Hace dos años que me leí el “omnibus”, integral o recopilatorio (llámenle como ustedes quieran) de la etapa original del Hechicero Supremo, escrita y dibujada por sus creadores Stan Lee y Steve Ditko, tomo que incluyó muchas historias más dibujadas luego por otros artistas, cuando Ditko abandonó Marvel.  Esta serie de historietas las disfruté mucho e incluso me atrevo a decir que muchos más que la era Lee-Ditko de Spider-Man; por esa misma razón deseaba saber qué había sido de él, luego de la última vez que pude gozar de sus aventuras en solitario y era solo cosa de disponerme a ello, ya que cuando compré el mencionado volumen, también adquirí al mismo tiempo otro sobre sus andanzas de los ochenta, escritas por un autor al cual ahora más que nunca le tengo un hondo respeto: Roger Stern.  Había más de una década de paréntesis desde que mi camino se cruzó con el suyo; no obstante, estoy enterado de que entre tanto usó durante un tiempo algo así como un disfraz de superhéroe (con la cara oculta para seguir la tradición del mismo Spidey) y luego formó el grupo de Los Defensores junto a Hulk, Silver Surfer, Namor y otr@s, pero sólo lo sé de puro ñoño, que aún no leo lo que tengo al respecto; pendientes me quedan mis volúmenes del grupo mencionado de justicieros y entre medio unos cuantos libritos de bolsillo de la Biblioteca Marvel en blanco y negro, que poseo desde hace rato, a ver si lleno mejor el vacío que tengo al respecto entre ese primer fascículo y el que ahora nos reúne…Mientras tanto les comparto mis impresiones sobre el compilatorio que ahora acapara nuestra atención.

2. El escritor: Roger Stern.

    Tuve el gusto de conocerlo gracias a la colección de Superman de Planeta De Agostini, que me compré ille tempore, la cual reunía un montón de números de sus revistas y novelas gráficas a partir del reinicio de John Byrne, luego de la mítica Crisis en las Tierras Infinitas y en las que este escribía aventuras suyas casi a la par del canadiense.  Luego me reencontré con él con las revistas sacadas por la extinta editorial mexicana Vid, que fui completando una buena cantidad de números y que contaban de sus aventuras posteriores a lo que tenía de la mencionada empresa española…Lo que no sabía, es que ya lo había leído de joven, poco después de salir del colegio, cuando me compré el tomo compilatorio que salió en los kioscos de La Muerte de Superman y un par más, Funeral para un Amigo y El Mundo sin Superman, en los cuales también venían guiones suyos; los recién mencionados títulos los tengo de la misma Vid, pero luego tuve la suerte de comprarme un montón de revistas en muy bello formato de la igualmente llorada Ediciones Zinco, de origen español, gracias a los cuales me actualicé con El Reino de los Supermanes y El Regreso de Superman una vez que este resucitó.  Así que por años el nombre de Roger Stern estuvo ligado para mí al “Azuloso” y vaya que me gustó este primer encuentro con su pluma

Nacido el 12 de septiembre de 1950, ha trabajado como muchos del medio tanto para Marvel como para DC y otras empresas.  En la llamada Casa de las Ideas estuvo a cargo en los ochenta de una de las revistas del Trepamuros, junto a uno de sus dibujantes estrellas, John Romita Jr., en los ochenta y con ello le otorgaron una de sus etapas más célebres,  creando entre ambos, además, a uno de sus villanos más recordados: El Duende (una especie de sucesor del Duende Verde, aunque en su caso acabó muy mal); asimismo, es co-creador de una importante alineación de los “Héroes más poderosos del planeta”: los Vengadores Costa Oeste.  Harto ha hecho para esta querida editorial, donde también ha firmado para Capitán América, Thor y Iron Man. Por mi parte tengo completa la legendaria etapa suya de nuestro Amistoso Vecino, en edición de lujo, aunque sin leer aún (si bien leí año atrás la revelación de la identidad secreta del Duende, ya que también cuento con varios tomitos chicos de la Biblioteca Marvel sobre Spidey).  De los Vengadores Costa Oeste tengo harto, aunque todos pendientes aún y no sé si algo de ello es lo realizado por Stern.
    Sobre su labor para la “Distinguida Competencia”, sus ya referidos trabajos para Superman son clásicos, habiendo escrito hasta 3 novelas sobre el personaje (una de ellas Muerte y Vida de Superman y de la que escribí para mi serie de posts Pecados de Omisión y una sobre la serie de televisión Smalville, acerca de la juventud de Clark Kent y que tengo, pero tampoco le he dedicado tiempo, más otra titulada Superman: The Never-Ending Battle).  También ha hecho por lo menos un par de novelas gráficas dedicadas al Hombre de Acero: Superman por la Tierra (de la que soy dueño de una linda versión de Ediciones Zinco, hace muchos años ya leída y Una Nación Dividida, un elseworld algo polémico ambientado en plena Guerra Civil usaca, que tuve el honor de comprarme en una muy buena tienda que ya no existe y justo cuando estaba por cerrar, esa en edición de la Vid). Asimismo, tuvo a su cargo el relanzamiento del Átomo post-crisis y creó a uno de los sucesores del Starman original, cuya etapa escribió, ambos casos en los ochenta.
    Su trabajo en Marvel y DC permitió que se encargara de un crossover de nada menos que de Hulk contra Superman… ¡Yo quiero tener y leer esa historia!


