martes, 14 de enero de 2020

Como terminar bien una serie sin la mayoría de sus personajes principales.


     La cuarta temporada de El Hombre en el Castillo, se supone que cerró lo mejor posible todos los hilos argumentales que estuvo desarrollando desde que comenzó, que en todo caso no era mucho tiempo, ni tantos episodios si se le compara con otros shows más longevos.  La verdad es que la tenía difícil desde un principio, si se considera que no solo dos de sus protagonistas fallecieron durante la temporada anterior, sino que otros dos de ellos no volvieron a aparecer a lo largo de esta última temporada y prácticamente se les borró de la historia, ya que nadie se acordaba de ellos; más encima, uno de los personajes más carismáticos del programa, para sorpresa de los espectadores, “ya estaba muerto” para cuando comenzó la temporada final y ello era algo impensable luego de la última vez que lo vimos en pantalla.  No voy a mencionar cuáles son los nombres de aquellos casos, para no caer en el maldito spoiler, si bien al no mencionar qué es de ellos a lo largo de este último año (que en verdad a este servidor le gustó bastante), el lector al comparar esta entrada con la de las temporadas anteriores puede hacerse una idea de estas pérdidas.
     Puede ser que la decisión para prescindir de tanto personajes sea algo monetario, pudiendo así guardar el presupuesto para la producción costosa de este show, caracterizado por su espectacular ambientación que efectivamente nos hizo creer que veíamos un mundo alternativo al nuestro, donde la Segunda Guerra Mundial la ganó el Eje y no los Aliados, de modo que Nazis y japoneses se repartieron buena parte de Estados Unidos y del resto del mundo.  Por lo tanto, con menos personajes (y sus actores) en los que detenerse a contar qué sucedió después, se potenciaron varios de ellos, entre ellos un secundario y aparecieron unos nuevos para reforzar la trama de este mundo sumido en la tensión y un esperado cataclismo social por venir, sin olvidar el tema del Multiverso que estaba gestionándose desde hace rato.
     Por un lado, nos encontramos con que los nazis siguen avanzando en el desarrollo de su tecnología, que los hace estar por sobre sus viejos aliados y más ahora que están comenzando a dominar la máquina que les permite viajar, por el momento, solo a otra realidad.  El deseo de poder es tan grande, que sus intentos para apropiarse de todo el territorio gringo, a costa de los “indeseables” para su ideología enfermiza y de la tradición de esa tierra, está llevando todo a un final que puede que no sea el que ellos esperan.  Por otro lado, los japoneses tienen tanto problemas internos, como con sus vecinos y la resistencia, que esta vez se encuentra más resuelta que nunca  para expulsarlos y ahora que se ha sumado un nuevo bloque en su contra: los negros que han abrazado el comunismo y están dispuesto a todo para hacer valer su derecho a la libertad y a la patria que por más de un siglo se les ha negado.
    Entre todos los detalles sabrosos que podemos encontrar en esta temporada, que cierra de manera muy emotiva la adaptación de la célebre novela ucrónica de Phillip K. Dick, cabe mencionar los homenajes a dos clásicos de la ciencia ficción televisiva de los sesenta, época en la que transcurre esta serie que hoy despedimos: La Dimensión Desconocida y Más Allá de la Realidad (The Outher Limits).


    Para saber de qué va el cierre del show que, por el momento, nos convoca por última vez repasemos en qué encontramos a sus personajes:

Juliana Crain: Tras vivir un tiempo como “refugiada” secreta en lo que vendría siendo nuestra versión de la Tierra, vuelve a la suya para ser una de las líderes de la resistencia contra los nazis.  Su relación con John Smith en ambos sitios será fundamental para el desarrollo de los acontecimientos.

John Smith: El nazi de origen gringo más poderoso en el Reich, realiza un viaje que se supone lo cambiará bastante y le da motivos para hacer lo posible por conseguir todos sus anhelos.  Quizás nunca antes lo habíamos visto tan humanizado, más todavía porque ahora se nos revela un triste episodio de su pasado.  Teniendo en cuenta el alto cargo que tiene, sus preocupaciones están orientadas a las sospechas que tiene el régimen con él y su familia, los problemas con la resistencia, sus propias pretensiones personales y sus conflictos en el hogar, que se nota está perdiendo el aprecio de al menos dos de las mujeres con las que cuenta.

Inspector Kiddo: Si los Smith sufrieron con su primogénito, esta vez nos es posible conocer al duro japonés, al servicio del imperio, desde un plano más emotivo y ello tras introducirse a los personajes a su hijo menor; este último, oficial militar condecorado, comienza a tener una crisis debido a la culpa por los actos que cometió en la guerra y por tal razón padre e hijo comienzan a distanciarse más entre sí…No obstante, el tema del amor familiar es uno de los pilares de esta serie, de modo que aparte de ver cómo se enfrenta este duro hombre a los problemas de su gente, que debe resguardar el sistema de más de un enemigo, tiene que resolver ahora las labores familiares tanto tiempo aplazadas.

Robert Childan: El anticuario con más aventuras y desventuras que hemos llegado a conocer, ahora cuenta con una dulce empleada japonesa de la que se nota está interesado.  Comienza este nuevo año con una posición privilegiada, como extranjero entre los japoneses, pero luego las cosas se vuelven a complicar, cuando se implica sin desearlo otra vez con la resistencia.

Helen Smith: La guapa y atormentada esposa de John, ha regresado de su año en la llamada Zona Neutral, con el equilibro suficiente como para afrontar ahora de manera directa sus vicisitudes.  La conciencia de que el mundo en el que vive está mal, la lleva a tomar decisiones importantes y que por fin le otorgan un heroísmo a esta mujer que tanto sufrió por culpa del régimen nazi y en el que ella lamentablemente aportó algo.  Como la serie también trata acerca de las nuevas oportunidades y de la redención, ahora es el momento adecuado para que esta mujer logre la paz que se merece.

Wyatt Pryce: Este recio y atractivo rebelde que apareció por primera vez en la temporada anterior, continúa primero por si solo con sus acciones en contra de los invasores, luego se le vuelve a unir Juliana, quien lo convence por completo de cómo conseguir darle su peor derrota a los nazis.  Asimismo, se asocia a los comunistas negros junto a su propia gente, para derrocar de una vez por todas al enemigo.

Jennifer Smith: La hija del medio de la familia del jerarca nazi gringo, toma ahora un rol muy destacado, como conciencia de su sangre luego de ese año alejada de las atrocidades del Reich.  Destacable viene a ser el desempeño actoral de la joven artista que la interpreta, Genea Charpentier, a quien hemos visto crecer y desarrollarse como personaje a lo largo de este programa.

    Por último, en verdad el último episodio se merece todos los elogios, que si bien da la impresión de que abre puertas para seguir la historia, cierra muy bien todo con un par de ideas maravillosas: siempre está la esperanza y somos nosotros quienes construimos nuestro destino y por ello depende de uno lograr alcanzar la felicidad.


                                             Tráiler subtitulado de la temporada final.

martes, 7 de enero de 2020

Reencuentros con el Paco Rivano (II).


     Sigo con mi repaso personal del libro Narrativa Reunida de Luis Rivano.

5- El Cuaderno de Víctor Hidalgo (1967).

     Corresponde, se supone, al libro escrito por el personaje poeta de las dos novelas con las que comienza el volumen; aunque también puede ser su propio diario de vida, donde de manera muy nostálgica hace referencia a sus recuerdos y reflexiones.
     En sí es un texto casi inclasificable, que no cuenta ninguna historia, salvo la memoria del autor sobre su infancia, introduce uno que otro poema de su autoría (obviamente del propio Rivano). Me habría esperado que fuese el cierre de una verdadera trilogía, sobre los personajes que ya conocemos un buen resto y no este "librito" que a mi humilde parecer se trata de lo más débil de la narrativa reunida del escritor.

6- El Apuntamiento (1968).

     Una novela dura que impacta en la conciencia de los lectores e ignoro si la primera de la literatura chilena, en retratar desde primera línea el submundo de la marginalidad nacional: carteristas, prostitutas, corrupción policial y otros...Todos estos personajes dignos del llamado género negro hollywoodense, pero llevados a la idiosincrasia nacional.
      La historia nos la cuenta su propio protagonista, un muchacho de unos veinte años que rememora su difícil vida en la pobreza, por lo cual llega a muy temprana edad a delinquir. El retrato de su infancia es el de tantos chicos como él, que conocieron desde muy pequeños el dolor y el desamparo, haciéndonos que ese chico a la deriva no solo nos simpatice, sino que podamos comprenderlo y hasta darnos cuenta que las cosas no son blanco y negro... ¿Qué lleva a un chiquillo a robar como primera instancia para sobrevivir? Aquí podemos encontrar una respuesta verosímil a casos como ese.
      Por otro lado, vuelven las prostitutas como personajes recurrentes de la narrativa "rivaniana" (me permito inventar ese adjetivo en honor al autor...¿O ya la acuñaron antes?), que aquí aparecen tres como personajes secundarios y muy distintas todas ellas entre sí; cada una formando parte de la historia del protagonista y ayudando a definirlo para reconocerlo como un sujeto completo y no un retrato plano de un puro delincuente de tercera (sino que un ser humano, que también necesita de otras personas para escapar a la soledad y acercarse a su manera a la felicidad).
      No se puede dejar de lado el tema de la homosexualidad presente en la historia, abordado desde la problemática de la prostitución masculina y de chicos como el protagonista que no se consideran "maracos" o "mostaceros" (en aquellos años faltaba mucho como para que apareciera el término "gay" y todo aquello del orgullo...), pero que para sobrevivir buscan hombres mayores y adinerados. Cabe mencionar que considerando todo esto, tales prácticas son tratadas en las novelas como algo tan sórdido, cual otras que aparecen en sus páginas.
     No hay moraleja detrás de todo esto y los personajes no buscan compasión, solo sobrevivir un día más en esa selva humana en la que se desenvuelven. Eso sí, encontramos todo tipo de calaña entre sus habitantes, que en algunos aún queda nobleza y, en muchas ocasiones entre sus peores habitantes están los policías (de investigaciones, que no los carabineros, como bien lo deja claro el texto; puesto que los primeros se aprovechan de los delincuentes de poca monta, para extorsionarlos y ganar dinero extra con ellos).
     El nombre del libro hace referencia a las citas entre estos agentes de la ley codiciosos y parásitos, con sus víctimas para sacarles plata y de ese modo hacer oídos sordos con sus fechorías o "protegerlos" de otros agentes; so pena de mandarlos preso en caso de no darles en el gusto...Y es que cabe mencionar que el protagonista nos cuenta su historia, al estar compungido por no tener dinero para pagarle a su "tira".
      Mucho más que en los otros relatos ya leídos, abunda la jerga, la mayoría de las veces llena de metáforas dentro del lenguaje coloquial y tal como la podemos encontrar en el español de Chile hoy en día. Por lo tanto, quien no se maneje en dicho lenguaje, agradezca el glosario que se incluye al final del tomo.
      Se trata, sin dudas, de una obra desgarradora y apreciable solo para los valientes que se atreven a indagar en esta realidad sucia, oscura y húmeda, aunque real y donde muchas veces la esperanza no existe (a diferencia de las dos primeras novelas que abren este tomo). Los amantes de ese cine gringo de acción e intriga y con parias como protagonista lo amarán, así como aquellos que en carne propia se han codeado con su gente, valorando esos códigos desconocidos para los otros o, en el mayor de los casos, los lectores (como este servidor); todos ávidos de buenas historias y bien contadas sobre mundos fronterizos al nuestro que no podemos ignorar


 6- Tirar a Matar (1971).