 3. El dichoso tomo.       

    Cuando destinaron a Roger Stern la colección del Hechicero Supremo, se suponía que lo acompañaría en el dibujo el por entonces “niño bonito” de Marvel, la superestrella Frank Miller, puesto que este se encontraba en su cenit tras el éxito de su labor en la cabecera de Daredevil.  Incluso se realizó un afiche publicitario dibujado por el propio Miller, anunciando en las revistas de la empresa la próxima etapa que se avecinaba para el Doctor Strange; no obstante, todo quedó ahí, ya que las demás obligaciones del artista no permitieron que esto se concretara y de ese modo Roger Stern se quedó solo o mejor dicho, fue apoyado por un montón de otros dibujantes, puesto que a lo largo de sus casi 5 años (entre 1981 y 1985) escribiendo para este personaje, por una razón u otra fue imposible que le consiguieran un compañero constante.  Es así que al leer y gozar del tomo que hoy nos reúne, nos vamos a encontrar con varios estilos en el dibujo, unos muy buenos y otros más bien mediocres o poco cuidados, siendo Marshall Rogers quien más intervino en estas historias y este sí que realizó una labor preciosa.  
    En aquellos años la colección del Doctor Strange estaba al borde de la cancelación y hace rato que se llevaba publicando de manera bimensual; solo gracias al tremendo aporte de Roger Stern esta se salvó y es que en verdad realizó argumentos memorables, muchos de ellos con largos arcos que se desarrollaban en números consecutivos; además lo hizo intervenir de manera directa en el universo marvelita, teniendo como invitados a varios de los personajes más famosos y curiosos de la Casa de las Ideas.  Por lo tanto, en estas páginas veremos desfilar nada menos que a Nick Fury y los Comandos Aulladores, a los 4 Fantásticos, el Hermano Vudú, los Vengadores, el Caballero Negro, los Defensores, Blade y… ¡Drácula! ¿Se me escapa alguna estrella más?
    El punto de partida para todo, viene a ser la escisión de la relación amorosa de Stephen Strange con su discípula venida de otra dimensión, la cada vez más poderosa Clea (y a la que nos presentaron en su momento los mismísimo Stan Lee y Steve Ditko); sin embargo eso no significaba que el amor entre ambos acabese, sino que sus caminos tomaran rumbos diferentes y ello resulta ser por dos hechos muy especiales: la llegada de otra fémina, la escritora Morgana Blessing, de personalidad muy distinta a la pariente de Dormammu y cuyo destino está unido al protagonista de una manera muy especial (y bella), tal como nos lo rebela el autor; y, por otro lado, porque Clea debe cumplir con su destino en la Dimensión Oscura, su hogar…Empero sus vidas se reencontrarán y de manera épica, tal como detalla la última parte de la etapa de Roger Stern.
    La primera gran saga en la que se desenvuelve este particular superhéroe, implica un viaje en el tiempo, oportunidad que le da al guionista para hacer un recorrido por algunos momentos clásicos de la Era Marvel (década de los sesenta); luego llega una aventura en la que el mismo Doctor Strange, se vuelve el artífice de un evento importante dentro de la continuidad marvelita: la desaparición de los vampiros como especie y ello durante años en las historietas de la empresa (supongo que este hecho no incluía a Morbius, ya que este no debe su vampirismo a razones mágicas, a diferencia del resto de sus congéneres ¿No?).  Por último, entre una cuantas historias autoconclusivas o de continuidad más breve y muy divertidas entre medio, se encuentra el nuevo viaje del justiciero a la Dimensión Oscura, para participar de manera directa en la revolución que se está orquestando… ¡Ah y se me estaba olvidando! Presten atención al hermoso homenaje a los creadores de nuestro protagonista.
     Cabe mencionar la simpática intervención de Wong, el leal sirviente del buen Doctor, un sabio personaje que fue introducido en las revistas mucho después del primer tomo que mencioné más arriba (así que poco sé de cómo llegó al Sancto Sanctorum de Greenwich Village, salvo uno que otro flashback por ahí) y su administradora, la morena Sara Wolfe, una mujer “común y corriente” contratada para llevar las cuentas y ser su nexo con el resto del mundo.
     Mención especial para las únicas historias de este volumen que no fueron escritas por Stern, sino que sus artífices fueron en el primer caso Carl Potts y quien también se encargó del dibujo en ese número, como luego Anne Nocenti, una aclamada escritora del medio que tuvo una muy recordada etapa en Daredevil.  Ambas obras resultan ser muy emotivas, la primera corresponde a una reflexión sobre el dolor y la venganza, mientras que la segunda (lejos la mejor de las dos) aborda los límites entre locura y genialidad artística.
    Aparte de la colección bimensual de nuestro Hechicero Supremo favorito, se incluyen tres magníficas historias más orquestadas por Roger Stern, en distintos periodos: El Duelo (1983), que apareció en una revista antológica de Marvel y donde queda de manifiesto la sabiduría que posee este personaje tan entrañable, a través de una trama que nos deja una moraleja cuando es necesario reconocer nuestras propias debilidades; luego viene la mayor joya, quizás, de todo el volumen, Doctor Strange y Doctor Doom: Triunfo y Tormento (1989), en la cual Stephen Strange tiene una memorable aventura junto a nada menos que el infame soberano de Latveria y logramos conocer a este último en un plano humano como no creíamos (cabe mencionar que el dibujante resulta ser nada menos que Mike Mignola: sí, el genio detrás de Hellboy); y, por último, Esa vieja casa (2011), un relato que se remonta al pasado del Doctor Strange, gracias al cual logramos saber cómo fue que tomó posesión de su hogar en New York.
    En suma: Más de 700 páginas de cómics de primera calidad, incluyendo valiosos agregados como sabe darnos Panini.  Aventura, heroísmo, romance, todo tipo de monstruos, viajes a mundos extraordinarios, destacadas estrellas invitadas, humor y sensibilidad por montones encontrarán quienes se aventuren a leer el libro que ahora recuerdo con dicha y nostalgia.