     Desde que comencé a leer este libro y me reencontré con la particular narrativa del "Paco", no vacilé en soñar con que ojalá en un futuro cercano hicieran alguna excelente producción cinematográfica, basada en sus obras. Su díptico sobre los carabineros sería genial verlo al menos en la pantalla chica, como buenas miniseries de calidad, pero con lo desvalorizado que están cada vez más sus miembros entre la población nacional, bien difícil que ello sea posible...Sin embargo sus textos sobre delincuentes, uf, tienen todos los elementos como para realizar una obra llena de acción, intriga, violencia, sexo, drogas y personajes llamativos. Definitivamente me imagino a alguien como Tarantino llevando a escena estas ficciones tan llamativas ¿Por qué los productores chilenos no le echan el ojo a estas joyitas y se aseguran una historia de calidad? Supongo que por cuestiones de derechos o pura ignorancia.
     La novela está contada en primera persona, como las otras ya reseñadas, por su protagonista y por ello viene a ser otra confesión desde lo más hondo del corazón de un sujeto sumido en el submundo de la delincuencia. No obstante, la narración de Roberto Placilla no es la de un ladronzuelo como en el caso anterior, sino que la de un verdadero hombre de temer: alguien que trabaja como guardaespaldas armado, para gente que vende drogas duras y realiza tráfico de otras cosas. 
     El personaje es alguien curtido que tal como el protagonista del texto anterior, nos da un paseo por su pasado hasta llevarnos a su presente, justo cuando ahora su mayor debilidad es la mujer de la que se ha enamorado. Y es que como en los clásicos melodramas románticos, la chica pertenece a otra condición social, que los separa en muchos sentidos, si bien ella le corresponde
     Ahora bien, a diferencia del prostituto y ladronzuelo de El Apuntamiento, este otro es un hombre culto e inteligente, autodidacta (ama leer, el cine y los tangos, como buena proyección del propio Paco Rivano). Además, cosa rara, por mucho que en él la violencia esté a flor de piel, posee una sensibilidad mayor que en más de una ocasión lo llevará a las lágrimas. Empero, mantiene ese machismo hoy despreciables por donde se mire (como un particular episodio, en el que el protagonista actúa como un verdadero energúmeno), que acusan otros personajes del autor, al igual que la homofobia que en aquellos años los "machos alfa" ostentaban y se hacían ver cual actitudes normales y/o aceptables entre sus pares. Pero toda esta mezcla en alguien tan complejo como Roberto, reflejo de nuestra propia humanidad llena de matices, es clave para identificar a un sujeto que tal como lo muestra esta novela y otras del volumen que estamos revisando, no es alguien que está satisfecho con su existencia y eso lo hace alguien infeliz; además, por mucho que su situación sea mejor que la de otros personajes "rivanianos", Roberto está en constante contradicción consigo mismo (por cierto, su inteligencia lo lleva a formidables reflexiones sobre sí mismo, quienes lo rodean y la vida misma, dignas de tener en cuenta por el lector ávido de pasajes literarios poéticos e ideales para copiar y citar).
     En lo que va de esta "Narrativa Completa", por fin tenemos a un personaje femenino de verdadero peso dramático y en este caso corresponde a la amada de Roberto. Beatriz (¿Algún homenaje a la famosa amada de Dante, del mismo nombre, salida del poema épico medieval La Divina Comedia?) es alguien que nos demuestra, por un lado, que en todas las escalas sociales hay personas infelices y, por otro, por fin ahonda en la psicología femenina para diferenciarla del primitivismo masculino y su incapacidad natural (de una buena parte de mi género) para ser verdaderamente empático con las féminas. 
     Por cierto, el autor vuelve a mencionar la novela Espartaco y a su película, haciendo paralelismos entre este clásico y los pensamientos de su protagonista. Por otro lado, también se hace alusión directa a Hijo de Ladrón de Manuel Rojas, autor con el cual quien aquí escribe ya había relacionado a Rivano; interesante viene a ser cómo el mismo personaje principal, se compara con el protagonista de la novela de Rojas, que ambos han pasado por distintos tipos de miserias, si bien sus decisiones para enfrentarlas han sido tan diferentes.


 7- La Yira (1973).

     Definitivamente Luis Rivano era un genio, un artista que pese a sus galardones y reconocimiento entre literatos, no tuvo el aprecio más masivo que se merecía. Es así que el talento del escritor se puede apreciar, también, en la manera de cómo tomó un personaje secundario de su novela El Apuntamiento, para darle su propia historia ybdonde darle el papel principal. Luego, por primera vez en su narrativa, el argumento gira en torno a una mujer y no se trata de cualquiera, sino que resulta ser Nancy, la joven prostituta que tuvo un romance con el recordado Vinizio.
     Yira es otro nombre para referirse a una "trabajadora sexual", término que en todo caso dejó de usarse en la jerga chilena. De este modo, la yira es la chica que ya conocimos, quien ahora nos cuenta su vida y en lo que nos enteramos de que cuando estaba con "el Italiano", era una menor de edad, acabando su relato cuando solo tiene 17 años.
    Como otros hijos literarios del Paco, la pobre muchacha nos confiesa su infancia miserable, quizás incluso más desgraciada que la de sus pares. El retrato de su pobreza es lamentable, que habla de violencia intrafamiliar y de una espantosa violación que golpea de frente al lector. Enfrentada a una existencia tan difícil, como era de esperarse, la chiquilla se inicia pronto en la prostitución, revisitando el lector a otros personajes ya conocidos, ahora vistos desde otro ángulo.
     Los vejámenes a los que se ven expuestas mujeres como ella, se hacen presentes y el retrato de su actividad ilícita, logra verse ahora desde el punto de vista de las mujeres, otro logro para el artista a la hora de reflejar todo este infierno con gran humanidad. Encontramos solidaridad y fraternidad entre mujeres, donde los hombres pocas veces se describen y comportan como personas sensibles.
     Si de relaciones interpersonales entre este género vamos a hablar, cabe mencionar la introducción del tema del lesbianismo, que aquí a diferencia de la homosexualidad masculina y como se vio en otros textos de Rivano, es más un recurso para encontrar el afecto perdido, que puro placer carnal y utilización egoísta del amante (tal como lo describe el autor cuando se refiere al sexo entre hombres).
     Asimismo, destaca la mirada de la protagonista, que en vez de enjuiciar a quienes la han atropellado, exhibe una manera de sentir compasión hacia ellos, encontrando en sus congéneres la soledad que los iguala a todos y lo que la hace sentir esa empatía que la caracteriza. Por esta misma razón, la muchacha es capaz de perdonar, incluso, al hombre que más la dañó, siendo que de ese modo la narración termina con una cuota de esperanza.
     También cabe destacar el papel que cumple en esta historia la religión institucionalizada, ella con un cariz negativo mayormente y que vemos encarnado en un personaje pusilánime y detestable por su fanatismo e ignorancia (estos últimos dos defectos, con los cuales muchas veces se tilda a los creyentes o que se pueden encontrar en verdad entre sus filas). Siendo este el segundo texto de los leídos del autor, luego de Bajo el Signo de Espartaco, en tratar este tema, es fácil darse cuenta del ateísmo o malestar con las iglesias (cristianas) por parte de Rivano.
    Por cierto, pese a todo lo dramático que llega a ser este texto (¿Cuento o novela corta?), volvemos a encontrar momentos de humor, lo que se agradece entre tanto pesar.

viernes, 3 de enero de 2020

Literatura de terror chilena ochentera (segunda parte).


    Aquí acabo con mis impresiones personales sobre una antología de relatos de miedo nacional que me leí de un tirón en diciembre y he querido compartir con ustedes.  Me habría gustado encontrarla en digital para subirla a este blog, pero me fue imposible.  A ver si en un futuro cercano la escaneo y cumplo mi cometido.

7. El hijo de María (Mención Honrosa).

7.1. Nuevamente la misma Mariana Callejas.

       Siendo la única artista en tener más de un cuento en esta antología, uno se preguntaba si acaso esto fue un favoritismo político, siendo que para cuando se hizo el concurso que reunió a todos estos autores y se publicó el librito, el régimen de Pinochet imperaba, al cual la Callejas defendió hasta llegar a los espantosos extremos. Es innegable la calidad literaria de este breve relato, pero bien se podría haber dado la oportunidad a uno de sus colegas que quedaron fuera de publicarse, de modo que queda la duda acerca de la imparcialidad de los jueces, que más encima dieron el Primer Lugar a un autor ya consagrado en aquel entonces.

7.2. El cuento.

       Siguiendo con la tradición de contar historias de miedo en pleno ambiente campesino, nos enteramos del drama de una muchachita de procedencia humilde y quien es violada con terribles consecuencias. La muchacha trata como puede de torcer el destino de su cría, pero como es habitual en las narraciones del género existen fuerzas superiores a las capacidades humanas.
       Si hiláramos fino, podríamos afirmar que la sangre fría de la protagonista no es otra cosa que una proyección de la mente enferma de su autora a la hora de justificar sus propias acciones violentas.

8. La Novia (Mención Honrosa).

8.2. La autora: Gabriela Boza.

     Lamentablemente nada encontré de ella, salvo que participó en la antología Nuevos Cuentistas Chilenos y publicada en 1985 por Editorial Universitaria, donde hay de ella 3 relatos.

8.2. El cuento.

       Primera historia del libro en tener elementos de ciencia ficción, siendo mayormente este el género al que pertenece el cuento.
       Un hombre conoce a sus nuevos vecinos, una pareja compuesta por un irascible marido de edad mucho más avanzada que su preciosa y juvenil esposa. El protagonista siente repudio hacia el trato machista y misógino que tiene el anfitrión de las veladas que han llegado a compartir, para con su pareja y además comienza a tener intereses amorosos para con esta última...Como todo triángulo amoroso propio de estos relatos, alguna tragedia debe ocurrir.
       El feminismo de la autora se hace presente en la caracterización odiosa del vecino y en la compasión que siente el narrador hacia la víctima.
       Cabe mencionar que este es el tercer cuento en estar relacionado con Francia, luego de La Playa del Paraíso y de Los Dientes del Demonio, de modo que se podría observar un interés de los autores chilenos de la época por afrancesar sus obras, como una manera de homenajear la tradición fantástica de este país, tan rica desde que en el siglo XIX se popularizaron historias como estas.

9. El paquete (Mención Honrosa).

9.1. La autora: Margarita Prado.

     Nada pude encontrar acerca de ella.

9.2. El cuento.

       Un oficinista viaja todos los días en bus (o micro como también le llamamos acá a los vehículos grandes de la locomoción colectiva), cuando comienza a encontrarse con un joven de manera constante y que sube con un paquete de regalo, que vez que lo mira se pone a cambiar de tamaño y lo mismo sucede con el papel que lo envuelve. El protagonista comienza a obsesionarse con el objeto, hasta que el destino hace que este llegue hasta su hogar.
       Se trata de un cuento de terror sobrenatural que, por un lado, aborda el viejo tema de la curiosidad y sus consecuencias; por otro lado, posee algo de lovecrafniano, debido a lasq particularidades del paquete que escapan de una manera muy especial a las leyes de la física.

10. La Sombra en la Puerta (Mención Honrosa).

10.1. El autor: Felipe Prado.

     Otra vez nada puedo decir al respecto, que no pillé información sobre él.

10.2. El cuento.

     Con un título como este, propio de los Mitos de Cthulhu, uno se espera algo ominoso y monstruoso; no obstante tampoco estamos lejos, puesto que si bien en la historia no aparece criatura extraterrena alguna, sí se nos vuelve a retratar la maldad humana y bajo la forma de un hombre cuya apariencia responde a los patrones maniqueos de hacer que los malvados tengan una imagen desagradable.
      Un solitario y humilde comerciante apenas logra sobrevivir al abuso constante de un matón que le exige dinero por su protección. Luego del último acto atroz del criminal, su víctima encuentra cómo deshacerse de él por fin.
      Se trata de una historia bastante breve que vuelve a abordar el clásico tema de la venganza, vista esta como una forma de justicia acorde para eliminar a los indeseables.
      Por cierto, luego del cuento La Playa del Paraíso, este es el segundo de tomo que no solo transcurre en Chile, sino cuyos personajes no pertenecen a nuestro país.

11. El Último Grito de la Moda (Mención Honrosa).

11.1. El autor: Francisco Javier Muñoz.

    Tampoco los puedo ayudar al respecto.

11.2. El cuento.

       A mi humilde parecer, no solo uno de los relatos más impactantes y morbosos de este librito que a estas alturas les recomiendo de corazón leer (he ido escribiendo acerca de sus historias a medida que me termino una de ellas, de ese modo retengo mejor sus detalles), sino que también me atrevo a decir que viene a ser uno de los mejores del volumen...¡Lejos superior al que ganó el primer lugar!
       Con una prosa barroca y una narración en primera persona que nos recuerda a Edgar Allan Poe, que más encima estamos asistiendo a la confesión de un hombre educado y misántropo como muchos de sus personajes, se nos cuenta el relato de la mezquina vida de su protagonista: un hombre que vive de la apariencia, elegante y atractivo sin ninguna otra preocupación, que no sea ser figura entre los círculos sociales de alcurnia. El personaje pierde la razón de vivir, hasta que conoce a otro hombre, quien lo lleva hasta su mansión y lo hace parte de sus ostentosas fiestas; pero nada es gratis y de ese modo el dandy se da cuenta de los verdaderos planes que tienen para él su anfitrión y el resto de los comensales.
       Esta divertida historia, con su final tan chocante, no deja de tener un hondo sentido moralizante; de este modo, se adscribe a la más rancia tradición del horror como crítica social e invitación a la reflexión.

12. El Paquete de Rubén (Mención Honrosa).

12.1. La autora: Perla M. Devoto.

   Otra escritora de la que nada pude averiguar.