viernes, 10 de julio de 2020

Hemos perdido a otro maestro, pero el Cielo ha ganado a un nuevo artista para su coro de ángeles.


    Eso es lo que pienso cuando hago lo posible por asimilar la partida de Ennio Morricone, recién comenzada esta semana que inició negra para todo el mundo, que estamos hablando de alguien conocido hasta por quienes no son muy cinéfilos y melómanos que digamos.
     Tenía 91 años de edad cuando abandonó este mundo y dejó más de 500 álbumes para películas, entre producciones para el cine y la televisión.  Se notaba que amaba lo que hacía, pues luego de trabajar primero en cintas de su patria natal, Italia, acaparó la atención de Hollywood y de los cineastas de otras partes del mundo, como del español Pedro Almodóvar. 
      Me gustaba (y me gusta) esa faceta suya, que no le importaba tanto si se trataba de una obra independiente, de "autor" o una mega producción, muchos de ellos títulos hoy en día olvidados y de "clase B", que lo hacía componer sin ningún asco y siempre poniendo todo su empeño en crear melodías maravillosas, que podemos escuchar independientemente de las imágenes que acompañaba originalmente (si bien vaya que resulta formidable ver alguna película o miniserie, que contase con sus partituras, puesto que siempre era un plus a la hora de apreciarla).
     Morricone poseía una versatilidad increíble, siendo capaz de crear todo tipo de melodías y ello significaba que podía realizar música para todos los géneros posibles, en un montón de estilos y ser capaz de conseguir la atmósfera adecuada para la historia que ayudaba a contar; por esta misma razón en los sesenta fue quien redefinió el soundtrack del western, especialmente del llamado spaghetti western (largometrajes filmados en Europa por cineastas italianos y ambientados en el Far West gringo), que hace rato sus melodías para clásicos como las de El Bueno, el Malo y el Feo forman parte de la cultura popular.  Para qué hablarles de sus composiciones para los gaios, filmes de suspenso italianos, de Dario Argento (aterradores y experimentales) y la sublimidad de sus temas para La Misión, que en efecto nos transportan a ese paisaje paradisíaco donde transcurre dicha película...Particularmente lo que hizo para The Thing, usando sintetizadores para emular los propios scores de su director John Carpenter, viene a ser su trabajo favorito para mí...¡En verdad aterrador! (bueno, en segundo lugar ponga Lolita, tan tristes algunas de sus piezas que me sobrecogen)...¡Y me acordé de un disco suyo que tengo en MP3, de tantos que con el tiempo he logrado "hackear", Erotica Morricone, con temas suyos hechos en buena parte con calentones gemidos femeninos! (si no los han escuchado, no saben lo que se pierden)...¡Ah, estaba olvidando sus bandas sonoras para filmes de fantasía épica como lo son Red Sonja- sobre los cómics de Marvel basados libremente en personajes de Robert Howard- y Hundra, parte de su carrera no tan popular, pero que les recomiendo un montón!