12.2. El cuento.

      Un hombre recibe unos pequeños paquetes relacionados con su esposa; cada uno de ellos gradualmente van dando pistas del destino que le espera a esta. El sujeto se preocupa por la seguridad de su señora, pese a que esta lo trata pésimo.
       Hay algo de humor negro en esta pequeña pieza, que además destaca por ser la única del libro en tratar el tema del sentimiento de culpa y, por otro lado, la noción de los deseos reprimidos que pueden manifestarse de las maneras más insospechadas.
       Asimismo, encontrando varios tipos de monstruos sobrenaturales e incluso humanos, acá encontramos otro mucho más común, pero no por ello de poca consideración; queda al lector ver a qué me estoy refiriendo, puesto que no podemos olvidar que aunque hay escapismo e intención de entretener contando/leyendo una buena historia, el género de terror como obra de arte también puede reflejar todo los bueno o malo que hay de nosotros mismos ¿Y qué no mejor como lo pueden ser estas narraciones acerca de la perversidad inherente al ser humano?

IV- Palabras finales.

      Quien pueda acceder a este librito, ojalá lo haga, si bien para los lectores de otros países debe ser en la práctica imposible. Como espero haya quedado claro, recomiendo mucho su lectura, razón por la cual les dejo este link por medio del cual pueden descargar esta pieza.
      Ojalá saquen lo más pronto que tarde una nueva edición, que la que tengo yo solo la pude conseguir gracias a que la encontré en la feria este mismo año, por azar o la Providencia, algo que me alegró considerablemente.

miércoles, 1 de enero de 2020

Cómo fue el 2019 para el Cubil del Cíclope.


     Bueno, fue un año bastante productivo y es que llegué a la respetable cantidad de 92 post, si bien un poquito lejos de sobrepasar mi record de 2016 cuando obtuve 101 en total, pero al menos tuve 3 más que el año antepasado, je.  En todo caso, dicen que la calidad debe ir por sobre la cantidad, por lo que debo sentirme feliz, pues cada uno de los textos que escribí y subí aquí lo hice con mucha dedicación (que a cada uno de ellos le dediqué bastante tiempo, claro, a unos más que otros según fuese la complejidad de armarlos).  Podrían haber sido más los trabajos míos subidos el 2019, pero como debía ser especial la entrada N° 700, dejé para más adelante otros dos que ya estaban listos.
    Quiero revisar con quien le interese (que a veces no dejo de pensar que pocas personas en realidad se dignan a pasar por acá, que los comentarios escasean, si bien sé por blogger que harto me visitan), de qué fueron en general los posteos de este año recién terminado.  



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    En materia de Literatura, uno de los temas que más me apasiona, me leí en total 18 libros.  La verdad es que aun cuando parezca una suma considerable (en especial para quienes con suerte se leen el diario), la mayoría de ellos no eran muy extensos, que salvo uno no superaban las 500 páginas, así que por esa razón pude pasar de inmediato de un título a otro; además en general eran muy divertidos (que el arte no tiene que ser fome ¿No? y ello independiente de su calidad literaria), que me los devoraba rápido, ya sea por los viajes largos en que aprovechaba meterme en sus páginas, como que el tiempo me sobraba o bien lo administraba de tal manera que podía dedicarme a ellos.  Por cierto, a cada uno le dediqué su respectivo post y los dos últimos aún tienen pendientes terminar por publicar mis revisiones personales, puesto que tenía que decir harto de ellos al ser colecciones de historias; así que dentro de las primeras semanas de enero se vienen sus respectivas entradas.   
    Empecé el año terminando la llamada Trilogía del recuerdo del pasado de la Tierra del autor chino Cixin Liu, novelas de ciencia ficción que me fascinaron al punto de que en la práctica desesperadamente me dispuse a comprarme el último número: El Fin de la Muerte.  Luego de ello, me prometí a mí mismo comprarme más obras de este tremendo autor y leerlo de nuevo en un futuro cercano.
    Luego comencé con el primer autoreto literario del año y que era leerme todas las novelas de Artemis Fowl que tenía desde hace rato ya (incluso de antes de que naciera mi sobrinito Amilcar, que ahora tiene 10 años), aprovechando que se avecinaba la película y que quería verla ya habiendo tenido mi cercanía a los textos originales.  Fue de ese modo que me aventuré a encontrarme con los primeros 7 títulos de la saga.  Mucho me gustaron y me quedé con las ganas de gozar el tomo 8, que se supone me lo iba a regalar una amiga para mi cumple y aquí estoy aún esperándolo.  Estuve hasta principios de julio (¿o fue en finales de junio?) dedicado a estas novelas juveniles, que en verdad recomiendo de corazón.
    Me encontraba ad portas de las esperadas vacaciones de invierno (que esta vez fueron hermosas), cuando me dispuse al segundo autoreto literario del año: leer solo a autores nacionales, considerando que el año pasado solo leí a uno, Roberto Bolaño.  De ese modo comencé con alguien muy importante para mí, Isabel Allende y su novela Más Allá del Invierno, ideal para esas fechas.  Después de ella le di oportunidad a otros dos autores que me gustan mucho, Hernán Rivera Letelier con El Arte de la Resurrección y Roberto Ampuero a través de Los Amantes de Estocolmo.  El de Rivero me encantó y el de Ampuero fue el que menos me gustó de los tres primeros textos con los que comencé esta etapa.
     Era hora de volver a la ciencia ficción, así que saqué de mi colección Lluscuma de Jorge Baradit, uno de los últimos libros que escribió antes de sus best sellers de pseudohistoria chilena y copuchas esotéricas sobre el acontecer nacional.  El libro resultó ser demasiado “barroco” para este servidor.
     Era imperioso para mí darle tiempo a otras autoras chilenas aparte de mi predilecta, así que retomé luego de más de una década a Marcela Serrano, releyéndome su primera novela: Nosotras que nos queremos tanto…y esta vez no me gustó tanto, je, aunque tampoco la voy a descalificar (y ha sido una de mis entradas que más lecturas y comentarios ha tenido de las hechas el año recién pasado).
    Si me leí otra vez a Baradit (o Baladí como le gusta llamarle de manera ofensiva a mi amigo Miguel Acevedo que lo desprecia con todo su ser…), era hora de pasarme por los indiscutidos precursores de la fantasía científica criolla.  De ese modo comencé con el verdadero maestro del género en estos lares, Hugo Correa, al cual le hice un par de post y vaya qué gocé de mi reencuentro con su ópera prima Los Altísimos.  Luego aproveché de ahondar en las páginas de Acá del Tiempo de Antoine Montagne, lejos el volumen que más me pareció aburrido este año, aunque una que otra virtud tiene por ahí.  Terminé esta subetapa con la Elena Aldunate y el volumen La Dama de la Ciencia Ficción; cabe decir que esta artista fue la tercera y última fémina compatriota que repasé el 2019.
     El mencionado libro dedicado a la bella Aldunate fue la primera colección de cuentos que tuve en mis manos el recién acabado ciclo (¡Y nadie me ha dejado siquiera unas palabritas en su entrada y eso que tiene a la fecha 41 visitas, desde que lo subí el 8 de diciembre!), que luego me dispuse a saborear la antología El Cuento Chileno de Terror y que tantas satisfacciones me dio; la segunda parte del post dedicada a esos relatos espero publicarle de una vez de aquí a este domingo que viene, que hace tiempo que la escribí.  
    Por último, me di el gusto de leerme por fin Narrativa Reunida de Luis Rivano, una colección de sus novelas y cuentos que para mí ha sido de lo mejor de este 2019.  Tan solo ayer acabé con este tomo y por el momento solo he subido un primer post al respecto; se vienen dos más pendientes.
    ¡Me estaba olvidando que me leí y en digital el cuento En la Hierba Alta de Stephen King y Joe Hill, siendo lo único de mi autor favorito que me leí este 2019.  Mucho me gustó esa historia, que me leí de un tirón horas antes de Halloween, pues quería hacerme mi propia opinión previamente a la película que hizo Netflix sobre ella.  La verdad es que lejos me quedo con el texto.   Harto le dediqué a Stephen King o mejor dicho a las adaptaciones de sus obras el año pasado, aunque de ello escribí en el post anterior a este.

Junto a mis mayores musos: mis sobrinos Amílcar & Brunito.

    Aún en lo que concierne a los libros y mi amor por ellos, retomé mi serie de posts llamados Pecados de Omisión sobre aquellos títulos que por una u otra razón no compré, por lo cual luego me arrepentí.  Escribí 4 nuevas entregas al respecto, llegando a la octava parte de estos recuerdos tan valiosos para mí.
     De igual manera, comencé una nueva serie de posts y llamada Así era en mis tiempos, sobre las tecnología antiguas que llegué a ocupar y ahora están obsoletas en general.  Muchas bellas remembranzas reúno en esos escritos tan queridos para mí.  
    También terminé mi revisión de la edición en blu-ray que me compré de Star Trek: La Nueva Generación, reencuentro con tan gran serie que me dio un montón de satisfacciones.  Aún debo repasar las películas y espero hacerlo estas vacaciones.  Siguiendo con Star Trek, también aproveché de verme Discovery, por lo cual escribí harto también.
    Aprovechando el inminente estreno de Glass, el cierre de la trilogía homenaje de M. Nigth Shyamalan a los cómics de superhéroes, me volví a ver El Protegido y Fragmentado.  Fue un enorme gusto hacer esto y vaya qué me sobrecogió la última película con la que acabó tan bien este tributo a las historias que por igual amo.
    Y en materia de esos personajes que tanto me fascinan, por supuesto que cubrí todas las películas del género que se estrenaron este año, partiendo por la mencionada Glass, si bien la primera de ellas fue Capitana Marvel que la detesté, hasta terminar con Guasón, que si bien es la reinterpretación realista sobre el origen del famoso villano de los cómics, está dentro de este tipo de historias.  ¿Cuál fue la que más me gustó de todas? Obviamente que Avengers: Endgame.  Se me estaba olvidando, no alcancé a ver la nueva versión de Hellboy y si bien me gustó harto (aunque no al nivel de las hechas por Guillermo del Toro), nunca me di el tiempo  para escribir sobre ella.  Mención aparte merece Brightburn, un especial giro a la historia de Superman, que pasó sin pena ni gloria en los cines acá y que tras verla al descargarla de internet, la amé.  Las otras cintas de este estilo que pude apreciar son Spider-Man: Un Nuevo Universo (que la vi atrasada y me encantó), ¡Shazam! (que me la repetí, tal como la de los Vengadores, pues me dejó muy contento), Spider-Man: Lejos de Casa (mucho mejor que su primera parte) y X-Men: Dark Fenix (la menos buena de la saga sobre mutantes, aunque igual la aprecio).
     Me reencontré con varias de las series que veo y gozo desde hace años, entre ellas Gotham, El Cuento de la Criada, El Hombre en el Castillo, Juego de Tronos, La Casa de Papel, The OA y Stranger Things.  Mención aparte merecen las producciones Netflix sobre superhéroes de Marvel, lejos entre mis preferidas y que lamento mucho las hayan cancelado: El Castigador y Jessica Jones.  
    Conocí el gran homenaje a Star Trek hecho por el virtuoso Seth MacFarlane, The Orville, cuyas dos primeras temporadas me las devoré todo goloso, así que espero con muchas ganas su segunda temporada.
    Por tercera vez consecutiva, conté sobre mis vivencias en la Comic-Con, a la cual lamentablemente este año no pude ir con Amilcar, pues se enfermó mi niño.  
    Cumplí 8 años de blog, algo para celebrar por todo lo que ello significa para mí y más considerando todas las páginas que he visto morir durante este periodo, entre ellas las de varios amigos y otros blogueros que seguía con devoción.  También hice una entrada especial para la número 666, a la que quise darle una especial temática.  
    En materia de las remembranzas más preciadas, dediqué dos textos a mi abuelito Daniel, alguien tan importante para mí durante mi infancia y adolescencia.  Los familiares que leyeron al respecto, se emocionaron bastante.  Tengo pendiente escribir sobre la abuelita Ercilia, esta la madre de mi papá, que el abuelito es por parte de mi mamá.
    Hartos cómics leí este año, pero de ninguno escribí salvo acerca de la actualización de la Mujer Maravilla que hicieron para los llamados Nuevos 52, si bien estuve tentado para ello.  No obstante le dediqué mi tiempo y su respectivo post a una joyita sobre el tema: La Era Marvel de los Cómics del maestro Roy Thomas.  Si son marvelitas más encima, muy satisfactorio será para ustedes tenerlo y leerlo.
    Si bien se fueron varios artistas este año, le rendí mi homenaje solo a cuatro de ellos: Larry Cohen, Rutger Hauer, Aron Eisenberg y Rene Auberjonois; los dos últimos de ellos, artistas de Star Trek, lo que fue doloroso para la comunidad trekker.  Y en cuanto a Viaje a las Estrellas, también nos dejó la valiosa guionista y escritora D.C. Fontana, una de las responsables de definir ese universo con la Serie Original, junto a Gene Rodenberry y varios autores de renombre; no llegué a escribirle algo en su momento, de modo que ahora le rindo los honores respectivos.  Y en materia de gente valiosa que se fue, no pude dejar de recordar a mi amigo Cidroq, que en agosto de 2019 cumplió un año desde que falleció: Para ti estas últimas palabras, cuate, que siempre escribo teniéndote presente a la hora de escribir con el corazón, como tú mismo lo hacías.
    Hay varios posts más a los que no he mencionado, pero los obviaré por ahora, que descúbranlo por ustedes mismos, si están interesado en verdad acerca de lo que hago.  Gracias por pasarse por acá y feliz 2020.