                                          ¡Una joya de compilatorio! Erotica Morricone.

    Desde que me convertí en todo un amante del cine, comencé a comprar revistas al respecto y veía por mi cuenta cuánto llegaba a mis manos en el viejo formato del VHS, me encontré con su nombre en un montón varias ocasiones; hasta que leí en una de esas revistas un reportaje sobre él y entonces Morricone ya fue parte del inventario de mi vida, quedándose para siempre conmigo.  
     En los noventa, cuando estaba en tercero medio y el año de 1992 llevaba su curso normal, conocí el programa radial de Música en 35 milímetros, que daba Radio Futuro todos los domingos a las 11 de la noche (su lema era "La radio de la gran minoría") y gracias a sus emisiones pude tener mis primeros títulos de su tremenda discografía: Marco Polo (una miniserie de principios de los ochenta que aún tengo pendiente), Lobo (la peli de hombres lobos con Jack Nicholson y Michelle Pfeiifer) y Acoso Sexual (en pleno popularidad de las versiones cinematográficas de libros de Michael Crichton) son las que recuerdo haber grabado en cassettes ille tempore.
   Con el tiempo y en plena época del furor por los discos compactos, fuí teniendo mis propios álbumes de Ennio Morricone ORIGINALES, por no mencionar los copiados que primero me grababa un amigo y luego los hacía yo mismo cuando ya contaba con el equipo para hacerlo...En lo que concierne a mi "discoteca" original, solo poseo la mencionada banda Sonora de Hundra (que compré en oferta, hace mucho tiempo atrás, en la desaparecida Feria del Disco), un primer compilatorio suyo que me dejé para mí y que en realidad era de uno de mis cuñados (de cuando tuve mi primer equipo de música reproductor de cd's, allá por mi época de universitario) y otros dos recopilatorios que me regalaron en distintos cumpleaños amigos diferentes (uno con trabajos suyos para la televisión y otro para el cine).



Red Sonja por el maestro Ennio Morricone.

    Por otro lado, la "magia" del MP3, los torrents, descargas directas y YouTube me han hecho posible conseguir más de este artista, que como bien saben cuando uno es coleccionista quiere más y más.
    También tengo un DVD original con un concierto suyo, el que no veo y escucho hace al menos una década.  
    Por otro lado, les cuento que como profesor he usado sus creaciones en mi asignatura y especialmente uno de los temas de La Misión, en una clase sobre música de películas que antes hacía.
    Hace varios años atrás Ennio Morricone vino a Chile y dio al menos tres conciertos; la primera vez fue gratuito y había que hacer no sé qué cosa para asistir a dicho evento; la segunda ocasión era pagado... ¿Y saben qué paso conmigo al respecto? ¡Pues que de puro tonto no fuí a ninguno y eso que se trataba de uno de mis músicos favoritos! Bueno, acá me tienen ahora recordándolo, que por lo menos admito mi tontera (otra vez) y en medio de este homenaje, con todo mi cariño, que he querido hacerle en su memoria.

Mis discos originales de Morricone.

domingo, 5 de julio de 2020

Disfrutando otra vez de los cuentos de Neil Gaiman (I).


     Material Sensible (2015) viene a ser la cuarta recopilación de cuentos, micro cuentos, novelas cortas y poemas de Neil Gaiman y quien en la actualidad es uno de los autores de fantasía y géneros afines más destacados.  Ganador de un montón de premios, alabado por la crítica y amado por sus seguidores incondicionales que se cuentan por millones en todo el mundo (entre los que se encuentra este servidor), nos demuestra una vez más su amor por el formato del cuento, el cual gente como él y Stephen King no han dejado de cultivar al publicar seguido narraciones como esta en diversas revistas y antologías (que muchos otros autores ignoran, como Anne Rice, por citar algún novelista aún vivo).
    Como es costumbre suya y en recopilaciones de este estilo, Gaiman nos regala una introducción donde no solo nos explica sobre el proceso que lo llevó a escribir estos títulos, sino a través del cual ya nos cautiva con su particular prosa y con la que sabe cómo llegar a sus lectores. Por otro lado, no deja de rendirle sus respetos a un montón de escritores que le antecedieron, quienes los inspiraron desde sus primeros años como amante de este tipo de historias, bello gesto de su parte que denota humildad y agradecimiento por la herencia literaria que junto a él gozamos.
    Las palabras con las que nos explica el sentido del nombre dado a la antología, los recuerdos que nos comparte y que nos llegan al corazón haciéndonos ver que no estamos solos y por eso leemos, son otros dones que nos hace este gran autor.  
    En la segunda y última parte de mi revisión de este libro, que a medida que voy leyendo sus obras voy escribiendo mis comentarios al respecto, espero profundizar un poco más en esta genial introducción. Démosle, pues, espacio a estas bellas, emotivas, impactantes y aterradoras narraciones.

1. Cómo armar una silla.

    Lo admito sin vergüenza, no me gusta en general la lírica y más cuando se trata de textos traducidos, que pierden su fuerza cuando son trasladados a otra lengua (claro, hay honrosas excepciones).  Hasta leer lo que escribe del género mi autor favorito, Stephen King, no me atrae y es que me parece que no es muy buen poeta que digamos...Y lo mismo me parece con Neil Gaiman, si tomo como ejemplo este texto suyo, bastante incomprensible y que soy incapaz de decir de qué trata.  Menos mal que él mismo llama en la Introducción a estos versos "propinas" y que son "gratis", algo que en todo caso viene de su segunda colección Objetos Frágiles y que disfruté hace rato ya; por lo tanto, él mismo asume dichas piezas como un agregado extra que quizás hasta uno podría saltárselos, puesto que lo que queremos de él son sus tremendas historias ¿No?

2. Un Laberinto Lunar.

    Un hombre que gusta de visitar lugares con atracciones extrañas, tiene una conversación con un anciano dueño de un "laberinto lunar" (exacto, aquel que le da el nombre al cuento), quien le cuenta acerca de la génesis de esta construcción; poco a poco vamos enterándonos en detalles extraños sobre las visitas al laberinto, esperando con ansias lo que va a pasar y es que no tenemos idea de hacia dónde irá la historia, pero puede que Neil Gaiman esta vez los decepcione como a mí, que remata todo de una manera "demasiado poco convencional" (por no decir inentendible, al menos para mí). Si me hubiesen preguntado,  no habría puesto este relato como primer texto narrativo para abrir el tomo, más todavía luego del poema con el que partió todo y es que creo que lo mejor es partir con una buena ficción "redondita", tal como el propio Neil Gaiman lo hizo en Objetos Frágiles.

3. Lo que pasa con Cassandra.

    Una segunda narración intrigante que atrapa desde el principio al lector y que termina dejándonos con una sensación rara y confusa, sobre sí en verdad entendimos su desenlace, que Gaiman para nada acaba su argumento como habríamos esperado.
    Un joven artista se encuentra con la sorpresa de que la novia imaginaria que se inventó en su adolescencia es real (o se ha encarnado en vida), lo que termina con el eventual encuentro de los "viejos" novios.
    Supongo que el autor, en su inmenso bagaje cultural y literario, reinterpretó en esta ocasión el mito de Casandra de Troya, la vidente maldecido por Apolo y a la que todos creían loca debido a sus predicciones, puesto que este cuento en cierto sentido trata acerca de la misma ambigüedad de nuestros recuerdos e imaginación.
     Nota: Como voy escribiendo estos comentarios a medida que leo las piezas que conforman este volumen y de inmediato me explayo sobre lo que me parecen, solo espero que de una vez por todas me encuentre con algún relato que en verdad me logre cautivar por completo (cosa que no ha pasado hasta el momento, debido a los desenlaces de los dos cuentos repasados, que para nada me han satisfecho).

4. En la oscura profundidad del mar.

    ¡Mi deseo se ha cumplido! Un cuento bastante breve, de unas tres páginas más o menos, potente, "redondito" y desgarrador.  El narrador a la orilla del río Támesis, conoce a una mujer que le cuenta la triste historia de su hijo marinero a temprana edad (aún un niño) y de lo que le pasó en su último viaje al mar.
    Una pieza que rescata ese lirismo del autor que echaba de menos, pese al tono sombrío del relato y que nos habla acerca de la soledad, el dolor y otras miserias humanas.