martes, 31 de diciembre de 2019

2019: El año de Stephen King. POST NÚMERO 700.


1. El Rey indiscutido del terror.

     A sus más de 70 años (72 para ser exactos), el “Tío Steve” sigue vigente y constante a la hora de producir y mantenerse presente en la cultura popular.  Una nueva novela nos dio a sus “lectores constantes”, como cariñosamente nos gusta llamarnos, The Institute y con la que vuelve al tema que lo hizo famoso luego de su ópera prima Carrie: los niños con superpoderes.  No faltan sus cuentos que sigue escribiendo y publicando, siendo uno de los autores actuales y populares que más demuestra interés por este formato…Pero es, sin duda, en materia de adaptaciones audiovisuales de su obra, que este 2019 que ya termina, que Steven King nos demuestra cómo su labor literaria sigue siendo valorada por los productores. 
       Respecto a lo dicho en las últimas líneas, primero nos encontramos con la nueva versión de una de sus novelas más aterradoras y sangrientas: Cementerio de Animales.  Es así que esta producción la tenía difícil, al compararla con la adaptación ochentera, con guión del propio King, un filme que con el tiempo fue ganando más y más defensores.  Pero la visión de sus realizadores nos demostró que era posible actualizar esta historia, haciendo interesantes cambios a la trama y sin perder el argumento central de la obra.  Todo esto en el transcurso del primer semestre.
       Para el segundo semestre, llegó la esperada segunda parte del díptico dedicada a una de sus otras obras maestras: It.  El llamado Capítulo 1 sobre las atrocidades del payaso diabólico Pennywise y el grupo de amigos que se enfrentan a este, dejó la vara muy alta para la secuela, sin dudas uno de los filmes más esperados del 2019 que ya termina y así fue que en su mayoría quienes vimos cómo se cerró dicha historia, quedamos más que satisfechos con los resultados.  Sin dudas que una obra tan compleja como lo es esta, solo ahora gracias a la visión de los Hermanos Muschietti, logró tener el verdadero clima del libro de más de mil páginas, lo que la minisierie de los 90 aun cuando lograse llegar a ser tan querida, por temas presupuestarios y de censura solo pudo esbozar.
     Por otro lado, Netflix a principios de octubre puso en su parrilla programática En la Hierba Alta, una producción original suya, de esas realizadas con todo esmero para sus clientes y que para nada deben envidiar a las realizaciones hollywoodenses.  Basada en un cuento homónimo de Stephen King y de su hijo Joe Hill, extendió a más de una hora y media un relato que muy bien habría calzado como el capítulo de una serie antológica; no obstante, los resultados fueron dignos y en general recibió buena crítica…Aunque para este servidor, vendría a ser lo menos bueno de las adaptaciones que se realizaron para la pantalla chica y grande sobre mi autor favorito (y ello sin desmerecerla, pero es que el resto realmente me parece sobresaliente, en comparación con esta película que igual tiene sus defectos).
     Continuando con las producciones para la pantalla chica, llegó la primera temporada de una propuesta audiovisual muy especial: Creepshow y es que tomando de base los dos filmes ochenteros compuestos de varias historias breves, basadas en cuentos de King o escritas por George Romero, como sucedió en el caso del segundo filme, quisieron emular su formato y de ese modo volver a contar nuevos relatos en el mismo estilo.  Fue así que la primera de ellas, corresponde a Materia Gris, uno de los textos que quedaba pendiente de su primera antología El Umbral de la Noche.  Genial debut de este show que ojalá llegue pronto su segunda temporada y ojalá más larga que esta otra, pues nos dejaron con ganas de más (ya pronto les daré mi impresión en profundidad al respecto, que ya me la vi y me gustó mucho).
    Y es cuando llegamos a la cinta que es la mayor razón para reunirnos hoy y despedir de esta manera otro año para El Cubil del Cíclope…

2. Doctor Sueño.

     El cierre de El Resplandor, una de las novelas más celebradas de Stephen King, es "redondo" y difícilmente uno habría esperado que su autor retomara de alguna manera lo que pasó después, especialmente con sus personajes...No obstante el Tío Steve lo hizo y primero tanteó entre sus "lectores constantes", preguntándonos en su página oficial si queríamos que escribiera o publicara una novela intermedia de La Torre Oscura (mucho tiempo después de haber acabado la serie) o una nueva historia sobre Danny Torrance, el chico sobreviviente de las atrocidades del Hotel Overlook, ahora ya hace rato convertido en adulto. Casi por razones obvias ganó la primera opción, no obstante nuestro autor (siempre muy agradecido de sus seguidores incondicionales) al poco tiempo publicó Doctor Sueño (2013), la continuación de su obra sobre fantasmas.
     El libro recoge a Danny ahora hecho un hombre mayor, marcado por sus vivencias violentas ese invierno en las montañas, al punto de que no se puede decir que sea alguien feliz y pleno. Solo cuando logra asentar cabeza por fin, una niña se contacta con él usando "el Resplandor", logrando una especial amistad que abarcará años a través de la distancia, pues recién vienen a conocerse en persona cuando un grupo de vampiros que se alimenta de niños con poderes, amenaza la vida de la pequeña ahora adolescente. La confrontación entre los héroes y los villanos es sinceramente increíble.