5. "La verdad es una montaña en las cuevas negras...".


   ¡Este es el Neil Gaiman que me gusta!
   Valiéndose una vez más de la tradición de los mitos, leyendas o relatos orales del folclor tradicional, el autor nos cuenta una narración sobre un viaje de dos hombres hasta una cueva donde se encuentra un tesoro de origen mágico.  Muchas cosas les pasa a ambos hasta llegar a su destino y el final del camino resulta tanto o más sombrío!, que aquellos relatos que se contaron entre sí durante el periplo juntos.
    Un precioso texto lleno de momentos sublimes, entre medio de episodios oscuros que abordan la naturaleza más siniestra de nuestra humanidad y ahondan en el tema de la justicia.

6. Mi última casera.

    Por la forma de cómo está escrito, me da la impresión de que su autor llevó a cabo su realización a manera de un poema narrativo, quizás rimado, lo que en la traducción a nuestra lengua no ha sido posible apreciar.  No obstante, la historia que nos cuenta en unas pocas páginas su clima siniestro y su final, no deja de ser impactante.
    Un hombre se refiere a cómo es la vida en la pensión en la que vive junto a otros como él, un lugar horrible y donde el servicio culinario es pésimo; luego, tal como nos describe a la dueña del lugar, única mujer de ese sitio, pareciera que no se trata de alguien "común y corriente", si se considera que consigue huéspedes con facilidad y pese a la mala fama de su pensión.
   Una obra de terror sobre hombres sometidos y una mujer que ejerce su poder sobre ellos, como metáfora de lo horrorosas que pueden ser las relaciones entre distinto sexo (y, por qué no, el latente temor al poder de las mujeres de la sociedad patriarcal).

7. Una historia de aventuras.

    Otro microcuento, pero este lleno de humor.  Un hombre visita a su madre ya anciana y mientras ordenan cosas de su fallecido padre, encuentran una estatuilla de uno de sus viajes de juventud. Es cuando el narrador escucha la más increíble historia, que su progenitora le cuenta como si no fuera nada del otro mundo.  Queda la incertidumbre, al menos para el lector, de si esto ocurrió o solo son divagaciones de la anciana.
     Un mero divertimento para agradecer sin complicaciones, aunque el propio Gaiman explica que cuando escribió esta pieza, lo hizo pensando en la gente que se admira de las cosas más banales... ¿Entonces dónde queda el sentido de la maravilla?

8. Naranja.

    El ingenio de un maestro para contar historias y alguien que ama tanto el recurso de los relatos breves como Orson Scott Card, se revela acá con esta rara historia contada de una forma muy curiosa: las respuestas a un cuestionario de una de los testigos de un hecho extraordinario, a medias entre el absurdo y la ciencia ficción.
   No tengo nada más que decir al respecto, salvo que me entretuvo, si bien al principio no tenía idea para dónde iba esta narración tan bizarra.

9. Un calendario de cuentos.

   Una historia para cada mes del año, doce en total y cada una diferente, para nada conectadas entre sí.  La primera de ellas promete y uno puede pensar que se desarrollará su trama con el transcurso del tiempo, pero no es así y todo termina dejándonos en ascuas, que todo pareciera solo el proyecto o el comienzo de algo más grande y completo; esta sensación de que las narraciones no están acabadas y de que Neil Gaiman nos ha engañado una vez más, acaba menos mal con abril y a partir de mayo podremos encontrar verdaderos cuentos, que nos recuerdan a ese escritor que adoramos, capaz de emocionarnos con la belleza de sus palabras y el sentido de que la verdadera magia existe (bueno, en julio tiene una recaída- qué lástima, justo en mi mes favorito del año, que es cuando estoy de cumple y disfruto las anheladas vacaciones de invierno, pero nadie es perfecto y en gustos no hay nada escrito).  Por cierto, diciembre se viene más emotivo que nunca, con la esperanza de que hay una luz al final del túnel y el consejo de que nunca debemos agachar la cabeza.

10. El Caso de la Muerte y la Miel.

     Tras haber tenido su (supongo) primera excursión en las aventuras del gran Sherlock Holmes, con el premiado cuento Estudio en Esmeralda, Gaiman regresa con otra aventura sobre el gran personaje de Arthur Conan Doyle y ahora sobre la ancianidad de este, la que en todo caso no ocurre en el universo lovecrafniano del cuento citado.
    Un ser querido del detective fallece (que no se trata de Watson, así que tranquilos), lo que lo deja con un último caso que resolver y para eso realiza a solas un viaje al otro lado del mundo, donde se queda por años realizando unos extraños experimentos, que solo en el último par de páginas de esta historia se nos revela su propósito.
     Una vez nos queda de manifiesto el inmenso amor del escritor por los clásicos, a los que con todo dominio del tema y creatividad, acostumbra a re visitar para regalarnos sus revisiones literarias y nuevas ficciones.

11. El Hombre que olvidó a Ray Bradbury.

   Tal como nos lo adelanta el título, esta vez le toca ser al autor de Las Crónicas Marcianas ser el homenajeado por su colega, quien por medio de este texto lleno de la prosa poética y que se nota quiso emular Gaiman del recién mencionado, nos habla acerca del ejercicio de la memoria y del papel que cumplen las grandes historias (y sus creadores en nuestro mundo).   
    Esta pequeña pieza trata sobre un montón de cosas, la verdad: Es un poema en prosa y narrativo de amor a alguien que pobló nuestra infancia, adolescencia y juventud (como en mi caso) con maravillas y ficciones que nos llevaron a querer más de estas fabulaciones; también corresponde a un escrito sobre la pérdida y de cómo la enfrentamos esta, no con pesimismo, sino que con fe, pues solo olvidando por completo perdemos todo aquello a lo que nos aferramos.


miércoles, 1 de julio de 2020

Mis películas favoritas sobre fantasmas. Octava parte: Ecos Mortales.


1. El director: David Koepp.

   Este viene a ser un connotado guionista y director estadounidense con varios títulos a cuestas, quien ha estado detrás de varios títulos hollywoodenses considerados verdaderos bloockbusters (o sea, filmes millonarios de gran éxito comercial y con estrellas en su reparto). Además, realizó el libreto de más de un éxito de Steven Spielberg en el terreno de la ciencia ficción y bien podría decirse que su orientación a la hora de escribir historias, tiene relación en general con los terrenos de la fantasía científica, lo fantástico, el suspenso y la aventura (así que no me lo imagino detrás de una trama romántica).
    Nacido el 9 de junio de 1963, en su labor como guionista para Spielberg trabajó en las dos primeras entregas de Jurasic Park, su versión de La Guerra de los Mundos y la última película (hasta el momento) de Indiana Jones.
     Ligado a grandes directores, entre sus créditos está su asociación con Robert Zemeckis (Death Becomes Her y que acá conocemos como La Muerte le Sienta Bien, una genial comedia negra con elementos sobrenaturales), Brian de Palma (Carlito's Way, para nosotros Atrapado por su Pasado, Mission: Impossible y Snake Eyes, o sea, Ojos de Serpiente), Ron Howard (The Paper, El Periódico en estas tierras, Angels y Demons, como también Inferno, sobre las novelas de Dan Brown), entre otros.        
      En el campo más "ñoño" del séptimo arte, adaptó para la pantalla grande a nuestro Amistoso Vecino en la primera Spider-Man de Sam Raimi y al justiciero pulp The Shadow.
     Su carrera como director, donde por supuesto también escribió los guiones de estos trabajos suyos, se orienta hacia el suspenso y entre 1994 y 2015 incluye 8 producciones, muchas de ellas con histriones famosos como Joseph Gordon-Levitt y Jhonny Deep (este en dos ocasiones bajo sus órdenes). Sin embargo, son en general cintas más intimistas, pese a sus artistas, si se les compara con los títulos antes mencionados de enormes presupuestos.
    Cabe mencionar que fue quien realizó la adaptación de la novela corta de Stephen King Ventana Secreta, Jardín Secreto y que es el único trabajo suyo detrás de las cámaras que este servidor le ha visto, aparte de la cinta que hoy nos reúne; un filme que claramente les recomiendo, si bien me gusta más lo que hizo con Ecos Mortales.

David Koepp.
2. La película.

   Estrenada en 1999 y con el título original de A Stir of Echoes, corresponde a la adaptación de la novela homónima del maestro del terror Richard Matheson (uno de los ídolos del mismo Stephen King).  
     La historia trata sobre un padre de familia de mente más o menos estrecha, a quien un día su cuñada (fiel creyente del mundo detrás de las leyes físicas) lo hipnotiza y despierta en él su tercer ojo latente.  Es cuando ve a un fantasma que lo empieza a perseguir, puesto que le exige resolver el misterio de su desaparición, aunque ello signifique verse involucrado no solo en verdaderos momentos de horror (y que en más de una ocasión, pueden sacar un susto al espectador), sino que también darse cuenta de que su hijo de 5 años posee un mayor poder que él, para ver lo velado a los comunes mortales, hacer peligrar su matrimonio y cordura, incluyendo la puesta en peligro de su propia vida y familia.
    El personaje principal corrió a cargo de Kevin Bacon, destacado artista con un sinnúmero de largometrajes a cuestas, en distintos géneros y demostrándonos una vez más su versatilidad, que no se trata solamente de una cara bonita.
     La música la realizó James Newton Howard, por igual un artista de larga trayectoria, quien por esos años se encargó de componer los acordes de otro filme sobre fantasmas, Sexto Sentido, de modo que a lo mejor haberlo tenido para esta producción no fue mera coincidencia (que entre una película y otra, ambas comparten varios elementos entre sí).