3. La película.

     Dirigida por Mike Flanagan, el mismo cineasta detrás de esa otra adaptación maravillosa que es El Juego de Gerald, sobre la novela homónima de Stephen King, tiene como artista principal a Ewan McGregor (quien a sus más de cuarenta años da gusto cómo se ve).
     El guión lo hizo el mismo director, que se nota hay aprecio por el trabajo de King. No solo supo condensar muy bien la trama respetando mucho de lo mejor del libro, creando momentos formidables capaces de estremecernos entre las escenas emotivas (que nos pueden sacar lágrimas sin problemas, como a este servidor), asustarnos, impactarnos por la valentía a la hora de mostrar los horrores del llamado Nudo Verdadero e incluso hacernos reír.
    Es cierto que McGregor no nos iba a defraudar, que a través de su filmografía hemos visto cuán camaleónico llega a ser. Pero es en los dos papeles femeninos coprotagónicos, que el espectador atento en verdad llega a deleitarse: en primer lugar nos encontramos con la pequeña, una muchachita que de inmediato se roba nuestro corazón y que aquí es interpretada por dos jóvenes actrices, primero cuando es una irresistible niñita de unos 5 años y luego ya más grande, que Kyliegh Curran, quien la interpreta, esperemos logre a futuro una gran carrera (que talento no le falta). La chica logra despertar simpatía desde el principio, que logra representar con credibilidad la menor a la que queremos proteger y, por otro, ser la chiquilla prodigio inteligente y poderosa de temer...Luego tenemos a la villana, una hermosa y peligrosa mujer como solo Stephen King logra crear y que bajo la interpretación de Rebecca Ferguson, otorga otro de los puntos más altos de la película.
    Tampoco podemos olvidarnos de la caracterización de cómo el mejor amigo de Danny, quien responde al estereotipo del hombre común y noble, aparece con una solvencia que por igual nos provoca simpatía. No es el tipo guaperas que es la estrella masculina del filme y eso lo hace tan creíble, pues es quien vemos a diarios, con quien compartimos y que, como no, resulta ser uno mismo.

 

    Volviendo a la heroína de la trama, cabe mencionar que en esta adaptación es mestiza (madre blanca y padre negro); ahora bien, que yo recuerde en ningún momento del libro Stephen King hace mención a la etnia a la que pertenece, si bien en su narrativa tiene varios grandes personajes que desde un principio sabemos son de color. La elección para ello, en lo que al traslado del texto a la pantalla se refiere, en ocasiones como esta resulta acertado y no forzado como en otros casos (¿Se acuerda del Deadshot de El Escuadrón Suicida, por mucho que Will Smith sea tremendo actor; o el polémico, desde un principio, cambio de raza de Ariel en la aún sin estrenar cinta de imagen real de La Sirenita de Disney? ¡Y para qué hablar del desastroso filme sobre La Torre Oscura, si vamos a recordar malas versiones de los libros de S.K., con un Rolando de Deschain moreno, que en las novelas y sus comentarios el autor siempre dijo que se parecía a Clint Eastwood!...Por mencionar unos pocos títulos. Así que celebro la diversidad y más cuando la muestran de forma tan inteligente.
    A todo esto, si volvemos a mencionar la querida saga de La Torre Oscura, podemos hallar en este largometraje al menos dos alusiones a ella: primero cuando Danny toma un bus de nombre Tet Transit y luego cuando su amigo de infancia le dice "El Ka es una rueda". De seguro hay otros guiños para los acérrimos del Tío Steve, pero salvo lo que mi amigo Ricardo Ruiz me contó (lejos mucho más experto que yo en lo que a King se refiere) sobre que hacía un cameo el actor que hizo de Danny en el filme de Stanley Kubrick, no logré reconocer otros.  Y si bien no tiene que ver con el ciclo mencionado, en un pequeño rol aparece el ya veterano y aún regio Bruce Greenwood, histrión que tuve un papel destacado en El Juego de Gerald, la primera incursión del director en el universo kingniano.
     Interesante puede ser detenerse a analizar la apariencia del resto de los miembros del Nudo Verdadero. Y es que aparte de Rose La Chistera (¡Tremenda personificación!) y de la adolescente, el resto se ve como personas comunes y corrientes, que no destacan mayormente por su aspecto. Quizás los realizadores quisieran mostrarlos así, como individuos que esconden el poder que poseen, para mimetizarse entre "el ganado", pasar desapercibidos y atacar sin problemas cuando corresponde. Más encima visten con atuendos antiguos, que representan tanto su verdadera edad, como la idea de que están anclados a un pasado que los hace estar siempre apartados del resto del mundo. Solo el más anciano de todos ellos, se ve como una verdadera criatura sobrenatural, con su efigie cadavérica. Mención aparte la espantosa manera con la que se dramatizaron sus costumbres alimenticias y su horrible manera de morir (que en verdad dan ganas de aplaudir, cuando uno a uno le va llegando su merecido).
     Sabido es que a Stephen King no le gustó la película que hizo Kubrick sobre su libro, por eso en 1999 se dio el gusto de escribir el guión para una miniserie sobre el mismo título, dirigida por su amigo Mick Garris (y para nada mala, por cierto). Considerando todo lo anterior, tremenda sorpresa fue cuando este accedió a hacer que la adaptación de Doctor Sueño fuese, además, una continuación directa de la película del realizador inglés (que no en vano, está considerada entre las mejores obras basadas en su obra y como una de las mejores películas en la historia del cine). De este modo, la cinta de Flanagan revisita con gran impacto visual y emocional escenas claves del filme predecesor, para conectar de manera muy plausible ambas obras. Los actores elegidos para encarnar a los personajes de la vieja película son o bien idénticos a los originales o muy parecidos, logrando sorprendernos con sus intervenciones (si bien para el papel del loco Jack, hubiese sido genial tuviesen el permiso para hacer que por medio del GGI, saliera en pantalla un joven Nicholson interviniendo con su hijo ahora mayorcito). Teniendo en cuenta todo lo anterior, el final no puede ser más emotivo, todo un festín para los cinéfilos y los amantes de la cinta de Kubrick.

4. Qué nos depara de King este 2020.

    La verdad es que ignoro cuánto más tendremos de nuestro escritor favorito para el año que se avecina, que aún tengo mucho pendiente de él. No obstante, algo que debemos esperar, es que en materia de adaptaciones suyas y nuevas obras salidas de su pluma, lleguen por montones y siempre haciéndonos felices a sus "lectores constante"...Solo me queda decir: ¡Larga vida al Rey!


                                                                         Tráiler. 
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