 

3. Impresiones personales.

   Cuando uno ha visto las anteriores cintas en las que trabajó Koepp como guionista y ahora se encuentra con esta otra faceta suya, no deja de admirarse gratamente por su talento para llevar a cabo una obra con tan buen resultado y ahora cumpliendo una labor más compleja, que crear una buena historia (ya sea original o adaptando una previa a su realización audiovisual)...Y es que en verdad hay que sacarse el sombrero con lo que logró en esta ocasión ¿Por qué? Bueno, vamos por parte.

3.1. La verdad es que no he tenido la suerte de leer la novela en la que se basa esta obra (que bien quisiera tener un ejemplar en físico y sé que la llorada editorial La Factoría la publicó en nuestra lengua, como por igual otros títulos de Richard Matheson y que se haya bajo el nombre de El Último Escalón), así que ignoro que tanto del producto final se debe al material original del escritor o está metida  mucho la mano de Koepp al realizar su adaptación; en todo caso, estaba en su derecho, que sin dudas consiguió plasmar las atmósferas malsanas de las historias de horror de Matheson, llevando a la perfección el impacto de sus líneas con imágenes impactantes, muchas de ellas de gran belleza visual, capaces tanto de asombrar (como la preciosa representación de la mente del protagonista, como si esta fuese una sala de cine), emotivas (por lo general ligadas al hijo del anterior y el final para el espíritu en pena) y otras bastante aterradoras (las mismas apariciones del fantasma).

3.2. Se observa un claro amor hacia el género del terror y en especial hacia Richad Matheson, que en una escena vemos a un personaje leyendo su por igual genial novela de ciencia ficción El Increíble Hombre Menguante.  Por otro lado, en otro momento de la película, el dulce niño de esta cinta y que posee un papel destacado en el argumento, se dedica a ver antiguos largometrajes de miedo y uno de ellos resulta ser nada menos que... ¡La Noche de los Muertos Vivientes de George Romero!

3.3. Sabido es la admiración de Stephen King por Richard Matheson, a quien le ha hecho numerosos homenajes y entre ellos su reescritura de la novela La Casa Infernal, con el guión que realizó para Rose Red. Pues considerando lo anterior y que luego David Koepp adaptó para el cine al "Tío Steve", podemos evidenciar el nexo que hace el director entre esta película y una de las obras más emblemáticas del llamado Rey de Terror...Y es que acá nos encontramos con un pequeño que posee un poder notable de percepción extrasensorial, algo a lo que un personaje adulto, afroamericano más encima y también con dicho talento, reconoce y lo llama con cierto nombre que no recuerdo; donde además el padre del infante comparte esta habilidad, pero no sabe cómo usarla; por lo tanto ¿A qué nos puede recordar todo esto? Claramente que a El Resplandor, algo más que un guiño y relación dentro de esta cinta, que ambos autores sin dudas que apreciados el cineasta.

3.4. La manera de cómo se aborda el tema de la naturaleza del mal, está planteada con una enorme sensibilidad y, por lo mismo, humanidad; como dice el dicho y bien ya lo vimos en otra cinta de fantasmas, que revisamos juntos en esta serie de post que hoy vuelve a este blog y luego de casi dos años interrumpida, El Espinazo del Diablo: “No es a los muertos a quienes debemos temerles, sino que a los vivos”.  En todo caso, acá el mal se aprecia no como algo que se abrace por amor a este mismo, sino como un camino tortuoso por quienes yerran y en vez de reconocer su error, continúan en el descenso a la perdición hasta perder todo lo bueno que pudo haber en ello (o al menos casi todo); pero siempre existe la oportunidad de redimirse, tal como nos lo demuestra el sorprendente clímax de este título que no pueden perderse y donde la culpa cumple un rol muy importante (sumado esto último, a ciertos detalles relacionados con el catolicismo y que a más de uno se les puede escapar o quizás prefiera ignorar).


                                                                                    Trailer.

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